Factores de la Formación y Preparación Global del Tenista desde un Enfoque Psicológico

Tennis Player Global Preparation and Formation Factors from a Psychological Standpoint

David Suárez Rodríguez

Profesor Colaborador de Teoría del Entrenamiento, Didáctica y Aprendizaje Motor en el Área de Investigación y Docencia de la Real Federación Española de Tenis. Responsable Competición del Real Club de Tenis de Oviedo..

Artículo publicado en el journal Revista de Entrenamiento Deportivo, Volumen 26, Número 4 del año .

Resumen

El resultado de la preparación de un tenista estará determinado por diversos factores, siendo este siempre un tema polémico, y en el que los porcentajes oscilan entre la predominancia de lo técnico, lo condicional, táctico y psicológico. La complejidad que supone el análisis de esta cuestión requiere de un importante esfuerzo por parte de los diferentes profesionales de las ciencias del entrenamiento. Resulta difícil delimitar los campos, tanto para saber cuál fue el motivo de un error o un acierto durante un partido, como en la planificación deportiva de un jugador. Podemos partir de una simple pregunta, ¿por qué ejecuta bien un jugador un golpe? Sin embargo, la respuesta resulta más compleja e incompleta: podría ser una buena reacción, la aceleración y desaceleración óptima, el control espacial y temporal, la técnica de desplazamiento, la coordinación motora específica del gesto, una acertada decisión, una elevada confianza que permitió reaccionar y aplicar fuerza con un elevado gradiente, un correcto grado de activación y control de las situaciones estresantes del juego. Posiblemente, la solución esté en la influencia de forma determinante de todas ellas, pero obviamente en mayor o menor grado, con relaciones positivas o negativas, compensatorias y complementarias

Palabras clave: manifestación específica resistencia, visión global entrenamiento

Abstract

A tennis player preparation outcome shall be determined by various factors, being this always a contentious issue where the percentages varies between psychological, tactical, conditional and technical factors. The complexity of the analysis of this question requires a major effort from the different professional science training. It is difficult to delimit fields, both for knowing the reason of an error o a hit during a match, and for the sport planning of a player. The starting point may be a simple question: Why does a player perform well in a stroke? However, the answer turns to be a complex and incomplete one: it could be a god reaction, acceleration and optimal deceleration, time and space control, displacement technique, gesture specific motor coordination, a right decision, high confidence that allowed reacting and applying strength with a high gradient, right activation and control grade of stressful game situations. Perhaps, the solution may be on determinant influence of all these, but obviously in varying degrees, with positive or negative relations, compensatory or complementary.

Keywords: global training, synergy training factors

INTRODUCCION

Los diversos factores técnicos, tácticos, condicionales y psicológicos se manifiestan en elevados porcentajes, pero siendo más o menos influyentes según el momento forma­tivo en que se encuentre el jugador. Así para un jugador que este dando sus primeros pasos, el factor técnico podría ser el más determinante, para según va evolucionando ir manifestándose con mayor relevancia otros elementos. Llegándose a ir acotando todos los campos de progreso, especialmente el técnico-táctico en primer lugar quizás por ser el que mayor atención ha tenido tradicionalmente, por lo que actualmente son los terrenos de la psicología, y la pre­paración física los que permiten progresos al más alto nivel. Sin embargo no debemos olvidar que no se trata de entrenar lo condicional, lo técnico, lo táctico o lo psicológico, sino de preparar al tenista en su globalidad en un proceso complejo y global (Olaso, 2006), y el dar unos pasos incorrectos o insuficientes en una u otra dirección podrá limitar una óptima formación posterior. En el mundo del tenis todo el mundo reconoce lo trascendental del factor psicológico, pero se conoce poco, se desconfía de los profesionales, y se le sitúa en el campo de los “dones de nacimiento”, poco o nada influenciables. Sin embargo, no hay duda que es un deporte en el que existe una enorme interrelación de elementos, la confianza, la voluntad, control emocional, y capacidades cognitivas, pueden servir de aglutinadores y potenciadores del resto de elementos, permitiendo un máxi­mo desarrollo de las capacidades condicionales, técnicas y tácticas, así como su óptima manifestación global.

Algunas características del juego como que la duración sin límites exactos, la superficie cambiante de unos tor­neos a otros incrementa la complejidad de la preparación, y aumenta la potencialidad de sobrecargas y lesiones. El juego se ve realmente determinado por la mayor velocidad del bote, como ocurre con las bolas o la altura y humedad, por la forma de desplazarse, con posibilidad de desliza­mientos en tierra. El tipo de juego se debe adaptar al menos algo, y el dominio en las diversas superficies puede variar, adaptándose cada superficie a un tipo de juego y jugadores diferentes. La relación entre trabajo y recuperación suele oscilar entre 1/2 a 1/3, pero al tratarse de tiempos cortos la recuperación resulta incompleta y en ocasiones similar a la del tiempo de juego lo que repercutirá en el servicio, en el resto y en la totalidad del punto siguiente. En diversos estudios (Groppel y Roetert, 1992; Grosser y cols., 2000) se observan habitualmente juegos con 4 a 8 puntos, con des­cansos de entre 15 y 20” entre cada punto y de un descanso máximo de 90” en los cambios de campo.

Estas características temporales y de intensidad, deter­minaran las características fisiológicas del tenis, pero también sus demandas psicológicas y las posibles formas de actuar en este campo. El no tener un tiempo límite, el estar dividido en puntos, juegos y especialmente sets individua­les y objetivamente “estancos”, hace que las variaciones y alternativas en el juego sean constantes. Pocas actividades competitivas, permiten tantas variaciones, posibilitando ganar en cualquier situación por mala que sea, pudiendo realmente haber varios partidos diferentes en uno. Pero en la realidad en muchos partidos si que hay relación entre puntos, juegos y sets, y lo anterior influye en lo posterior. Cabe resaltar que no siempre afecta solo lo negativo, la mala marcha en el marcador o una conciencia del mal juego desa­rrollado, también las variaciones tácticas o emocionales del oponentes, e incluso la buena marcha en el marcador o el buen juego se suele manifestar en pérdida de la activación y atención.

Las dimensiones del terreno de juego conllevarán una alta relevancia de la anticipación, reacción a acciones abiertas, salida, aceleración, desaceleración, cambios de dirección, elasticidad muscular (capacidad de recuperar la posición inicial de un músculo estirado previamente, en este caso de forma dinámica); limitando a su vez otras como la velocidad máxima o el consumo máximo de oxígeno.

FÁCTORES TÉCNICOS

El tenis es un deporte con gran carga coordinativa espe­cífica por lo que se debe iniciar de forma temprana, sobre los 5-8 años, cuando el niño se encuentra en una situación más plástica y principalmente al inicio de una etapa sensible que se alargará hasta los 11-12 años.

Sin embargo las características de deporte de adver­sario, con móvil e implemento, determinarán que estemos hablando de una actividad de carácter decisional y donde la situación del juego, características del oponente, superficie, efecto del golpe, altura del mismo, etc, variará la ejecución más óptima, por lo que todos los factores perceptivos espe­cialmente de tipo visual y propioceptivo, serán de enorme relevancia.

Estamos ante una técnica abierta, y donde lo principal será tener un esquema motor que permita, gracias al entrenamiento, tanto a nivel de mecanización como de análisis cognitivo, dar respuestas adaptadas a las diversas situaciones. Las tareas cerradas de forma pura solo se manifiestan en el servicio, pero este golpe resulta de gran importancia por ser la “apertura” del juego, y precisamente por depender de forma más exclusiva de la acción del ejecutante. Podemos decir que una gran ejecución del saque conlleva un resultado optimo, sin depender de acción del oponente. Es importante tener en cuenta que los grandes sacadores sirven a altas velocidades, lo que obliga a una reacción incluso menor a 500 ms, por lo que el factor anticipatorio o de acotamiento de las posibles respuestas, a través de la lectura del movimiento es fundamental (García Manso y cols., 1998). El buen saque no será tan solo el que vaya a una alta velocidad sino el que lleva añadido un buen número de variantes en dirección y efectos, y una buena ocultación del posterior golpeo en las acciones previas al impacto.

El resto de los golpes y desplazamientos son tareas abiertas, pero es interesante señalar de cara a la preparación, la posibilidad de buscar un buen número de “situaciones modelo”, para trabajarlos de forma aislada o semiglobal, pues se trata de situaciones técnico-tácticas que se manifiestan similares de forma repetida o frecuente durante el juego. La cuestión principal es acotar al máximo la reacción y toma de decisiones, aproximándonos así lo máximo que nos sea posible a una reacción simple, y por lo tanto más rápida.

Dentro de esta reacción tanto a nivel neurológico y fisiológico (procesos sinápticos, mielinización, tipo de inervación de las fibras), y aunque a lo largo de toda la vida existe una significativa plasticidad del sistema nervios, se considera que nuestra intervención no puede ser muy importante por su gran determinación genética. Siendo los primeros estadios del desarrollo los más receptivos a trabajos enfocados a este tipo de estímulos. Tenemos sin embargo en el terreno de la lectura de la jugada, del análisis de los acontecimientos y, del incremento de la atención factores relevantes para la mejora de la reacción.

Los gestos técnicos son acciones con una gran carga de estilo, que varía el movimiento hasta convertirlo en algo enormemente personal y, solo relacionable con otros golpes por escasos puntos en común de origen físico que determinarán la mayor o menor eficacia. En la actualidad nos podemos aproximar más a lo que podría ser el programa ideal, sin embargo no debemos olvidar que el control total puede ser una utopía, por la gran cantidad de factores. Y en el caso del tenis la gran diversidad de características antropométricas, movimientos, velocidades, alturas, efectos, rivales, superficies, situaciones climáticas, altitud, tipos de bolas, de material, etc., imposibilitará el encuentro de una técnica ideal e incluso más aún de una adaptación posterior a las diversas situaciones que se producen.

No obstante aún hoy es habitual los sistemas que intentan enseñar a todos los jugadores el mismo programa, y quizás a partir de ahí ir planteando todas las posibilidades de una forma casi analítica, a pesar de que las situaciones podrían ser casi infinitas. También existen características individuales morfológicas y fisiológicas que influirán en las respuestas motoras, y al mismo tiempo las diferencias del carácter personal conllevaran diferencias en la filosofía de juego y en las respuestas escogidas, así como en el estilo ejecutor. Debemos por lo tanto respetar la individualidad del tenista y a ser posible que haya una correlación adecuada entre los ámbitos biomecánicos, tácticos y psicológicos.

Parece por lo tanto que la teoría del esquema (Schmidt, 1975) sería una orientación más adecuada, especialmente para deportes con tareas abiertas. Consistirá en la obtención de un esquema motor de respuesta (Berstein, 1967), que desencadenaría la acción y evaluaría el efecto de la misma. El propio jugador deberá adquirir estos esquemas de la práctica diversa, sacando los elementos comunes con lo inicial y lo ya obtenido y de esta forma ir creando reglas motrices.

Estos esquemas permitirán adaptarse a las situaciones planteadas a través de la memoria cognitiva y motriz, obtenida con las experiencias previas, durante el entrenamiento y competición. Por lo tanto no se trataría de imponer un movimiento concreto sino una regla o reglas que permitan una aplicación de fuerzas y sinergia eficiente y sobre todo eficaz. Se tratará de solucionar los problemas perceptivo-motores de forma óptima (Schmidt, 1991).

Para lograr un proceso lo más eficaz posible a la hora de trabajar la técnica se deberá proporcionar una gran variabilidad y pluralidad en los estímulos presentados, que estimulen la adaptación del jugador a las situaciones presentadas (Shea y Kohl, 1990). Parece que una experiencia al azar o seriada con interferencias presenta una mayor retención y transferencia a otros elementos del aprendizaje, si bien la mejora puede ser menos inmediata que en una tarea más rígida (Goode y Magill, 1986; Hall y cols, 1994).

El tipo de posición tendrá unos beneficios de aplicación, será una regla, y el tenista la adaptará a diversos factores como posiciones, cualidades individuales y estado de fatiga. Por lo tanto el entrenador debería intentar la obtención de una suma adecuada de fuerza, pero dentro de una banda de tolerancia y flexibilidad. Así hay jugadores que el principio de ahorro o simplicidad del gesto no parecen cumplirlo, pues llevan a cabo una preparación exagerada, pero, ¿y si por su velocidad de reacción específica, de aceleración y gestual, es capaz de realizarlo con mayor impulso y potencia? Por supuesto que deberemos controlar la eficacia del gesto y su posible mejora, intentando que se produzca un golpeo en la zona óptima de la raqueta, con un cierto efecto (modificables según situación, altura de bola u objetivo), con aceleración, subiendo o bajando la pelota (adaptación a alturas), delante para aplicar fuerzas (variante según direcciones), con impulso correcto y aprovechando los diferentes componentes contráctiles y elásticos, así como modificando todo ello según situaciones.

El tenis es un deporte con una planificación a largo plazo con bastantes similitudes respecto a los deportes de equipo, aunque quizás su mayor componente técnico-coordinativo aconsejará inicios más tempranos. Los factores determinantes para el rendimiento en una fase inicial de la formación de un jugador, son principalmente los coordinativos y su manifestación técnica (mecanización de los gestos con alta eficacia motora), que nos permitirá junto a las cualidades psicológicas manifestar las diversas cualidades físicas de forma eficaz y eficiente.

FACTORES TÁCTICOS

Dentro del tenis separar técnica y táctica, para lograr un análisis “puro”, es un proceso que solo se puede hacer si desnudamos el movimiento de la acción táctica, lo que resul­taría claramente artificioso. Podemos decir que solo el saber interpretativo es saber táctico, debiendo darse la posibilidad de modificar la secuencia motriz y habitualmente la necesi­dad para lograr un resultado óptimo. Esta modificación de la acción motora permite diferenciar los conceptos de ataque y defensa, como una finalidad adaptada a la situación de juego, que determinará la modificación de la acción técnica. Esta situación de ataque se alterará en mayor o menor medi­da durante el partido.

Aunque su actitud psicológica sea una y pueda ser incluso inmutable, la situación dentro de cada punto y de una misma jugada puede forzar la variación de una acción táctica en breves segundos, conllevando al mismo tiempo modificaciones técnicas adaptativas.

En los elementos tácticos, a pesar de tratarse de tareas abiertas y por lo tanto variables, las posibilidades de provocarse situaciones totalmente nuevas son muy bajas. Tan solo en los primeros estadios de la formación del jugador, se puede decir que las acciones resultan novedosas. Al igual que en la técnica, se pueden enseñar “modelos generales”, “situaciones tipo” que se producen con frecuencia y se repiten constantemente.

En los elementos tácticos, a pesar de tratarse de tareas abiertas y por lo tanto variables, las posibilidades de provocarse situaciones totalmente nuevas son muy bajas. Tan solo en los primeros estadios de la formación del jugador, se puede decir que las acciones resultan novedosas. Al igual que en la técnica, se pueden enseñar “modelos generales”, “situaciones tipo” que se producen con frecuencia y se repiten constantemente.

Estos elementos se presentan en tres situaciones básicas durante el juego:
Percepción: el jugador deberá tener una información de los gestos técnicos y posiciones del jugador en la pista y su cuerpo, para determinar y anticipar lo que va a realizar, y con ello iniciar de forma eficaz sus movimientos y hacer una correcta toma de decisiones.
- Cuando el jugador esta desplazado la pista “cambia de forma”. Las posibilidades del juego y las trayectorias de sus golpes varían. Debiendo adaptarse la colocación en la pista.
- Si el jugador esta fuera de la pista, el golpe podrá ser largo o jugado hacia arriba con altura y pronunciado efecto.
- La altura de la bola en el momento de golpear el contrario.
- La posición del cuerpo limita en gran parte, y en mayor o menor medida, el golpeo posterior.
- La acción previa de la raqueta también determina los posibles golpes, trayectorias y efectos.
- Las características del oponente delimitaran las posibles acciones.
Decisión: el jugador deberá tomar las decisiones óptimas según la percepción previa y la situación en la que se encuentre. Se tratará de la toma óptima de decisiones o inteligencia en el juego.
- Levantar la bola en situaciones comprometidas para darnos tiempo a recuperar.
- Cuando nos estén presionando jugar profundo para dificultar el ataque del contrario.
- Aprovechar los golpes flojos del adversario.
- Cuando un jugador es sacado de la pista con un golpe profundo, debe jugar al medio o cruzado, reduciendo el ángulo al oponente y no dejando la pista vacía, y largo con bola alta.
- Cuando el contrario esta fuera de la pista, no debo colocarme en el centro o recuperar hasta él.
Ejecución: no es propiamente una acción táctica, sino la ejecución técnica en función de la táctica. Se deberá tener una adecuada técnica para poder ejecutar las decisiones tomadas. Sin embargo hay algunas decisiones que por ser de carácter global los situaremos en este apartado:
- No insistir a un golpe excesivamente porque reducire­mos la pista del contrario y con ello sus desplazamientos e incertidumbre.
- Mover al contrario de forma variada para provocar desplazamientos y con ello aumentar la dificultad del golpeo.
- Los golpes cruzados abren más ángulo haciendo más daño.
- Los golpes paralelos permiten menos tiempo al oponente, por tratarse de un trayecto más corto.
- Los golpes paralelos mal ejecutados nos dejan en una mala situación, con un potencial ángulo para el rival.
- Las bolas liftadas rasas serán habitualmente golpes cortos.

FACTORES CONDICIONALES

Los elementos condicionales más relevantes podrían ser:
La fuerza explosiva se manifiesta especialmente en la salida y aceleración, producido con cambios de dirección constantes, así como en el golpeo de las bolas (velocidad gestual-balística) aunque en menor medida. Las salidas se producen tras acciones de desplazamiento o en la mayoría de los casos tras un salto de “atención”, con caída simultánea de piernas, realizado cuando el oponente va a golpear.

Debemos recordar que la manifestación de la fuerza y más concretamente en breves espacios de tiempo, está determinada principalmente por el tipo de fibras y su reclutamiento, y este reclutamiento de las fibras dependerá en gran parte de la motivación y atención, tanto durante el juego como en el entrenamiento de fuerza (González Badillo y Ribas Serna, 2002).

La velocidad de reacción será frente a tareas abiertas y complejas, por lo que estará en relación con la inteligencia táctica y la mecanización de las acciones técnico-tácticas. En ocasiones se han comprobado, en alguna acción y especialmente en el servicio, devoluciones en una fracción de tiempo menor a la mínima necesaria, por lo que la intuición provocada por la experiencia y lectura del juego serán de gran valor. El grado de activación, así como la atención y la motivación serán factores que influyan y en ocasiones determinen esta cualidad.

En el tenis la anticipación sería la capacidad para predecir a partir de indicios percibidos y las experiencias previas los acontecimientos que se producirán posteriormente durante el juego, y la capacidad de conocer las señales internas antes de producirse que deteminarán la óptima respuesta motora. Por lo tanto se deberá conocer las posibles situaciones del oponente y de uno mismo para escoger de forma rápida entre opciones un otras.

La aceleración y desaceleración son las manifestaciones de velocidad de desplazamiento más habituales en el juego, junto con la velocidad de reacción la aceleración es el factor determinante no solo para poder alcanzar las bolas más difíciles, sino y especialmente, para llegar en la forma más óptima a la gran mayoría de golpes del oponente, y de esta forma poder dominar el juego y lograr altos niveles de rendimiento en la ejecución técnica. Al mismo tiempo la capacidad, mediante tensiones excéntricas o de ciclo estiramiento acortamiento, permitirá al jugador frenar y cambiar de sentido, pero también ajustar de forma precisa las distancias con respecto a la bola, lo que resultará determinante en el rendimiento posterior del golpe.

La resistencia aláctica se manifiesta en continuas acciones a alta velocidad durante breves segundos. Los puntos no suelen durar más de 10”, por lo que esta vía se solicita con frecuencia. La capacidad de restauración de fosfágenos será de gran relevancia y determinarán la capacidad de mantener altos niveles de juego durante el partido.

La resistencia láctica pero no como capacidad de producción glucolítica, sino como tolerancia a la acidez, ante concentraciones moderadas de lactato y solo puntualmente importantes. La eliminación del lactato entre puntos será en ocasiones un factor determinante que se plasmará en un rendimiento posterior alto tanto en la velocidad, como en potencia, ejecución técnica y toma de decisiones. La capacidad para mantener altos niveles de ejecución dependerá de una óptima preparación en fatiga que permita soportar el estrés físico y psíquico que provocan este tipo de cargas.

Un buen nivel aeróbico permitirá recuperar bien entre puntos así como entre sesiones de entrenamiento y partidos, por lo que una adecuada potencia aeróbica resulta necesaria (Ferrauti y cols., 1992; Ferrauti y cols., 2001; Dansou y cols., 2001; Davey y cols., 2003). No obstante parecen más relevantes las adaptaciones locales específicas en las fibras musculares (enzimas oxitativas, mitocondrias, mioglobina, ácidos grasos intramusculares) y de esta forma obtener un mejor aprovechamiento de la célula muscular, reduciendo el déficit y deuda de oxígeno. Este retraso de los desajustes ventilatorios y del uso de la vía glucolítica, frente a situaciones de intensidad media y alta a un porcentaje de la potencia aeróbica máxima (umbral anaeróbico) reducirá la fatiga cuando la intensidad es alta pero no máxima.

A la hora de trabajar la condición física parece interesante utilizar métodos globales y con un carácter orientado claramente al tenis. En todo momento se debe intentar no perder la idea de la preparación del deportista como un todo. Realizar adecuadas acciones motoras significativas para el rendimiento durante el juego, estimulando los mapas sensoriales en todo momento, en situaciones de fatiga, de alta velocidad, coordinativa con estímulos de ritmo, de predominancia ocular, de estabilidad, de aplicaciones diversas de fuerzas, etc, nos permitirá actuar sobre la plasticidad del sistema nervioso logrando mejoras más completas y totales.

FACTORES PSICOLÓGICOS

Respecto a los factores psicológicos, resulta en ocasiones difícil delimitarlos claramente dentro del desarrollo de un partido. Pero para trabajar sobre ellos deberemos tener en cuenta, principalmente, los siguientes elementos: atención, activación, control emocional, confianza.

Será de gran trascendencia en la técnica en general la información visual. La observación de la acción del oponente y, sobre todo, de la trayectoria de la bola y, en menor medida, de la colocación del propio cuerpo, permitirá tomar unas decisiones adecuadas y llevar a cabo el ajuste adecuado de la propia técnica.

En el tenis todos los golpes tienen un fuerte componente de movimientos estereotipados, tanto en precisión del golpe, como en mayor medida en los movimientos cíclicos. Debe­remos lograr una buena información visual, pero no tanto de la propia posición corporal (no sería esta la mejor vía de acceso a ella) como de la colocación en la pista de uno mis­mo y del oponente (que determinará la trayectoria, y tiempo disponible), relación técnico-cognitiva; la trayectoria, efec­to, potencia y altura del golpe, y por último y de forma más directa con la situación de golpeo elegida una vez más por el jugador, con lo que vuelve otra vez el elemento de toma de decisión.

La complejidad de las acciones dependientes de diferen­tes factores, como la superficie de juego, el viento, la poten­cia de golpes que además será variable, las modificaciones en altura, el desplazamiento variable en distancia y tiempo, la distancia a red que modificará las posibles trayectorias de bola y el recorrido del golpe. Provocará que estos gestos téc­nicos con gran carácter estereotipado se deberán “ajustar” a unas variables a su vez en la mayoría de los casos mecani­zados y respetando unos elementos básicos que permiten la eficacia del gesto. Estamos por lo tanto en un gesto técnico dentro de un movimiento situacional, y por lo tanto la in­formación lograda será fundamentalmente por la vía visual.

La información acústica no será de gran relevancia y sin embargo habrá que tener cuidado por poder ser un factor contaminante si se atiende en demasía al sonido del impacto, del grito del oponente, de los desplazamientos especialmente en tierra o en superficies sintéticas. Siendo importante la atención selectiva, y en la mayoría de los casos el trabajo se enfocará a no escuchar sonidos externos.

Sin embargo los sonidos pueden tener un efecto moti­vacional a través de sonidos internos o externos del propio jugador. Elementos como el sonido del bote de la bola antes de sacar, o del impacto con la raqueta, pueden favorecer la concentración.

También a la hora de trabajar la técnica podrá darnos una información sobre los correctos desplazamientos, o el impacto acertado del golpe. Logrando un sonido pretendido, según eficacia, potencia, efecto, etc. En algunas acciones también podremos aprovechar un ritmo de ejecución, como en la colocación de las piernas en la derecha o la aceleración del movimiento.

El conocimiento del estado y situación del propio cuerpo, información propioceptiva y kinestésica, a la hora de tomar una decisión, de realizar las acciones previas al golpe, de los ajustes de distancia, toma de decisión, inicio del golpe, ejecución – trayectoria, y terminación del mismo, con las consiguientes tomas de decisiones posteriores, serán decisivas para la optimización de la ejecución de una derecha eficaz.

Los analizadores propioceptivos, sensores de articulaciones, músculos y tendones, permitirán conocer la posición del cuerpo y sus modificaciones. Esta información al tratarse de movimientos que deben adaptarse a diversas situaciones, será de gran valor para modificar los diferentes segmentos corporales, así como el centro de gravedad, aplicaciones de fuerzas y velocidades. Su relación con el equilibrio es muy grande y en el tenis este es un factor importante para las diversas acciones motoras. Para ello al igual que para la realización del desplazamiento y de los golpeos ni la visión, ni la audición pueden orientarnos. Mientras que la captación de sonidos durante el juego está prácticamente anulada por la concentración, y la visión se dedica a observar casi en exclusiva a la pelota, y en menor medida al oponente y menos aún la propia situación en pista, la percepción kinestésica será la información del estado de nuestro cuerpo más constante.

Sin embargo se da la paradoja de no ser un acto consciente por parte de los jugadores. Quizás por no tener tanta trascendencia como en otras acciones deportivas (gimnasia deportiva, gimnasia rítmica), falta de exclusividad debido a la importancia de la visión, la importancia decisional ante tareas abiertas, y la menor rigidez y complejidad coordinativa con gran carga de estilo, podrán ser los factores que hagan que la práctica totalidad de los jugadores realicen sus acciones y su preparación sin tener en cuenta la propiocepción, e incluso sin saber que existe.

Respecto al tipo de atención en la ejecución de todas las acciones, se deberá tener una cierta atención interna, para controlar la postura y ajustarla a las necesidades, pero no se podrá restringir ni focalizar la atención de forma interna. La exigencia de atención a estímulos externos especialmente mediante la vista, hace que se trate de una atención de tipo externo.

Respecto a la otra dimensión amplia o reducida, la atención tampoco se podrá centrar en reducidos elementos. El tipo de tareas abiertas hará que los estímulos a atender sean un importante número, a su vez variable. Así se deberá atender a las diversas acciones del oponente, situaciones en pista que reducirán las opciones de juego, estado del rival y propio, velocidad, efecto, altura, profundidad y trayectoria del golpe. Todo ello variará las decisiones del jugador, su forma de aproximación (trayectoria, velocidad, etc.), y ejecución del golpe (trazado del movimiento, aceleración, etc.).

Al tratarse de una tarea de tipo abierto, la percepción externa debe ser fundamental y especialmente la de tipo visual. A la hora de ejecutar los golpes se deberá reducir los elementos de fijación de la atención pues de no ser así el gran número de estímulos perturbaría la correcta ejecución. Un factor que acentúa esto es el escaso tiempo disponible para la ejecución. Por tanto se deberá reducir la atención a elementos variables y de máxima relevancia para la eficacia motriz. Estos podrían ser: la situación distancia adecuada a la bola, el golpeo delante de la pelota, golpear arriba o incluso subiendo a la pelota, y decidir el tipo de trayectoria, efecto y velocidad. La observación de la situación del oponente, trayectoria de la bola, efecto, velocidad, altura y situación propia, determinará la acción posterior y propiamente la ejecución.

La ejecución básica del gesto técnico deberá estar meca­nizada, debiendo haber adaptaciones según la situación del juego. La situación de los pies, incluidas la distancia entre sí y posición de pies, deberá estar casi mecanizada y adaptarse de forma casi involuntaria, en menor medida el grado de fle­xión tendrá un alto componente de mecanización.

De echo si hablamos del intento de obtener el máximo rendimiento la presentación de toda una gama de situaciones de forma muy reiterativa (“repetir sin repetir”), debería lograr reducir el tiempo de análisis de forma sustancial.

En algunos casos se trataría de un gran conocimiento cognitivo y procedimental, que reduciría de forma drástica el tiempo de análisis y toma de decisión, como ocurriría en la elección del grado de flexión de rodillas o en la profundidad del movimiento del brazo, así como ligeras inclinaciones, la amplitud de la base de apoyo, o la velocidad de ejecución y efecto sobre la bola.

La mecanización propiamente dicha se limitará a la ejecución del patrón técnico estándar y algunas sutiles y continuas adaptaciones. De esta forma podremos ceñir la atención a los elementos siguientes:
- Situación propia (profundidad y anchura).
- Situación del oponente (profundidad y anchura).
- Acciones del oponente.
- Lugar de impacto en el golpe.
- Características del golpe del oponente:
• Trayectoria.
• Velocidad.
• Profundidad.
• Altura.
• Efecto.
- Trayectoria del brazo:
• Profunda o más corta.
• Elevando antes el brazo.
• Ligeramente lateral.

Todos estos elementos de atención se relacionan con los procesos de percepción de la situación cambiante. Las pequeñas modificaciones realizadas en cada golpe, pues ningún golpe es idéntico a otro, se llevarán a cabo de forma automática, solo los cambios relevantes requerirán de una toma de decisión voluntaria y consciente por parte del jugador. Para ello se deberá realizar un gran número de ejecuciones, pero en un gran número de situaciones diversas (variables explicadas), y principalmente dentro del contexto real de juego.

Respecto al control emocional y de la activación, sin duda el sistema de puntuación resulta determinante para comprender el “juego psicológico” que se produce durante el partido. El tanteo nos situará continuamente en situaciones de ventaja, con un claro peligro de relajación y bajada de la activación por debajo del nivel óptimo, o desventaja con posible pérdida de la confianza y dos posibles y habituales salidas dispares, la desactivación y el exceso de ansiedad. Esto es potenciado por ser situaciones variables que provocan un alto grado de incertidumbre.

Para controlar estos factores se deberá dar una gran importancia a centrarse, fijar la atención en el presente, se debe buscar ese momento óptimo de atención solo en las situaciones presentes y reales durante el juego.

Para evitar posibles pensamientos negativos se pueden utilizar algunas técnicas, para entrar de nuevo en la inmediatez del juego de forma positiva. Una herramienta será la parada de pensamiento, mediante la cual detendremos los pensamientos negativos, en concreto los que se presentan por pereza, cansancio, o frente a errores.

Podemos complementarla con las auto instrucciones, se llevará a cabo en la práctica imaginada y en el entrenamien­to real, tras la parada de pensamiento. Consistirá en el auto refuerzo con instrucciones positivas como: ¿qué ha fallado?, ¿qué debo hacer?, ¡recupera más rápido la posición!, ¡lo dominaré moviéndolo!

Sin duda resultará de gran interés eliminar los pensamientos irracionales que se producen potencialmente en las variaciones del partido y centrar la atención en el presente como único elemento real y sobre el que podemos actuar. Las situaciones son variables pero como pasaba en la técnica y táctica, se producen situaciones similares de forma frecuente.

El nivel de estrés será un factor decisivo a la hora de obtener un alto rendimiento. El estrés supone un factor fundamental en las adaptaciones en la vida y el entrenamiento, pero excesivos grados de activación y ansiedad, provocará una reducción del rendimiento. Weinberg y cols. (1980), encuentran que niveles altos de activación mejoran el rendimiento en deportes con una alta dependencia de la fuerza y la resistencia, pero no era idóneo en deportes como el tenis. En actividades con un alto componente técnico y cognitivo el rendimiento se verá afectado por un exceso de tensión muscular con pérdida de la fluidez y precisión gestual especialmente en los movimientos de coordinación fina, se verá reducida la eficiencia motora con un incremento de la fatiga, y se reducirá la capacidad para tomar decisiones rápidas y eficaces, pudiendo todo esto afectar en la confianza e incluso en la motivación

Para controlar estos grados de tensión podremos usar diferentes técnicas:
- Entrenamiento autógeno: pretende controlar el exceso de activación mediante el control de la tensión corporal. La primera fase trata del control de la tensión del brazo dominante, mediante la sensación de pesadez. Este control analítico podría ser de gran relevancia en el tenis por ser un buen mecanismo de actuación sobre el resto de segmentos corporales, y al mismo tiempo resultar operativo durante el juego.
- Técnica de relajación progresiva de Jacobson (1938): control de la tensión, mediante la combinación de tensión y relajación muscular. Se pretende llegar a una identificación de la tensión y liberación de la misma de forma casi inconsciente.
- Técnica desensibilización: mediante combinaciones de contracondicionamiento y relajación progresiva en situa­ciones ansiógenas.
- Técnicas de inundación: sometiendo a grandes dosis de situaciones estresantes mediante práctica imaginaria, situaciones jugadas, modificaciones del juego, y competicio­nes reales, trabajando las situaciones tipo más ansiógenas que se producen.

Por último habría que resaltar que el tenis al ser un deporte individual conlleva una alta implicación del joven o profesional en su carrera, por lo que altos niveles de motivación y voluntad son imprescindibles. La competición tiene una importante implantación social en nuestro país, con un impacto alto en los medios de comunicación y con una gran profesionalización y valor comercial de su imagen. Esta repercusión social, estimula a los más jóvenes y resulta un factor interesante a la hora de incrementar la motiva­ción, pero puede ejercer a su vez dos influencias negativas, por un lado el incremento a un mayor de la presión indi­vidual y del entorno más próximo, y a su vez la existencia excesiva de una motivación de carácter extrínseco poco sólida. Deberemos buscar aumentar la motivación de tipo intrínseco, controlando que exista un óptimo nivel inicial, así como su adecuada evolución, mediante test, entrevistas y observación subjetiva del grado de confianza, concen­tración, tensión y motivación del jugador, para trabajar de forma general y específica la regulación y dominio de estos factores (Cox, 2009).

EL FACTOR COMPETICIÓN COMO FORMA DE PREPARACIÓN

Dentro de una preparación global destaca la importan­cia de la competición como método de preparación, siendo el número de competiciones realmente elevadas y, a su vez un porcentaje importante del tiempo preparatorio este compuesto por partidos y “situaciones jugadas”. Podríamos decir que la competición es un problema (complejidad de la planificación, corto trabajo de base, viajes, estrés com­petitivo, etc), pero al mismo tiempo resulta la solución o, al menos una parte fundamental para obtener el más alto estado de forma.

Resulta complejo y decisivo conseguir un buen equili­brio entre competición, preparación y periodos regenerati­vos. Por un lado la obligatoriedad o necesidad de jugar unos torneos dificulta en ocasiones un trabajo lógico, pero supo­ne también la forma más eficaz para incidir de una forma realmente compleja y real, sobre toda la preparación del jugador. Considerando como un principio del entrenamien­to, la “unidad del proceso entrenamiento-competición”, constituyendo una unidad orgánica la actividad de entrena­miento y la competición (Zhelyazkov, 2001).

A la hora de elaborar la planificación, se podrá consi­derar la competición como una carga de magnitud grande o máxima, tanto por su intensidad, volumen, como por la complejidad de sus demandas (Seirul·lo, 1987).

El criterio más utilizado y que nos proporciona unos valores globales e integradores del estado de forma del jugador es también la competición, si bien precisamente su carácter integral nos dificulta controlar los diferentes parámetros, por lo que es necesario estudiar de una forma más orientada hacia los diferentes factores que determinan la correcta evolución del entrenamiento.

CONCLUSIONES

- Parece lógico que la formación del tenista se intente enfocar hacia una preparación de mayor especificidad en toda su globalidad. Resultando interesante dirigir la preparación como un conjunto de factores dinámicos y conectados encaminados a lograr desarrollar toda la potencialidad del individuo.

- El entrenamiento de los factores técnicos, tácticos y condicionales se deben trabajar en combinación entre uno o varios factores, buscando la variación y la complejidad en la práctica.

- Resultará especialmente interesante programar y planificar de forma global y compleja, con la visión de la preparación como un todo interrelacionado.

- La competición resulta un estímulo de máxima intensidad y eficacia por su carácter complejo, al mismo tiempo que un instrumento óptimo de control de las cargas y la evolución del tenista.

Referencias

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Cita Original

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Cita en Rev Entren Deport

David Suárez Rodríguez (2012). Factores de la Formación y Preparación Global del Tenista desde un Enfoque Psicológico. Rev Entren Deport. 26 (4).
https://g-se.com/factores-de-la-formacion-y-preparacion-global-del-tenista-desde-un-enfoque-psicologico-1535-sa-i57cfb27225243

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