Sodio

Es un mineral también conocido como natrium, nombre del cual proviene el símbolo Na. Es uno de los principales electrolíticos (un catión concretamente, es decir, un ion con carga positiva) dentro de los líquidos corporales.

No existe una RDA para el sodio (pero sí un valor de Ingesta Adecuada -IA-); se estima que la cantidad mínima diaria que necesita un individuo adulto es 500 mg, y no se debería exceder los 2,4 g de sal por día. La sal común (cloruro sódico) contiene alrededor de un 40% de sodio, de modo que tan sólo 1.250 mg (1,25 g) son suficientes para cubrir las necesidades mínimas. La IA varía según la etapa de la vida, pero en varones y mujeres adultas se ha establecido en 1,5 g/día.

Este mineral está ampliamente distribuido en la naturaleza pero normalmente se encuentra en cantidades pequeñas en alimentos naturales. Sin embargo, se suelen añadir grandes cantidades de sal como condimento, y es también muy utilizado en la industria alimentaria para la fabricación de diversos productos, y algunas de sus formas son: glutamato monosódico, nitrito de sodio, sacarina de sodio, polvo para hornear (bicarbonato de sodio) y benzoato de sodio. Las carnes procesadas, los embutidos, jamón, sopas, enlatados, son ejemplos de alimentos que contienen sodio agregado. Por lo general, las comidas rápidas tienen un alto contenido de sodio.

Dentro del organismo desempeña diversas funciones. Por ser el principal electrolito de los líquidos extracelulares, su rol principal consiste en mantener un equilibrio de los líquidos corporales, así como la presión osmótica. Es esencial en el control de la presión sanguínea, en la transmisión del impulso nervioso y en la contracción muscular.

Referencias:

Jeukendrup A. & Gleeson M. Sport Nutrition. Human Kinetics, 2004.
Williams, M. Nutrición para la salud, la condición física y el deporte. Ed. Paidotribo. 2002.

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