Respuestas cardiovasculares a diferentes métodos de entrenamiento de la fuerza

Respuestas cardiovasculares a diferentes métodos de entrenamiento de la fuerza

Respuestas de la hipotensión post-ejercicio y de la variabilidad de la frecuencia cardíaca subsecuente a métodos de entrenamiento de la fuerza tradicional, series antagonistas y de superseries


Los programas de acondicionamiento generalmente promueven beneficios en la salud para los individuos de todas las edades, sobre todo con la meta de controlar la presión sanguínea (PS). El entrenamiento de la fuerza ha sido asociado con reducciones agudas en la PS post-ejercicio, un fenómeno llamado hipotensión de post-ejercicio (PEH), que puede jugar un rol clave en la PS crónica y en la reducción del riesgo cardiovascular. La variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV) es un reflejo de la modulación autónoma del corazón y el estudio de esta variable lleva a un mejor conocimiento del sistema nervioso autónomo en el control vagal cardíaco.

Los métodos del entrenamiento de la fuerza son caracterizados por la manipulación de las variables prescriptivas con la meta para optimizar las ganancias de fuerza muscular, potencia, resistencia localizada, e hipertrofia. Estudios previos han examinado las respuestas de la PEH después de sesiones de entrenamiento de la fuerza realizadas en diferentes formatos talescomo una serie antagonista (PS), superserie (SS) o serie tradicional (TS), incorporando números diferentes de series (por ejemplo, 1, 3 vs 5 series), intensidades de carga (por ejemplo, 60, 70, y 80% de 1 máxima repetición [MR]), intervalos de pausa entre las series y ejercicios, y secuencias de ejercicio (por ejemplo, ejercicios que utilizan una única articulación y multiarticulares).

En suma, una menor HRV en sujetos aparentemente sanos o después de un infarto del miocardio, es un factor de riesgo para la mortalidad. Hasta la fecha, poco se sabe sobre el impacto de estos diferentes métodos de entrenamiento de la fuerza sobre la HRV. Las series antagonistas son caracterizadas por la realización de ejercicios de tirar y empujar con o sin la relación agonista-antagonista de una manera alternada. Paz y cols. (2014) investigaron la respuesta de la PEH en una muestra de hombres entrenados después de una sesión de entrenamiento de la fuerza compuesta de 3 series hasta el fallo (por ej., press de banco y remo sentado con toma ancha) con cargas de 8MR e intervalos de pausa de 2 minutos entre las series y ejercicios, adoptando ya sea un método de serie tradicional TS vs serie de agonista-antagonista PS. Ambos métodos dieron respuestas de PEH largas (por ejemplo, 40 minutos), aunque una magnitud más grande se observó bajo el método de serie agonista-antagonista PS para la presión sanguínea sistólica (SBP) y la presión sanguínea diastólica (DBP). Es más, Maia y cols. (2014) encontraron aumentos significativos en el rendimiento de las repeticiones y en la actividad mioeléctrica de los músculos extensores de la rodilla para un protocolo de serie agonista/antagonista (por ejemplo, sin pausa entre las series) usando cargas de 10MR para los ejercicios de curl de piernas prono y extensión de piernas, y con intervalos de pausa más cortos (por ejemplo, ninguna pausa, 30 segundos, o 1 minuto) frente a intervalos de pausa más largos (por ejemplo, 3 minutos o 5 minutos) entre los pares de ejercicios.

A este respecto, estudios previos han demostrado que la configuración de las series, el volumen de entrenamiento y la intensidad, promueven cambios en el control vagal cardíaco y en la PEH. Es más, los efectos cardiovasculares asociados con sesiones del entrenamiento de la fuerza realizadas con métodos de entrenamiento distintos pueden dar información útil a los practicantes al diseñar los programas.

Recientemente, Gabriel A. Paz, de la Universidad Federal de Rio de Janeiro (Brasil) , llevó a cabo un estudio cuyo propósito fue comparar el volumen de entrenamiento, las respuestas de la PEH, y de la HRV a diferentes métodos de entrenamiento de la fuerza (series PS, SS, y TS), por ejemplo, en una muestra de hombres recreativamente entrenados. Se formuló la hipótesis de que los métodos de las series PS y SS producirían un volumen de entrenamiento mayor frente al método de serie TS y, por consiguiente, provocarían respuestas hiptotensivas más largas y un aumento de los índices de la HRV.

Trece hombres entrenados (±SD media: edad: 26.2±3.9 años, masa corporal,: 81.2±5.9 kg, altura,: 175.1±10.9 cm, índice de masa corporal: 23.9±3.1 kgm-2, SBP,: 121.2±10.1 mm Hg y DBP: 82.2±7.8 mm Hg), se ofrecieron para ese estudio. Se completaron tres métodos de entrenamiento en un diseño aleatorizado que incluyó: serie tradicional (TS)—3 series sucesivas para el press de banco plano (LBP), dorsalera con polea alta (LPD), press de banco inclinado a 45° (BP45), remo sentado con asimiento cerrado (SCR), extensión de tríceps (TE), y curls de bíceps (BC), con 90 segundos deintervalo de pausa entre las series y ejercicios; serie antagonista (PS)—3series antagonistas para los ejercicios LBP-LPD, BP45-SCR, y TE-BC, con 90 segundos de intervalo de pausa entre las series y ejercicios; y superseries (SS)—3 superseries para los ejercicios LBP-LPD, BP45-SCR, y TE-BC. Durante la sesión de las SS, ninguna pausa fue permitida entre las series antagonistas PSs, seguido por 180 segundos de pausa después de cada SS.

Cargas de 10MR fueron adoptadas para todos los ejercicios. La presión sanguínea (PS) y la HRV fue medida al inicio, inmediatamente después de la sesión, y en los intervalos de 10 minutos hasta 60 minutos después de la sesión. El volumen de entrenamiento significativamente mayor fue observado bajo el método SS (8608.6±2062.2 kg) vs el método TS (7527.5±2365.1 kg), respectivamente. El volumen de entrenamiento significativamente mayor también se observó bajo el método PS (8262.3±2491.2 kg) vs el método TS (p ≤0.05). Ningún efecto principal para la HRV y la PEH fueron notados entre los protocolos (p >0.05). Sin embargo, se observaron similares respuestas intraprotocolos para la PEH durante los métodos TS, PS, y SS (p ≤0.05).

Considerando la duración de la PEH intraprotocolo, grandes tamaños del efecto fueron notados para los métodos SS y PS vs el método TS en la PS diastólica y promedio.Por lo tanto, los métodos SS y PS pueden ser una alternativa al método TS para lograr repeticiones totales mayores y un volumen de entrenamiento con una tendencia hacia una respuesta de la PEH más larga.

APLICACIONES PRÁCTICAS

En suma, la aplicación de métodos de entrenamiento diferentes no generó cambios significativos en la duración y magnitud del efecto hiptotensivo y de las respuestas de la HRV. A pesar de esta falta de diferencia, las sesiones de series SS y PS mostraron una tendencia hacia una PEH más larga para la DBP y la MBP frente al método de las series TS. Un efecto principal significativo de intraprotocolo fue notado para los índices de la HRV a través de los puntos de tiempo, con un aumento en la modulación simpática y una disminución en la modulación parasimpática después de todas las sesiones de entrenamiento de la fuerza. Estos resultados tienen una aplicabilidad clara en los gimnasios y centros de entrenamiento, y también agrega un conocimiento importante con respecto a los beneficios potenciales del entrenamiento de la fuerza para la prevención de la hipertensión, control de sistema autónomo, y niveles de la PS en hombres sanos entrenados. Es más, los métodos de entrenamiento caracterizados por la realización de ejercicio de empujar y tirar de una manera alternada con períodos de recuperación más largos entre las series (por ej., métodos de SS y PS) parecen ser más eficaces para lograr mayores repeticiones totales agudas y volumen de entrenamiento que el método de series TS. Por lo tanto, los métodos de las series SS y PS podrían ser una alternativa al método de las series TS para alcanzar un volumen de entrenamiento mayor con una tendencia hacia respuestas de la PEH más largas.

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