La peor decisión deportiva: la indecisión!

Probablemente no exista entrenador deportivo que haga ingresar al campo de juego a un jugador para que no haga nada.

Sin embargo, no es infrecuente ver atletas dudando qué hacer adentro de la cancha.

Esta conducta de duda corroe la posibilidad de alto rendimiento. Y mucho tiene que ver la noción que cada deportista tenga acerca del ERROR.

¿Cómo aprende el ser humano sino a través del error? ¿No es acaso el ensayo y error una de las herramientas de las que se sirve la ciencia para encontrar respuestas a sus interrogantes?

Si el error tiene que ver con la posibilidad misma de evolucionar como estas preguntas nos dejan ver, ¿por qué razón en el ámbito deportivo miles y miles de atletas ven en la equivocación dentro de la cancha a un enemigo muchas veces intratable?

Invariablemente, mucho tenemos que ver los que desde diferentes roles instauramos conceptos en la mente de los atletas. Debido a ello, podemos diferenciar dos ideas diametralmente opuestas en relación a la significación del ERROR:

- Podemos tomarlo como LA PRINCIPAL ARMA DE CASTIGO (Y AUTO-CASTIGO).

- Podemos tomarlo como LA PRINCIPAL HERRAMIENTA DE APRENDIZAJE.

Personalmente creo que es vital cuál de las dos acepciones fomentemos, no solamente porque de ella se desprenda la chance de rendir satisfactoriamente, sino porque ella DETERMINA LA CALIDAD DE LA EXPERIENCIA DEPORTIVA DE CUALQUIER INDIVIDUO.

No importa cuál sea la disciplina en cuentión, el nivel competitivo, el género o la edad, si una persona entiende que equivocarse es sinónimo de tener la culpa de la derrota, de ser un inútil, de no merecer más oportunidades, claro está que no se verá para nada motivada a querer intentarlo de nuevo. Por el contrario, la inacción ante situaciones similares surge como un mecanismo de auto-defensa lógico: "para qué intentar hacer si existe el riesgo de errar.. más vale no hacer entonces no me arriesgo a sentirme mal". Claro, la consecuencia también lógica de esta línea de razonamiento es concreta: no hay posibilidades de aprendizaje, de adquisición de recursos, de evolución en definitiva, ya que "el que no intenta el martes porque se equivocó el lunes, es imposible que aprenda el miércoles".

En cambio, si optamos por introducir la idea de aprender del error, de entender que la equivocación forma parte del juego (y de la vida misma) y es normal, seguramente vamos a conseguir mayores niveles de auto-confianza, de enfoque, de motivación, como así también menores niveles de ansiedad en quienes nos rodean. Querer corregir en función de lo hecho me invita a intentarlo nuevamente, y este hecho da nacimiento a un círculo virtuoso que otorga como resultado la mejora contínua, el crecimiento permanente. "Voy a intentarlo hasta conseguirlo" suelen decirse quienes se desafían, sabiendo que la acción sostenida nos acerca a la meta.

En síntesis, es muy importante que en el discurso habitual de un atleta esté presente la idea de INTENTAR, de CRECER, de DESDRAMATIZAR, de APRENDER.

Seguramente de este modo, amén de estar más cerca de la victoria, estaremos favoreciendo una mejor CALIDAD DE VIDA teniendo al deporte como soporte de la experiencia humana.


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