¿Qué lugar ocupa la evaluación en la programación del entrenamiento?

¿Qué lugar ocupa la evaluación en la programación del entrenamiento?

La evaluación de la aptitud física, es uno de los pilares más importantes de la planificación del ejercicio, no obstante ello, muchas veces es poco tenido en cuenta por los profesionales de la salud a la hora de organizar y planificar un entrenamiento físico para personas que se encuentren dentro de un programa de prevención y rehabilitación. La evaluación entendida como: un complejo proceso de análisis, procesamiento e interpretación de los datos recogidos de las pruebas utilizadas, es una herramienta imprescindible y de vital utilididad en el momento de comenzar un programa de entrenamiento, ya que nos marcará el punto de partida.

Para llevar a cabo dicha acción, tendremos que seleccionar una cierta cantidad de test que nos brinden datos sobre los distintos componentes de la aptitud física (aptitud cardiorrespiratoria, aptitud muscular, flexibilidad y composición corporal) que deseamos evaluar. Por lo tanto, los test seleccionados deben ser procedimientos protocolizados y validados científicamente, para que cumplan con criterios de objetividad y que a su vez nos permitan utilizarlo como una verdadera herramienta de valoración con rigor científico.

Las características que debe tener un test para tener rigor científico y medir lo que dice medir y poder repetirse de igual manera, son:

  • Validez: se refiere al grado en que un test mide lo que pretende medir. Es la característica más importante de un test.
  • Fiabilidad: es una medida del grado de consistencia o repetibilidad de una prueba, un test tiene que ser fiable para ser válido (NSCA, 2007)
  • Reproductibilidad: expresa la independencia de los resultados obtenidos del evaluador, es decir, el mismo test aplicado en la misma población pero con distintos evaluadores debe garantizar la objetividad de los datos (Casas, A. 2005).

El propósito de utilizar la evaluación como parte de la programación, es brindarnos un amplio abanico de datos que nos permitansaber donde estamos parados y hacia donde debemos ir. Por tal motivo, un programa prevención y rehabilitación debe contener tres tipos de evaluaciones:

  • Inicial: nos permite conocer la aptitud física de nuestro paciente y de ahí en mas poder plantearnos (profesor y alumno) objetivos a corto, mediano y largo plazo; estratificar el riesgo, periodizar y programar los componentes de la carga externa (volumen, duración, pausa, intensidad, frecuencia, densidad, tipo de ejercicio), entre otros.
  • Formativa: se realiza un la mitad del programa y nos permite cuantificar el progreso, saber si hemos alcanzado los objetivos planteados al inicio o por el contrario, realizar las modificaciones correspondientes al programa que nos permita potenciar los beneficios buscados.
  • Final: antes de finalizar se realiza para valorar el éxito del programa y analizar el progreso alcanzado planteándose nuevos objetivos a futuro.

Como queda de manifiesto en estas breves líneas, ningún profesional de la salud podría planificar un programa de ejercicio físico sin previamente haber realizado una correcta evaluación del alumno. No obstante en caso de sí hacerlo, no estaría teniendo en cuenta uno de los tantos principios del entrenamiento deportivo, como el principio de individualidad, y por lo tanto, estaría “prescribiendo” un ejercicio sin respetar las particularidades de su entrenado, el cual difícilmente lograría obtener las adaptaciones pretendidas, a su vez loexpondría a un mayor riesgo de lesión traumatológica, aumentaría la probabilidad de generarle un estrés y/o disconformidadfísica y psicológica aumentado de esta manera la posibilidad de abandono, tampoco contemplaría los gustos, debilidades y fortalezas de la persona, etc. Pero todos estos aspectos mencionados serían anecdóticos, si trabajáramos con personas que poseen varios factores de riesgo cardiovascular o más aun, si ya han tenido un evento cardiovascular, el riesgo al cual lo expondríamos a que sufra evento dentro de la clase es exponencial.

Por lo cual la evaluación de la aptitud física en los programas de prevención y rehabilitación debería ser una práctica cotidiana en aquellos profesionales responsables en el área. Como sostiene ACSM, 2005 el propósito del control del nivel de fitness de estos programas comprende:

  • Proporcionar datos útiles para el diseño de las prescripciones de l ejercicio.
  • Recolección de datos normativos y de seguimientos que permiten evaluar el progreso que hacen los participantes en el programa de ejercicio.
  • Motivar a los participantes estableciendo objetivos razonables y asequibles.
  • Educar a los participantes sobre los conceptos de fitness y el nivel individual del mismo.
  • Estratificación de riesgo

Por último, me gustaría compartir una cita de los doctores De Rose y Pinto Ribeiro, utilizada por el prof. Casas en el cap. IX del libro “Entrenamiento Personal. Bases, fundamentos y aplicaciones” Ed. Inde.

“Cada individuo posee un conjunto de aptitudes y limitaciones propias de su potencial genético, de las actividades físicas previas y de sus eventuales disfunciones orgánicas, se torna imprescindibles que esas cualidades y limitaciones sean diagnosticadas, analizadas, clasificadas y orientadas adecuadamente. Este proceso fundamental para una mayor eficacia y performance, caracteriza la evaluación funcional”

Prof. Esp. Santa María, Matías Agustín.

Universidad Nacional de La Plata, Buenos Aires, RepúblicaArgentina.

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