Dr. S. McGill: la ciencia que nos hace más conscientes

Dr. S. McGill: la ciencia que nos hace más conscientes

Este fin de semana hemos tenido la oportunidad de compartirlo con el Dr. McGill. Su presencia en España era un acontecimiento y un privilegio al que era imposible renunciar. En España tenemos a otro gran especialista sobre la materia (lo hemos tenido con nosotros en el IICEFS con G-SE) como es el Dr. Vera, que hizo su Tesis Doctoral y varias estancias post-Doctorales con Stuart McGill en Canadá y por tanto profundo conocedor de todo su trabajo y aún más profundizando en líneas concretas de investigación como es la valoración de estabilidad raquídea. Pero, obviamente, el Dr. McGill en directo no deja de sorprender.

Para nosotros era la segunda ocasión que teníamos oportunidad de disfrutar de él en directo. Anteriormente nos regaló algunos momentos épicos en su estancia en el año 2007 durante las Jornadas Médicas en el Comité Olímpico Español.

El Director del IICEFS, Juan Ramón Heredia, en septiembre del 2007 en las Jornadas Médicas del Comité Olímpico Español presenciando la exposición del Dr. Stuart McGill.

El Dr. McGill lleva más de veinte años investigando, publicando y alimentando nuestro conocimiento, dotándonos de herramientas para poder operar de un manera más segura y efectiva en poblaciones con dolor lumbar, deportistas o en el ámbito del acondicionamiento físico saludable. Un información que, en muchas ocasiones ha sido malinterpretada, descontextualizada o simplemente se ha extrapolado con cierta falta de criterio. La oportunidad de, no solo leer lo mucho y muy bueno que publica, sino de conocer los “detalles”, “matices” que puede proporcionar en la proximidad y sobre todo al verle trabajar y operar directamente sobre casos prácticas es, sin duda, algo de enorme valor para quienes nos dedicamos al área del ejercicio o la formación.

El Dr. McGill gana en la cercanía, es una persona tan humilde en su trato personal como contundente y directo en lo profesional. Un BIOMECÁNICO (así, con mayúsculas), con tanta investigación como trabajo de campo a sus espaldas posee argumentos y perspectivas que sirven para mostrarte lo tremendamente miopes que podemos llegar a estar en ocasiones (y eso es algo tremendamente enriquecedor y necesario para cualquier profesional).

El Dr. McGill en Barcelona este pasado fin de semana (20-21 de abril 2013)

De todo cuanto se trató, podríamos destacar muchísimas cosas, intentaremos hacerlo en próximas entradas con más detalles (y quien sabe sin quizás con alguna “sorpresa), pero un pequeño adelanto sería:

-El enfoque de los programas para el entrenamiento del “core stability” deben contemplar la población y el sujeto a quien se dirijan (es inadecuado trasladar o extrapolar criterios específicos a la generalidad o viceversa).

-Gran cantidad de información a desmitificar y necesidad de profundizar y conocer una realidad que nos permita ser operativos con el mínimo riesgo o aumente dicha operatividad funcional en el caso de tener patología.

-Necesidad de contemplar el “core” desde una perspectiva anatómica mucho más funcional e integradora.

-La estabilidad raquídea se garantiza con niveles “adecuados” de co-contracción (y quizás ahí esté gran parte de la clave).

-Relación movilidad-estabilidad (hay que desmitificar mucho a este respecto). Conocimiento de los mecanismos lesionales a nivel de raquis lumbar. El concepto de estabilidad es fundamental (su comprensión y aplicación al sistema mecánico humano).

-El ROM y la comprensión del concepto de “zona neutra” es también clave, quizás fulcral y determinante, exigiendo una análisis mucho más concreto, detallado y específico para su aplicación.

-No solo pensar en enseñar ejercicios, pensar en enseñar a movernos para garantizar la salud. Diríamos que incluso el ejercicio puede ser el elemento para ello. Es fundamental ser conscientes y capaces de hacerlo con nuestros clientes, puesto que el movimiento existe (y puede ser inadecuado y lesivo) en las 23 horas restantes del día fuera de nuestra sesión de entrenamiento.

Iremos danto detalles de mucho de cuanto nos “regaló” el Dr. McGill. Mientras tanto, aún con el magnífico sabor de compartir esa jornada con él (y con otros compañeros y amigos de profesión, lo cual fue también un auténtico placer), aprovecharemos esta dinámica y la enorme motivación que nos ha causado la experiencia junto a un tremendo referente en nuestra labor profesional, para seguir profundizando y creciendo.

Juan Ramón Heredia / Guillermo Peña / Victor Segarra

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