Correr con Música daría Positivo...

Correr con Música daría Positivo...

La semana pasada recibí un correo de Joaquín Pérez, un fervoroso amante del atletismo y de su
mujer, la prestigiosa entrenadora Oliva Román. Joaquín me ponía al tanto sobre la reciente polémica ocurrida en la media maratón celebrada en mi querida ciudad de Vigo. Parece ser que, mientras el reglamento prohíbe competir escuchando música, hubo un gran número de atletas aficionados que sí compitieron con los cascos puestos. Sin entrar en las cuitas federativas derivadas del caso, esta información me ha estimulado para comentar aquí lo que dice la ciencia sobre este tema y que ya he discutido muchas veces con mis alumnos en los seminarios del doctorado.

Es mucha la evidencia publicada que sugiere que escuchar música durante diferentes formas de ejercicio mejora el rendimiento. En general, esta mejora se atribuye a que, escuchando música, el foco de atención del atleta no se centra en sus propias sensaciones (fatiga, dolor), con lo que disminuye así la percepción del esfuerzo y, consecuentemente, puede mejorar el rendimiento. Mi colega y amigo, el Dr. Fábio Nakamura, ya me envió hace tiempo un estudio en el que determinaron que si la música es además la preferida, el rendimiento –en este caso en cicloergómetro- es superior cuando comparado con otro tipo de música. Ya más recientemente, el Dr. Flávio Pires, un colega aquí en la UCB, colaboró en otro estudio con corredores en el que observaron que la música que pinchaba un DJ (pinchó, entre otros, a Van Halen) puede influir en la capacidad de ritmo, resultando que cuando los atletas escuchaban la música en el primer 1,5 km de una carrera de 5 km, corrían más rápido que cuando no escuchaban música o que cuando la escuchaban en el último 1,5 km. El motivo de estas diferencias podría estar en que, a mayor fatiga, es más difícil que se produzca el cambio en el foco atencional al escuchar música, lo que es más fácil al principio de la prueba cuando el corredor aún está más fresco.

Un aspecto muy interesante del que tuve noticia por mi colega, el Dr. Juan García López, con el
que compartí una sesión muy agradable en Castellón el año pasado, es que los sistemas fisiológicos pueden vibrar durante la carrera a una frecuencia de ~3 Hz, lo que podría estar relacionado también con una mayor eficiencia. De este modo, un estudio de hace unos pocos años investigó cómo se sincronizaban el sistema cardiovascular y el desplazamiento vertical del centro de masas, con la música preferida de los atletas aficionados, a una frecuencia muy próxima a 3 Hz. Así, podríamos añadir que, además del posible beneficio del cambio a un foco atencional externo, también podría sugerirse el efecto positivo de nuestra música preferida que vibraría al unísono con nuestro organismo, generando así mejores sensaciones al correr.


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