Ejercicio vs. Sedentarismo Salud vs. Enfermedad

Ejercicio vs. Sedentarismo Salud vs. Enfermedad

Dentro de los distintos hábitos tóxicos, cierto tipo de enfermedades y algunas conductas nocivas que sabemos enferman el corazón y a sus arterias, (aquellos que son conocidos como Factores de Riesgo Coronario FRC), existe uno que en apariencia sería el más fácil de controlar, dependiendo de una actitud individual, que además ha demostrado ser efectivo para prevenir y tratar la mayoría de las enfermedades cardiovasculares e incluso que podría ser completamente erradicado.

Ese FRC es el sedentarismo el cual se encuentra dentro de estos otros FRC conocidos como mayores.

El Sedentarismo fue el último en ingresar al grupo, recientemente en el año1992 la American Heart Association confirmo, luego de evaluar una importante serie de trabajos científicos, la relación existente entre la inactividad física y la génesis de la enfermedad coronaria y el aumento de la mortalidad cardiovascular.

Pero no siempre el sedentarismo fue considerado nocivo para la salud cardiovascular, no hace muchos años el reposo prolongado en cama luego de sufrir un infarto agudo de miocardio era lo universalmente recomendado.

A aquellas personas que eran portadoras de una enfermedad coronaria se les aconsejaba abandonar todo tipo de trabajo que demandara esfuerzo físico y quedaban, sin importar su edad, relegados a un estado prácticamente de discapacidad permanente.

El comienzo del cambio:

El primer estudio epidemiológico de magnitud que relaciono a la actividad física como agente capaz de prevenir la enfermedad coronaria fue realizado en Europa, por el Prof. Jeremy Morris en el año 1953. Este medico ingles estudió la incidencia del infarto de miocardio y la evolución cercana del mismo, en un grupo de trabajadores del transporte público de Londres, que desempeñaban sus tareas en los famosos “Double-Decker Buses”.

Dentro de este grupo de trabajadores, observo que aquellos que eran los encargados de conducir, es decir que estaban todo el día sentados al volante, sufrían más del doble de infartos que aquellos boleteros, que por su tarea específica,subían y bajaban continuamente la escalera del colectivo, además Morris observo que la evolución inmediata post infarto (hasta 72 hs.) era peor, con una mayor mortalidad en el primer grupo, en relación al segundo mas activo demostrando tener un estado más grave de su enfermedad.

Otro histórico estudio fue presentado unos años después por el Dr. Ralf Paffenbarger en California, en donde se profundizo sobre la prevalencia de enfermedad coronaria en los obreros del puerto de San Francisco, según fueran los niveles de su actividad física, encontrando que aquellos que desarrollaban una actividad de intensidad moderada y alta, tenían una prevalencia menor de infartos y una tasa de mortalidad cardiovascular más baja que aquellos que hacían una actividad física de menor intensidad durante su trabajo.

Pero fue recién en el año 1978, en donde nuevamente el Dr. Paffenbarger aplicando sobre 17.000 alumnos y ex alumnos de la Universidad de Harvard un test que le permitía evaluar las distintas intensidades del ejercicio físico y haciendo un seguimiento de 22 años, pudo demostrar, luego de ajustar sus datos según la edad y presencia de otros FRC que aquellos alumnos y ex alumnos que registraban un nivel moderado de actividad física durante toda su vida, tenían una disminución significativa de la morbilidad y mortalidad de causa cardiovascular y no cardiovascular, cuando los comparaba con aquellos que habían tenido una actitud de vida más sedentaria.

Con respecto a los que registraban un grado aun mayor de intensidad en su nivel de actividad, el impacto sobre su salud era levemente mayor pero se acompañaba de otro tipo de lesiones que finalmente no justificaba utilizar esa intensidad.

El nivel de intensidad fue medido en relación al gasto calórico semanal, estableciendo como un nivel bajo a quienes tenían un consumo calórico menor a 700 kcl./sem., moderado entre 700 – 3.000 y alto más de 3.000 kcl./sem.

Este importante estudio concluyó que la intensidad necesaria para lograr los efectos beneficiosos para la salud por medio del ejercicio físico, deben estar entonces en el nivel moderado, (2.000 a 2.200 kcl/sem. en promedio) y por debajo de esto no habría efectos preventivos y por arriba el stress oxidativo generado por el esfuerzo, produciría un efecto nocivo para las arterias.

Otro punto destacable y esperanzador de este estudio, fue que los que mostraron un perfil de riesgo cardiovascular elevado al ser durante varios años sedentarios, cambiaba favorablemente al adoptar una vida activa, es decir que nunca es tarde para iniciar la actividad y reducir el riesgo cardiovascular.

Un aspecto importante, que nos confirmo este estudio, es que solo sirve el ejercicio actual y no el histórico, es decir los efectos beneficiosos de una vida activa, se mantienen mientras se continúe con este estilo de vida, no importando la edad ni cuando se ha comenzado, solo hay que mantener alejado al sedentarismo de nuestros hábitos de vida.

Por otra parte, como se comento anteriormente, los efectos saludables de la actividad física no se limitan solo a personas jóvenes ni tampoco requiere complejos y costosos planes de ejercicio físico.

El Honolulu Heart Study evaluando los efectos de una simple caminata en adultos mayores de ambos sexos de entre 61 a 81 años de edad y comparando la distancia realizada diariamente demostró que aquellos que caminaban menos de 1,6 km diarios, tuvieron el doble de mortalidad cardiovascular que aquellos que caminaban al menos 3,2 km por día.

Para comprender como actúa el ejercicio físico en el tratamiento y prevención de la enfermedad coronaria, se debe conocer previamente como se produce esta enfermedad.

Haciendo una simplificación extrema, el proceso ateromatoso requiere varios años de evolución (se estiman de 10 a 15 años) y aparece cuando confluyen en una persona una serie de circunstancias conocidas como FRC, en términos generales existen cuatro tipos de FRC, los causales, los predisponentes, los condicionales y la presencia de placa, pero simplificando aun más, podemos decir que hay solo dos tipos de FRC, los NO modificables y los modificables, los NO modificables son: la edad, la herencia y el sexo genético, y dentro de los modificables los mas importantes son: las alteraciones del colesterol (Colesterol total, LDL y triglicéridos altos y el HDL bajo), la hipertensión arterial, el tabaquismo, el sedentarismo, la diabetes, los factores psicosociales (como la depresión y el stress), la obesidad abdominal y la mala alimentación entre otros 270 ya conocidos.

La influencia universal en la génesis de un primer infarto de solo nueve de estos FRC conocidos, fue debidamente demostrada recientemente (2004) en un gran trabajo llamado Interheart Study llevado a cabo en distintas ciudades del mundo, en los cinco continentes, (la Argentina también participo), concluyendo que la presencia de estos FRC justifica hasta el 90 % de los Infartos de miocárdio, dejando una influencia de solo el 10 % a la herencia.

Esto último no sería de esta forma solo cuando la enfermedad coronaria apareciera en edades tempranas de la vida, en donde la influencia genética sería la responsable en un 50 %.

La presencia de estas noxas hacen que las arterias vayan perdiendo sus características anatómicas y funcionales, disparando una serie de eventos en cascada, en donde la inflamación de la pared arterial ocurre y facilita la conformación de las temidas placas ateromatosas.

Como actúa el ejercicio físico:

Los efectos del ejercicio físico en relación a la prevención y el tratamiento de la enfermedad de la arterias coronarias actúa sobre cuatro niveles básicos:

A)Factores que intervienen en la génesis de la ateromatosis coronaria

B)Factores relacionados con la coagulación de la sangre

C)Factores que regulan el consumo de oxígeno del músculo cardíaco

D)Factores que intervienen en la generación de arritmias

A) Factores que intervienen en la génesis de la ateromatosis coronaria

El ejercicio físico regular produce efectos múltiples y variados siendo los más destacados: la mejora del perfil lipídico, aumentando el colesterol HDL (colesterol bueno), disminuyendo los triglicéridos, el colesterol total y el colesterol LDL (colesterol malo), la disminución de la incidencia de hipertensión arterial y en los que ya lo son, la disminución de sus cifras tensionales, mejora la utilización de la glucosa y retrasa la aparición de la diabetes tipo II, cuando se acompaña de una alimentación saludable y una intensidad apropiada contribuye con el descenso de peso y disminución de la peligrosa grasa intervisceral, por otra parte al realizarse regularmente, contrarresta el estilo sedentario que impera en la vida moderna, erradicando el sedentarismo, importante FRC mayor.

B) Factores relacionados con la coagulación de la sangre

Si bien el ejercicio físico inicialmente tiene una acción pro coagulante, cuando se lo practica en forma regular y sistemática, este efecto se revierte y se produce una disminución de la adhesividad de las plaquetas, un neto estímulo de la actividad fibrinolítica, una disminución del nivel de fibrinógeno y una caída de la viscosidad sanguínea es decir aquellas personas que hacen ejercicio físico regularmente tienen un riesgo menor de trombosis, factor fundamental en la generación del infarto agudo de miocardio.

C) Factores que regulan el consumo de oxígeno del músculo cardíaco

Las demandas de oxígeno del músculo cardíaco dependen principalmente de la frecuencia cardiaca, la presión arterial sitólica y del flujo coronario.

El ejercicio físico realizado en forma sistemática produce una disminución del tono simpático incrementando el control del parasimpático con lo que la frecuencia cardiaca se reduce a cargas submáximas, también la presión arterial cae como consecuencia de una caída de las resistencias periféricas, ambas acciones conllevan una disminución del trabajo cardiovascular con la consecuente disminución del consumo miocárdico de oxígeno, en otras palabras quien se encuentra entrenado puede desarrollar un mayor trabajo físico con un menor “esfuerzo o gasto” cardiovascular.

Además al actuar sobre las causas de la disfunción endotelial, produce una vasodilatación de las arterias coronarias de conductancia (arterias coronarias epicárdicas) y también de las de resistencia (microcirculación) lo que produce un aumento del flujo coronario con mejora de la perfusión miocárdica.

D) Factores que intervienen en la generación de arritmias

Como se comentó anteriormente, el lograr un estado de fitness físico, estimula el control del sistema parasimpático aumentando el tono vagal, acompañado de una menor liberación de catecolaminas con la consecuente disminución de la incidencia de arritmias ventriculares severas potencialmente letales responsables de la muerte súbita en la enfermedad coronaria.

Erróneamente muchos colegas creen que el ejercicio físico disminuye el riesgo cardiovascular exclusivamente por su acción sobre la modificación de los FRC, sin embargo diversos estudios han demostrado lo contrario.

El ejercicio físico tiene efectos propios mas allá de la modificación o no de los FRC, el Sedentarismo (lo opuesto al ejercicio físico) es un FRC mayor, por lo tanto su erradicación no es un hecho menor, el ejercicio físico aumenta la capacidad funcional (Capacidad de realizar esfuerzos físicos) y esto tiene un tremendo impacto sobre la salud tanto en personas sanas como enfermas.

Meyer y sus colaboradores han comparado la mortalidad a 14 años (6,4 años en promedio) por hipertensión arterial, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, obesidad, diabetes, hipercolesterolemia y tabaquismo, según distintos niveles de capacidad funcional y en todos los casos aquellos pacientes con la misma enfermedad pero menor capacidad funcional, su mortalidad en general se encuentro entre dos y tres veces incrementada.

Es decir que ante una misma enfermedad, el que se encuentra entrenado y muestra una mejor capacidad funcional tiene un riesgo de morir mucho menor que el desentrenado / sedentario.

Más aun, como nos muestra este estudio de la Universidad de Stanford, cuando comparamos la mortalidad según la capacidad funcional entre grupos de personas “sanas” versus “enfermos” coronarios, separando la capacidad en quintilos, los enfermos en los más altos niveles de capacidad funcional, presentan una menor mortalidad que aquellos “sanos” con una menor capacidad funcional, estableciendo a la capacidad funcional como el mejor predictor de mortalidad en estos pacientes.

Lamentablemente el sedentarismo, aparentemente el más sencillo FRC totalmente erradicable tiene una alta prevalencia en la sociedad actual, todo nos lleva a ser más sedentarios, la OMS estima entre los adultos que el 60 % es totalmente sedentario, el 25 % realiza algún tipo de actividad física, pero no lo necesario para producir impacto sobre su salud, esto empeora en ciertos grupos como los adultos mayores en donde el impacto del ejercicio potencialmente tendría un mayor efecto.

Nuestras Guías de Prevención y Tratamiento de la Federación Argentina de Cardiología recomiendan un mínimo de 30 minutos de ejercicio físico de moderada intensidad durante cinco a siete días a la semana como prevención de las enfermedades cardiovasculares en personas sanas y el ingreso a un Plan de Rehabilitación Cardiovascular, con no menos de tres días de actividad física supervisada para todas aquellas personas portadoras de enfermedad de sus arterias coronarias, con o sin infarto, angioplastias o by pass.

Existe una responsabilidad profesional de quienes tenemos el conocimiento, de difundir a la comunidad estos aspectos que hacen al cuidado de la salud, pero también debe haber un compromiso individual, un deseo de educarse y adoptar un cambio en el estilo de vida para vivir una vida mejor y hacer entre todos, una comunidad más sana.

Dr. Alejandro M. Gómez Monroy

Especialista Consultor en Cardiología

Ex. Presidente del Comité de Cardiología del Ejercicio FAC

Ex. Jefe del área de RHCV del HIEA y C. San Juan de Dios de La Plata

Director médico de los Institutos de Prevención y Rehabilitación Cardiovascular “Asistencia Cardiológico Integral” La Plata y City Bell. www.cardioactivo.com.ar

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