Mañana empiezo una nueva vida

Mañana empiezo una nueva vida

Para el deportista es algo tan común como levantarse cada día el realizar actividad física. De eso se trata su vida. No obstante, para importantes porcentajes poblacionales, los hábitos sedentarios son el común denominador. Y no van de la mano de la salud.

“Bueno, mañana empiezo el gimnasio… tres o cuatro semanitas y estoy en forma, lista para el verano. A eso le agrego comer lechuga bastante seguido, y listo: cuerpo nuevo, vida nueva.” Este diálogo interno no es para nada infrecuente en estas latitudes latinas… de hecho, cada vez se escucha más ante la inminente llegada de la estación estival.

Lamentablemente tampoco es raro escuchar la siguiente argumentación, apenas concluido el verano: “qué aburrido esto del gimnasio, siempre lo mismo. Encima, nunca quedás como querés. Y para colmo, nada rico podés comer. Menos mal que se viene el frío y me tapo toda otra vez.” Algún desprevenido podría decir que ambos relatos no corresponden a la misma persona. Pues bien, corresponden a la misma persona.

Este ejemplo es simplemente una muestra de las muchas coyunturas alrededor de las cuales tanto hombres como mujeres atan al concepto de “cuidarse físicamente”. Ligar la idea de actividad física a un momento o anécdota determinada impide comprender los beneficios de abandonar radicalmente los hábitos sedentarios, y sostener permanentemente un estilo de vida que comprenda el ejercicio físico moderado.

Por ende, si cambiamos la idea de base, modificamos el comportamiento cotidiano. Y este es el núcleo alrededor del cual se construye más y mejor calidad de vida. Salud física y psíquica. No se trata solamente de salir a correr, levantar pesas, dejar de comer chocolate, o no hacer nada de estas cosas. Se trata de elegir vivir bien.
A la medida de cada individuo.

La Psicología aplicada al Deporte puede brindar herramientas específicas en relación al entrenamiento de pensamientos optimizadores de una vida más saludable. En este sentido, tiene a su disposición algunos conceptos propios de la Psicología Cognitiva, que en aportes del Lic. Rafael Santandreu, manifiestan lo siguiente a los fines de incrementar la calidad de vida, en definitiva, los niveles de felicidad:

-Diferenciar las creencias irracionales de las creencias racionales: mientras que las primeras se basan en interpretaciones subjetivas carentes de veracidad contratable con la realidad, las segundas están impregnadas de datos concretos, generalizables en muchos casos.

-Moderar las exigencias y enfocar en las preferencias: de este modo se disminuye el caudal de pensamientos rígidos, polarizados, y se favorecen los matices que ayudan al registro de las elecciones personales constructivas.

-No confundir deseos con necesidades: creer que ciertas aspiraciones son estrictamente necesarias para la realización individual no hace otra cosa que provocar ansiedad y angustia.

Como estos apartado podríamos citar muchos otros que sirven para graficar un aspecto central que mencionábamos anteriormente: vivir mejor tiene que ver, en primer lugar, con revisar las ideas de base, mantener las que nos acerquen a disfrutar, y modificar aquellas que nos alejen de padecer.


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