Variabilidad del ritmo cardíaco.

Variabilidad del ritmo cardíaco.

Autor: PhD. Jorge Cancino

Crees que el corazón late como un reloj?. Piensas que el orden es salud y el desorden es enfermedad?. Tal vez estés equivocado¡¡¡. Es decir, lo desordenado es salud y el orden es enfermedad?. Esto implica que si mi corazón late más ordenadamente no es saludable?.

Bueno, la noticia es que parece que es así. Ahora, no se trata que el corazón sea más saludable cuando es irregular y que esto sea un problema de dicho órgano. El tema es más global y está referido a cómo el sistema vegetativo se puede ver afectado en la enfermedad y cómo se comporta en la salud. Nuestro organismo esta gobernado desde el punto de vista vegetativo por el sistema nervioso autónomo, siendo en términos generales el sistema simpático el encargado de hacer frente a las situaciones de estrés y el parasimpático el que predomina en reposo. El tema de la variabilidad viene ahora a estar asociado a estos sistemas. Piensa, si pudieras saber si en tu organismo predomina el simpático o el parasimpático¡¡¡. Sería de utilidad para la cuantificación de agentes estresores sobre el organismo y de la capacidad de este para adaptarse a ellos. Entonces, es acá donde el corazón permite obtener dicha información. Esto es debido a que se puede acceder a él de manera no invasiva con el registro de superficie de sus latidos y al tener inervación de ambos sistemas, resulta una “caja de resonancia” ideal para la interpretación de la actividad vegetativa en el organismo.

Desde hace un tiempo se ha venido reconociendo que en algunas patologías, se encuentra reducida la variabilidad del ritmo cardiaco, lo que quiere decir que los latidos cardiacos resultan más regulares. Esto es que la variabilidad del ritmo cardiaco se encuentra reducida. Por el contrario, es común que las personas más jóvenes, las mujeres y los atletas presenten una mayor variabilidad de reposo, lo que estaría indicando un balance autonómico hacia parasimpático.

Pero cuál sería la utilidad en el deporte?. Básicamente, si consideramos que como resultado del estímulo de entrenamiento, el organismo aumenta la actividad simpática y en los periodos de recuperación, aumenta la parasimpática, entonces podríamos con el adecuado seguimiento valorar el efecto de las cargas sobre el organismo, ya que sabemos que el incremento sostenido de la actividad simpática puede llevar a situaciones de sobreentrenamiento, al igual que el incremento sostenido de su contraparte vegetativa. Es por ello que el registro diario de la actividad cardiaca y su valoración a través de la variabilidad del ritmo cardiaco permitiría llevar un control vegetativo en el organismo acerca de cómo impactan las cargas de entrenamiento en él.

Por otra parte, se ha postulado su uso en la valoración de umbrales para la identificación de zonas de transición aeróbica-anaeróbica. Esto debido a que en la medida que la intensidad de esfuerzo aumenta, el reclutamiento progresivo de fibras musculares con mayor umbral de excitación provocará además una mayor estimulación simpática, lo que debería reflejarse en la variabilidad del ritmo cardiaco. Ya sea una interpretación visual de una curva o la aplicación de herramientas matemáticas complejas, son de utilidad para la identificación de las tres fases de intensidad en el ejercicio incremental de predominio aeróbico, permitiendo la identificación de los umbrales aeróbico y anaeróbico.

Para hacer uso de esta herramienta, lo primero que se requiere es de un dispositivo que pueda capturar los intervalos RR del registro electrocardiográfico. Para el terreno deportivo, los monitores de ritmo cardiaco Polar, Sunto o Garmin, en sus modelos más avanzados incorporan esta herramienta. Una vez realizado el registro de dichos intervalos, deben ser llevado al software respectivo para el análisis de la variabilidad. De ahí, el resto es darle a la herramienta la aplicación que estás requiriendo.

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