​Vitamina D y rendimiento muscular

​Vitamina D y rendimiento muscular

Desde la temprana edad a la vejez, por los huesos y por los músculos.

La pérdida de la masa muscular es de preocupación en la comunidad médica debido a que diversos estados patológicos la muestran, pero también lo es porque se presenta en condiciones de baja o nula actividad física así como con el advenimiento de la vejez. Infelizmente este deterioro del músculo va asociado a la pérdida de fuerza, por lo que cuando la llamada sarco-dinapenia se establece, la problemática se torna de gran preocupación dado que esta condición en el adulto mayor lo discapacita al punto de conducirlo al sindrome de fragilidad, aceleración del envejecimiento y finalmente la muerte.

Como ya lo he comentado en otros artículos, el problema para la ciencia en el tema de la vejez se multiplica porque la expectativa de vida se está ampliando sensiblemente, al punto que de las 600 millones de personas mayores de 60 años que existían en el mundo para el año 2000, esta cantidad se verá duplicada para el 2020 y triplicada para el 2050 (World Population Ageing 1950–2050, Department of Economic and Social Affairs, United Nations, 2001). De esta manera, es esperable no solo un mundo con alta población de ancianos, también con enorme cantidad de gente enferma y lo que ello implica para cualquier sociedad.

En los últimos años se viene prestando una especial atención a la vitamina D (VD) dado que a la misma se le reconoce también su receptor a nivel del músculo, el denominado VDR. Al estado del conocimiento actual, hay evidencia de que la señalización de este receptor por parte de la VD, conocida como 25 (OH)2 D3, desencadena la proliferación y diferenciación de las células generadoras de miocitos, los llamados mioblastos (Girgis CM, et al. Vitamin D signaling regulates proliferation, differentiation, and myotube size in C2C12 skeletal muscle cells. Endocrinology. 2014). Pero también se le conoce su acción inhibiendo la miostatina y estimulando concomitantemente al IGF-1, principal factor anabólico del músculo. La sinergia perfecta, si se quiere, detrás del ataque a la pérdida de masa muscular y en dirección lineal a la ganancia de músculo y su rendimiento asociado (Garcia L. et al. 1,25(OH)2Vitamin D3 Stimulates Myogenic Differentiation by Inhibiting Cell Proliferation and Modulating the Expression of Promyogenic Growth Factors and Myostatin in C2C12 Skeletal Muscle Cells, Endocrinology 2011).

Resulta de interés señalar que hay dos VDR descubiertos en el tejido muscular, tal como los describen Lösel y colaboradores (Lösel R, et al. Nongenomic actions of steroid hormones. Nature Reviews Molecular Cell Biology. 2003) y también Deeb y colegas (Deeb KK, et al. Vitamin D signalling pathways in cancer: potential for anticancer therapeutics. Nature Reviews Cancer. 2007), uno en el sarcolema (mecanismo no genómico) y otro a nivel nuclear (mecanismo genómico). Justamente este último se lo reconoce asociado a la síntesis proteica, tal como ya hace casi 20 años lo describe Freedman (Freedman LP. Transcriptional targets of the vitamin D3 receptor-mediating cell cycle arrest and differentiation. J Nutr. 1999).

El impacto de la carencia de la VD sobre el músculo esquelético es de una importancia a destacar dado que fue visto que ella tiene injerencia directa sobre las fibras tipo 2 (FT2), lo que fue documentado hace ya 30 años por Boland (Boland R. Role of vitamin D in skeletal muscle function. Endocr Rev. 1986). Este dato no es menor cuando de individuos mayores se trata, porque dichas fibras musculares rápidas tienen un protagonismo central al ser las primeras en reclutarse ante una posibilidad concreta de inestabilidad o caída. En este punto, y en uno de los trabajos más interesantes al respecto, Sato y colegas encontraron, en un estudio aleatorizado controlado, que el suministro diario de 1000 UI (unidades internacionales) de vitamina D (25µg/L), aumentó significativamente el diámetro de la FT2 así como el porcentaje de ellas durante un período de 2 años (Sato et al. Low-dose vitamin D prevents muscular atrophy and reduces falls and hip fractures in women after stroke: a randomized controlled trial. Cerebrovasc Dis. 2005). Y no menos relevante es que además se encontró una correlación entre el nivel sérico de VD y el diámetro de fibra muscular de tipo II.

Junto al impacto que tiene la VD sobre la masa muscular desde lo cuali-cuantitativo, también hay informes que muestran su vinculo con el rendimiento del tejido muscular. Así, por ejemplo, un reciente estudio denominado LASA (Estudio Longitudinal del Envejecimiento de Amsterdam) dio evidencia de un umbral de 60nmol/l (25 µg/L) para mejorar el rendimiento físico (Kuchuk NO, et al. Relationships of serum 25-hydroxyvitamin D to bone mineral density and serum parathyroid hormone and markers of bone turnover in older persons. J Clin Endocrinol Metab. 2009. A cross-sectional analysis of the LASA cohort showed a relationship between 25 (OH) D levels and physical performance and a 25(OH)D threshold of 60 nmol/l). Ya unos años antes Bischoff había documentado que las personas mayores con niveles de VD en suero superiores a 94 nmol/l (38 µg/L) mostraron mejor desempeño muscular de las extremidades inferiores que los sujetos con niveles más bajos, especialmente de los que presentaban valores por debajo de 60 nmol/l (Bischoff-Ferrari HA, et al. Higher 25-hydroxyvitamin D concentrations are associated with better lower-extremity function in both active and inactive persons aged > or =60 y. Am J Clin Nutr. 2004).

Respecto de esto último, y dada la importancia por los riesgos y las consecuencias que tienen las caídas en el adulto mayor, en un ensayo controlado y aleatorizado, Bischoff et al. mostraron que el tratamiento con VD diario de (800 UI) y calcio (1200 mg) durante un período de 3 meses redujo el riesgo de caídas en un 49% en comparación con el calcio solo (Bischoff HA, et al. Effects of vitamin D and calcium supplementation on falls: a randomized controlled trial. J Bone Miner Res. 2003)

A la luz de investigaciones en las etapas tempranas de la vida, todo parece indicar que la importancia de la VD no solo tiene su espacio en los individuos de edad avanzada frente al deterioro muscular en tamaño y fuerza. En años recientes, dos trabajos concretados en mujeres que transitan la edad adolescente dieron evidencia de una relación directa entre la potencia muscular, la fuerza, la velocidad y la capacidad de salto en alto y la concentración de VD en 301 niñas pos puberales de entre 12 y 14 años (Ward y cols) y 99 niñas de 15 años (Foo y cols). Para destacar es que ellas tenían un déficit de VD, ya que estaban en valores de alrededor de 21,3 nmol/l, o sea por muy por debajo del umbral de rendimiento antes mencionado de 60 nmol/l (Foo LH, et al. Low vitamin D status has an adverse influence on bone mass, bone turnover, and muscle strength in Chinese adolescent girls. J Nutr. 2009. A cross-sectional study in adolescent Chinese girls with low 25(OH)D levels found a direct association between 25(OH) level and hand grip strength). (Ward KA, et al. Vitamin D status and muscle function in post-menarchal adolescent girls. J Clin Endocrinol Metab. 2009; A cross-sectional study in 99 post-menarchal girls with low 25(OH)D levels found a direct association between 25(OH) level and muscle power, force, velocity and jump height).

Y en este punto de la fase niñez-adolescencia, justamente a nivel del impacto muscular que puede tener la VD, un trabajo de El-Hajj Fuleihan y colaboradores mostró en una prueba randomizada realizada en 179 niñas premenárquicas, las que recibieron VD oral a razón de 35 µg/semana, 350 µg/semana o placebo, en todos los casos durante un año, se observó un incremento en la masa muscular corporal total en las niñas suplementadas (El-Hajj Fuleihan G, et al. Effect of vitamin D replacement on musculoskeletal parameters in school children: a randomized controlled trial. J Clin Endocrinol Metab. 2006).

Al presente, y al estado del conocimiento actual, puede verse que la VD y el VDR tienen un destacado protagonismo no solo en el mantenimiento del tejido muscular, también en su crecimiento y, de relevancia, en su rendimiento. Y que en el análisis de la mismísima fibra muscular, las más afectadas (y beneficiadas por el aporte adecuado de VD) son las FT2, las glucolíticas. Por ello entonces, quizás haya que también comenzar a verlas estratégicamente en patologías como la obesidad, la resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2.

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