Relación entre la capacidad funcional y la mortalidad

Relación entre la capacidad funcional y la mortalidad


La capacidad funcional se ha asociado en los últimos tiempos, como un importante predictor de mortalidad y sobrevida en todas aquellas personas adultas sanas, con algún factor de riesgo y/o con enfermedades cardiovasculares ya diagnosticadas. Habitualmente en el ámbito de la salud, se evalúa ésta variable, a través de la medición directa o indirecta del consumo máximo de oxígeno, utilizando como instrumento de laboratorio, la prueba ergométrica graduada realizada tanto en cinta sin fin como en cicloergómetro.

La unidad de medida más utilizada en la comunidad científica a nivel mundial para cuantificar y comparar el consumo máximo de oxígeno de una o varias personas, es el MET(Metabolic Equivalent Time) equivalente metabólico que representa 3,5 mililitros de oxígeno por kilogramo de peso corporal por minuto. En base a los METs logrados por el paciente, podríamos clasificarlo, según las guías internacionales, dentro de las siguientes categorías: baja capacidad funcional aquellos que han alcanzado menos 5 METs; moderada entre 5 a 8 METs y alta más de 8 METs.

El poder cuantificar objetivamente su capacidad funcional nos permitirían realizar ciertas asociaciones con algunos trabajos científicos (Gordon et al. 2000; Blair et al. 1993; Myers et al. 2002) que han podido demostrar, que por cada MET que una persona incrementaba en su capacidad funcional, disminuía su morbi-mortalidad entre un 8 a 18 %. Además de los trabajos de Paffenbarger et al. 2000; Stensvold et al. 2011; Blair et al. 1989; Kokkinos et al. 2010, que han documentado a través de estudios longitudinales, que a mayor consumo de oxígeno menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer de colon, accidente cerebrovasculares, síndrome metabólico, entre otras.

Por lo cual, como sostiene Blair y colaboradores, en un estudio realizado con 10000 personas mayores de 40 años de edad de ambos sexos donde se analizaron la relación entre la aptitud física y la mortalidad, los riesgos atribuibles a la mortalidad por causas generales indicaron que una capacidad física pobre era un importante factor de riesgo, tanto para hombres como para mujeres y mayores niveles de capacidad física parecen demorar la mortalidad para todas las causas en general, debido principalmente a menores tasas de enfermedad cardiovascular y cáncer.

Por otra parte, Myers y cols. 2002, estudiaron a más de 6000 personas sanas y con enfermedades cardiovasculares durante más de 6 años, analizando la relación de la capacidad funcional y la mortalidad. Concluyendo que la capacidad de ejercicio es el más potente predictor de mortalidad entre hombres que ya tienen algún factor de riesgo cardiovascular establecido (gráfico).

Lo que nos permitiría, pensar de la importancia de que nuestros pacientes realizarán ejercicio físico de manera sostenida, como una herramienta fundamental para combatir el sedentarismo, además de que puedan vivenciar todos los beneficios fisiológicos, psicológicos y sobre la salud en general.


Prof. Santa María, Matías Agustín

Especialista en Fisiología del Ejercicio

Universidad Nacional de La Plata

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