Entrenamiento Mental para correr, la estrategia mental de Roger Bannister

Para alcanzar todo tu potencial, es importante entrenarte mentalmente así como físicamente. Con demasiada frecuencia los corredores se marcan objetivos de carrera alcanzables y hacen las sesiones necesarias de ejercicios para conquistarlos, pero sin lograrlo. Llegan a la línea de salida con una preparación física perfecta, pero a veces sucede a lo largo del camino.

Si no estás mentalmente preparado, tu cuerpo no logrará hacer una gran carrera, y quizá ni siquiera consigas unos resultados aceptables.

El Dr. Jerry Lynch, psicólogo del deporte, preguntó a corredores de elite que es lo más importante: la habilidad natural, un entrenamiento diligente, una actitud mental positiva o un buen entrenador. La clave del éxito para una aplastante mayoría: una actitud mental positiva. Si entras en una competición con el mismo nivel de preparación física que otro corredor, en la mayoría de las ocasiones el primero en llegar a la meta será el mentalmente más fuerte. Incluso en el caso de que tu objetivo sea vencer al reloj, el entrenamiento mental ofrece beneficios.

Tu mente puede trabajar para ti, o contra ti. Deja a un lado las dudas y las excusas, y deja que tu talento y tu entrenamiento se pongan a trabajar. En lugar de permitir que tu mente te refrene y te haga fracasar, prepárala para que te impulse por el camino del éxito. Roger Bannister, que tuvo la fuerza física y mental para ser el primero en romper la «imposible» barrera de los 4 minutos para una milla (1,6 km) en 1954, declaró: «Aunque la fisiología puede indicar cuáles son los límites respiratorios y circulatorios para el esfuerzo muscular, factores psicológicos y de otro tipo más allá de lo que se sabe de la fisiología son los que marcan el filo de la navaja de la derrota o de la victoria y determinan cuánto se aproxima un atleta a los límites absolutos del rendimiento». Durante el año y medio siguiente después de la ruptura de barreras de Bannister, varios otros corredores lo hicieron a continuación.

Ahora era posible. Hazte con el control de tu mente para controlar tu cuerpo. Pero correr no es un deporte fácil con el que controlar el comportamiento. John Elliott afirma en The Competitive Edge (La ventaja en la competición): «Los aspectos mentales del rendimiento parecen a menudo elusivos e inaccesibles. Es mucho más fácil controlar el ritmo durante una carrera que controlar los pensamientos. Es fácil tomar nota del kilometraje, pero no tanto describir las emociones. Aumentar la velocidad del esprint es un proceso bastante sencillo, pero mejorar la confianza no. El modo de entrenarnos para una carrera por terreno accidentado es obvio, pero ¿cómo se entrena uno para relajarse durante el casi pánico percibido durante el incesante malestar?». Una de las mayores dificultades a que se enfrentan los corredores es la incertidumbre. No siempre sabes qué cabe esperar del recorrido, de la meteorología, de tus competidores y de tu propio cuerpo. A diferencia de otros deportes, no puedes pedir tiempo muerto para reconsiderar tu plan de juego. Tienes que tomar decisiones mientras tú, y el reloj, están todavía corriendo. Cuanto más larga es la carrera, con más incertidumbres te encuentras, y durante más tiempo estarás pensando, preocupándote, perdiendo la concentración, y se estará minando tu seguridad. Estableces barreras mentales.

El entrenamiento mental no puede mejorar tu capacidad física. Ésa viene determinada por una combinación de la genética y del entrenamiento competitivo. Pero entrenando la mente, podrás hacer pleno uso de tus talentos. Puede muy bien ser que descubras que tienes mejores potencialidades de las que creías posible.

Bibliografía: Manual del corredor de competición Bob Glover, Shelly-Lynn Florence Glover.


Capacitación recomendada:

I Simposio Internacional de Neurociencias aplicadas al Deporte

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