EPO

Les presentamos, con la colaboración de todo nuestro equipo de trabajo (Carlos Sanchis Sanz, David Masferrer, Federico Fader, Jorge Ortega y Santiago Pooli) un término de gran interés para todos los profesionales y deportistas interesados en la resistencia.

En el contexto de los deportes de resistencia, mucho se dice en relación a la EPO, pero en más de una ocasión, fundamentalmente los deportistas se encuentran mencionando algo que no sabe a ciencia cierta que es. Dentro del ciclismo se la menciona continuamente, probablemente por los numerosos casos de dopaje debido a la utilización de la misma, así como quizás en el mayor caso de engaño en la historia del deporte llevado adelante por Lance Armstrong, y que salió a la luz recientemente.

A los lectores interesados en profundizar en el tópico del dopaje les recomendamos estas dos notas relacionadas:

http://facundoahumada.org/es/blog/el-pasaporte-biologico-aspectos-legales-cientificos-y-de-rendimiento

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De este modo junto a nuestro equipo hemos decido dar una definición precisa sobre la EPO, pensando que la educación e información precisa y basada en la evidencia es una de las herramientas con las que contamos para luchar por un deporte limpio a todos los niveles.

Estructura y Función

La EPO es un factor humoral que actúa como el regulador fisiológico más importante para la diferenciación, proliferación y maduración de las células progenitoras eritroides (Celis, 1999).

La EPO humana es una hormona glucoproteica monomérica con un peso molecular de 34 a 39 kD. Los carbohidratos comprenden el 40% del peso molecular de la EPO y presentan un alto contenido de ácido siálico que le confiere un punto isoeléctrico bajo, entre 3 a 5 pI.

La EPO está en muy baja concentración en la sangre circulante, no se almacena y se produce en respuesta al estado de oxigenación tisular (Figura 1). Por el método de radioinmunoensayo, la concentración plasmática en humanos es de 0,02 UI/mL. El gen de la EPO se localiza en el brazo largo del cromosoma 7.

Figura 1. Biogénesis de la eritoproyetina. La hormona de la EPO se origina en los riñones y el hígado en respuesta a la hipoxia, promoviendo la producción de eritrocitos en la médula ósea.

En los adultos, el 80-90% de la EPO proviene de los riñones y un 10 a un 20% del hígado (figura 1).

La EPO actúa principalmente sobre el comportamiento de células progenitoras eritroides induciendo su proliferación y diferenciación a proeritroblastos. Como consecuencia de este efecto de la EPO se produce una reducción del tiempo intermitótico de los eritloblastos en desarrollo, aumentando la velocidad de síntesis de hemoglobina en las células individuales, reducción de algunas divisiones celulares durante la maduración y aumento de la liberación de reticulocitos de la médula ósea (Celis, 1999).

Esto explica porque en el pasaporte biológico uno de los aspectos que se tienen en cuenta es la concentración de reticulocitos en las analíticas realizadas a los deportistas.

Para que la médula eritroide responda normalmente al estímulo de la EPO es necesaria la presencia adecuada de elementos críticos para la síntesis de hemoglobina y para la división celular. Estos factores son, a saber:

1) Hierro, que es fundamental para la síntesis de hemoglobina.

2) Ácido fólico

3) Vitamina B12, junto con el ácido fólico son requeridos para la replicación del ADN.

La deficiencia de alguno de estos factores resulta en trastornos de la maduración nuclear y alteraciones del proceso de división celular.

La síntesis y secreción de EPO son reguladas por un mecanismo de retroalimentación en el cual el riñon responde a la hipoxia o hiperoxia para aumentar o disminuir la producción de la hormona. La síntesis de EPO depende de la presión parcial de oxígeno (PO2) en los tejidos, la cual a su vez se halla en función de diversos factores entre los que se destacan: el flujo sanguíneo, la concentración de hemoglobina y la afinidad y grado de saturación de la hemoglobina por el oxígeno (Celis, 1999).

La hipoxia hística, principal estímulo para la producción de EPO puede ser consecuencia de una de tres causas generales:

1) Disminución del contenido de hemoglobina de la sangre (anemia).

2) Falta de una oxigenación adecuada de la hemoglobina en los pulmones (ascenso a grandes alturas, enfermedades pulmonares, etc.).

3) Alteración de la liberación de oxígeno normal en los tejidos.

Por lo tanto, no es la concentración de eritrocitos en la sangre la que controla su ritmo de producción, sino la capacidad funcional de éstas células para transportar oxígeno a los tejidos en relación con las demandas tisulares de este elemento (Celis, 1999).

Utilización de EPO como Sustancia Dopante

Antiguamente disponible en cantidades pequeñas, los avances biotecnológicos de mediados de los 80’ hicieron posible producir EPO, efectiva para el humano, esencialmente en cantidades ilimitadas (Lore of Running, 2001). En esta época comenzó a ser utilizada por ciclistas profesionales en Europa, no obstante actualmente se piensa que es utilizada por una diversa variedad de deportistas de resistencia, tales como esquiadores de fondo, nadadores, corredores y triatletas.

Hay tres técnicas diferentes que pueden ser utilizadas para el control del uso de EPO.

La primera es establecer un límite superior en el porcentaje del volumen total de sangre que es ocupado por las células sanguíneas rojas. Este valor, conocido como hematocrito, es habitualmente de 43-45% del volumen de sangre circulante en el cuerpo. La Unión Ciclista Internacional (UCI) dispuso una norma de prohibir a los ciclistas profesionales competir en eventos fiscalizados si su hematocrito antes de la prueba es mayor a 50%, siendo el valor de 47% en el caso de las mujeres (Lore of Running, 2001).

En el Tour de Francia aisladamente han sido encontrados valores de hematocrito de 73%, mientras que los valores más elevados en el Ironman de Hawai corresponden a 53 y 48% para los hombres y mujeres, respectivamente.

La segunda técnica para controlar el uso de EPO consiste en la detección de las sutiles diferencias en la estructura molecular de la EPO producida comercialmente de la forma sintetizada por las células del riñón humano. Las moléculas están cargadas de modo diferente. Estas diferencias pueden ser detectadas en muestras de sangre u orina 7 días después de la inyección.

Por último, la técnica desarrollada por el Instituto Australiano del Deporte (AIS) en Camberra, se basa en medir los cambios en un tipo de células rojas sanguíneas, los reticulocitos, los cuales se incrementan inmediatamente después de que la EPO es administrada y subsiguientemente maduran a células rojas sanguíneas adultas (Lore of Running, 2001).

Beneficios para el Rendimiento

Los beneficios de la utilización ilegal de EPO son equivalentes a los alcanzados con el doping sanguíneo.

Un estudio realizado en Noruega (Birkeland et al., 2000) hace algún tiempo, demostró que el hematocrito puede incrementarse desde 43 a 51% en cuatro semanas de utilización de EPO en días alternados. Durante este período, el VO2 máx.se incrementó un 7% (desde 64 a 68 mL/kg/min). Este incremento excede lo que podría ser alcanzado por el más intenso de los entrenamientos en atletas bien entrenados con valores de VO2 máx.bastante altos.

Es digno de mención la poca cantidad de estudios disponibles relacionados a las dos drogas más utilizadas en competiciones deportivas internacionales (los esteroides anabólicos y la EPO).

Lucha Contra el Dopaje con EPO

Es importante destacar el papel activo y la implicación de nuestro grupo de trabajo en la lucha contra el dopaje. Defendemos un ideal de deporte limpio y sin atajos, donde cada deportista pueda pelear por sus objetivos de manera justa y sin la necesidad de jugarse la vida recurriendo al dopaje. En este sentido no queríamos dar por finalizado el estudio sin antes remarcar la necesidad de seguir mejorando en la lucha contra el dopaje y la detección de EPO en concreto.

Sin embargo, la lucha contra la EPO es compleja. Hoy en día la detección de EPO, como destaca Joris-Delanghe (2013), es más que un problema meramente de “análisis sanguíneo” puesto que implica medidas pre-analíticas y el perfeccionamiento de los valores límite de detección. Por ejemplo, la “ventana” de detección de la EPO mediante la orina es de tan solo 2-3 días, más allá de los cuales el atleta no daría positivo. Es decir, pese a todo el avance y el progreso tecnológico que se ha conseguido, es necesario seguir mejorando el sistema anti-dopaje e incluso seguir fomentando programas educativos y/o de concienciación para las nuevas generaciones de deportistas.

CAPACITACIONES RELACIONADAS

Taller de Valoración de la Lactatemia y Máximo Nivel de Lactato en Estado Estable (MLSS), Acidosis Metabólica y Aplicaciones Prácticas para el Entrenamiento de la Resistencia

CURSOS

Curso de Preparación Física Integral en Running y Trail Running

WEBINARS

Webinar de Periodización por Objetivos

Webinar de Estrategias Dietético-Nutricionales para Afrontar Diversos Eventos de Triatlón

Webinar de Factores Limitantes del Rendimiento y Estrategias Dietético-Deportivas para la Recuperación Efectiva en el Triatleta

Webinar de la Periodización Inversa en Deportes de Resistencia

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Y LECTURAS RECOMENDADAS

Birkeland, K.I., Stray-Gundersen, J., Hemmersbach, P., Hallen, J., Haug, E., Bahr, R. Effect of rhEPOadministration on serum levels of sTfR and cycling performance.MedSciSportsExers 32, 1238–43.

Celis María Ester (1999). Fisiología Humana – Tomo 2. Talleres Gráficos de Sil-Mar, Córdoba, 1999.

Joris Delanghe, T. M. (2013). Detecting doping use: more than an analytical problem. Acta Clinica Belgica.

Noakes Tim (2001). Lore of Running.Human Kinetics Publishers.

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