Introducción a la recuperación funcional.

Introducción a la recuperación funcional.

Podemos considerar la recuperación funcional como el conjunto de procedimientos físicos y terapéuticos que nos permiten recuperar la funcionalidad óptima del elemento articular o músculo-tendinoso afectado por una lesión.

Nos ocuparemos concretamente del apartado que corresponde al ejercicio y nuestra responsabilidad se centrará en diseñar un plan de trabajo que conduzca al afectado a la recuperación del estado de forma que poseía antes de la lesión.

Es esencial que previamente conozcamos el diagnóstico exacto y nos informemos del historial médico del sujeto, de sus antecedentes deportivos, de la evolución que ha seguido la lesión desde su aparición, el tratamiento previo que ha seguido hasta llegar a nuestras manos ya que suelen ser derivados a nosotros tras realizar sesiones de fisioterapia. Nos debemos asesorar de los resultados obtenidos con el tratamiento previo y todo cuanto creamos de interés para poder ajustar un plan de entrenamiento.

En nuestro equipo de trabajo, tenemos una pauta que es no fijarse un plazo para la consecución de la completa recuperación, algo que el paciente, deportista de alto rendimiento o nó, acostumbra a solicitar encarecidamente durante la primera entrevista. Es normal que el afectado quiera saber cuándo estará en condiciones de volver a desarrollar un nivel de práctica óptimo, pero es una temeridad fijar un plazo, ya que el proceso de recuperación está sometido a múltiples vicisitudes que pueden destrozar por completo nuestras previsiones.

Factores tales como: grado de lesión, nivel de competencia donde se desarrolla, tiempo de dedicación, actitud, confianza, constancia, actividad laboral, edad, sexo, antecedentes patológicos, etc. pueden, según se presenten, alargar o acortar el tiempo de recuperación (Mula, F.J.; 2000).

Si pecamos de optimistas y transmitimos una sensación de total seguridad en el proceso evolutivo de la recuperación y por el motivo que sea, no se cumple el plazo, el lesionado, deportista o no, puede desanimarse e incluso llegar a desconfiar del profesional que le trata.

Por otra parte, es preferible anticipar un trabajo persistente y a más largo plazo de lo que consideremos, para que el paciente, deportista, dirigentes deportivos, periodismo en general, se hagan la idea de que no podemos precipitarnos, a acelerar imprudentemente el proceso o hacernos falsas ilusiones. No obstante, ante la general y persistente exigencia de un plazo, se opta por alargar un par de semanas el tiempo para la total recuperación.

El éxito de la rehabilitación va a depender de la implementación de un programa bien diseñado que contemple aspectos no solo del proceso de curación del tejido lesionado, sino también relacionados a la pérdida de la aptitud físico-técnica durante el proceso de rehabilitación, intentando la amortiguación de esa pérdida y la restauración de estos aspectos determinantes del rendimiento deportivo (Sampietro, 2011),ó de sus actividades de la vida diaria laboral ó simplemente de sus actividades de la vida diaria (Colado y Chulvi, 2008).

Esto conlleva a una permanente toma de decisión durante el proceso de rehabilitación, así como la implementación de una multiplicidad de acciones que deben estar coordinadas e integradas para que el retorno a la competencia ó a las actividades de la vida diaria del lesionado sea seguro, exitoso y con bajo riesgo de recurrencia.

Sampietro (2011) afirma que, en el diseño del plan de rehabilitación funcional, se deben tener en cuenta tres aspectos fundamentales: la adaptación progresiva del tejido lesionado y su cicatriz a tolerar las cargas específicas que el entrenamiento y práctica competitiva ejercerán sobre ella, luego del retorno a la competencia; el reentrenamiento de las capacidades físicas y sus contenidos específicos para restablecer las tasas de rendimientos normales para la práctica deportiva según el nivel de competencia del mismo; y disminuir al máximo el riesgo de recurrencia en el deportista durante su reincorporación a la práctica normal (aspecto determinante que transforma a la rehabilitación del primer episodio en prevención secundaria de uno de los principales factores de riesgo, la lesión previa) (Hägglund et al, 2006; Wood et al, 2003; Wood et al, 2004; Arnasson et al 2004; Engebretsen et al, 2010).


Figura 1. Cronograma general de actuación frente a una lesión. Trabajo interdisciplinar del cuerpo médico y técnico.

Los aumentos de fuerza, resistencia y flexibilidad son totalmente necesarios para recuperar de un modo seguro y eficaz el nivel de competición; pero sin una coordinación neuromuscular que integre estos aspectos para que funcionen como es debido, no se puede producir un aumento del rendimiento digno de consideración.

Todos estos factores se combinan para aportar al atleta beneficios físicos que conducirán a una restauración segura de su capacidad atlética.

Según Risberg y cols. (2001), los programas de entrenamiento neuromuscular están cada vez más integrados en la práctica de la rehabilitación de la extremidad inferior.

La coordinación, la agilidad y las habilidades motoras son aspectos complejos de la función normal que requieren la contracción adecuada en el momento más oportuno y con la intensidad apropiada. Un atleta necesita coordinación, agilidad y habilidades motoras para transformar fuerza, flexibilidad y resistencia en un rendimiento a velocidad máxima. Esto es especialmente importante para un atleta lesionado.

Si éste no recupera o aumenta la coordinación y la agilidad, su rendimiento se verá mermado y puede suponer un agravamiento de la lesión. Los movimientos regulares controlados de forma consciente se convierten en reacciones automáticas por medio del aprendizaje motor. Para adquirir estas reacciones automáticas, es necesario un sistema neuromuscular intacto y funcional.

En conclusión, es fundamental formular, a partir de una visión holística del lesionado, objetivos claros, mensurables, realistas y motivadores. Todo ello exige al equipo de trabajo actitudes y aprendizajes de comunicación que se pueden denominar trabajo interdisciplinario.La interdisciplinariedad en reeducación funcional es fundamental para mejorar la eficacia y eficiencia del trabajo. Cada uno de los interpretes en su rol, lograran poner a punto al sujeto que atravesó el proceso lesional.

Abrutsky, Marcos. (2012). Progresión metodológica de medios y ejercicios para la rehabilitación de lesiones. Aplicación en diversos ámbitos. Córdoba: Material principal G-SE. Prevención y Rehabilitación de Lesiones.

Sampietro Matías. (2011). Rehabilitación Funcional Integrada del Futbolista. Córdoba: Material principal G-SE. 1er Curso de Rehabilitación Funcional Integrada del Futbolista.

Colado JC y Chulvi I. Criterios para la planificación y el desarrollo de programas de acondicionamiento muscular en el ámbito de la salud. En: Ejercicio físico en salas de acondicionamiento muscular: bases científico-médicas para una práctica segura y saludable. Rodríguez PL, ed. Madrid: Panamericana, 2008. pp 91-127.

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