Correr se asocia con una significativa disminución de la mortalidad general, cardiovascular y por cancer, lo que no esta claro es si existe una relación dosis / respuesta...

Correr se asocia con una significativa disminución de la mortalidad general, cardiovascular y por cancer, lo que no esta claro es si existe una relación dosis / respuesta...
 

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Muy interesante comentario del trabajo publicado en el Br J Sports Med. del Dr. Fernando de la Guia Galipienso en el Blog de la Sociedad Española de Cardiología, sobre los efectos de trotar en la disminución de la mortalidad de causas generales, cardiovasculares y neoplásicas… además del planteo de la posible relación o no sobre la eventual dosis / respuesta del ejercicio físico sobre estas variables.

Dr. Alejandro M. Gómez Monroy

Correr reduce la mortalidad, pero cuanto más… ¿mejor?

Metaanálisis y revisión sistemática que estudia la posible asociación entre la actividad “correr”, la participación en carreras y la cantidad o “dosis” de ellas con el riesgo de mortalidad por todas las causas, muerte cardiovascular y mortalidad por cáncer.

Se incluyeron 14 estudios de 6 cohortes prospectivos con una muestra de 232.149 personas adultas. Se registraron 25.951 muertes durante 5,5-35 años de seguimiento. El punto fuerte de este estudio fue el riguroso protocolo metodológico, siguiendo las directrices de PRISMA para las revisiones sistemáticas, de tal modo que se incluyen estudios tan importantes como son: Aerobics Center Longitudinal Study (EE. UU.), Copenhagen City Heart Study (Dinamarca), Health Survey for England and the Scottish Health Survey, National Health and Nutrition Examination Survey (EE. UU.) o el Shanghai Men’s Health Study (China).

  • El resultado principal de este trabajo fue que la participación en carreras se asoció con una disminución del 27%, 30% y 23% del riesgo de muerte por todas las causas, muerte cardiovascular y muerte por cáncer, respectivamente, comparado con la no participación en carreras (“no correr”).
  • No hay evidencias que los beneficios de mortalidad aumenten con una mayor cantidad de carrera.

Se realizó un análisis de metarregresión solo para la relación dosis-respuesta entre la mortalidad por carrera y la mortalidad por todas las causas, porque no se disponía de datos suficientes de los estudios individuales sobre la mortalidad cardiovascular y por cáncer como variables de resultado. Este análisis no mostró tendencias significativas en cuanto a la respuesta a la dosis en lo que respecta a la frecuencia semanal, la duración semanal, el ritmo y el volumen total de la carrera.

Se comprueba que incluso las más pequeñas dosis de carreras que se examinaron en los estudios disponibles (≤ 1 carrera a la semana, < 50 minutos a la semana, < 6 mph o < 9,7 km/h y < 500 MET-min/semana) conferían importantes beneficios de reducción de mortalidad por todas las causas. Sin embargo, no se evidenció que los beneficios sobre la mortalidad aumenten con una mayor cantidad de carreras, es decir, “correr es mejor que no correr, pero correr más, no es necesariamente mejor”.

Un metaanálisis de subgrupos por sexo mostró resultados similares a los del análisis principal. La participación en la carrera se asoció con una reducción del riesgo de mortalidad por todas las causas del 34% para las mujeres (p < 0,001) y del 27% para los hombres (p < 0,001).

Los autores concluyen que la participación en carreras se asocia con un riesgo significativamente menor de mortalidad por todas las causas, muerte cardiovascular y por cáncer, en comparación con la no participación en carreras. Cualquier cantidad de carreras, incluso una vez a la semana, es mejor que no correr, mientras que dosis más altas de carreras no necesariamente se asocian con mayores beneficios de mortalidad. El aumento de las tasas de participación en la carrera, independientemente de su dosis, probablemente daría lugar a mejoras sustanciales en la salud y la longevidad de la población.

Comentario

Quién no ha corrido, corre o se está planteando correr. Se trata de uno de los tipos de actividad física más populares. Runners hay por todos los sitios, se estima que cada mes alrededor de 3,7 millones de ingleses adultos (8,5% de la población) participa en carreras como una actividad deportiva o recreativa. En EE. UU. el running es una de las 10 actividades preferidas en las que los adultos inactivos de 25 a 44 años desean participar.

El ejercicio tiene un efecto positivo sobre los factores de riesgo de la aterosclerosis. La práctica de un ejercicio regular reduce el riesgo de muchos resultados adversos para la salud, independientemente de la edad, el sexo, la etnia o la presencia de comorbilidades. Hay una relación dosis-efecto entre el ejercicio y la enfermedad cardiovascular y la mortalidad por todas las causas, con una reducción del 20-30% en los eventos adversos en comparación con los individuos sedentarios. Por ello las sociedades científicas recomiendan que los adultos sanos de todas las edades realicen un mínimo de 150 minutos de entrenamiento de resistencia de intensidad moderada durante 5 días o 75 minutos de ejercicio intenso o vigoroso por semana durante 3 días, con un beneficio adicional derivado de duplicar a 300 min de actividad física aeróbica de intensidad moderada o 150 min de actividad física aeróbica de intensidad vigorosa por semana.

Pero la pregunta que se plantean en este metaanálisis publicado en Br J Sports Med es si hay alguna evidencia sobre si la participación en carreras y la cantidad o dosis de carreras se asocie con una disminución en el riesgo de mortalidad por todas las causas, muerte cardiovascular y muerte por cáncer. Se cuestionan algo que está en debate constante, ¿debemos prescribir las carreras como una actividad física que mejora la salud? Para ello es esencial disponer de pruebas, de estudios bien diseñados que lo demuestren y, sobre todo, es importante identificar su dosis óptima.

La "dosis" de correr se define generalmente por su frecuencia (por ejemplo, dos veces a la semana), la duración total en un periodo determinado (por ejemplo, 40 minutos/semana), el ritmo (por ejemplo, 10 km/h) y el volumen total (por ejemplo, expresado como el producto de la duración semanal total de la carrera y el equivalente metabólico [MET] de correr a un ritmo determinado: 800 MET-min/semana). Sería esperable que unas dosis más altas de carrera produjeran mejores resultados en materia de salud, como un mejor estado físico y metabólico. No obstante, contrariamente a esta hipótesis, hay estudios que apuntan que puede haber una relación en “forma de U” entre la dosis de carrera y el riesgo de mortalidad por todas las causas. Hay trabajos que muestran que, en comparación con los no corredores "sedentarios", los que corrían < 2,5 horas a la semana, menos de cuatro veces a la semana y a un ritmo lento-medio tenían riesgos significativamente menores de mortalidad por todas las causas. Y, asimismo, no se han encontrado coeficientes ajustados de peligrosidad estadísticamente significativos para los que corrían ≥ 2,5 horas a la semana, ≥ 4 veces a la semana o a un ritmo rápido. Esta relación en “forma de U” podría explicarse por los posibles cambios patológicos inducidos por dosis extremas de deportes de resistencia a largo plazo, por ejemplo, el desarrollo de fibrosis miocárdica como un probable sustrato arritmogénico.

Los datos obtenidos refuerzan los beneficios de correr, con reducciones del 27% del riesgo de mortalidad por todas las causas, del 30% de muerte cardiovascular y 23% de muerte por cáncer. Y uno de los hechos que más interesa a la población general es el aspecto que no hace falta ser un corredor muy experimentado o competitivo para obtener beneficios de salud. Se calcula que más del 80% de los corredores corren a un ritmo superior a 9,6 km/h (unos 10 km en poco más de 1 hora), lo que se asocia a un coste energético de > 9,8 METs. Esto supondría que muchos corredores podrían lograr beneficios de mortalidad con < 50 minutos a la semana, es decir, en 25 minutos menos que la cantidad mínima recomendada de actividad de intensidad intensiva o vigorosa, lo cual es muy alentador para todos aquellos que tenemos problemas para encontrar tiempo para hacer ejercicio.

Por lo tanto, los resultados de este trabajo indican que, en la población general, el beneficio del ejercicio supera al riesgo en relación con la mortalidad, y que debemos “prescribir” actividad física de forma individualizada, ya que correr puede no ser una actividad adecuada para todas las poblaciones clínicas.

Consecuentemente, incluso con “bajas dosis” (1 vez/sem o 50 min/sem) el beneficio está presente (es mejor correr que no correr) aunque dosis más altas de carreras pueden no estar asociadas con mayores beneficios de mortalidad.

AUTOR:

Dr. Fernando de la Guia Galipienso

Especialista en Cardiología y Medicina de Familia. Director del Instituto Cardiológico Marina Alta (ICMA) y de la Clínica de Cardiología Deportiva y Rehabilitación Cardiaca – REMA (Denia. Alicante). Adjunto de Cardiología del Hospital Marina Baixa, Hospital Clínica Benidorm y Clínica Glorieta de Denia (Alicante). Miembro del Grupo de Trabajo de Cardiología Deportiva de la SEC

Referencia

Is running associated with a lower risk of all-cause, cardiovascular and cancer mortality, and is the more the better? A systematic review and meta-analysis.

  • Pedisic Z, Shrestha N, Kovalchik S, et al.
  • Br J Sports Med. 2020;54(15):898-905. doi:10.1136/bjsports-2018-100493.
 

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