"Stress Competitivo" y su repercusión en el Básquetbol.

"Stress Competitivo" y su repercusión en el Básquetbol.

El mundo natural está envuelto en perturbaciones o estresores que mantienen a los organismos en continua adaptación, numerosos estudios sugieren relaciones directas entre el estatus social y los niveles de testosterona y glucocorticoides y cómo se relaciona la derrota y la victoria deportiva con los cambios hormonales.

Según gran parte de la bibliografía, la Testosterona (T) es lo que alimenta la motivación para lograr el dominio al competir por recursos, despertando comportamientos para alcanzar y mantener un mayor estatus social. (4)

La cuenta más influyente de la T dominio en relación al modelo de estatus biosocial la plantea Mazur. En este modelo, la T circulante despierta la búsqueda de estatus de comportamientos para hacer frente a las confrontaciones de predominancia de esta forma percibe aumentos y disminuye sus niveles después de la victoria o la derrota, esto proporciona información efectiva para influir posteriormente en los estilos de afrontamiento. (5)

Tabla 2. Diferencias entre respuesta neuroendocrina de H y D en situación de amenaza de un Halcón y una Paloma. (adaptada de Korte, 2005)

Tomado de Jiménez (2012)

Las cantidades circulantes de Cortisol (C) no sólo ayudan a preparar al cuerpo para la acción como parte del estrés fisiológico hacia la respuesta, es también un signo de malestar en el receptor de actos dominantes. Esto es especialmente relevante en situaciones que inducen ego-participación y la imprevisibilidad, lo que lleva a estados afectivos negativos. Por otra parte, estados afectivos positivos parecen bajar la secreción de Cortisol y aumenta la secreción de Testosterona. En el estrés, el Cortisol es tomado como importante, tanto en la preparación para la competencia, así como para evaluar la resistencia a la tensión creada por el oponente. Aumentos leves en el Cortisol preparan a las personas para la acción y menores concentraciones de Cortisol pueden indicar una mayor resistencia a situaciones estresantes.

Si bien existen algunos excepciones la mayoría de los estudios detectan un aumento en las concentraciones de Cortisol anticipatorio a una competencia donde el individuo no se siente cómodo y por lo tanto tiene una respuesta rápida del eje hipotálamo-pituitario-adrenal (HPA); el aumento del Cortisol como respuesta parece ser importante en la preparación de exigencias mentales y físicas, pudiendo afectar notoriamente al rendimiento. (2)

Algunas investigaciones realizadas en deportes de prestaciones intermitentes.

En el ámbito del rendimiento deportivo todo parece indicar que los individuos que logran conseguir una maestría dentro de una disciplina presentan menos oscilaciones emocionales y mayor seguridad en el desempeño que puedan tener durante la competencia. Mostrando incremento de la T previo a la situación competitiva y bajas modificaciones del C.

A la misma vez algunos papers explican que hay una tendencia a que las mujeres muestren mayores signos de ansiedad, temor e inseguridad provocando un stress competitivo y un incremento del C que muchas veces les puede jugar en contra aumentando el número de fallos técnicos.

En el primer trabajo el propósito fue estudiar la fisiología y psicología de 16 estados de jugadores de tenis (8 hombres y 8 mujeres) durante el día del primer partido de tenis de Torneo y su relación con el rendimiento. Los atletas completaron el cuestionario de Estado Competitivo Anxiety Inventory-2, que incluye tanto la intensidad y las subescalas de dirección antes del primer partido y se recogió saliva para el análisis de Cortisol en varias ocasiones: durante el día previo ( valores basales ), antes y después de las dos competiciones.

La ansiedad somática fue significativamente mayor (+23%: p <0,05) en mujeres que en hombres, mientras que la confianza en sí mismo fue significativamente mayor en los varones (34%, p <0,05). Los ganadores fueron significativamente más bajos en ansiedad cognitiva y mayores en aumentos de confianza en sí mismos. La ansiedad somática fue significativamente mayor en los perdedores. Los resultados mostraron una respuesta del cortisol a la competencia, que fue especialmente caracterizada por un aumento anticipatorio. Los hombres tenían el mismo patrón de respuesta del cortisol que las mujeres previo a la competencia, pero las concentraciones de cortisol fueron significativamente mayores en las mujeres el día de la competencia. Lo más interesante de todo es que según los resultados, las diferencias significativas entre ganadores y perdedores en las concentraciones de cortisol, se observaron a cualquiera que sea la hora de la toma; siendo más alta en caso del perdedor. (2)

Tomado de Filaire y col (2008)

En otro estudio interesante llevado a cabo con veintitrés hombres de sexo masculino de un equipo de la NCAA División I de hockey de hierba (edad media = 22,64, SD = 1,43) demostraron un aumento en las concentraciones de testosterona después de verse a sí mismos comprometidos en un interacción competitiva exitosa anterior . Los resultados indicaron que viendo una victoria anterior se produjo un aumento significativo en las concentraciones de testosterona (42-44% de incremento), mientras que viendo una derrota anterior no produjo un cambio significativo en la testosterona (17% y 6%, respectivamente). Dado que las fluctuaciones naturales en la testosterona se ha demostrado que influyen en los futuros comportamientos competitivos y agresivos, los estudios actuales pueden tener importantes implicaciones prácticas para las personas que participan en la competencia de deportes. (1)

Tomado de Carré (2009)

Para finalizar vamos a mencionar la investigación realizada por González-Bono y col en donde La TT y el C en saliva se obtuvieron 45 minutos antes del partido y 15 minutos después.

Después del partido la TT aumentó en el equipo ganador (+0.013±0.04 nMol/L) y descendió en el perdedor (-0.031±0.03 nmol/L). La TT no correlacionó con estados de ánimo negativos como cabría de esperar, pero presentó una correlación positiva con la ratio puntos/tiempo de juego(r=0.56; p<0.03), indicando la relación entre la TT y la contribución individual al resultado También estudiaron el comportamiento del C en un partido de baloncesto. El C aumentó significativamente en ambos equipos después del partido (ganadores: +3.07±1.31 nMol/L y perdedores: +1.59±1.15 nMol/L; P<0.02). A pesar de esto, conociendo las múltiples causas que pueden provocar un aumento del cortisol, este grupo encontró una correlación positiva en el equipo ganador entre el C y la subescala “vigor” del POMS (r=0.79; P<0.02). No se encontró relación entre el C y el tiempo de juego o la ratio puntos/tiempo de juego. Posterior a esto en el 2002 este mismo grupo, estudió el C en relación al entrenamiento y al estado emocional, se halló una relación negativa entre el C y el volumen (r=-0.635) y positiva entre el C y la subescala “depresión” del POMS (r=0.549) (3)





REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS.

1) Carre, Putnamb. (2009). Watching a previous victory produces an increase in testosterone among elite hockey players. Journal of Psychoneuroendocrinology. El Sevier. 35, 475—479

2) Filairea y col. (2008).Psychophysiological stress in tennis players during the
first single match of a tournament. Journal of Psychoneuroendocrinology. El Sevier. 34, 150—157.


3)González-Bono E, Salvador A, Ricarte J, Serrano M A, Arnedo M.(2000) Testosterone and attribution of successful competition. Aggressive Behav. ;26(3):235-240.

4) Jiménez.(2012). El estrés, la ansiedad y las emociones en el deporte desde un punto de vista evolutivo: alostasis versus carga alostática.Máster en Investigación en Actividad Física y Deporte. Universidad de Málaga. España

5) Jiménez y col. (2011). Effects of victory and defeat on testosterone and cortisol response to competition: Evidence for same response patterns in men and women. Journal of Psychoneuroendocrinology . El Sevier. 37, 1577—1581.


(Stefano Benítez G-SE 2013)


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