¿Replican los Juegos Reducidos las demandas de los partidos?

¿Replican los Juegos Reducidos las demandas de los partidos?

En los últimos años se han desarrollado multitud de estudios que analizan las demandas fisiológicas del fútbol y el entrenamiento (Bangsbo et al., 1991; Di Salvo et al., 2007). Recientemente, también ha cobrado interés la carga impuesta por el jugador durante las situaciones de Juegos Reducidos (JR) (Hill-Haas et al., 2011; Impellizzeri et al., 2006). Sin embargo, pocos estudios han comparado las demandas físicas, fisiológicas y técnicas entre JR y competiciones en un mismo grupo de estudio (Casamichana, Castellano, y Castagna, 2012).

En otros deportes colectivos se han comparado situaciones de JR y competición. Gabbett (2008) comparó JR con partidos oficiales en jóvenes jugadores élite de voleibol. Los resultados de su estudio mostraron que las situaciones de JR ofrecen un estímulo de entrenamiento específico que reproduce las demandas fisiológicas de la competición. Posteriormente, este mismo autor (Gabbett, 2010), comparó diferentes formatos de JR con partidos oficiales en jugadoras profesionales de hockey. Encontró que durante los entrenamientos basados en el juego, fue invertido mayor tiempo en actividad a baja intensidad (0-1 m.s-1) y menor tiempo en actividad a intensidad moderada (1-3 m.s-1) y alta (5-7 m.s-1 y >7 m.s-1). Este autor concluyó que las situaciones de JR propuestas en el estudio no reflejan las demandas físicas del juego real y sugiere que las variables de entrenamiento deben manipularse correctamente para simular la competición.

Acercándonos a la modalidad deportiva que nos ocupa, algunos trabajos han comparado en una misma población de estudio si realmente estas situaciones de JR simulan las demandas físicas, fisiológicas y motrices de los partidos de competición (Allen, Butterly, Welsch, y Wood 1998; Casamichana et al., 2012; Gabett y Mulvey, 2008), aunque ninguno de ellos ha sido desarrollado con jugadores de élite senior (Carling, Bloomfield, Nelson, y Reilly, 2008).

Diversos autores han observado que los JR reproducen la intensidad del juego de un partido oficial de 11 vs. 11 (Capranica et al., 2001) o incluso la intensidad es superior (Allen et al., 1998). Otros sin embargo, aunque mostraron un mayor número de acciones técnicas (Allen et al., 1998) y una carga física total semejante, determinaron que la actividad realizada a alta intensidad fue menor (Casamichana, Castellano, y Castagna, 2012; Gabbett y Mulvey, 2008).

Allen et al. (1998) evaluaron las demandas físicas y fisiológicas del juego 5 vs. 5 y 11 vs. 11 en jóvenes jugadores de fútbol. Los resultados indicaron que las distancias cubiertas fueron similares en los dos tipos de ejercicios (5 vs. 5: 11907 ±1810 m y 11 vs. 11: 10230 ±401 m). En contraste, los jugadores permanecieron más tiempo andando durante el juego de 11 vs. 11 (5528 vs. 2990 m), mientras que el ratio de trabajo de alta y baja-moderada intensidad y los valores de FC fueron mayores durante el juego de 5 vs. 5, reflejando que el juego 5 vs. 5 fue más intenso y puede ser utilizado como un excelente método de entrenamiento.

Gabbett y Mulvey (2008) investigaron los patrones de movimiento y perfiles de actividad de diferentes JR de entrenamiento (3 vs.3 y 5 vs.5) y lo compararon con las demandas de partidos de nivel nacional e internacional en jugadoras de fútbol de elite. Los resultados mostraron que el ratio trabajo:descanso promedio de los JR (1:13) fue similar a los PA (1:15), nacionales (1:16) e internacionales (1:16). Durante los partidos internacionales fueron realizados 4.8 ±2.8 sprints repetidos por jugador y partido. El número de esfuerzos dentro de los sprints repetidos fue de 3.4 ±0.8 con una duración de los sprints de 2.1 ±0.7 seg, y un tiempo de recuperación entre sprints de 5.8 ±4.0 seg. La mayor parte de la recuperación entre sprints fue de naturaleza activa (92.6%). A diferencia de los partidos internacionales, las series de sprints repetidos fueron poco frecuentes en los JR, PA y partidos de liga nacional. Estos resultados demuestran que los JR pueden simular los patrones de movimiento medios de competición pero ofrecen un estímulo de entrenamiento insuficiente para simular las demandas de alta intensidad y repetición de sprints de los partidos internacionales.

En la misma línea, Casamichana, Castellano, y Castagna (2012) evaluaron las demandas físicas de PA comparado con diferentes formatos de JR (3 vs. 3, 5 vs. 5 y 7 vs. 7) en jugadores semiprofesionales de fútbol. Estos autores observaron valores más elevados a intensidades medias-bajas de desplazamiento y menores a intensidades elevadas de desplazamientos en los JR comparados a los PA. Los autores sugieren que los técnicos deportivos deberían considerar introducir los PA durante el proceso de entrenamiento para promover adaptaciones específicas en esfuerzos de alta intensidad u otro tipo de entrenamiento complementario que asemeje las demandas de la competición a las del entrenamiento.

Figura 1. Distancia recorrida por hora de juego en diferentes rangos de velocidad durante juegos reducidos (JR) y partidos de futbolistas semiprofesionales. *Diferencias significativas entre juegos reducidos y partidos (p>0.01).Tomado de Casamichana et al. (2012, p. 839).

Cabe destacar como, en los trabajos donde se han estudiado JR con un reducido número de jugadores (y por consiguiente, un espacio absoluto de juego también reducido), existen diferencias con respecto a las demandas de la competición, especialmente en lo referente a acciones realizadas a alta velocidad de desplazamiento (5 vs.5, Allen et al., 1998; 3 vs.3 y 5 vs.5, Gabbet y Mulvey, 2008), sin observarse tales diferencias cuando los JR son practicados con un mayor número de jugadores (8 vs. 8; Rodrigues et al. 2007), quizás influenciados por las dimensiones absolutas del terreno de juego, que como veremos en otra entrada de Blog, son determinantes en la carga física impuesta al jugador, no alcanzándose en dimensiones reducidas de espacio desplazamientos a alta velocidad.

Referencias

Allen, J., Butterly, R., Welsch, M., y Wood, R. (1998). The physical and physiological value of 5-a-side soccer training to 11-a-side match play. Journal of Human Movement Studies, 34(1), 1-11.

Bangsbo, J., Norregaard, L., y Thorso, F.(1991). Activity profile of competition soccer. Canadian Journal Sports Science,16(2), 110-116.

Capranica, L., Tessitore, A., Guidetti, L. y Figura, F. (2001). Heart rate and match analysis in pre-pubescent soccer players. Journal of Sports Sciences, 19(6), 379-384.

Carling, C., Bloomlield, J., Nelson, L., Reilly, T.(2008). The role of motion analysis in elite soccer: contemporary performance measurement techniques and work rate data. Sportsmedicine (10), 839-862.

Casamichana, D., Castellano, J., y Castagna, C.(2012). Comparing the physical demands of friendly matches and small-sided games in semiprofessional soccer players.Journal of Strength and Conditioning Research, 26(3), 837-843.

Di Salvo, V., Baron, R., Tschan, H., Calderón-Montero, F., Bachl, N., y Pigozzi, F. (2007). Performance Characteristics According to Playing Position in Elite Soccer. International Journal Sports Medicine, 28(3), 222-227.

Gabbett, T. J. (2008). Do skill-based conditioning games offer a specific training stimulus for junior elite volleyball players? Journal of Strength and Conditioning Research, 22(2), 509-517.

Gabbett, T. J. (2010). Gps analysis of elite women´s field hockey training and competition. Journal of Strength and Conditioning Research, 24(5), 1321-1324.

Gabbett, T. J., y Mulvey, M. (2008). Time-Motion analysis of small sided training games and competition in elite women soccer players. Journal of Strength and Conditioning Research, 22(2), 543-552.

Hill-Haas, S., Dawson, B., Impellizzeri, F. M., y Coutts, A. (2011). Physiology of small sided games training in football. A systematic review. Sports Medicine 41(3), 199-200.

Impellizzeri, F., Marcora, S. M., Castagna, C., Reilly, T., Sassi, A., Iaia, y F., Rampinini, E. (2006). Physiological and performance effects of generic versus specific aerobic training in soccer players. International Journal of Sports Medicine, 27(6), 483-492.

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