Efectos de 12 Semanas de Entrenamiento de Potencia Neuromuscular en Seco en Nadadores de Elite

Efectos de 12 Semanas de Entrenamiento de Potencia Neuromuscular en Seco en Nadadores de Elite

Gian Mario Migliaccio1,2, Marco Cosso1,3, Alberto Bazzu1,3,Artem Skryabin3,Johnny Padulo4

1Sport Science Lab, Londres (Reino Unido),

2CONI (Comité Olímpico Nacional Italiano), Cerdeña (Italia),

3Energía Estándar Internacional de Natación Club, Kiev (Ucrania),

4Universidad eCampus, Novedrate (Italia)

La natación, al igual que otros deportes de competición, implica la necesidad de aumentar la potencia de los atletas (trabajo/tiempo), para optimizar la transferencia del entrenamiento hacia el rendimiento. En los atletas de élite de máximo nivel, el entrenamiento de potencia específico (que con una carga y velocidad adecuadas mejora la potencia máxima en movimientos dinámicos que involucran varias articulaciones) se adapta a las exigencias del deporte que realiza el individuo (Cormie et al., 2010).

La potencia máxima es el punto crucial entre la carga óptima a alta velocidad. Los nadadores tienen que generar la potencia máxima cuando salen desde el bloque (poyete), durante los giros, y durante las brazadas cuando aplican fuerza contra un elemento fluctuante.

La natación es un deporte altamente específico y habitualmente en el entrenamiento de fuerza "de movimientos similares a los de natación" (SLT) se reproducen los complejos movimientos de la natación, sin embargo existen todavía algunas limitaciones para realizar este entrenamiento en seco (Schleihauf Jr., 1983). Hasta donde sabemos, los aspectos biomecánicos, fisiológicos y técnicos de esto ya han sido investigados detenidamente; sin embargo, los efectos del entrenamiento de la potencia neuromuscular (NPT) en atletas de élite aún no están claros.

Los efectos de la combinación entre entrenamiento de la fuerza en seco y el entrenamiento de natación aeróbico son conocidos (Leveritt, 2000; Garrido, 2010), y el efecto de la fuerza de nado atados (Aspenes, 2009) también han sido comprobados. Sin embargo, otros estudios (Tanaka et al., 1993) no pudieron detectar alguna mejora en el rendimiento después de un periodo de entrenamiento de potencia en seco que incluía entrenamiento de la fuerza y entrenamiento aeróbico.

Por lo tanto el propósito de este estudio fue examinar la contribución del entrenamiento de la potencia neuromuscular (NPT) y compararlo con el entrenamiento con movimientos similares a los de natación (SLT), y determinar si la relación entre las mejoras obtenidas en seco con la fuerza aplicada al agua está relacionada con el efecto del entrenamiento.

Materiales y métodos

Participantes

Veintiséis nadadores de élite (20 varones y seis mujeres; edad: 20±2 años; puntos FINA: 705±225) participaron en este estudio. No se observaron diferencias significativas dentro del grupo en cuanto a la edad y el rendimiento en natación, fuerza o potencia al inicio del protocolo, cuando los sujetos fueron divididos en dos grupos (p> 0,05). Todos los sujetos habían participado regularmente en diversas formas de entrenamiento de la fuerza antes de participar en el estudio.

El estudio se llevó a cabo después de la periodización de la temporada de natación, con el objetivo de verificar las modificaciones fisiológicas inducidas por el NPT en nadadores de nivel internacional.

Los participantes mantuvieron su entrenamiento regular de natación, junto con 10 entrenamientos semanales.

Procedimientos de evaluación

La potencia y el rendimiento en fuerza máxima atados de los nadadores se evaluaron en dos oportunidades: (i) antes del protocolo de entrenamiento (T0), y (ii) después de 12 semanas de entrenamiento realizado en seco combinado con entrenamiento de natación (T1).

Tanto el grupo experimental como el grupo control fueron evaluados al mismo tiempo. Las evaluaciones, entre las que se incluyó una evaluación fisiológica completa, se llevaron a cabo durante tres días. Los sujetos fueron familiarizados con todos los procedimientos de evaluación cuatro semanas antes de que se realizaran las mediciones (McCurdy, 2004).

En seco, ambos grupos fueron sometidos a pruebas adicionales en tres ejercicios diferentes en base una relación positiva trabajo/fase (Padulo et al, 2013): Press de banca (BP), dominadas en barra (PU) y sentadillas (SQ).La potencia máxima de los atletas (MP) se evaluó con un codificador lineal (Musclelab, Porsgrunn, Noruega).Se determinó la MP individual para cada participante y resultado fue utilizado para la sesión de entrenamiento del grupo NPT.

En la piscina, ambos grupos fueron sometidos a un protocolo de evaluación que consistió en tres pruebas atados (15s máximos para cada prueba), en donde se registró la fuerza máxima en el agua (MFW), y el promedio de las tres pruebas se utilizó como el resultado final de la prueba. Los sujetos fueron conectados a una célula de carga con pantalla de detección de picos (AEP, Modena, Italia), usando un tubo de goma para suavizar la fuerza medida durante la brazada.

Procedimientos de entrenamiento

El programa de entrenamiento NPT consistió en tres fases:

1) Entrada en calor <10 min, <60% frecuencia cardíaca de reserva (RFC);

2) Fase activa: 45 min, con tres series de cada ejercicio, repetido tres veces y recuperación completa después de cada serie. Los pesos se fijaron en la potencia máxima (MP) alcanzada y la repeticiones debían detenerse cuando la velocidad se reducía en más de un 15% de la velocidad máxima (Padulo et al, 2012.);

3) Vuelta a la calma <10 min, <60% RFC.

El programa de entrenamiento SLT también consistió en tres fases:

1) Entrada en calor <10 min, <60% RFC;

2) Fase activa: 45 min, con ejercicios de fuerza "similares a los de natación" atados con cuerdas, bandas elásticas y resistencia suave, en concordancia con el entrenamiento de la temporada anterior

3) Vuelta a la calma <10 min, <60% RFC.

Los programas de entrenamiento para ambos grupos fueron realizados por profesionales del entrenamiento con títulos en deportes y educación física, y el nivel de actividad fuero monitoreado continuamente por un supervisor responsable. La MP individual de cada participante se comprobó semanalmente con un dispositivo específico de potencia (PUSH, Toronto, Canadá) y fue modificada cuando fue necesario, con el fin de mantener la MP en todo el protocolo.

El entrenamiento de natación de ambos grupos consistió en 1200 unidades de entrenamiento de natación (10 sesiones por semana). Realizaron 20% en una intensidad correspondiente a su velocidad crítica y el 20% a una intensidad correspondiente a su potencia aeróbica. El entrenamiento restante consistió en tareas aeróbicas suaves (~ 30% del volumen entero), y técnicas (~ 5%) y de velocidad (~ 15%).

RESULTADOS

Un ANOVA de dos vías con medidas repetidas no demostró la presencia de efectos significativos de la fuerza máxima en el agua (MFW) en la interacción entrenamiento × tipo; solo se observaron efectos significativos en la interacción con el tiempo (F 1,24= 25,151, con p <0,0001, h2= 0,51). De la misma manera, en la potencia SQ, no se observaron efectos significativos en la interacción entrenamiento × tipo (F1,24= 1,683, con p=0,270, h2= 0,06), pero si se observaron efectos significativos en la interacción con el tiempo (F1,24= 5,619.746, con p <0,005, h2= 0,286). Por el contrario, los resultados de potencia PU permitieron observar efectos significativos en la interacción de entrenamiento × tipo (F1,24= 4,644, p =0,041, h2= 0,163) y en la interacción entrenamiento × tiempo (F1,24= 4,533, p=0,044, h2= 0,159). Por último, el ANOVA para potencia BP no arrojó ningún efecto significativo en la interacción entrenamiento × tipo (F1,24= 0,162, p=0,961, h2= 0,007) ni en la interacción entrenamiento x tiempo (F1,24= 0,909, p=,350, h2= 0,036). Cuando se analizaron los efectos de los protocolos de entrenamiento específicos, encontramos grandes mejoras (Figura 1) en el grupo NPT para MFW (4,43%, p <0,001), en la potencia PU (3%, =159), potencia SQ (13,8%, p <0,001) y potencia BP (11,8%, p <0,001). Mientras tanto, en el grupo SLT, se encontraron pequeñas mejoras en MFW (0,78%, p=0,212), potencia PU (13,6%, p=0,010), potencia SQ (1,6%, p=0,69) y potencia BP (8,56%, p <0,01).

Percentage (%) respect baseline conditions= Porcentaje (%) en relación a las condiciones determinadas al inicio del estudio

DISCUSIÓN Y CONCLUSIÓN

Esta investigación demostró que 12 semanas de entrenamiento fueron suficientes para estimular la fuerza muscular en ambos grupos. La literatura ha demostrado que es posible que la potencia máxima mejore en algunos individuos y no en otros (Cormie et al., 2011), dependiendo de las experiencias específicas y/o de los deportistas de competición (Newton et al., 1999). Por lo tanto, es fundamental tener en cuenta los macrociclos de cada individuo, basándose en las características neuromusculares específicas de cada atleta individual (Newton et al., 1994).

Aunque no se alcanzó significación estadística alta, se pueden evidenciar ciertas respuestas de entrenamiento que tienen aplicaciones prácticas para los nadadores de élite. En particular, los mejores resultados fueron alcanzados en el grupo NPT para ejercicios de sentadilla y press de banca. Tal como se ha demostrado en estudios anteriores (Behn & Sale, 1993; Padulo et al, 2012), este efecto podría estar relacionado con la respuesta específica de la velocidad, en donde se requiere una alta velocidad durante la fase positiva (push o pull) sin superar el umbral de la fatiga (es decir, la velocidad objetivo fijada), tal como se observa en los resultados relativos al entrenamiento neuromuscular. Aún cuando los efectos sobre el rendimiento de los atletas de élite hayan sido muy limitados, se observó una correlación entre el máximo rendimiento y los resultados máximos en el nado atados (Gullstrand y Holmer, 1983). Nuestro estudio también observó una tendencia en la fuerza máxima en el agua (MFW) en el grupo TNP. En cualquier caso, es necesario investigar con mas detalle los efectos del entrenamiento neuromuscular sobre el rendimiento de nado, y sus efectos precisos durante el ciclo de brazada, y en el aumento de la distancia de brazadas (Tanaka, 1993) en nadadores competitivos.

REFERENCIAS

1.Behm D.G., Sale D.G (1993) “Intended rather than actual movement velocity determines velocity-specific training response”, J. Appl. Physiol.74(1):359–68

2.Cormie P., McGuigan M.R., Newton R.U (2010) “Influence of strength on magnitude and mechanisms of adaptation to power training”. Med. Sci. Sports Exerc.42(8):1566–81

3.Cormie P., McGuigan M.R., Newton R.U (2011) “Developing Maximal Neuromuscular Power: Part 2 — Training Considerations for Improving Maximal Power Production, Sports Med. 41(2):125–146

4.Gullstrand L., and Holmer I (1983) “Physiological characteristics of champion swimmers during a five year follow-up period” – Fourth International Symposium of Biomechanics in Swimming and the Fifth International Congress of Swimming Medicine, Human Kinetics pp.258-262

5.McCurdy K., Langford G.A., Cline A.L., Doscher M., Hoff R “The Reliability of 1- and 3Rm Tests of Unilateral Strength in Trained and Untrained Men and Women” –J. Sports Sci. Med. 2004 Sep; 3(3):190-6.

6.Newton R.U., Kraemer W.J (1994) “Developing explosive muscular power: Implications for a mixed method training strategy”, Strength Cond J. 16(5):20–31

7.Newton R.U., Kraemer W.J., Häkkinen K (1999) “Effects of ballistic training on preseason preparation of elite volleyball players”. Med. Sci. Sports Exerc. 31(2):323–30

8.Padulo J. Mignogna P., Mignardi S., Tonni F., D’Ottavio S (2012) “Effects of different pushing speeds on bench press”,Int. J. Sports Med. 33(5):376–80

9.Padulo J., Laffaye G., Chamari K. (2013) “Concentric and eccentric: muscle contraction or exercise?”,J Sports Sci. Med.12(3):608–9

10.Padulo J., Laffaye G., Chaouachi A., Chamari K. (2014) “Bench press exercise: the key points”. J. Sports Med. Phys. Fitness. 55(6):604–8

11.Schleihauf Jr. RE (1983) “Specificity of strength training in swimming: a biomechanical viewpoint”, in Hollander A.P., Huijing P.A., de Groot G. (eds.). Biomechanics and medicine in swimming (Champain, IL: Human Kinetics), pp.184–191

12.Tanaka H., Costill D.L., Thomas R., Fink W.J., Widrick J.J. (1993) “Dry-land resistance training for competitive swimming”. Med. Sci. Sports Exerc. 25(8):952–959

13.Wilson G., Murphy A.J., Walshe A.D (1997) “Performance benefits from weight and plyometric training: effects of initial strength level”. Coaching Sport Sci. J. 2(1):3–8


Artículo original: http://www.swimmingscience.net/neuromuscular-dryland-power-training/

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