El Daño Muscular como Factor Clave del Rendimiento Deportivo en Pruebas de Resistencia

El Daño Muscular como Factor Clave del Rendimiento Deportivo en Pruebas de Resistencia

Cada semana, miles de deportistas compiten en pruebas de resistencia organizadas en cientos de ciudades del mundo. Las carreras de fondo (maratón y ½maratón), y las pruebas de triatlón (Ironman y ½ Ironman) han proliferado en los últimos años, junto con unos deportistas cada vez más preparados, con más conocimientos y más especializados. Entre las medidas más habituales del deportista de resistencia amateur no falta nunca un correcto plan de entrenamiento con una fase de “tapering” para la competición, una carga de carbohidratos los días antes de la competición, instrucciones para beber y comer durante la carrera…pero ¿alguno ha escuchado hablar alguna vez de daño muscular? ¡Seguro que no!.

Durante las carreras de larga distancia, los músculos tienen que realizar miles de contracciones sin apenas descanso. Este estrés mecánico continuado produce que algunas fibras musculares se rompan y se desestructuren, sobre todo si una parte de la contracción muscular tiene un carácter excéntrico (la fibra se alarga a pesar de que la señal del sistema nervioso central le indica que se acorte, por ejemplo las fibras del cuádriceps durante el inicio de apoyo en la carrera). Cuando la proporción de fibras musculares dañadas es pequeña, el sistema nervioso central recluta otras fibras musculares para mantener la producción de fuerza en el músculo y por tanto, la intensidad de ejercicio y el ritmo. Pero si el estrés mecánico continúa, hecho que sucede inevitablemente sucede en los deportes de resistencia, el número de fibras dañadas es tal que el músculo pierde progresivamente la capacidad de generar fuerza.

Este fenómeno es difícil de medir in vivo ya que requeriría la obtención de biopsias musculares. Sin embargo, se puede medir indirectamente en sangre a través de la liberación de proteínas que normalmente se encuentran dentro del músculo y que salen al torrente sanguíneo cuando la fibra muscular está dañada. Entre ellas, las más habituales son la mioglobina, la creatina quinasa (CK) y la lactato deshidrogenasa (LDH). El daño muscular en el deporte se ha estudiado en términos médicos, ya que el aumento en la concentración de estas proteínas en la sangre, especialmente la mioglobina, produce dificultades en el filtrado glomerular derivando en un problema médico denominado rabdomiólisis. Curiosamente, hasta hace relativamente poco tiempo no se había considerado el daño muscular como una de las principales causas de la fatiga muscular que se produce en los deportes de resistencia.

En una serie de estudios realizados en el Laboratorio de Fisiología del Ejercicio de la Universidad Camilo José Cela (Madrid), se ha podido investigar las consecuencias del daño muscular sobre el rendimiento deportivo en pruebas de larga distancia. En la primera investigación desarrollada en el Maratón Popular de Madrid 2011 [1], un grupo de maratonianos realizaran un salto antes y después de la competición y entregaron una muestra de orina tras la carrera. Se pudo determinar que los deportistas con mayor concentración de mioglobina urinaria eran aquellos con las mayores pérdidas de altura en salto indicando la relación entre daño muscular y fatiga. En la siguiente investigación realizada en la posterior edición del Maratón de Madrid [2], se obtuvieron muestras de sangre antes y después de la competición y se analizaron los ritmos de carrera de los maratonianos que voluntariamente participaron en la investigación. Estos maratonianos fueron agrupados en corredores que mantuvieron un ritmo estable durante la carrera y maratonianos que terminaron un 30% más lento de lo que empezaron, mientras que su ritmo de carrera era similar en los primeros kilómetros de la prueba. Curiosamente, los corredores que redujeron drásticamente el ritmo de carrera en el maratón –esta reducción fue visible a partir del paso por la ½ maratón- tuvieron una mayor concentración sanguínea de mioglobina y LDH, indicando que el daño muscular fue una variable explicativa del descenso en el rendimiento de estos corredores. En una tercera investigación realizada en el ½ Ironman Ecotrimad de Madrid en su edición del 2011 [3] se pudo determinar que los triatletas con mayores concentraciones sanguíneas de mioglobina y creatina quinasa al final de la competición fueron los deportistas con mayor fatiga medida de nuevo a través de los descensos en la altura de salto. Además, se pudo determinar que el daño muscular en las fibras explica una mayor cantidad de la fatiga que otros factores tradicionalmente considerados clave, como la deshidratación, el balance de electrolitos o la glucosa sanguínea.

En estas investigaciones queda patente el efecto negativo sobre el rendimiento deportivoque tiene el daño en las fibras musculares producido en las pruebas de larga distancia. En estos últimos años, hemos investigado diferentes estrategias para prevenir o reducir los niveles de daño muscular en este tipo de deportes. Hemos investigado la efectividad de una suplementación con aminoácidos ramificados (BCAA, 5 g/día) durante una semana antes de la maratón, pero esta estrategia no fue efectiva para reducir el descenso en la altura de salto de corredores ni para mejorar el tiempo final en la competición [4]. Por otro lado, también hemos testado la efectividad de las medias de compresión –desde tobillo a rodilla- como estrategia de prevención de daño muscular en el triatlón, pero los resultados tampoco han sido satisfactorios [5], probablemente porque este tipo de material deportivo solo protege una parte de la pierna. Y es que todo vuelve al principio…probablemente la mejor manera de prevenir el daño muscular es con un entrenamiento adecuado que incluya sesiones con larga distancias con el objetivo de preparar a la musculatura al estrés físico que se dará en la competición, tanto en intensidad como en duración. ¡Pero esto, todavía tiene que ser investigado!.

Juan del Coso

Docente del Curso de Fisiología del Ejercicio Aplicada

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Referencias y Lecturas de Interés

1. Del Coso, J., et al., Influence of body mass loss and myoglobinuria on the development of muscle fatigue after a marathon in a warm environment. Appl Physiol Nutr Metab, 2013. 38(3): p. 286-91.

2. Del Coso, J., et al., Running pace decrease during a marathon is positively related to blood markers of muscle damage. PLoS One, 2013. 8(2): p. e57602.

3. Del Coso, J., et al., Muscle damage and its relationship with muscle fatigue during a half-iron triathlon. PLoS One, 2012. 7(8): p. e43280.

4. Areces, F., et al., A 7-day oral supplementation with branched-chain amino acids was ineffective to prevent muscle damage during a marathon. Amino Acids, 2014.

5. Del Coso, J., et al., Compression stockings do not improve muscular performance during a half-ironman triathlon race. Eur J Appl Physiol, 2013.

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