¿Existe realmente la Velocidad Aeróbica Máxima?

¿Existe realmente la Velocidad Aeróbica Máxima?

Dado el interés que suscita este parámetro tan útil para la evaluación de la resistencia, me gustaría aprovechar este espacio para exponer unas consideraciones que estimo necesarias para evitar algunas frecuentes malinterpretaciones sobre la velocidad aeróbica máxima (VAM). Recuerdo al interesado lector que lo que aquí escribo no es ciencia y sí divulgación científica, ya que para la comunicación científica ya están las revistas especializadas. Para una consulta más detallada sobre la VAM y su aplicabilidad, sugiero la lectura del artículo de revisión de Tuimil y Rodríguez de 2003.

La VAM se puede definir como la mínima velocidad que solicita el consumo máximo de oxígeno (VO2max) en una prueba incremental. Lo mismo se puede aplicar a la potencia aeróbica máxima (PAM) si, en vez de velocidad, medimos la potencia. Esta definición lleva implícitas dos ideas fundamentales. La primera se refiere a que el VO2max se podría alcanzar a más de una velocidad. Sí, ha leído bien. Es sólo una cuestión de tiempo pero, a velocidades superiores a las del umbral anaeróbico, podremos alcanzar el VO2max después de un tiempo realizando un ejercicio cíclico que involucre a una gran masa muscular y a intensidad constante. Así, el tiempo necesario para alcanzar el VO2max será menor cuanto mayor sea la intensidad del ejercicio, siempre que la fatiga muscular u otro factor limitante no nos obliguen a parar antes.

La segunda idea es que, como ya indicaron Hill & Rowell hace casi 20 años, la VAM es dependiente del protocolo. Esto es, va a depender del número y duración de los incrementos en la velocidad, que alcancemos el VO2max a una velocidad y no a otra. De ahí que no es correcto comparar una VAM obtenida con un protocolo con otra VAM de otro. Es más, con esto en mente, ya tenemos claro que deberíamos hablar en realidad de múltiples velocidades aeróbicas máximas (tantas como protocolos válidos), porque va a ser el protocolo elegido el que determine a qué velocidad alcanzamos el VO2max. De hecho, en los tests en rampa, caracterizados por pequeños incrementos en la carga en poco tiempo, en algunos casos se puede alcanzar el VO2max antes de llegar a la velocidad final en el test. De ahí que sea más ortodoxo referirnos a la velocidad pico (Vpico) en este tipo de tests.

Es importante recordar que la evaluación incremental es el paradigma de la evaluación cardiorrespiratoria por un simple motivo: en un único test y en poco tiempo se pueden obtener diferentes parámetros fisiológicos como umbrales y valores máximos. Pero esta ventaja tiene sus inconvenientes: esos valores van a depender de la respuesta individual al protocolo específico. Por eso es importante comparar diferentes momentos aplicando siempre la misma metodología. De ahí viene también uno de los caballos de batalla de la fisiología del ejercicio: ¿ha sido realmente máximo el esfuerzo durante el test incremental? Ésta es una cuestión que ha generado mucha literatura y que da sentido a que se utilicen -no sin cierto margen de error- criterios adicionales para considerar válido el valor del VO2max obtenido. Es más, siguiendo con esta lógica, podríamos afirmar incluso que el VO2max, en realidad, tampoco existe y deberíamos, por lo tanto, hablar mejor de VO2pico, esto es, el valor máximo de VO2 asociado a un protocolo determinado.

Un clarísimo ejemplo de todo esto lo encontramos en un trabajo reciente que formó parte del máster de Fernando Beltrami en el laboratorio de Tim Noakes. Así, en este estudio, los autores observaron que los corredores alcanzaban valores de VO2max superiores en un test con decrementos, comenzando a una intensidad máxima, cuando comparado con un test incremental tradicional. Así, la VAM del test con decrementos fue claramente inferior a la VAM del test incremental. Aunque este estudio tiene -en mi opinión- algunas limitaciones que no viene al caso discutir aquí, lo cierto es que demuestra claramente que el valor de VO2max y, por ende, la VAM, van a depender de cuánto limita el propio protocolo la capacidad de los atletas para alcanzar el VO2max a una velocidad determinada.

P.S. El que sigue al ciclista (Anxo) en la foto es Gustavo Nieves (14'18"58 en 5.000 m).


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