EJERCICIO FÍSICO Y EMBARAZO: ¿ES REALMENTE SALUDABLE PARA “AMBOS”?

EJERCICIO FÍSICO Y EMBARAZO: ¿ES REALMENTE SALUDABLE PARA “AMBOS”?

“Ser padres es maravilloso, pero ser MADRE es un milagro…”

El embarazo es una etapa para la mujer donde se enfrenta a profundos cambios fisiológicos y morfológicos progresivos a lo largo de tres fases o trimestres bien diferenciados. Sin duda, y desde el primer momento, durante todo este proceso el consentimiento y la continua supervisión médica garantizarán una práctica segura de ejercicio físico para la gestante.

Una vez tenga conocimiento el médico especialista y el permiso para hacerlo, la práctica de ejercicio no será sólo una alternativa, sino una recomendación saludable para el feto y la gestante por los numerosos beneficios que puede reportar[1, 2, 3, 4, 5, 6]. Y es que el embarazo no es ni debe ser un periodo de convalecencia y reclusión, como tradicionalmente ha sido concebido. Muy al contrario, los beneficios que puede suponer esta práctica para el bienestar de la madre y el feto están bien documentados (figura 1).


Figura 1. Beneficios del ejercicio físico para la embarazada y el feto.

No obstante, si bien pueden existir ciertos riesgos hipotéticos asociados al ejercicio físico intenso para el feto bajo determinadas circunstancias (aspectos los cuales sólo han podido ser demostrados en unos pocos estudios con animales), no es menos cierto que los beneficios del ejercicio moderado superan con creces los riesgos que pudieran conllevar, pudiendo fácilmente ser minimizados. Así, apoyándonos en algunos estudios que hayan profundizado en esta cuestión podemos afirmar que no existen diferencias entre los riesgos asociados (menor peso del neonato al nacer, mayor riesgo de aborto espontáneo, parto pretérmino, retraso del desarrollo fetal, etc.) entre mujeres sanas que practiquen y no practiquen ejercicio físico durante la gestación (figura 2).

Uno de esos estudios publicado en el International Journal of Obesity en 2009 [7] examinó el efecto del ejercicio de fuerza de baja intensidad sobre el tamaño y peso del neonato al nacer en mujeres gestantes durante los dos últimos trimestres, concluyendo que este tipo de ejercicio físico no tuvo consecuencias negativas ni sobre el tamaño ni sobre el estado de salud general del neonato. Otro estudio más reciente publicado en el BCM Pregnancy and Childbirth de 2011 [8], que comparaba un grupo de mujeres embarazadas activas con otro grupo de mujeres sedentarias, concluye afirmando que el ejercicio aeróbico de danza no estaba asociado con la reducción del peso del neonato en el nacimiento, parto pretérmino, o bienestar general.

Por tanto, cada vez hay más evidencias científicas que despejan la escasa presunción de los riesgos para la salud materno-fetal por practicar ejercicio físico de forma moderada [7, 9, 10], y más pruebas a favor de los beneficios que puede comportar.


Figura 2. Riesgos hipotéticos asociados al ejercicio físico intenso.

Por ende, y tradicionalmente, las recomendaciones del colectivo médico más conservador con respecto al ejercicio físico para embarazadas se han basado más en criterios socio-culturales que en evidencias científicas, por temor a estos riesgos hipotéticos inducidos por el ejercicio intenso –y cuyos hallazgos científicos provienen de estudios experimentales con animales de dudosa transferencia al ser humano, o bien de estudios retrospectivos-. De hecho, la recomendación más habitual desde los años 50 ha sido realizar una práctica de ejercicio físico moderado de tipo aeróbico, habitualmente caminar, contraindicando otras prácticas físicas distintas.

Sin embargo, posicionamientos médicos cada vez más actuales basados en verdaderas evidencias han apostado por posturas más realistas y menos moderadas siempre y cuando la embarazada esté sana y en el embarazo no surjan complicaciones, especialmente en el segundo y tercer trimestre [12]. Tanto es así, que hoy día podemos recomendar no sólo actividades físicas de tipo cardiovascular con predominio aeróbico y de intensidad moderada (figura 3), sino incluso ejercicio físico de tipo neuromuscular o de fuerza como veremos en la próxima entrada de este mismo blog.


Figura 3. Prescripción del ejercicio aeróbico para la embarazada.

Guillermo Peña/Juan Ramón Heredia/Víctor Segarra

IICEFS

Creative Commons License

This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.

Referencias bibliográficas.

1. Schoenfeld, B. Resistance Training during pregnancy: safe and effective program design. Strength Cond. J. 2011, 33(5): 67-75.

2. Artal R., Gardin K., Historical perspectives In: Artal R. Wiswell R.A. editors Exercise in pregnancy. Baltimore Williamsand Wilkins, 1986: 1-6.

3. Clapp J F, López B., Hacar-Sevcik R., Neonatal behavioral profile of the offspring of women who continued to exercise regulary thoughout pregnancy. Am. J. Obtet Gynecol Oct 181 (4): 1038-9, 1999.

4. Dye T. D. et al. Physiocal activity, obesity and diabetes in pregnancy. Am. J. Epidemiol. Dec 1: 146 (11): 961-965, 1997

5. Barakat Carballo, R. El ejercicio físico durante el embarazo. Pearson Alhamabra. 2006.

6. Dempsey JC, Butler CL, Sorensen TK, Lee I-M, Thompson ML, Miller RS, Frederick IO, and Williams MA. A case-control study of maternal recreational physical activity and risk of gestational diabetes mellitus. Diabetes Res Clin Pract 66: 203–215, 2004.

7. Barakat R, Lucia A, and Ruiz JR. Resistance exercise training during pregnancy and newborn’s birth size: A randomised controlled trial. Int J Obes (Lond) 33: 1048–1057, 2009.

8. Lene A.H. Haakstad y Kari Bo. Exercise in pregnant women and birth weight: a
randomized controlled trial. BMC Pregnancy and Childbirth, 11:66, 2011.

9. Barakat R, Ruiz JR, Stirling JR, Zakynthinaki M, and Lucia A. Type of delivery is not affected by light resistance and toning exercise training during pregnancy: A randomized controlled trial. Am J Obstet Gynecol 201: 590, e1–e6, 2009.

10. Barakat R, Stirling JR, and Lucia A. Does exercise training during pregnancy affect gestational age? A randomised controlled trial. Br J Sports Med 42: 674–678, 2008.

11. Wolfe L.A., Ohtake P.J., Mottola M.F., McGrath M.J. Pysiological interactions between
pregnancy and aerobic exercise. Exercise and Sports Science Reviews 17, 295-351, 1989

12. American College of Obstetricians and Gynecologists (1994): Exercise During Pregnancy and the Postpartum Period. Technical Bulletin, vol. 189. Washington D.C., USA.












COMPARTIR