Es tiempo de aplicar la Prevención Primaria... Sumate al desafío...

Es tiempo de aplicar la Prevención Primaria... Sumate al desafío...

Es tiempo de aplicar la Prevención Primaria… Sumate al desafío...

La Prevención aplicada a la mayoría de las enfermedades en general, es una muy buena herramienta para disminuir su prevalencia, su incidencia en un momento determinado, o bien atenuar sus efectos cuando esta ya se ha instalado.

En el ámbito de la cardiología, la prevención, en todas sus formas (primaria, secundaria y terciaria, primaria y secundaria, o primordial, primaria y secundaria) tiene uno de los efectos más significativos que se pueden encontrar dentro de las ciencias médicas…

Ante la aparición cada vez menos discutible de estudios científicos, en su mayoría observacionales, que confirman los efectos beneficiosos de la prevención primaria, las instituciones científicas, alrededor del mundo, han estimulado a sus comités de prevención a establecer guías para ser aplicadas en todos los pacientes, especialmente aquellos en situación de riesgo mayor.

Proyectos, con objetivos concretos para bajar la mortalidad, por ejemplo 25% menos para el 2025, (antes se habían publicado otros objetivos, también muy ambiciosos que finalmente nunca fueron alcanzados) y otros aparecidos en distintas latitudes, nos indican que algo está cambiando, o bien intenta cambiar. Hemos visto en los congresos, una gran promoción de la necesidad de la prevención primaria como herramienta terapéutica efectiva para disminuir la morbilidad y la mortalidad cardiovascular, quienes estamos en el tema de la prevención, a veces sentimos que, como si iniciar un congreso mencionando la importancia de la prevención primaria fuera un “discurso políticamente correcto” pero luego que es lo que sucede realmente…, cuanto en realidad todo el congreso es auspiciado por la industria farmacéutica y de instrumentos diagnósticos y terapéuticos...

Que pasa en la realidad, por ejemplo con la enfermedad coronaria, a pesar de haber disminuido su mortalidad, continúa siendo la 1er. causa de muerte en la mayoría de los países del mundo, su prevalencia entre la población adulta sigue siendo alta y el control de los factores de riesgo, todos ellos agentes causales de la misma, siguen castigando a la sociedad sin darle respiro, a pesar que la evidencia científica fuera concluyente, como ocurrió con el Interheart Study del Dr. Salim Yusuf que realizado en los cinco continentes habitados en el año 2004, demostró que si pudiéramos erradicar, tratar o controlar solo 9 de los más de 270 factores de riesgo conocidos, se podrían prevenir más del 90% de los infartos en ambos sexos, todas las etnias, culturas y estatus socioeconómico.

Sin embargo, evidentemente la cuestión no es tan sencilla, por un lado modificar hábitos y conductas tóxicas de la población en un contexto individualista, con una sociedad bombardeada por necesidades “innecesarias” y en donde se mescla lo económicamente rentable, con lo económicamente saludable, hace que incluso fuera estudiado cuantos minutos diarios, le llevaría a un médico norteamericano aplicar las recomendaciones actuales de prevención a sus pacientes en la consulta, estableciendo una necesidad de al menos entre 90 a 120 minutos diarios para aplicarlas, cuestionando al sistema de salud, que, increíblemente, no tiene previsto quien debería pagar por este “servicio”.

Otro aspecto económico/médico a tener en cuenta, es el gasto que implica intervenir en prevención primaria, en relación al gasto para salvar una vida, por ejemplo, para bajar la mortalidad en un 25% de un grupo de cuatro pacientes de bajo riesgo que morirán por causa cardiovascular en los próximos 10 años, hace falta intervenir sobre cuatrocientos pacientes de bajo riesgo, es decir, para salvar a una vida de cuatro, hay que intervenir sobre muchas personas de bajo riesgo, lo que incrementa los costos…, pero para salvar a uno de cuatro pacientes de alto riesgo, solo hay que intervenir sobre veinte pacientes de alto riesgo, lo que lo hace mucho mas económico.

Sin embargo, ambas intervenciones salvan una vida, o debemos pensar que hay vidas más valiosas que otras… para el caso podríamos pensar, sin miedo a equivocarnos que los Air Bags colocados en los autos salvan muchas vidas, sin duda esto es cierto, pero si contamos los millones de autos que existen, el número de accidentes fatales y el importante costo de fabricar y colocar estos complejos dispositivos en miles de millones de autos que, afortunadamente, nunca tendrán ni siquiera un mínimo raspón en la puerta… sería económicamente rentable utilizando el mismo criterio que algunos aplican a la salud, colocarlos… venderlos…

Para cualquier médico con un verdadero sentido humanista, el leer estas disquisiciones economicistas, generalmente hechas por economistas o especialistas en el mercado, nos hace correr un frio helado por la espalda, sobre todo si pensamos que la vida del paciente de bajo riesgo que dejamos de salvar por ser “económicamente inconveniente” vale lo mismo que aquel de alto riesgo… es lamentable, pero cuando se habla de prevención primaria se tienen en cuenta hasta estos terribles aspectos y justamente son aquellos que a la hora de indicar un medicamento o un dispositivo, no prestan mucha atención a si económicamente vale el esfuerzo o no.

Pero si la intervención de prevención primaria no se aplica, no dejaremos desprotegidos a esta población hasta que se transformen en una de alto riesgo? No deberíamos pensar en una intervención de bajo costo para aplicar sobre este grupo social? , no sería esta una salida “económicamente” potable para el sistema actual?, tal vez si...

Tomemos como ejemplo al sedentarismo, en la Argentina según los últimos datos de la Encuesta de Factores de Riesgo 2005 al 2009, del Ministerio de Salud de la Nación, muestran que el mismo aumento del 46,2% en 2005 al 54,9% en el 2009, entonces nos preguntamos puede ser tan costoso implementar un plan integral de ejercicio físico y/o actividad física, para contrarrestar esta terrible realidad?

Otro ejemplo que podemos tomar es la alimentación, bajar unos pocos gramos el consumo de sodio en la dieta, tiene un gran impacto sobre la mortalidad cardiovascular tanto actuando sobre la hipertensión arterial, la insuficiencia cardiaca y/o la enfermedad coronaria.

Recientemente, fue publicado en la revista científica New England Journal of Medicin de Abril del 2013, un interesantísimo estudio observacional realizado en España, por el Dr. Ramón Estruch y colaboradores, llamado: Prevención Primaria de la Enfermedad Cardiovascular con la Dieta Mediterránea (Primary Prevention of Cardiovascular Disease with a Mediterranean Diet) en donde se intervino sobre 7447 personas de alto riesgo cardiovascular, pero sin tener evidencia de enfermedad cardiovascular clínicamente presente al momento de su ingreso al estudio, con un rango de 55 a 80 años de edad, solo el 43% de la muestra eran de sexo masculino.

Este estudio multicéntrico, randomizo a los participantes en tres grupos, indicándoles tres tipos de dieta, 1ro. Dieta Mediterránea suplementada con Aceite de Oliva Extra Virgen (EEVO), 2do. Dieta Mediterránea suplementada con Frutas Secas (Nueces) o 3ro. Dieta Control.

Todos los grupos además, recibieron clases educativas, individuales y grupales de hábitos saludables, también según los grupos se les entrego el aceite de oliva extra virgen y las nueces en forma gratuita.

El objetivo primario fue, evaluar la tasa de eventos cardiovasculares mayores (Infarto de Miocardio, Accidente Cerebrovascular o Muerte por causas Cardiovasculares). El estudio fue detenido anticipadamente al ver los resultados parciales luego de una media de seguimiento de 4,8 años.

En este tiempo ocurrieron 288 eventos cardiovasculares mayores sobre el total de los 7447 pacientes estudiados.

Del grupo 1ro. (Intervención con Dieta Mediterránea suplementada con Aceite de Oliva Extra Virgen) el hazard ratios fue de 0,70 (0,54 al 0,92), para el grupo 2do. Dieta Mediterránea suplementada con Nueces 0,72 (0,54 a 0,96).

Se observaron en el grupo 1ro. 96 eventos mayores, 83 eventos mayores en el grupo 2do. y 109 eventos mayores en el grupo control, no se presentaron ningún afecto adverso relacionado con las dietas.

Si bien es un estudio observacional y en donde distintos factores pueden haber influido para sus resultados, el mismo coincide con otros estudios Franceses y Americanos en donde la dieta ejerce cierto efecto sobre la disfunción endotelial y así sobre la enfermedad arterial.

Como podemos ver en este interesante estudio, una simple intervención conductual relacionada con la dieta, nos muestra un importante efecto favorable sobre pacientes aparentemente sanos de alto riesgo cardiovascular, dicha intervención no puede ser costosa para intentar aplicarlo a la población toda, incluso los de bajo riesgo.

Otro aspecto importante de la Prevención Primaria, es que, como ustedes han visto, la enorme complejidad de la intervención no puede ser dejada solo en manos de los médicos, por el contrario debe intervenir un grupo multidisciplinario que desde sus distintas profesiones aporten su conocimiento para lograr el objetivo propuesto, es tiempo en que los Profesores en Educación Física, los Kinesiólogos, los Fisioterapistas, los Nutricionistas, los Técnicos, incluso, los Arquitectos, Ingenieros, Sociólogos, hasta los Políticos, decidan aceptar la responsabilidad y comenzar “en serio” a cambiar la historia…

Prof. Dr. Alejandro M. Gómez Monroy

Especialista Consultor en Cardiología

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