La dieta cetogénica en situación de ejercicio. (Parte 2)

La dieta cetogénica en situación de ejercicio. (Parte 2)

Una cuestión central a considerar sobre la aplicación de una dieta cetogénica (DC) es si lo que se está intentando buscar ella son modificaciones del sistema beta-oxidativo de manera de lograr esas adaptaciones que involucren a los componentes del mismo, o se pretende que él aporte energía en esfuerzos reconocidos como de alta participación glucolítica. En estas cuestiones, varios trabajos han dado luz sobre fenómenos fisiológicos de adaptación que ponen más en su lugar las respuestas a la pregunta anterior. Al respecto, varios trabajos de investigación han dejado ver evidencia científica de que el entrenamiento aeróbico realizado con baja disponibilidad de CHO promueve cambios adaptativos superiores a los que se conquista con altos recursos de estos. Y quizás aquí esté el meollo de la cuestión. Porque lo que se conoce a ciencia cierta es que las dietas altas en CHO incrementan las reservas de glucógeno muscular y hepático pero simultáneamente aumentan la tasa de utilización de estos durante el ejercicio, pudiendo anticipar la fatiga por agotamiento de ellos. Es justamente por eso que esta alternativa en el metabolismo del ejercicio puede ser inducida por una dieta alta en GR y baja en CHO. Sin embargo hay un punto a resolver, como es el que la tasa metabólica no es la misma para ambos macronutrientes, estando aquí en enorme ventaja la glucosa en la resíntesis de ATP (prácticamente el doble de velocidad degradativa) respecto de un ácido graso cualquiera. Es aquí donde varios autores, como es el caso de Brinkworth y colaboradores, sostienen que hay datos que documentan que las cetonas en sangre están relacionadas con la fatiga y el esfuerzo percibido durante el ejercicio (Brinkworth G.D., et al., Long-term effects of a very-low-carbohydrate weight loss diet compared with an isocaloric low-fat diet after 12 mo. Am. J. Clin. Nutr. 2009). Y entonces entran las DC en un territorio de análisis más profundo aun, porque estos estudios no han sido hecho en deportistas de elite sino en desentrenados o personas con obesidad.

Así entonces, vale analizar diferentes cuestiones para no confundirnos a la hora de buscar resultados que estén en línea con los objetivos. Si de reducción de GR se trata, evidentemente las DC han mostrado su ventaja a determinados niveles, y también asociado a ella la posibilidad cierta de disminución de la masa muscular. Además se ha comprobado que la pérdida de músculo es controlable en la medida que el aporte de proteínas sea significativamente elevado, lo que además garantizaría el mantenimiento de la fuerza. Aquí varios investigadores concluyen que en las DC, la compensación nutricional para evitar la pérdida de masa muscular conlleva un incremento sustancial del consumo proteico, el que puede alcanzar entre 2,8 y 3g/kg/día, garantizando con ello la disminución del peso graso pero sosteniendo la masa muscular y la fuerza (Lemon PW. Do athletes need more dietary protein and amino acids? Int J Sport Nutr. 1995).

Para considerar también es que una DC implica la adaptación adecuada en tiempo, no solo en cantidades de los macronutrientes. Así, al menos una semana se requiere para metabolizarlos energéticamente en forma debida por el cerebro, pero se admite que la adaptación orgánica plena reclama de 3 a 4 semanas. También se advierte que a las cantidades crecidas de proteínas se le debe agregar la de electrolitos, como se expresa al respecto Phinney (Phinney SD. Ketogenic diets and physical performance. Nutr Metab (Lond) 2004), siendo para el caso la ingesta diaria de sodio de alrededor de3–5g/día y la de potasio de 2–3g/d, lo que impacta favorablemente sobre la reserva circulatoria al permitir la vasodilatación durante el ejercicio submáximo, así como un balance efectivo de nitrógeno, lo que impacta favorablemente sobre la masa muscular, manteniéndola segura si el aporte proteico es el suficiente, como sostiene Phinney. Tal como refiere este autor literalmente, el rendimiento aeróbico de características submáximas puede realizarse aun bajo la exclusión de los carbohidratos de la dieta humana. Pero conlleva una cetoadaptación, el correcto aporte de minerales y el fino control de la dosis diaria de proteínas. La mayoría de las formas de ejercitación física en el campo aeróbico prácticamente no tienen restricciones, sostiene, pero en el ámbito del rendimiento que involucra un metabolismo energético de alta tasa glucolítica como lo son el del levantamiento de pesas o las carreras tipo sprint tienen grandes limitaciones por los bajos niveles de glucógeno muscular inducidos por una dieta cetogénica, lo que desalienta fuertemente su uso en la mayoría de las condiciones de tipo competitivo. Y aquí también hay espacio para analizar ciertos aspectos colaterales reconocidos a las cetoinducción a nivel muscular, ya que la misma puede mostrar síntomas de la cetoinducción como calambres, y debilidad general. Las razones de esta condición se le adjudican al aumento de la pérdida urinaria de sodio, potasio y agua en respuesta a la disminución de los niveles de insulina entre los días 1 y 4 de inicio de la DC (Tiwari, Riazi & Ecelbarger (2007) Tiwari S, Riazi S, Ecelbarger CA. Insulin’s impact on renal sodium transport and blood pressure in health, obesity, and diabetes. American Journal of Physiology Renal Physiology. 2007).

Otro punto central también a considerar es que en la fase de inicio del ayuno con el que se emprende la DC, el aporte de glucosa al SNC acontece necesariamente por la descomposición proteica del tejido muscular de manera de brindar los precursores de aminoácidos para la gluconeogénesis. Ello esta suficientemente documentado y expuesto por trabajos muy interesantes como los de Paoli y colegas (Paoli A, et al.. The ketogenic diet: an underappreciated therapeutic option? Clin Ter. 2011). Pero acá también merece colocarse un asterisco aclaratorio en lo que a la DC refiere en su vínculo con la respuesta insulínica. Es conocido que en estas estrategias dietarias los valores de la referida hormona están suficientemente deprimidos (7 mU/L), todo lo cual brinda un amplio abanico de posiblidades para la metabolización energética de las grasas en razón de que la insulina es antilipolítica y lipogénica. Pero también ella tiene un fuerte rol anabólico proteico al favorecer la estimulación de IGF-1, la mTOR y la Akt, entre otras acciones que potencian la síntesis proteica. Justamente por ello puede verse una buscada degradación de grasas con fines estéticos y de salud, pero al costo de la limitación anabólica proteica o, incluso, de la estimulación de su catabolismo.

Debido a que podría buscarse una fuerte estimulación de la vía metabólica energética que favoreciera el uso de las grasas como combustible a partir de una nutrición cetogénica, ciertas ayudas pueden brindarla a partir de aminoácidos cetogénicos como la leucina (LE), por ejemplo. Es conocido que la LE no participa de la gluconeogénesis debido a que son en esencia aminoácidos que se involucran en la cetosis. Entre otros, varios estudios como es el de Kulaylat y colegas han mostrado que en situación de ayuno la LE se convierte a CC, proceso facilitado desde los tejidos periféricos, especialmente el múscular, que al catabolizar sus proteínas provee LE para la cetogénesis (Kulaylat MN, et al. The role of leucine in hepatic ketogenesis. Surgery. 1988).

También en relación al ejercicio y en la intención de aumentar la combustión de grasas en esfuerzo, distintos autores han concretado trabajos experimentando con suplementos exógenos de cetona. Estos proporcionan BOHB directamente al organismo sin requerir cetogénesis y es considerada una forma segura y eficaz de aumentar las concentraciones de CC (Hashim SA, Van Itallie TB. Ketone body therapy: from the ketogenic diet to the oral administration of ketone ester. Journal of Lipid Research. 2014). De esta manera, se asegura que los suplementos de cetona podrían mejorar la alimentación durante el ejercicio, reducir la producción de lactato, evidenciando con ello la menor participación de la glucosa como recurso energético en ejercicio y así favorecer su ahorro. De destacar acá que estos suplementos se presentan como sales de cetona o ésteres cetónicos, siendo los últimos más eficaces y casi sin efectos colaterales incómodos de tipo intestinal. (D’Agostino D, Arnold P, Kesl S. Compositions and methods for producing elevated and sustained ketosis. 2015).

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