La capacidad de salto como herramienta de evaluación del corredor

La capacidad de salto como herramienta de evaluación del corredor

De acuerdo con Balsalobre-Fernández, C., (2015) el test de salto vertical sería, junto al test de fuerza en sentadilla y el test de sprint de 10 a 50 metros, los principales test de campo de evaluación de la fuerza de miembros inferiores en corredores. A partir de un test de salto podemos medir las mismas variables que en los test de curva-velocidad, según el instrumental que se use, así como la altura del salto y también el tiempo de contacto en el Drop Jump (DJ). Los test mayoritariamente estudiados para ello se realizan con las manos en la cintura, las piernas a la anchura de las caderas y sin doblar las rodillas en el aire. Cabe tener en cuenta que en la capacidad de salto, en el caso que se mida velocidad, sería más recomendable medir la velocidad máxima que la velocidad media propulsiva (González-Badillo, JJ., et al, 2017), puesto que no hay fase de frenado final.

La capacidad de salto ha sido bien explorada en la literatura científica, no solo con baterías que incluían un solo salto, si no también saltos repetidos para evaluar la “potencia mecánica” con saltos durante 60 segundos (Bosco C., et al, 1983), u otros estudios en los que se correlaciona el rendimiento en 5 saltos consecutivos con la capacidad anaeróbica como factor de rendimiento de una prueba de 5 kilómetros (Paavolainen, 1999).

De cualquier modo, el salto vertical, por su capacidad para determinar la fuerza de los miembros inferiores y por ser un test fácil de seguir y relativamente seguro (Boyle, M., 2017), ha sido especialmente utilizado en sus diferentes versiones como el Drop Jump (DJ), el Squat Jump (SJ) y el Countermovement Jump (CMJ). Sobre todo este último, el CMJ, puesto que ha mostrado altas correlaciones con niveles de fuerza máxima y velocidad en sprints cortos, además de ser un muy buen indicador del estado de fatiga (Balsalobre-Fernández, C, 2015). En todo caso, los test de capacidad de salto nos ayudan a valorar la “fuerza explosiva” o RFD del deportista, ya que la altura está directamente relacionada con la velocidad de despegue, así que la mejora en el salto estaría asociada con la mejora de la curva fuerza-velocidad. A ello añadimos que son test prácticos y relativamente accesibles, por lo que se pueden repetir de manera frecuente.

La capacidad de salto ha sido asociada en numerosos estudios a variables relacionadas con el rendimiento. Por ejemplo, en un reciente estudio (Bacher-Mena, et al., 2017) se correlacionó el rendimiento en 800m con el tiempo de sprint en 20 y 200m y fuerza en sentadilla, en CMJ y en SJ. En otro estudio (Lazzer. S., et al, 2015) se describe la relación entre efectos biomecánicos y fisiológicos en una maratón de montaña en ascenso (43 km de 0 a 3063m sobre el nivel del mar) y se concluye que los atletas que mostraron un mayor “potencia máxima” en miembros inferiores a través de la capacidad de salto en CMJ anteriores a la prueba, mostraban incrementos más bajos en el gasto energético en carrera, por lo que se sugería que aquellos con mayor “fuerza explosiva” obtenían un mejor rendimiento. Otro estudio en corredores de montaña (Giovanelli et al., 2017) correlacionó de manera significativa una mejora en la potencia máxima en SJ con una menor gasto energético (mejor economía de carrera) a velocidades de 10 y 12 km/h; velocidades que están asociadas a intensidades de carreras largas. Con ello podríamos decir que la fuerza explosiva, determinada a partir del CMJ, podría tener influencia en el rendimiento en carreras de resistencia, especialmente por el efecto en la economía de carrera.

Otro test ampliamente utilizado por su relación con la carrera a pie ha sido el DJ, puesto que mostraría el retorno de energía elástica y por ende la reactividad de los miembros inferiores del corredor. Por ejemplo, en un estudio (Esteve-Lanao, J., 2008) los corredores se dejaban caer desde una altura de 40 cm y, con un contacto lo mínimo posible (cercano a los 200ms) minimizando la flexión y extensión de rodillas y con las manos en la cintura, se determinaba la altura de salto y el RSI (índice de reactividad de fuerza: altura/tiempo de contacto). Otro estudio en el que también se usó dicho test de salto fue el de Damasceno M. et al., (2015) en el que después del periodo de entrenamiento de fuerza, la velocidad pico, test de1RM y DJ fueron significativamente superiores en dicho grupo (STG) frente al grupo control (CG). Lo más relevante en este último fue que, a pesar de no mejorar en algunas variables fisiológicas determinantes en resistencia, STG mejoró significativamente respecto a CG el tiempo en 10k y, concretamente, la velocidad en los últimos 2,8km. Así, se vio como CG empeoraba el tiempo en 10k un 0,7% y el STG mejoraba un 2,5%. Esto sugiere que, tal y como se ha mostrado en otro estudios, el sistema neuromuscular es trascendental para mantener altas velocidades de carrera, por que lo que el entrenamiento de fuera provoca mejoras fundamentalmente por adaptaciones neuromusculares.

Por tanto, test como el SJ, CMJ y DJ nos puede dar información muy válida, además de ser test no invasivos, inocuos y que se pueden realizar de manera sencilla y frecuente.

AUTOR

Arcadi Margarit

BIBLIOGRAFÍA

1. Bacher-Mena, et al., 2017. Relationships between Sprint, Jumping and Strength Abilities, and 800 M Performance in Male Atheletes of National and International Levels. J Hum Kinet.

2. Balsalobre-Fernández, C. (2015). Monitorización y estudio de las relaciones entrelacarga de entrenamiento, la producción de fuerza, la fatiga y el rendimiento encorredores de alto nivel. Universidad Europea de Madrid.

3. Boyle, M., 2017 (versión española). El entrenamiento funcional aplicado a los deportes. Ed. Human Kinetics.

4. Damasceno, M. et al. (2015). Effects of resistance training on neuromuscular characteristics and pacing during 10-km running time trial. Eur J Appl Physiol.

5. Esteve-Lanao, J., et al (2008). Which physiological variables assessed over a training program are related with endurance running performance? Journal of Strength & Conditioning Research.

6. Giovanelli, N., et al, 2017. Effects of strength, explosive and plyometric training on energy cost of running in ultra-endurance athletes. European Journal of Sport Science.

7. González-Badillo, J., Sánchez-Medina, L, Pareja-Blanco, F & Rodríguez-Rosell, D. (2017). La velocidad de ejecución como referencia para la programación, control y evaluación del entrenamiento de fuerza. Ed. Ergotech.

8. Lazzer, S., et al (2015). Effects of the Etna Uphill Ultramarathon on Energy Cost and Mechanics of Running. IJSPP.

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