Errores Conceptuales en la Valoración de la Resistencia en Deportes de Prestación Intermitente

Errores Conceptuales en la Valoración de la Resistencia en Deportes de Prestación Intermitente

Es claro que en la actualidad uno de los problemas más frecuentes con los que se encuentra un preparador físico al momento de diseñar un programa de entrenamiento es la falta de tiempo. Los requerimientos de los calendarios competitivos son cada vez mayores y esto afecta significativamente la cantidad de tiempo destinado al entrenamiento. También es claro que la prescripción del entrenamiento requiere de la obtención de datos confiables sobre el estatus de aptitud física de cada uno de los individuos que participará del programa de entrenamiento. Desde esta perspectiva, la falta de tiempo también es un factor que afecta el proceso de evaluación. Para agravar más esta situación, sabemos que los deportes de prestación intermitente poseen múltiples requerimientos físicos (i.e., aceleración, fuerza, resistencia, agilidad, etc.), y la mayoría de estos requerimientos deberían ser evaluados inicialmente, para establecer un punto de partida para la prescripción del entrenamiento, y periódicamente para controlar el progreso de los diferentes componentes de la aptitud física de los deportistas. Esto implica que la cantidad y variedad de evaluaciones necesarias para obtener datos acerca de todas las variables físicas de interés en el deporte intermitente puede ser llegar a ser extremadamente grande en relación con las posibilidades temporales de la práctica deportiva. Para complejizar aún más la cuestión, sabemos que cada vez que seleccionamos un test debemos considerar cuestiones como su validez y confiabilidad, así como también aquello relacionado con la relevancia, practicidad y especificidad. Por lo tanto la elección de un test para la medición o estimación de un parámetro funcional no es tarea sencilla. Adicionalmente, dado que una de las funciones de la evaluación es la comparación de los resultados, en ocasiones queremos comparar los resultados obtenidos por nuestro deportista con resultados publicados en la literatura u obtenidos por otros entrenadores. En base a lo previamente mencionado, veremos a continuación algunos errores conceptuales que surgen de la utilización de diferentes tests para la valoración de la resistencia aeróbica en deportes de prestación intermitente.


Incorrecta Definición del Resultado Final de un Test


Este suele ser uno de los errores más frecuentes a la hora de utilizar un test determinado. En muchas ocasiones se indica que un test mide un determinado parámetro funcional cuando en realidad lo estima. El ejemplo más común en este sentido se produce cuando se hace referencia a que un test dado mide la velocidad al máximo consumo de oxígeno (vVO2máx) o la velocidad aeróbica máxima (VAM, MAS). Este es un error conceptual importante, ya que la mayoría (por no decir todos) de los tests de campo para la valoración de la resistencia aeróbica miden la distancia recorrida en un tiempo dado o el tiempo necesario para recorrer una distancia dada. Incluso, aquellos tests cuyo resultado es una supuesta “velocidad final” (e.g., test de Course-Navette, 30-15 IFT) lo que hacen es estipular un tiempo dado para cubrir una distancia dada (lo que debe denominarse como velocidad promedio). Por ejemplo, el test de Course-Navette requiere que se cubran los 20 m (40 m ida y vuelta) en un tiempo dado. En cada caso deberíamos hablar de velocidad promedio ya que en todos los casos el sujeto debe acelerar, alcanzar una velocidad dada y desacelerar, cambiar de dirección y repetir el patrón mencionado previamente; por lo que debemos hablar de velocidad promedio. Por lo tanto, es importante que se defina apropiadamente cuál es el resultado final de un test dado.

Otro punto importante es la utilización del término “Velocidad Aeróbica Máxima”. Este término debería ser utilizado solamente para cuantificar velocidades medidas durante test continuos en línea recta (i.e., el test de la Universidad de Montreal o su modificación, el Vam-Eval). La velocidad final alcanzada durante un test de ir y volver sobre 20 m (e.g., Course-Navette), está tan lejos de la alcanzada durante un test en línea recta y depende tanto de la capacidad para realizar cambios de dirección, que utilizar el término VAM para estas velocidades es definitivamente engañoso (Buchheit, 2010). Asimismo, el acortamiento de la distancia de ida y vuelta probablemente reduzca las velocidades finales de carrera. Similarmente, la naturaleza/duración de los esfuerzos y/o de los períodos de recuperación durante los tests intermitentes (e.g., 30-15 IFT, YO-YO IR) tenga una influencia substancial sobre las velocidades alcanzadas.


Desconocer el Objetivo con el que fue Creado el Test


No todos los tests que existen tienen los mismos objetivos. Para ejemplificar esta cuestión tomemos tres tests comúnmente utilizados en la práctica, el test de Course-Navette (Leger et al., 1988), el YO-YO test de recuperación intermitente (Krustrup et al., 2003) y el 30-15 IFT (Buchheit, 2008). Cada uno de estos tres test fue diseñado con objetivos diferentes. El test de Course-Navette fue diseñado con el objetivo de estimar el consumo máximo de oxígeno (VO2máx) y valorar la aptitud aeróbica, el YO-YO test IR valora la capacidad de un individuo para repetir ejercicios intensos y ha mostrado ser más sensible a los cambios en la aptitud física de los deportistas que el VO2máx (Bangsbo et al., 2008); y por último el 30-15 IFT fue diseñado con el objetivo de prescribir cargas de entrenamiento en deportes de prestación intermitente (Buchheit, 2008). Esto afecta en gran medida el resultado final del test y cuál es su utilidad.


Desconocer la Población con la cuál fue Validado un Test


Este es otro punto que generalmente no se tiene en cuenta al momento de seleccionar un test dado. Si bien gran parte de los tests más utilizados en el deporte han sido validados con poblaciones deportivas diversas, es importante reconocer que un test que ha sido validado para un deporte en particular no necesariamente puede ser válido para otro deporte.


Desconocer los Errores Asociados a las Estimaciones que Produce un Test


Toda predicción posee un error asociado. Desafortunadamente, pocas veces se analiza esta cuestión. Como se puede observar en la Figura 1, la velocidad máxima en el test de Course-Navette puede utilizarse para predecir el VO2máx. A pesar de la alta correlación observada (r = 0.84), es importante tener en cuenta que esta estimación posee un error estándar de estimación de 5.1. Por lo tanto, no solo la correlación tiene un margen de error que debe tenerse en cuenta (el consumo máximo de oxígeno solo explica el 70% de la varianza en la velocidad de carrera en el Test de Course-Navette), sino que también posee una dispersión de ± 5.1.




Figura 1.
VO2máx en función de la velocidad máxima alcanzada en el test de carrera de ir y volver de 20 m para una muestra total de 91 sujetos adultos. Cada punto en esta figura representa un esfuerzo máximo


Algunos otros aspectos poco discutidos a la hora de comparar/seleccionar tests. Por ejemplo, pocas veces se mencionan los coeficientes de variación, que representan la reproducibilidad de un test (un aspecto importante en la validación), los intervalos de confianza, pruebas de normalidad, etc. Estos son aspectos claves que deben analizarse al momento de comparar/seleccionar un test para evaluar una característica dada. Como ejemplo, la Figura 2 muestra que los coeficientes de variabilidad para los niveles 1 y 2 del YO-YO test de recuperación intermitente son de 8.1% y 10.4%, lo cual indica que, si bien existe una muy baja variabilidad entre dos evaluaciones repetidas, la misma existe y debe tenerse en cuenta.

Figura 2. Reproducibilidad test-retest del YO-YO test de recuperación intermitente nivel 1 (Yo-Yo IR1) y nivel 2 (Yo-Yo IR2). Los coeficientes de correlación y de variación son de 0.93 y 8.1% para el IR1 y de 0.97 y 10.4% para el IR2, respectivamente (Bangsbo et al., 2008)


Desconocer las Respuestas Fisiológicas que produce un Entrenamiento Planificado a partir de los Resultados de un Test Dado

Este es un punto clave. Si bien existen datos que indican que ciertos parámetros obtenidos en un test están correlacionados con los obtenidos en otro (lo cual puede observarse en un gráfico de Bland-Altman), esto no significa que puedan utilizarse ambos tests para prescribir cargas de entrenamiento en forma similar. Asimismo, es importante valorar que respuestas produce un entrenamiento dado, programado a partir de los resultados de un test en particular. En este sentido, Dupont et al., (2010) compararon los resultados obtenidos con el Test de la Universidad de Montreal (UMTT), el YO-YO de recuperación intermitente y analizaron la relación entre el rendimiento en estos tests y el rendimiento durante un entrenamiento intermitente (15 × 15).

Figura 3. Relación entre la velocidad máxima alcanzada en el YO-YO Test (VYO-YO) y la velocidad aeróbica máxima (VAM) (Dupont et al., 2010).


Como se observa en la Figura 3, la correlación entre la VAM y la velocidad máxima alcanzada en el YO-YO Test (VYO-YO) es de 0.79 con un 95%CI de 0.82 a 2.33. Esto indica que, de hecho el YO-YO IR no es el mejor test para estimar la VAM. Como se mencionará más adelante, es posible encontrar algunas ecuaciones de corrección para ajustar VYO-YO, sin embargo, es muy probable que el error persista. Por otra parte, como se observa en las Figuras 3 y 4, las correlaciones entre el rendimiento en un ejercicio intermitente y la VYO-YO o la VAM; si bien moderadas y significativas, tienen un margen de error importante (r2 = 0.55 para la VAM y el rendimiento intermitente; r2 = 0.52 para la VYO-YO y el rendimiento intermitente). Esto muestra que muy posiblemente la VAM no sea la variable más adecuada para la prescripción del ejercicio intermitente.


Figura 4. Relación entre el rendimiento en un ejercicio intermitente (15 × 15) y la VAM (Dupont et al., 2010).


Figura 5. Relación entre el rendimiento en un ejercicio intermitente y la VYO-YO (Dupont et al., 2010)

Un problema de utilizar la vVO2máx para programar cargas de tipo intermitente es que la carga programada no resulta individual (un problema que es posible deducir a partir de los datos que presentamos previamente). Por ejemplo, dos sujetos con la misma vVO2máx pero con diferente reserva anaeróbica de velocidad tendrían la diferente carga fisiológica si se entrena a partir de un porcentaje de la VAM, pero la misma si se planifica a partir de un porcentaje de la velocidad del 30-15 IFT lo cual se puede observar Figuras 6 y 7.


Figura 6. Ilustración esquemática de la Reserva Anaeróbica de Velocidad (AVR) de dos jugadores que poseen una vVO2máx similar pero diferente velocidad máxima de sprint. Durante una sesión de entrenamiento intermitente, el jugador “B” (derecha) que posee una mayor AVR trabajará a un menor porcentaje de su AVR y por lo tanto a una menor carga de trabajo que el jugador “A” (izquierda)


Figura 7. Respuesta de la frecuencia cardíaca (HR, expresada como porcentaje de la frecuencia cardíaca de reserva) en tres jugadores de hándbol profesionales durante un ejercicio intermitente (15 × 15) programado a partir de la VAM (Izquierda) o a partir de la V30-15IFT (Derecha).


Como puede observarse en la última Figura, la carga interna (valorada en este caso mediante la Frecuencia Cardíaca) ante un trabajo intermitente utilizando la VAM fue diferente en los tres sujetos, mientras que la carga interna utilizando la velocidad del 30-15IFT fue la misma para los tres sujetos.


Los Resultados de los Tests de Laboratorio y de Campo son Protocolo-Dependientes

Cuando se mide una variable dada (e.g., velocidad final de un test, umbral de lactato, etc.) se debe tener en cuenta que el resultado es protocolo-dependiente. En el caso de la velocidad final de un test, si bien las velocidades finales de diferentes tests presentan una buena correlación, estas velocidades obtenidas mediante diferentes tests difieren unas de otras. Como se puede observar en la Figura 8, el costo energético de la carrera es mucho mayor si existen cambios de dirección (COD), de manera que la pendiente de la relación VO2/velocidad es mucho más pronunciada. Por lo tanto, para un VO2máx dado (i.e., final del test), tanto la vVO2máx y la velocidad final alcanzada son substancialmente menores durante un test de ir y volver (Ahmaidi et al., 1992). En el mismo contexto, un test con etapas de mayor duración probablemente derivará en menores velocidades finales de carrera debido a la fatiga muscular prematura. Por esta razón, para evitar cualquier confusión, es preferible utilizar el nombre de la velocidad final de carrera para un test dado como “V + nombre del test” y eventualmente “V + nombre del test VO2máx” para la vVO2máx.


Figura 8. Curso temporal del VO2 durante un test progresivo, incremental, ida y vuelta (azul) o durante un test progresivo en línea recta (verde). El costo energético de la carrera es mucho mayor durante el test de ir y volver debido a los cambios de dirección, y la velocidad alcanzada al VO2máx es mucho menor que la velocidad alcanzada durante el test en línea recta (Buchheit, 2010)


Las Ecuaciones de Corrección Incrementan el Error Asociado a una Medición

Como se estableció previamente, toda medición tiene un error asociado y lo mismo ocurre para cualquier estimación. Por ejemplo, se sabe que la estimación de la vVO2máx en determinados tests posee un error importante. Utilizar una ecuación para corregir los valores de la vVO2máx probablemente incrementará el error asociado debido a la propagación de errores. Esto se denomina “Ley de propagación de Errores” en la Teoría del Error. En base a lo mencionado la pregunta que surge es: Si el objetivo es establecer cargas de entrenamiento a partir del resultado de un test ¿para qué utilizar un test y una ecuación de ajuste/corrección habiendo test diseñados específicamente para esto?


Desconocer qué es lo que está Publicado y lo que No está Publicado (Y Dónde Está Publicado)

Si bien debemos reconocer que los entrenadores o preparadores físicos no necesariamente deben conocer que es lo que está o no publicado, es fundamental que los formadores de entrenadores y preparadores físicos si lo hagan. Es cierto que esta temática puede dar para un extenso debate, pero lo que buscamos señalar con este punto es que, aquello que ha sido publicado, al menos ha seguido un protocolo experimental y ha tenido un análisis estadístico; y que esto último fue analizado por otros investigadores experimentados en el campo. Aquello que no ha sido publicado puede tener gran valor desde la práctica, pero desafortunadamente no permite analizar ciertas cuestiones claves y por lo tanto, aquellos datos que no han sido publicados, deberían analizarse con extremada precaución. Por otra parte, la revista en la cual se han publicado los datos tiene cierta relevancia. Se sabe que existen revistas cuyo proceso de revisión es más “flexible” que otras y por lo tanto también debería haber cierto nivel de precaución al analizar y presentar datos publicados en revistas con revisiones flexibles ya que en ocasiones puede haber problemas de diseño experimental o análisis estadísticos que se filtran al proceso de revisión. También es cierto que hay muy buenos trabajos publicados en revistas que no son tan renombradas, pero son la menor proporción de los casos.


Algunas Recomendaciones

A modo de conclusión podríamos establecer algunas recomendaciones al momento de seleccionar tests para la valoración de la condición aeróbica en deportes de prestación intermitente:

1. Si el objetivo es realizar una valoración de la aptitud física general de los deportistas, sería conveniente inclinarse hacia los YO-YO tests (IR1 y 2).

2. Si el objetivo es estimar el VO2máx, el test de Course-Navette puede ser una opción si no se cuentan con instalaciones espaciosas (e.g., básquetbol), también pueden utilizarse otros tests como el UMTT.

3. Si el objetivo es determinar la VAM, preferiblemente utilizar el UMTT o el Vam-Eval.

4. Si el objetivo es prescribir entrenamientos intermitentes, el 30-15 IFT sería el test de elección. Recientemente Castagna et al., (2013) publicaron la validación para el test 45-15 en el fútbol. Sin embargo, este test solo ha sido validado en futbolistas jóvenes, por lo que habrá que esperar que una ampliación de su validez y confiabilidad.

Un fuerte saludo

Sebastián Del Rosso


REFERENCIAS

AHMAIDI, S., COLLOMP, K. & PREFAUT, C. 1992. The effect of shuttle test protocol and the resulting lactacidaemia on maximal velocity and maximal oxygen uptake during the shuttle exercise test. Eur J Appl Physiol Occup Physiol, 65, 475-9.

BANGSBO, J., IAIA, F. M. & KRUSTRUP, P. 2008. The Yo-Yo intermittent recovery test : a useful tool for evaluation of physical performance in intermittent sports. Sports Med, 38, 37-51.

BUCHHEIT, M. 2008. The 30-15 intermittent fitness test: accuracy for individualizing interval training of young intermittent sport players. J Strength Cond Res, 22, 365-74.

BUCHHEIT, M. 2010. Le 30-15 Intermittent Fitness Test: a 10-year Review. Myorobie Journal, 1, 1-9.

CASTAGNA, C., IELLAMO, F., IMPELLIZZERI, F. M. & MANZI, V. 2013. Validity and Reliability of the 45-15 Test for Aerobic Fitness in Young Soccer Players. Int J Sports Physiol Perform.

DUPONT, G., DEFONTAINE, M., BOSQUET, L., BLONDEL, N., MOALLA, W. & BERTHOIN, S. 2010. Yo-Yo intermittent recovery test versus the Universite de Montreal Track Test: relation with a high-intensity intermittent exercise. J Sci Med Sport, 13, 146-50.

KRUSTRUP, P., MOHR, M., AMSTRUP, T., RYSGAARD, T., JOHANSEN, J., STEENSBERG, A., PEDERSEN, P. K. & BANGSBO, J. 2003. The yo-yo intermittent recovery test: physiological response, reliability, and validity. Med Sci Sports Exerc, 35, 697-705.

LEGER, L. A., MERCIER, D., GADOURY, C. & LAMBERT, J. 1988. The multistage 20 metre shuttle run test for aerobic fitness. J Sports Sci, 6, 93-101.

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