Frecuencia Cardiaca Máxima

Anteriormente definíamos la Frecuencia Cardiaca como el número de contracciones ventriculares efectuadas por el corazón en un minuto, medidas en latidos o pulsaciones por minuto (Garatachea, 2002). Es uno de los parámetros cardiovasculares más sencillos de medir y más utilizados por los deportistas como control de la intensidad, a causa de su relación casi directa con el gasto cardiaco.

Relacionamos la Frecuencia Cardiaca Máxima (FCMax) con el mayor valor de la frecuencia cardiaca que se alcanza en un esfuerzo de máxima intensidad, con una elevada participación muscular y hasta el agotamiento, (Wilmore et al, 2007). La FCMax es un valor individual, determinado genéticamente y relativamente constante en el tiempo, que desciende ligeramente con la edad, disminuyendo de manera lineal a partir de la adolescencia (Chicharro el al., 2006), 0.5 latidos por minuto por año (Wilmore y Costill, 1999).

Encontramos dos maneras de determinar la FCMax. Por un lado la estimación indirecta o teórica, basadas en cálculos estadísticos según distintas fórmulas que exponemos a continuación:

·Formula de Robson (1938)

FC Max = 212- (0.775xedad)

·Fórmula de Karvonen y cols (1957)

FC Max = 220 – edad

·Fórmula de Whaley y cols (1992):

FC Max hombres=203,9 - 0,812 x edad + 0,276 x FCReposo - 0,084 x Peso corporal - 4,5 x Código Fumador (1 fumador, 0 no fumador)FC Max mujeres =204,8 - 0,718 x edad + 0,162 x FCReposo - 0,105 x PC - 6,2 x CF

·Formula de Tanaka y cols (2001):

FC Max hombre= [208,7 - (0,73 * edad en años)]

FC Max mujer=[208,1 - (0,77 * edad en años)]

·Fórmula de Gellish (2007):

FC Max= 207-(07 *edad)

Se han recogido FC Max de 190 – 195 lat/mn en ciclistas amateurs acostumbrados a entrenar a intensidades cercanas al VO2max (Billat, 2002) e incluso nuestro grupo de trabajo tiene datos no publicados de deportistas con máximos de hasta 205-210 lat/min, por lo que esta metodología indirecta puede manejar un error apreciable. Como podemos observar fácilmente, estas fórmulas basadas en registros estadísticos, no recogen esta variabilidad individual y en función de la fórmula utilizada, obtendremos una FC Max teórica diferente, tal y como se ve en el ejemplo de la figura 1, donde se comparan 3 de las fórmulas más utilizadas, por lo que el error es palpable.

Figura 1: Estimaciones de la FC Max. en función de la edad según la fórmula de Karbonen, Gellish y Tanaka. Los 40 años resulta el momento de coincidencia de las tres fórmulas, pudiéndose observar como la fórmula de Karbonen subestima la F.C. en adultos y sobreestima la FC en jóvenes (Chiacchio, 2008).

Numerosas metodologías de entrenamiento se basan en el conocimiento de la FC Máxima para prescribir las intensidades del entrenamiento, por lo que siempre que tratemos de una población saludable y deportista, recomendamos realizar una prueba real en lugar de basarse en estimaciones estadísticas. Esta prueba debe ser evidentemente de carácter máximo, realizada hasta el agotamiento, progresivo y con una duración inferior a los 12-14 mn. para evitar la fatiga periférica (Figura 2). Asimismo debe realizarse en el deporte propio del deportista, ya que tanto las características del propio deporte, como la implicación muscular en el mismo y la adaptación del deportista a este, harán que los registros máximos varíen.

Figura 2: Frecuencia Cardiaca Máxima Real definida a través de una prueba de esfuerzo progresiva y máxima en tapiz. (Wilmore et al, 2007)

Actualmente algunos monitores de frecuencia cardiaca son capaces de estimar la FCmax de forma indirecta. Por ejemplo, la compañía Polar tiene varios modelos con esta funcionalidad y, aunque ciertos estudios han mostrado una grado relativamente aceptable de error (4-12%) (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15292754), su utilización para la programación del entrenamiento es cuanto menos cuestionable.

BIBLIOGRAFÍA

  • Billat, V. (2002). Fisiología y metodología del entrenamiento. De la teoría a la práctica (Edición: 1.). Barcelona: Paidotribo.
  • Chicharro, J. L., & Vaquero, A. F. (2006). Fisiología del Ejercicio. (Edición: 3.). Madrid: Editorial Médica Panamericana S.A.
  • Fox SM, Haskell WL. The exercise stress test: needs for standardization. In: Eliakim M, Neufeld HN, editors. Cardiology: Current Topics and Progress. New York: Academic Press, 1970:149 –54.
  • Fox SM, Naughton JP, Haskell WL. Physical activity and the prevention of coronary heart disease. Ann Clin Res 1971;3:404 –32.
  • Longitudinal Modeling of the Relationship between Age and Maximal Heart Rate.Gellish RL et al. Med Sci Sports Exerc. 2007 May;39(5):822-9.
  • Tanaka H, Monahan KD y Seals DR. 2001. Age-predicted Maximal Heart Rate revisited. Journal of the American College of Cardiology 37 (1): 153-156
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  • Wilmore, J. H., & Costill, D. L. (2007). FISIOLOGÍA DEL ESFUERZO Y DEL DEPORTE (Edición: 6.). Barcelona, España: Paidotribo.

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