Pregunta
13 may 2021 · 14:01

¿A qué se refiere el fenómeno de interferencia por entrenamiento concurrente?

Interferencia
EntrenamientoConcurrente
Respuesta
15 abr 2021 · 13:26
Guillermo
Prof. Guillermo Peña García-Orea
Ejercicio Físico, salud y calidad de vida

Cuando al entrenar simultáneamente la fuerza y la resistencia la mejora de la fuerza es inferior a la que se podría esperar con el mismo entrenamiento pero realizado por separado se especula sobre la interferencia del entrenamiento entre ambas capacidades. El doctor Robert C. Hickson fue quien propuso la teoría del fenómeno de la interferencia a partir de una pionera investigación sobre este tópico (Hickson, 1980). Los estudios de Hickson (1980; 1988) mostraron que la mejora de la fuerza, pero no de la resistencia (VO2max.), podía verse comprometida cuando se realizaban de forma concurrente en el mismo día sesiones de entrenamiento de carrera y fuerza de alta frecuencia semanal e intensidad, y que al contrario el entrenamiento de fuerza parecía mejorar el rendimiento en resistencia.

AdaptacionesFuerza AdaptacionesResistencia

Las causas de interferencia e incompatibilidad entre ambos entrenamientos que suelen argumentarse en la literatura científica son variadas y multifactoriales, y probablemente sinérgicas entre sí. Por una parte se pensó que las adaptaciones musculares a nivel celular que cada entrenamiento producía por separado competían entre sí al resultar contrapuestas o antagónicas, y por tanto no se podía esperar generar adaptaciones metabólicas y morfológicas simultáneamente a ambos entrenamientos (Hawley, 2009; Leveritt, Abernethy, Barry & Logan, 1999) (Tabla 2). Por otro lado se considera que las posibilidades de provocar una sobresolicitación orgánica (fatiga subaguda), que acabe desembocando en un cuadro de sobreentrenamiento (fatiga crónica), por un exceso en la frecuencia, volumen y/o intensidad de entrenamiento, sumado a un tiempo de recuperación inter-sesión insuficiente pueda explicar los efectos de la mencionada interferencia (Leveritt & Abernethy, 1999; Leveritt et al., 1999). A esto hay que sumar que los efectos de la sobresolicitación orgánica pueden verse exacerbados cuando los entrenamientos involucran grandes masas musculares y un exceso de daño muscular, como se ha visto en actividades con contracciones excéntricas repetidas (i.e.: carrera a pie) (Leveritt et al., 1999; Wilson et al., 2012).

De igual modo, a parte de la situación crónica de fatiga y sobresolicitación, también se ha destacado el efecto residual de la fatiga. La fatiga neuromuscular y metabólica residual derivada del trabajo previo de resistencia en la misma sesión puede comprometer la capacidad del sistema neuromuscular de producir la suficiente tensión muscular para el desarrollo máximo de la fuerza (Craig, Lucas, Pohlman & Stelling, 1991; Leveritt et al., 1999). Esto es debido fundamentalmente a deficiencias en el reclutamiento de unidades motrices a altas velocidades durante el entrenamiento de fuerza (Hickson, 1980; Dudley & Djamil, 1985; Häkkinen et al., 2003). Por tanto, el sumatorio de sesiones de entrenamiento de fuerza bajo los efectos de dicha fatiga residual puede producir un descenso del rendimiento de fuerza con el transcurso del tiempo.

Los hallazgos científicos han enfatizado repetidamente las adaptaciones biológicas disminuidas cuando un alto volumen de entrenamiento de resistencia y de fuerza se combinan en un período de tiempo largo (más de 7-8 semanas). Parece ser que esta “interferencia” puede ser más pronunciada para la fuerza o potencia, pero en cierta medida también para el desarrollo muscular, pudiendo reducir los efectos positivos del entrenamiento para la aptitud física, la composición corporal y la salud (Izquierdo et al., 2005; Mikkola, Rusko, Izquierdo, Gorostiaga & Häkkinen, 2012).

El meta-análisis de Wilson et al. (2012) sobre las interferencias del entrenamiento concurrente de fuerza y resistencia aeróbica, con un total de 21 estudios de intervención seleccionados para ello, obtuvo interesantes datos al respecto. Dicho meta-análisis trató de determinar qué componente de la dosis del entrenamiento de la resistencia (modalidad de ejercicio, intensidad, frecuencia semanal, volumen-duración por sesión) era más perjudicial para el desarrollo de la fuerza, y concretamente para cada uno de sus objetivos pretendidos (fuerza máxima, potencia e hipertrofia).

FuerzaResistenciaConcurrente

Como era presumible el entrenamiento aislado de la fuerza fue el que mayor tamaño del efecto obtuvo sobre la ganancia de fuerza, potencia e hipertrofia, seguido del entrenamiento concurrente de ambas capacidades, y del entrenamiento a solas de la resistencia en último lugar (figura 1). Específicamente, si bien no hubo diferencias significativas sobre la ganancia de fuerza máxima (1RM) e hipertrofia entre el entrenamiento a solas de la fuerza y el entrenamiento concurrente, sí que las hubo en la mejora de la potencia a favor del entrenamiento exclusivamente de la fuerza. Las pérdidas de potencia que suceden con el entrenamiento concurrente podrían venir dadas por las pérdidas de velocidad o fuerza explosiva en la serie.

En el mencionado meta-análisis también se pudo concluir que la modalidad de ejercicio de resistencia realizada de forma concurrente con el entrenamiento de la fuerza podía explicar y tener un efecto atenuante sobre las ganancias de fuerza e hipertrofia, como ocurre con la carrera, o por el contrario no generar interferencias significativas en este sentido si la modalidad realizada era el ciclismo. Esto puede ser debido entre otras causas al mayor daño muscular producido por las contracciones excéntricas repetidas de la carrera. Asimismo, se identificó una correlación negativa moderada (interferencia adaptativa) de la frecuencia semanal (–0.26 a –0.35) y duración promedio por sesión (–0.29 a –0.75) del entrenamiento de resistencia con las ganancias de fuerza, potencia e hipertrofia.

Para la pérdida de grasa corporal el entrenamiento concurrente en primer lugar, y el entrenamiento exclusivamente de resistencia a continuación, obtuvieron los mejores resultados, aunque el entrenamiento de fuerza aislado también mejoró significativamente este parámetro. Curiosamente, para la pérdida de grasa corporal el entrenamiento concurrente realizado con la carrera obtuvo la mayor magnitud del efecto de los tres -aunque las diferencias no fueran significativas- y en especial cuando se realizaban entrenamientos de alta intensidad cardiovascular (>80% FC Reserva).


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Ernesto Cifuentes Merenea

Entrenamiento concurrente o combinado

Hola, les comparto un fragmento del libro de Brad Schoenfeld "Ciencia y Desarrollo de la Hipertrofia muscular", donde habla de este tema que genera ciertas discusiones, reflexiones y debates al respecto.

InterferenciaCronica

Para empezar, con frecuencia, el ejercicio aeróbico se realiza combinado con el entrenamiento contra resistencia para acelerar la perdida de grasa, mejorar el rendimiento deportivo o ambas cosas. Esta estrategia, denominada entrenamiento concurrente o combinado, ha demostrado que tiene efectos positivos sobre el manejo del peso corporal. Sin embargo, las evidencias sugieren que añadir ejercicio aeróbico a un regimen de entrenamiento contra resistencia puede comprometer el crecimiento muscular. Los efectos hipertróficos negativos secundarios del entrenamiento concurrente se han atribuido al fenómeno conocido coma interferencia crónica (figura 4.2), hipótesis que establece que el musculo entrenado no puede adaptarse simultáneamente de forma optima, tanto morfológica como metabólicamente, al entrenamiento de la fuerza y al de resistencia aeróbica. Al igual que la hipótesis del cambio AMPKAkt, la hipótesis de la interferencia crónica establece que estas adaptaciones son competitivas y producen respuestas de señializaciones intracelulares divergentes que mitigan las ganancias musculares.

 A pesar de las bases lógicas de la teoría de la interferencia crónica, no esta claro dicho efecto en humanos que realizan protocolos de entrenamiento tradicional. Aunque algunos estudios muestran que combinar ejercicios aeróbicos y contra resistencia impide la señalización anabólica (150, 151), otros no han podido obtener ninguna consecuencia negativa (39). Incluso hay evidencias de que el entrenamiento concurrente eleva el mTOR y el p70S6K en mayor medida que lo hace el entrenamiento contra resistencia solo. Además, los estudios muestran que no hay efectos perjudiciales en el entrenamiento concurrente en la síntesis proteica muscular (127, 185). Las discrepancias en estos hallazgos pueden estar relacionadas con varios factores. Significativamente, en la literatura la evaluación del transcurso del tiempo se limito a muchas horas postejercicio y, por tanto, no proporciona una instantánea completa de la respuesta adaptativa, la cual puede durar mas de 24 horas. Además, estos hallazgos son específicos para sesiones únicas de ejercicio, mientras que cualquier interferencia puede manifestarse aparentemente a lo largo de un periodo de semanas o meses.

 Es concebible que el entrenamiento concurrente afecte negativamente al crecimiento de otras formas. Por un lado, los factores agudos asociados al entrenamiento aeróbico pueden interferir con la capacidad del entrenamiento contra resistencia. Específicamente, el entrenamiento aeróbico puede causar fatiga residual, disminución de los sustratos o ambas cosas, lo cual finalmente empeorara la calidad de la sesión del entrenamiento contra resistencia (238). Las adaptaciones musculares se basan en la capacidad de poder entrenar con una capacidad de esfuerzo que estimule suficientemente el crecimiento de las miofibras. Si esta, esta comprometida, las ganancias musculares necesariamente sufrirán.

 Otro tema potencial, con respecto al entrenamiento concurrente, es el incremento de la posibilidad de sobreentrenamiento. Cuando el volumen o intensidad del trabajo excede la capacidad del organismo para recuperarse, los sistemas fisiológicos se deterioran. El estres del ejercicio aerobico añadido al de un programa de entrenamiento contra resistencia orientado a la hipertrofia pueden superar la capacidad de recuperación provocando un estado de sobreentrenamiento. Los efectos de este y la interferencia del ejercicio aeróbico pueden estar mediados por un entorno hormonal catabólico y una disminución crónica de glucógeno muscular ( 49 3). 

Los estudios a largo plazo que investigan las adaptaciones musculares del entrenamiento concurrente han producido hallazgos conflictivos. Al considerar el conjunto de publicaciones en su totalidad, las evidencias sugieren que el ejercicio aeróbico disminuye la respuesta hipertrofica al entrenamiento contra resistencia. Un metaanalisis de Wilson y colaboradores    ( 831) revelo que sus efectos sobre el volumen de las ganancias musculares se redujo en casi un 50% cuando a los que únicamente levantaban peso se les añadía entrenamiento de fondo aerobico. Sin embargo, al final, multiples factores determinan como y en que medida el entrenamiento aeróbico influye en las adaptaciones asociadas al entrenamiento contra resistencia. En particular, la manipulación de la intensidad del ejercicio aeróbico, el volumen y la frecuencia, el modo y la programación son los factores fundamentales en crear la respuesta.