Sociedad Digital y Sedentaria. Relación Entre Inteligencia Emocional e Índice de Masa Corporal en Educación Infantil

Digital and Sedentary Society . Relationship Between Emotional Intelligence and BMI In Children's Education

María Carazo Martínez, Fátima Llamas Salguero y Verónica López Fernández

Universidad Internacional de la Rioja. Facultad de Educación

Artículo publicado en el journal Revista de Educación Física, Volumen 33, Número 1 del año .

Resumen

Este trabajo analiza la relación existente entre el peso, medido en Índice de Masa Corporal (IMC) y la inteligencia emocional, diferenciada en inteligencia intrapersonal e interpersonal, de un grupo de 30 alumnos de Educación Infantil. Para medir las diferentes variables del estudio se han utilizado las tablas de IMC de la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2007) y los cuestionarios de ambas inteligencias adaptado para alumnos de Infantil por Mckenzie, (1999). Los resultados de este trabajo presentan que no existe correlación entre ambas variables pero que si existe sobrepeso en esta población por lo que se debe trabajar con los alumnos hábitos de alimentación. La muestra presenta un 20% de alumnos con sobrepeso y en posible riesgo de obesidad si no modifican sus hábitos alimentarios y un 13% de alumnos con obesidad y riesgo de sufrir enfermedades relacionadas con la misma, como son: diabetes, enfermedades cardiovasculares, problemas de respiración … Por ello, es necesario contribuir de manera implícita a un mejor desarrollo de su Inteligencia Emocional ya que los centros deben dar respuesta junto con las familias a los problemas de salud en la infancia, relacionados con el peso de los alumnos y los hábitos de vida saludable.

Palabras clave: Peso, índice de masa corporal, inteligencias múltiples, salud, educación infantil

Abstract

The work developed then analyzes the relationship between weight, measured in Body Mass Index (BMI) and emotional intelligence, the latter differentiated between intrapersonal intelligence and interpersonal intelligence, a group of students between five and six years age enrolled in the final year of kindergarten. For this study selected a sample of 30 students from two groups of this level. To measure the different variables of the study have used the BMI charts in the World Health Organization (WHO, 2007) and questionnaires of both intelligence, intrapersonal and interpersonal adapted for elementary and primary students by McKenzie (1999). The results of this study show no correlation between the two variables but if overweight in this population so it should work with students eating habits. The present study shows 20% of students with overweight and obesity risk if possible do not change their eating habits and 13% of students who already have risk of obesity and other diseases related to it, such as diabetes, cardiovascular disease, breathing problems or sleep ... It is therefore necessary implicitly contribute to a better development of emotional intelligence so because schools must respond together with families to current health problems in childhood, related the burden of students and healthy lifestyles.

Keywords: Weight, BMI, multiple intelligences, health, child education

INTRODUCCIÓN

Actualmente, los índices de obesidad infantil son un problema ampliamente estudiado y destacado por las administraciones sanitarias del nuestro país. Desde ellas se insiste en que este problema no es sólo un problema médico o de salud, sino que es un problema social, educativo, cultural y económico. Es decir, estamos ante un problema multidimensional en el que se puede intervenir desde diferentes ámbitos. Uno de ellos es el educativo y de ahí la iniciativa a esta investigación.

En este artículo se conoce, analiza y determina la relación existente entre un peso saludable de alumnos de educación infantil y la imagen corporal de los mismos con la inteligencia emocional (intrapersonal e interpersonal) que poseen. Es decir, analizar como la imagen corporal de un niño en estas edades tempranas puede o no  afectar a su desarrollo emocional y por consiguiente al desarrollo de su inteligencia emocional.

Este tema es analizado en edades más avanzadas pero su análisis es edades tempranas es fundamental ya que la obesidad infantil ha aumentado de forma alarmante en los últimos veinte años, sobre todo en países desarrollados como el nuestro y así lo afirman autores como Ambrojo (2009).

La principal causa de este brusco incremento reside en los hábitos alimentarios, aunque no exclusivamente. También los hábitos de una vida sedentaria y las nuevas formas de ocio de la infancia, hacen que la obesidad infantil esté alcanzando niveles casi epidemiológicos.

Según diferentes estudios (Programa Thao, 2008) se estima que casi 1 de cada 10 niños es obeso antes de llegar a los 10 años de edad. Nuestro país se sitúa en niveles intermedios respecto a la obesidad de personas adultas, sin embargo, si hablamos de población infantil, España representa una de las tasas más altas de Europa y acercándose a tasas similares a las de otros países cuyas tasas de obesidad son históricamente conocidas, como es el caso de Reino Unido (Estudio enKid 1998-2000). Los datos del citado estudio constatan que la prevalencia de la obesidad infantil ronda  cifras alarmantes y su tendencia en aumento a lo largo de las dos últimas décadas hacen que se asocie la obesidad como una “obesidad epidémica”, conocida por término de globesidad (Vázquez, Busto Zapico y Fernández Rodríguez, 2007) 

La Organización Mundial de la Salud (1980) define la obesidad como una enfermedad crónica que se caracteriza por el exceso de grasa en el organismo y se presenta cuando el índice de masa corporal (IMC) es mayor de 30 kg/mº en adultos, sin embargo, en la infancia, se considera que un niño es obeso cuando su peso sobrepasa el 20% de su peso ideal. Otra definición de obesidad, más comúnmente aceptada por diferentes especialistas sanitarios es la que la define como enfermedad crónica, compleja y multifactorial, que suele iniciarse en la infancia y la adolescencia y que tiene su origen en una interacción genética y ambiental, (Álvarez, Guillén, Portella, Torres  y Mercadal, 2008) siendo más importante la parte ambiental o conductual, que se establece por un desequilibrio entre la ingesta y el gasto energético. Se caracteriza por una acumulación de grasa corporal y se manifiesta por un exceso de peso y volumen corporal.

Las actuales formas de alimentación y nuevas formas de vida más sedentaria con la utilización de tecnologías en los hogares, son las principales causas que han desencadenado el aumento de la obesidad en la población infantil, sin embargo, hay que destacar también otros factores como los hereditarios, los hormonales, psicosociales y ambientales, tal y como indican autores como Gómez-Martínez y Marcos (2010).

Las nuevas formas de vida con la inclusión de las tecnologías, las horas dedicadas al trabajo… han afectado el comportamiento de las familias en todos sus aspectos, incluidos los hábitos alimentarios y la actividad física. Estos cambios suponen, a menudo, seguir unos malos hábitos de salud que predisponen a la aparición de la obesidad a edades muy tempranas.

La importancia de este tema de estudio radica en que la obesidad infantil, en cómo repercute notablemente en la calidad de vida del niño, ya que se considera factor de riesgo para otras enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión, problemas ortopédicos y enfermedades cardíacas.

También la obesidad en la infancia puede llevar asociados síntomas tan molestos como la dificultad al respirar, ahogos, interferencias en el sueño, somnolencia, problemas ortopédicos, trastornos cutáneos, etc. Sin embargo, no son sólo estos problemas físicos los que pueden afectar a nuestros  alumnos, sino que pueden sumarse a ellos otros problemas de carácter psicológico provocados por conductas de rechazo o discriminación social que le dificultan la relación con los demás.

Es en la infancia, sobre todo, cuando los efectos de ser obeso pueden convertirse en grandes problemas para el niño (baja autoestima, bajos resultados académicos, introversión y rechazo social, entre otros). Es por estos y otros motivos por los que este tema resulta verdaderamente importante para su estudio y consideración en el ámbito educativo.

Su relación con el campo de la neuropsicología está en función de otras variables de estudio que pueden asociarse a la medición del IMC, como es el caso de su incidencia en las Inteligencias Múltiples (IM), concretamente en la Inteligencia emocional de los alumnos.

Tras el estudio de estos parámetros y la relación que pueda existir entre ellos se abren numerosas líneas de intervención educativa en los diferentes niveles.

Para comprender el presente trabajo, es necesario tener claros diferentes temas de estudio y la relación que pueda haber entre ellos. En primer lugar, es referente obligado de estudio el campo de la Neuropsicología y su proyección a nivel educativo, en segundo lugar, es necesario abordar estudios e investigaciones acerca de los hábitos de salud de la infancia fijando, como centros de interés en este sentido tanto la alimentación como el ejercicio y el movimiento. Finalmente y una vez analizados estos aspectos, cabría buscar la relación entre éstos y la inteligencia emocional de los alumnos, diferenciando entre inteligencia intrapersonal e inteligencia interpersonal.

1.1 Neuropsicología y educación

Podemos entender la neuropsicología como una rama de la neurociencia encargada de estudiar las relaciones existentes entre el cerebro y la conducta humana. Dicho de otra forma algo más completa, la neuropsicología examina, por un lado,  las estructuras nerviosas y sus funciones, y por otro,  la conducta y sus relaciones emocionales. Es por esto que supone la disciplina que se ocupa de los sistemas funcionales, sus disfunciones y las discapacidades simbólicas en general. La Neuropsicología se caracteriza por ser multidisciplinar y utiliza el método científico para correlacionar cerebro y conducta.

A pesar de esto y de los posteriores estudios de otros autores, la neuropsicología no es sólo una disciplina clínica. En la actualidad, la neuropsicología aplicada a la educación constituye uno de los grandes retos del futuro y esto se debe a  los grandes avances en las Neurociencias y de manera especial en la Neuropsicología desde los años 90 hasta la actualidad. Las investigaciones relativas al cerebro, a la mente y al comportamiento humano así como los conocimientos referidos a la organización funcional del cerebro y los procesos mentales, están revolucionando la concepción que tenemos de nosotros mismos. Las investigaciones en estos campos y sus aportaciones resultan claves en  campos como la salud y la educación. 

Por todo ello su vinculación con la educación es fundamental ya que la educación es, además, un proceso de vinculación e interiorización de una cultura, de unos principios morales y de unos modelos conductuales bien definidos. Es a través de la educación como las nuevas generaciones asimilan y  aprenden los conocimientos, normas de conducta, modos de ser y formas de ver el mundo de generaciones anteriores, creando otros nuevos (Maceda, Carrasco, Oroz, Revollo, 2000). La educación se transmite a través de generaciones compartiendo entre las personas ideas, cultura, conocimientos, etc., respetando siempre a los demás (Vigotzky, 1983), lleva al aprendizaje y este es considerado y definido como un cambio relativamente permanente en el repertorio comportamental (conductual) de un individuo como producto de la experiencia y del que se pueden inferir cambios neurofisiológicos. Esto implica el desarrollo de las habilidades cognitivas de la persona como las motoras, perceptuales, lingüísticas,  de memoria, atención, razonamiento, resolución de problemas, pensamiento y habilidades sociales (Maceda, Carrasco, Oroz, Revollo, 2000). Pero todo esto solamente será posible si existe una adecuada organización sistémica de las unidades funcionales del cerebro (Pinto, 1998).

1.2. La inteligencia emocional en alumnos de Educación Infantil

Los avances en neuropsicología actuales y otros estudios de la psicología cognitiva permiten reflexionar en las nuevas concepciones sobre la inteligencia y los procesos de aprendizaje. En la actualidad, se hace necesariodejar de tomar como punto de referencia fundamental el conocimiento de las  capacidades cognitivas de los alumnos a través del cociente intelectual, considerando otras medidas y evaluaciones de su poder de aprendizaje más cualitativas y contextualizadas (Navas, 1999)

Una de las alternativas más revolucionarias en este campo la constituye la teoría de las Inteligencias Múltiples (IM) de Gadner. Se trata de una teoría del funcionamiento cognitivo que propone que cada persona tiene múltiples inteligencias y que cada una funciona de una manera particular.

Esta teoría constituye una alternativa al concepto tradicional de la misma como mera habilidad para responder a las cuestiones de un test de inteligencia.  Se trata, por tanto, de una visión pluralista de la mente, que reconoce muchas facetas distintas de la cognición, que tiene en cuenta que las personas tienen diferentes potenciales y estilos cognitivos (Gardner, 2003). Por ello se propone la existencia de ocho inteligencias, relacionadas entre sí, pero con independencia de sus funciones, asumiendo, de esta manera, una perspectiva amplia y no reduccionista de la misma. Todas estas inteligencias (lingüística, viso-espacial, musical, lógico-matemática, naturalista, corporal-cinestésica, intrapersonal e interpersonal) con la misma importancia, ya que todos poseemos la totalidad de ellas, aunque en diferentes grados. Así mismo, se defiende la multifuncionalidad de la inteligencia y las diferentes maneras de manifestarse según los contextos (Gardner, 1993; Kornhaber, 1994). Desde un punto de vista neuropsicológico, cada inteligencia se relaciona con diferentes áreas cerebrales, procesos y operaciones del cerebro y cada inteligencia se activa a partir de ciertos tipos de información presentada de forma interna o externa, aunque nunca de forma completamente aislada debido a la gran cantidad de conexiones cerebrales que poseemos.

Esto significa que, a pesar de que algunas personas presenten deficiencias en un área y de considerar sus problemas como innatos e intratables, todos tenemos la capacidad de desarrollar las ocho inteligencias, antes señaladas, hasta un nivel de desempeño. Las inteligencias interactúan entre sí, por lo que para desarrollar determinadas habilidades, es necesario poner en juego varias inteligencias. La teoría de las IM destaca, sobre todo, la diversidad de las formas en las que la persona muestra sus destrezas dentro de cada inteligencia, así como entre ellas.

Con ello se indica que los diferentes tipos de inteligencia trabajan en conjunto. Todas las tareas, los roles y los productos de nuestra sociedad exigen una combinación de inteligencias incluso cuando una o más destacan.

La teoría de las IM apuesta por un nuevo modelo de enseñar y aprender centrado en el alumno y en el desarrollo de habilidades y estrategias de las diferentes inteligencias. En la actualidad se reconocen muchas y diferentes facetas de la cognición, que tienen en cuenta que las personas poseen diferentes potenciales cognitivos y que estos pueden desarrollarse en función de la estimulación, enriquecimiento e instrucción al que estén expuestos. Por todo ello comprendemos la importancia de trabajar y desarrollar estos conceptos desde las edades más tempranas.

La Educación Infantil constituye el primer tramo del sistema educativo actual. Abarca el periodo comprendido entre los 0 y los 6 años de edad y desde la Ley Orgánica General del Sistema Educativo de 1990 (LOGSE), constituye una etapa con identidad propia, dividida en dos ciclos de tres años cada uno y en la que el niño va adquiriendo todas y cada una de las funciones que le serán necesarias para su desarrollo personal. La finalidad de esta etapa es la de contribuir al desarrollo físico, afectivo, social e intelectual de los alumnos (Ley Orgánica 2/2006 de 3 de Mayo, de Educación). Actualmente se trata de una etapa educativa no obligatoria, aunque de gran importancia. Si nos centramos en el segundo ciclo de la etapa (3-6 años), donde el 80% de la población está escolarizada, se plantea como  objetivo fundamental del sistema educativo, desarrollar las potencialidades de los alumnos en este tramo de edad, de manera globalizada y multidisciplinar y ejerciendo acciones compensadoras de desigualdades. Este gran objetivo conlleva tener en cuenta todos y cada uno de los aspectos biológicos, sociales y afectivos de la dimensión humana. Para ello es necesario mirar a cada alumno, no como proyectos de persona a los que hay que formar, enseñar o modelar, sino como personas activas y protagonistas de su propio desarrollo, a las que hay que acompañar para favorecer al máximo su potencial de aprendizaje y su manera de descubrir y relacionarse con el mundo.

Esta finalidad de la Educación Infantil supone un gran reto para escuelas y docentes, que no pueden entender esta etapa como mero espacio para la transmisión de conocimientos y enseñanzas, sino como un espacio y un tiempo precioso para poder favorecer y potenciar el pleno desarrollo de las capacidades de los alumnos, contribuyendo así a su formación íntegra como personas.

Con todo ello el desarrollo emocional de las personas va ligado de manera inevitable a su desarrollo afectivo y social. El ser humano es un ser social por naturaleza. Necesita de la sociedad para su propia supervivencia y, al mismo tiempo, la sociedad necesita de él. A nivel afectivo, son fundamentales las primeras figuras de apego (normalmente las madres), que le proporcionarán cariño, afecto, compañía, aceptación, seguridad y protección. A medida que crecemos, el vínculo del apego se va “disipando” y van ocupando su lugar otras figuras de círculos sociales más amplios (familia, escuela, vecindario, amistades…). La forma en que se produzcan estas relaciones sociales y afectivas en el niño condicionan de manera determinante su desarrollo emocional, su manera de verse y aceptarse, así como su forma de relacionarse con los demás.

Los niños exteriorizan sus emociones con facilidad; pasan de la rabieta al llanto o  a la risa con gran facilidad. Sin embargo, los adultos, a través de un aprendizaje social a largo de la vida, aprenden a controlar y a modular la expresión de sus emociones. Es precisamente en este punto, en esta capacidad de controlar las emociones, donde juega su importante papel la denominada por Salovey y Mayers (1990), Inteligencia Emocional, entendida como la capacidad de controlar y regular los sentimientos de uno mismo y de los demás y utilizarlos como guía del pensamiento y de la acción. La inteligencia emocional incluye un gran número de habilidades y rasgos de personalidad, entre otros, la empatía, expresión y comprensión de los sentimientos, control de nuestro genio,  capacidad de adaptación, empatía, capacidad de resolver los problemas de forma interpersonal, habilidades sociales, persistencia, amabilidad, respeto.

METODOLOGÍA

Para el desarrollo del presente trabajo se ha utilizado una estrategia metodológica basada en el análisis y medición de diferentes parámetros (peso, altura, inteligencia) de edades comprendidas entre los 5-6 años, alumnos que terminan su etapa de Educación Infantil y el curso próximo serán escolarizados en Educación Primaria. Compuesta por un total de 11 niños y 19 niñas, pertenecientes al mismo centro educativo (Colegio Público). No se trata de una muestra elegida al azar ni de manera aleatoria. Se trata de todos los alumnos de esa edad que hay en una localidad de la provincia de Badajoz y que escolarizados en el único centro educativo de dicha localidad. Este grupo de alumnos  va a participar el próximo curso escolar en un programa de Educación Alimentaria dependiente de la Consejería de Salud de Extremadura y en colaboración con una empresa de nutrición (Vegenat) ubicada en la propia localidad.

Esta investigación sigue una metodología cuantitativa no experimental; es cuantitativa porque recoge y analiza datos en forma numérica (Blaxter, Hughes y Tight, 2005); es no experimental porque no existe un control de variables, no se lleva a cabo una intervención y no se ha procedido a una selección y asignación de la muestra de manera aleatoria, sino que componen una muestra incidental. Igualmente, cumple con los requisitos de un diseño descriptivo ex post facto, en el que se recogen y analizan datos de fenómenos ya acontecidos, es decir, se analizan las características que posee la muestra.

En el presente trabajo se busca determinar si existe relación alguna entre el peso (IMC) y la inteligencia emocional de  alumnos de educación infantil (5-6 años). Por tanto, la hipótesis planteada es la siguiente: El IMC de los alumnos se relaciona con los niveles de inteligencia emocional que poseen.

Las variables que se han medido son: peso, altura, inteligencia intrapersonal, inteligencia interpersonal. Para ellos los instrumentos empleados para medir y analizar los parámetros citados han sido: Báscula digital, medidor de altura ubicado en pared del aula, cuestionario de inteligencia intrapersonal, cuestionario de inteligencia interpersonal (Gadner 1987), entrevistas con el profesorado de los alumnos de la muestra. La totalidad de pruebas y test se han realizado en un periodo de 4 semanas.

El estudio se ha dividido en dos fases: en la primera de ellas,  se midió  peso y altura de los alumnos con los instrumentos citados y se registró en una plantilla que contemplaba kilos y gramos (peso) y metros y centímetros (altura). Estos parámetros son necesarios para calcular el IMC de cada alumno. Esta medición fue realizada por la tutora de los alumnos con la ayuda del maestro de educación física del centro. Para obtener el IMC de cada alumno se aplicó la fórmula siguiente:

En la segunda fase  se completaron por la tutora  los cuestionarios para evaluar las inteligencias intrapersonal e interpersonal de los alumnos. Para completar dichos cuestionarios se han tenido en cuenta  al alumnado en diferentes momentos dentro del periodo escolar (momento de trabajo en el aula, momentos de recreo, momentos de actividades musicales y de psicomotricidad), observación de los alumnos a lo largo del curso escolar, así como las informaciones de profesores respecto a la personalidad de los alumnos, que los conocen bien porque llevan tres cursos académicos con ellos. Para la corrección de los cuestionarios se aplica la siguiente tabla:

Tabla 1. Índice de Inteligencias Múltiples

RESULTADOS

Se muestran a continuación, de manera gráfica, los resultados descriptivos y las correlaciones obtenidas entre las variables medidas en la investigación: IMC e inteligencias intrapersonal/interpersonal.

Respecto al IMC hallado en los alumnos, los resultados obtenidos son los siguientes: Teniendo en cuenta que el intervalo de edad de la muestra elegida es de cinco a seis años y medio,  debemos utilizar la siguiente tabla, donde la OMS (2007)  clasifica el IMC de la siguiente manera para niños y niñas de esta edad:

Tabla 2. Tablas IMC establecidas por la OMS

Según esta clasificación los resultados obtenidos son los siguientes (Desnutrición leve y moderada se corresponden con bajo peso leve y moderado según nomenclatura nutricional española).

Tabla 3. Resultados IMC en niñas.

Tabla 4. Resultados IMC en niños.

De manera más gráfica, y en cuanto a porcentajes de la muestra total, los resultados que se observan quedan de la siguiente manera:


Figura 1. Porcentajes según IMC en el total de la muestra

Se observa que los resultados de las niñas (TABLA 3) abarcan todo el continuo que va desde el bajo peso moderado hasta la obesidad. Es destacable que menos de la mitad de las niñas tienen un peso normal o saludable (31,58%), casi el mismo porcentaje se encuentran repartidas entre obesidad y sobrepeso (6 de 19), siendo este dato muy significativo al tiempo que susceptible de reflexión.  También es destacable que más del 40% de las niñas se encuentran en situación de bajo peso, ya sea leve o moderado.

En cuanto a los niños, se observa (TABLA 4)  que algo más de la mitad de ellos tienen un peso normal o saludable. Más de un 25 % de los niños se encuentra en situación de sobrepeso y casi un 10% en situación de obesidad. De esta muestra, ninguno se encuentra en situación de bajo peso moderado, y no llegan a un 10% los que presentan bajo peso leve.

En el total de la muestra de este estudio podemos observar (Figura 1)  que sólo el 40% de los escolares objeto del estudio se encuentran dentro de los valores de un peso normal o saludable mientras que el 33% de ellos se encuentra dentro de valores asociados a sobrepeso y obesidad. Resulta también significativo que  casi un 40% de la muestra se encuentren en situación de bajo peso.

Respecto a los niveles de inteligencia intrapersonal e interpersonal evaluados en los alumnos, los resultados son los que se muestran a continuación:

Datos generales de toda la muestra: Nº Alumnos/puntuación obtenida en cada inteligencia.


Figura 2. Puntuaciones obtenida por toda la muestra en cada inteligencia

Según el resultado de los datos podemos observar (Figura 2) existe una notable diferencia entre el desarrollo de ambas inteligencias en la muestra de alumnos. Interpretamos que la inteligencia interpersonal está más desarrollada que la intrapersonal, dándose en esta última un pico de puntuación muy significativo (en torno a 12 alumnos) que se corresponde con una inteligencia intrapersonal media-baja, en contraposición de la puntuación de un solo alumno que posee una inteligencia intrapersonal alta. La línea que mide la inteligencia interpersonal es más lineal o estable, sin picos significativos. La mayoría de la muestra presenta una inteligencia interpersonal media o media-alta.

Diferenciando estos datos en función del sexo observamos que la línea de la inteligencia intrapersonal en el caso de los niños (Figura 3) es claramente descendente, es decir, la mayor parte de los niños obtiene puntuaciones bajas o medias-bajas en esta inteligencia, en contra de las niñas, donde la línea que se dibuja es ligeramente ascendente (Figura 4), lo que significa que éstas poseen niveles medios y medios-altos en esta inteligencia.

Por su parte, en cuanto a la inteligencia interpersonal, se observa que la mayoría de los niños se encuentra en niveles medios y medios-altos (Figura 3). Sin embargo, es muy significativa la línea que marca esta inteligencia en las niñas, donde se observa (Figura 4) un pico bastante importante de alumnas con baja y media-baja inteligencia interpersonal (la mitad más 1 de las alumnas) en contra de las que obtienen puntuaciones medias o medias-altas (la mitad menos 1).


Figura 3. puntuación obtenida por los niños en cada inteligencia


Figura 4. Puntuación obtenida por las niñas en cada inteligencia

Para calcular la correlación que existe entre las variables analizadas y medidas, se han utilizado los indicadores de la siguiente tabla:

Tabla 5. Valor del índice de correlación  en el intervalo [-1,1]

Los resultados de la correlación por sexos en cada una de las inteligencias quedan de la siguiente manera:

Tabla 6. Correlación entre el IMC y la Inteligencia Intrapersonal. Niños


Figura 5. Correlación entre el IMC y la inteligencia intrapersonal en niños

Atendiendo a los valores de correlación obtenidos para las variables IMC-inteligencia intrapersonal en el caso de los niños (tabla 8 y Figura 5), podemos observar que los valores están muy dispersos, al tiempo que se aproximan bastante al valor 0.

Tabla 7. Correlación entre el IMC y la Inteligencia Interpersonal. Niños


Figura 8. Correlación entre IMC e inteligencia interpersonal en niños

Así mismo, en cuanto a las variables IMC-inteligencia interpersonal en niños, los resultados tampoco son significativos, dado que no existen niveles de correlación relevantes. Muy al contrario, se trata de niveles muy débiles tanto para una correlación directa como inversa (véanse tabla 7 y Figura 6).

Tabla 8. Correlación entre el IMC y la Inteligencia Intrapersonal. Niñas


Figura 7. Correlación entre el IMC y la inteligencia intrapersonal en niñas

En este caso, observamos el mismo comportamiento de ambas variables respecto al alumnado compuesto por el grupo de niñas. Se trata de valores muy dispersos en la gráfica que representa la correlación entre las variables IMC-inteligencia intrapersonal (tabla 10, Figura 7). Son valores que no se aproximan en absoluto a una gráfica lineal ni directa, ni inversa, lo que significa que no hay una correlación fácilmente identificable en este caso. Lo mismo ocurre con las variables IMC-inteligencia interpersonal (tabla 9, Figura 8) que se observan a continuación.

Tabla 9. Correlación entre el IMC y la Inteligencia Interpersonal. Niñas


Figura 8. Correlación entre el IMC y la inteligencia interpersonal en niñas

El coeficiente de correlación de Pearson es una medida de la relación lineal entre dos variables aleatorias cuantitativas y  varía entre un intervalo cuantitativo (véase tabla 7).  Las dos variables elegidas para el estudio  son el índice  de masa corporal (IMC) y las inteligencias Intrapersonal e Interpersonal,  discriminando en ambos casos niños y niñas, por lo que tenemos cuatro indices de correlacion (tablas 6, 7, 8 y 9) y cuatro figuras de dispersión de datos (figuras 5, 6, 7 y 8).

Se pretende demostrar  una relación entre las dos variables del modo positivo perfecto (existe una dependencia total entre ellas Relación Directa, cuando una aumenta la otra lo hace en proporción constante), modo de correlación positiva, correlación inexistente, correlación negativa y modo negativo perfecto (existe una dependencia total entre ellas Relación Inversa, cuando una aumenta la otra disminuye en proporción constante).

Observando “r” en los cuatro casos que hemos estudiados y que hemos mencionado antes y  atendiendo por otro lado a la tabla 5, se comprueba que las correlaciones se sitúan en el intervalo Correlación inversa-correlación directa. Profundizando aún más en estos valores comprobamos que su valor se aproxima a cero por lo que las correlaciones son sumamente débiles y nada orientativas como para establecer un parámetro de correspondencia entre las Inteligencias (Intrapersonal e Interpersonal) y los IMC de los alumnos de la muestra.

Para corroborar esta afirmación tenemos en cuenta las figuras de dispersión de datos (Figuras 5, 6, 7 y 8). Si existiera una correlación entre dichas variables los resultados se agruparían en torno a una línea y no dispersos.

CONCLUSIONES

Teniendo en cuenta este análisis y mediante la observación de datos  llegamos a la conclusión que no existe correlación entre las Inteligencias Múltiples y el IMC de los alumnos de la muestra.

Dado que el propósito de este estudio era comprobar si existía relación entre el IMC de los alumnos y su inteligencia emocional, medida en intra e interpersonal y a la vista de los resultados obtenidos, podemos concluir que no existe relación alguna, en edades  infantiles, entre ambas variables. Por lo tanto, la hipótesis planteada en este trabajo no se confirma dado que el IMC de los alumnos no se relaciona con su inteligencia emocional. En estas edades tan tempranas el alumno no está influido por su peso ni su imagen corporal a la hora de relacionarse adecuadamente consigo mismo y con los demás. Esta edad es destacada a nivel emocional y otros aspectos que quedan lejos de la imagen corporal, tales como el juego, la aceptación por los demás, el entorno familiar y social, las actividades en las que participan fuera del entorno escolar, etc.

Por lo tanto podemos indicar que existe un problema de sobrepeso y obesidad infantil claramente observable y medible. En el caso de la muestra del estudio estamos ante una población en la que se destacan alumnos con sobrepeso y en posible riesgo de obesidad si no modifican sus hábitos alimentarios, además de contar con alumnos que ya presentan obesidad y riesgo de sufrir otras enfermedades relacionadas con la misma, como son la diabetes, enfermedades cardiovasculares, problemas de respiración o de sueño, etc.

Nos enfrentamos a un claro problema que se da desde la infancia y que es evitable con adecuados hábitos alimentarios y nutricionales. No es simplemente un problema médico, como ya se apuntaba en este trabajo, sino que se trata de un problema multidimensional al que se puede hacer frente desde diferentes vías. Una de ellas y fundamental para su desarrollo es la educación.

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Cita en Rev Edu Fís

María Carazo Martínez, Fátima Llamas Salguero y Verónica López Fernández (2016). Sociedad Digital y Sedentaria. Relación Entre Inteligencia Emocional e Índice de Masa Corporal en Educación Infantil. Rev Edu Fís. 33 (1).
https://g-se.com/sociedad-digital-y-sedentaria-relacion-entre-inteligencia-emocional-e-indice-de-masa-corporal-en-educacion-infantil-2083-sa-B57cfb272789f0

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