La estabilidad funcional: Respuesta específica a la demanda de estabilidad deportiva.

La estabilidad funcional: Respuesta específica  a  la demanda  de estabilidad deportiva.

Introducción

En este blog trataremos de establecer algunos conceptos e ideas que hacen a la estabilidad funcional. Es pretencioso establecer un nuevo concepto como la estabilidad funcional, pero al menos resulta imprescindible plantear ideas que sirvan para poder entender mejor estas variables y por otro lado generen pautas que resulten en actividades en el campo que mejoren las condiciones de estabilización de nuestros deportistas, siendo estas específicas a las demandas de estabilización que el deporte les impone o exige.

Estabilidad Postural Dinámica vs Estabilidad Postural Estática

Antes que nada debemos diferenciar la estabilidad estática de la estabilidad dinámica, y debemos hacerlo porque resulta hasta lógico suponer que el SNC no puede establecer los mismos procesos de análisis, adaptación y respuesta en tareas motrices tan diferentes como el estar parado en un pie por un tiempo relativamente prolongado (relativo a una tarea deportiva) como 30seg y la estabilización inmediata luego de un salto o un freno.

Estabilidad Estática

La estabilidad estática, hace referencia a la capacidad del sujeto de mantenerse sobre una base estable mientras lo realiza con mínimos movimientos compensatorios. Este tipo de acciones tienen como objetivo poner foco sobre el control postural estático (Liebenson, 2006 en Confort, et al 2010; Riemann, Caggiano, & Lephart, 1999). (Figura 1).


Figura 1 . Estabilidad postural estática a una pierna

Ha sido previamente demostrado que la información somatosensorial enviada por receptores articulares de los miembros inferiores puede jugar un rol importante en la percepción y mantenimiento de la estabilidad postural en posiciones estáticas de soporte de peso. (Fitzpatrick et al, 1994)

Este tipo de estabilidad ha sido testeada o evaluada desde hace mucho tiempo, con diferentes metodológicas, de todas maneras las principales críticas que ha surgido a este tipo de test es la poca correlación que presentan con actividades funcionales y la estabilidad en “situación real deportiva”. Es decir el planteo es que las demandas de estabilidad tanto corporal total como segmentarias son realmente diferentes cuando se trata de situaciones relativamente estáticas y cuando se trata de situaciones dinámicas más funcionales a las acciones deportivas. Por otro lado se ha planteado también la capacidad de adaptación y aprendizaje del SNC como principal sesgo en la valoración real de la estabilidad entre pruebas en el mismo sujeto.

Estabilidad Dinámica

Resulta complejo y desafiante poder definir a la estabilidad dinámica, sobre todo por la gran variabilidad de acciones que pueden englobarse dentro de ella. Colby, S, et al. 1999 define a la estabilidad dinámica como la habilidad de conservar una condición estable estática sobre una base de sustentación luego de una transición dinámica, es decir luego de un movimiento dinámico.

Esta también puede ser definida como la habilidad individual para mantener la estabilidad mientras se pasa de un estado dinámico a un estado estático. (Wikstrom et al , 2005)

Esto representa que luego de cada acción dinámica, se requiere de rápidas adaptaciones corporales y segmentarias para lograr establecer una posición estable, que entre otras cosas posibilite una base de soporte firme y estable en donde poder aplicar fuerza para una nueva acción dinámica, y así mantener una acción dinámica en condiciones de estabilidad dinámica.

La estabilidad dinámica, involucra entonces, grandes niveles de inestabilidad y requieren una gran demanda de precisión, fuerza y velocidad de movimiento monitoreado por el SNC y las adaptaciones que sobre él se producen. (Myers et al 2006) (Figura 2).


Figura 2. Salto lateral sobre una valla modificado, como ejercicio para medir la estabilidad postural dinámica. Tomado de Sell et al (2012)

Diferencias entre la estabilidad estática vs dinámica.

Mantener la estabilidad postural durante condiciones estáticas como dinámicas requiere el establecimiento de un equilibrio entre fuerzas desestabilizantes y estabilizantes (McCollum & Leen, 1989) y requieren información sensorial derivada de las fuentes vestibulares, visuales y propioceptivas así como sistemas múltiples que incluyan representaciones internas, mecanismos adaptativos, anticipatorios, estrategias motoras pre-programadas, sinergias neuromusculares etc. (Shumway-Cook & Woollacott, 2001b).

Durante test o posiciones típicas estáticas, el individuo establece una base de sustentación antes del test o posición y debe mantener el centro de masas dentro de esta base de sustentación durante el tiempo que demande el test o la postura. Las fuerzas desestabilizantes o demandas de estabilización para mantener la postura en estas posiciones son mínimas, y a menos que el sistema haya sido comprometido por una lesión, estas son tareas relativamente rudimentarias. (Sell et al, 2012)

Las tareas de estabilidad postural dinámica ponen en un gran desafío a los sistemas involucrados en la estabilidad postural dinámica, inclusive en la mayoría de ellas, aplicando sobre este sistema grandes fuerzas desestabilizadores a compensar (fuerza de reacción vertical, horizontal y medio lateral, fuerzas inerciales segmentarias y globales, fuerzas cinéticas generadas por los músculos sobre los segmentos corporales etc). (Sell et al, 2012)

Esto se está demostrando en la actualidad con publicaciones que encuentran una clara falta de correlación o no correlación entre medidas de estabilidad estática y dinámica en la misma población. (Hoffman & Koceja, 1997; Hrysomallis, McLaughlin, & Goodman, 2006; Hubbard, Kramer, Denegar, & Hertel, 2007, Sell et al 2011). Es decir parecen ser habilidades diferentes o al menos que los sistemas involucrados responden notoriamente diferentes ante demandas que lo son también.

Entonces resulta hasta ilógico pretender mejorar aspectos tan desafiantes para la estabilidad en las acciones dinámicas dentro de contextos altamente variables como los deportivos con solo inclusión de entrenamiento estable, he incluso la inclusión de superficies inestable o ambientes inestables.

Estabilidad Funcional

Entonces luego de repasar los conceptos que se desarrollaron aquí y en otros blog, resulta claro que las estrategias para mejorar la estabilidad específica de un deportista para enfrentar las demandas de estabilización de su deporte en contexto deportivo real debe ser al menos analizado con mayor cuidado.

Cuando consideramos el término funcional o estabilidad funcional no supone utilizar una variedad de elementos o recursos con buena vista o “vendedores” como superficies inestables, bandas elásticas, bandas de suspensión etc, sino que supone analizar que demandas de estabilización imponer para generar adaptaciones que sean transferibles al gesto deportivo, es decir que sean funcionales la demanda real de estabilización que este sujeto va a estar expuesto en su práctica deportiva.

Figura 3. ¿Los estímulos que proponemos para mejorar la estabilidad se adaptan a las demandas específicas de estabilidad del deporte?

No significa que estos medios no sean de utilidad sino que son solo herramientas dentro de una caja de herramientas que cuenta el entrenador para diseñar una actividad. Pero el verdadero desafío es introducir actividades pensadas, desarrolladas, creativas pero basadas en el análisis neurofisiológico y biomecánico de la estabilidad. No hay ejercicios o herramientas mágicas, hay estímulos apropiados que inducirán adaptaciones consecuentes apropiadas. Y en el diseño del estímulo esta la sabiduría del entrenador, no en el recurso que utilice. La especificidad en muchos casos todavía gobierna las adaptaciones del entrenamiento.

Referencias

1. Colby, S, Colby SM, Hintermeister RA, Torry MR, Steadman JR. et al. Lower limb stability with ACL impairment. Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy, 29(8), 444-454, 1999.

2. Fitzpatrick, R and McCloskey, DI. Proprioceptive, visual and vestibular thresholds for the perception of sway during standing in humans. J Physiol 478: 173–186, 1994.

3. Hoffman, M. A., & Koceja, D. M. (1997). Dynamic balance testing with electrically evoked perturbation: A test of reliability. Archives of Physical Medicine and Rehabilitation, 78, 290e293.

4. Hrysomallis, C., McLaughlin, P., & Goodman, C. (2006). Relationship between static and dynamic balance tests among elite Australian footballers. Journal of Sports Science and Medicine, 9, 288e291.

5. Myer, G.D., Ford, K.R., Mclean, S.G., Hewett, T.E. The Effects Of Plyometric Vs Dynamic Stabilization And Balance Training On Power, Balance And Landing Force In Female Athletes, American Journal Of Sports Medicine, (2006) Volume 34 (3) Pp. 445–455

6. Pasanen, K., Parkkari, J., Pasanen, M., Hilloskorpi, H., Makinen, T., Jarvinen, M. And Kannus, P.) Neuromuscular Training And The Risk Of Leg Injuries In Female Flootball Players: Cluster Randomised Controlled Study. British Journal Of Sports Medicine, (2008) 42 (10), 802–805.

7. Santana Juan Carlos. Stability and Balance Training: Performance Training or Circus Acts?, MEd, CSCS,National Strength & Conditioning Association SPORT-SPECIFICCONDITIONING Volume 24, Number 4, pages 75–76

8. Sell, T. C., An examination, correlation, and comparison of static and dynamic measures of postural stability in healthy, physically active adult, Physical Therapy in Sport (2011), doi:10.1016/j.ptsp.2011.06.006

8. Wikstrom Erik A. ; Tillman Mark D. ; Smith Andrew N. ; Borsa Paul A. A New Force-Plate Technology Measure of Dynamic Postural Stability: The Dynamic Postural Stability Index Journal of Athletic Training 2005;40(4):305–309

Estas discusiones pueden ser profundizadas y debatidas en

http://g-se.com/es/prevencion-y-rehabilitacion-de-lesiones/capacitacion/curso-de-posgrado-en-lesiones-deportivas-prevencion-y-readaptacion-funcional

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