Introducción al trabajo excéntrico y tecnologías isoinerciales.

Introducción al trabajo excéntrico y tecnologías isoinerciales.


Empezamos esta entrada del blog parafraseando a Francisco Seirul-lo (preparador físico del F.C. Barcelona y uno de los máximos responsables técnicos del considerado por muchos mejor equipo de la historia) “¿Quién puede ser capaz de no utilizar las técnicas YoYo, las poleas cónicas, los tirantes musculadores o las máquinas de vibraciones para mantener alejados a sus deportistas del entorno lesivo?”.

A lo que añade Julio Tous (preparador físico de fuerza de la Juventus F.C.): "Hoy en día, en el ámbito de prevención de lesiones el entrenamiento excéntrico es el modelo más aceptado."

Según nos dice Rafael Pol en su magnifico libro sobre preparación futbolística, la preparación ¿física? en el fútbol, algunas tecnologías como la polea cónica excéntrica, o la tecnología YoYo, nos pueden ayudar en el trabajo de fuerza para la prevención de lesiones, tal y como sugieren Askling et al. (2003).

Además de todo esto, al permitirnos trabajar mediante ciclos CEA, la adaptación del complejo musculo-tendinoso favorece el redimiento en este tipo de acciones (Kubo, 2005; Kubo et al., 2007; Fouré et al., 2009), lo que permite la acumulación-utilización de energía elástica, lo cual, va a provocar un aumento de la fuerza generada por el músculo.

Por otra parte, cabe la pena destacar, la importancia del trabajo con poleas cónicas a la hora de conseguir ya no solo sobrecargas excéntricas, sino a la hora de simular el movimiento en las tres dimensiones del espacio, cosa que no ocurre en los entrenamientos con sobre cargas convencionales (Moras,G. 2011).

La fuerza podríamos definirla como la capacidad de un individuo de crear tensión intramuscular. Es importante tener en cuenta que llamamos fuerza a la tensión generada por encima de lo que habitualmente denominamos tono de reposo (Romero, D. 2010).

El objetivo del trabajo de fuerza es capacitar al individuo para que genere mayor cantidad de tensión. Esta adaptación puede tener diferentes orientaciones: adquirir mayor capacidad de fuerza ante una acción máxima (fuerza máxima), posibilitar una mayor capacidad de prolongar un determinado trabajo de fuerza en el tiempo (resistencia de la fuerza), o bien hacer que se pueda desarrollar mayor tensión por unidad de tiempo (fuerza explosiva) (Romero, D. 2010).

Uno de los grandes avances que se ha producido en el entrenamiento de la fuerza es la introducción de la sobrecarga excéntrica a la mayoría de los programas de entrenamiento. Desde el punto de vista del rendimiento, la salud, la prevención de lesiones y la rehabilitación. Ahora bien, no es lo mismo descender una carga equivalente al 120 % de 1 RM en un determinado ejercicio, que desacalerar la inercia creada en un recorrido completo concéntrico en el último tercio del recorrido excéntrico, como es el caso de las máquinas isoinerciales (Yo-yo y Versa Pulley). De ahí la importancia de conocer, el tipo, el origen y dosis de la acción muscular excéntrica (Tous, J. 2010).

El trabajo excéntrico puede realizarse en cadena cinética abierta, cerrada y dentro de esta modalidad cabe destacar el trabajo mediante el tirante musculador denominado excéntrico mantenido (Tous, J. 1999, citado por Moras, G. 2013). El origen de este ejercicio es incierto aunque en la bibliografía podemos observar ejercicios similares (Thorndike, 1962). Pierroney (1987) reseña este ejercicio con el nombre de quadristand (Moras, G. 2013).

En las contracciones excéntricas o en los estiramientos activos miotendinosos (estiramientos en tensión activa) los músculos se alargan y se contraen simultáneamente. Durante este alargamiento los elementos en serie son estirados y contribuyen a la producción de la tensión total (Esnault, Viel, 2003, citados por Moras, G., 2013). Estos ejercicios constituyen una potente herramienta de protección muscular y tendinosa frente al esfuerzo (Basas, Fernández, Martín, 2003; Albert, 1999; Stanton, Purdam, 1989, citados por Moras, G. 2013).

Los programas de entrenamiento que incluyen una sobrecarga excéntrica demuestran de manera consistente su eficacia a la hora de prevenir y rehabilitar lesiones. Hoy en día, gracias a las investigaciones de Chapman, D. y col. (2006, 2008, citado por Tous, J. 2010) sabemos que el ejercicio excéntrico a alta velocidad ocasiona más daño muscular que el realizado a baja velocidad, por lo cual, como consecuencia de una sesión de entrenamiento excéntrico, trás su posterior recuperación, otra sesión del mismo ejercicio ocasiona un daño muscular mínimo. De esta manera, aumenta el umbral de rotura del músculo, así como mejora su capacidad para absorber cargas, por lo que es menos vulnerable a las roturas (Clarkson, P.M. y col., citado por Tous, J. 2010).

Ahora bien, no es lo mismo una acción excéntrica como la que se produce en la fase de aterrizaje de los llamados ejercicios pliométricos, que una acción excéntrica controlada como ocurriría con un tirante o con una máquina isoinercial, en las cuales además se produce un CEA pero sin el impacto de los ejercicios pliométricos, por lo que la posible reducción en la incidencia lesiva, así como la posibilidad de un mayor volumen de entrenamiento, nos parece que vale la pena mencionar. Por otra parte, mencionar que en estás máquinas isoinerciales también se produce una mayor activación tanto en la fase excéntrica, como en la concéntrica, respecto a los ejercicios con sobre cargas convencionales, debido a su particular sistema de funcionamiento (Vizuete, J.J., 2013).

Según Tous, J. (2007), los principales efectos positivos del entrenamiento excéntrico podríamos resumirlos en los siguientes:

- Genera una mayor cantidad de tensión que el resto de acciones (Johnson et al., 1976)

- El gasto energético es menor (Lastayo et al., 1999)

- Requieren un control neuromuscular diferenciado del resto de acciones (Enoka, 1996)

- Después de un periodo de entrenamiento disminuye el dolor y la debilidad muscular (Balnave y Thompson 1993, Chen y Hsieh, 2001)

- Un ejercicio excéntrico moderado puede prevenir lesiones en la competición deportiva (Proske y Morgan, 2001)

- Mejora la recuperación en tendinopatía rotuliana (Alfredson et al., 2001, Cannell et al., 2001)

- Provoca una mayor hipertrofía con respecto al trabajo concéntrico o isométrico (Hortobagy, 2001). Siendo superior si el trabajo excéntrico se realiza a altas velocidades (Farthing y Chillibeck, 2003).

- Aumenta el número de sarcómeros en serie (Jones et al., 1997, Brockett, 2001), lo cual, provoca un cambio en la relación tensión/longitud lo que se traduce en una respuesta protectora a esfuerzos similares o superiores.

Por último, vamos mencionar algunos ejercicios y dispositivos a parte de los ya mencionados (máquinas isoinerciales y tirante musculador) que generan sobrecarga excéntrica.

En cuanto a dispositivos podemos encontrar: el Negator (Myonics Corporation, USA), el Desmotronic (Schnell, Alemania), el Bromsman (“hombre freno” en sueco) (Tous, J. 2010).

Por otra parte, en cuanto a algunos ejercicios excéntricos con el propio peso corporal destacamos: el isquiotibial nórdico, el squat en plano declinado y las denominadas tijeras, zancadas o lunge (Tous, J. 2010).

Álvaro Linaza y Salvador Vargas


REFERENCIAS

1. MORAS, G. (2013). Optimización de la movilidad articular en los deportes colectivos. Máster profesional en alto rendimiento en deportes de equipo. Mastercede. Barcelona.

2. MORAS, G. (2011) Nuevas aplicaciones en el entrenamiento de la fuerza y la ADM a través de vibración mecánica. Jornadas internacionales sobre deportes colectivos. Instituto Andaluz del Deporte. Málaga.

3. RAFAEL POL (2011) La preparación ¿fisica? en el fútbol. El proceso de entrenamiento desde las ciencias de la complejidad. MC Sports. ISBN 978-84-937246-9-6.

4. ROMERO, D., TOUS, J. (2010). Prevención de lesiones en el deporte. Claves para un rendimiento óptimo. Editorial Panamericana. ISBN 978-84-9835-278-8.

5. TOUS, J. (2007). Entrenamiento de la fuerza en los deportes colectivos. Máster profesional en alto rendimiento en deportes de equipo. Mastercede. Barcelona.

6. VIZUETE, J.J. (2013). Taller teórico-práctico VersaPulley - Polea cónica. Byomedic System. Barcelona.

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