Functional Movement Screen (FMS) a la palestra: ¿Qué nos dice la ciencia?

Functional Movement Screen (FMS) a la palestra: ¿Qué nos dice la ciencia?

Guillermo Peña

Juan Ramón Heredia

Víctor Segarra

IICEFS

Introducción.

En el año 2006 los autores Gray Cook, Lee Bourton y Barbara Hoogenboom publicaron los primeros artículos originales en la revista North American Journal of Sports Physical Therapy sobre el uso de Movimientos Fundamentales pre-ejercicio como valoración de la función (Pre-participation screening: the use of Fundamental Movements as an assessment of function). A partir de estas primeras y otras publicaciones de los mismos autores (1, 2, 3, 4), hasta las más actuales publicaciones revisadas (6, 7), su propuesta se extendió como la pólvora por distintos ámbitos relacionados con las ciencias del ejercicio físico y la salud, siendo sometida a numerosas críticas y/o halagos desde distintos contextos y profesionales. No obstante, el excepticismo o asombro generado en muchos técnicos (entrenadores personales, fisioterapeutas, médicos, etc.) fue sumando para que la propuesta original fuese conocida por multitud de especialistas involucrados en el proceso de la valoración, entrenamiento y prescripción del ejercicio.

En esta entrada vamos a tratar una vez más de, siendo neutrales, recoger la información científica disponible y más actual sobre este tópico, para una vez filtrada llegar a resumir algunas ideas fundamentales y verter algunas conclusiones finales. Igualmente, en el próximo curso de Posgrado en Actividad Física para la Salud/Fitness abordaremos en profundidad los aspectos relacionados con la evaluación y valoración de la salud y condición física (enlace al curso).

Qué es y para qué pretende ser útil el FMSTM

La primera dificultad que nos encontramos para comprender qué es el FMSTM es sobre la propia definición/traducción de los términos. El término “screen/screening” en inglés tiene una compleja traducción al español, aunque en demasiadas ocasiones es traducido como “valoración/evaluación” cuando en realidad no es ese su significado más preciso. “Screening”, en medicina, también denominado cribado o tamizaje, es un anglicismo utilizado para indicar una estrategia aplicada sobre un grupo de población para detectar una patología (en este caso disfunción motora) en individuos sin signos o síntomas de esa patología/disfunción. La intención del screening es identificar patologías/disfunciones de manera temprana dentro de un grupo. Por tanto, podemos decir que el término “screening” en el contexto que nos ocupa viene a significar un examen de detección o exploración de determinas disfunciones del sistema de movimiento. Esta aclaración es importante, por cuanto los autores originales del FMSTM nunca pretendieron considerar su propuesta como una verdadera “valoración o evaluación” del estado funcional del sujeto, sino como un examen de exploración del movimiento funcional (7). Una vez dicho esto, y según sus propios creadores, el FMSTM es un sistema de screening (cribado) que trata de permitir al profesional evaluar los patrones de movimiento fundamentales de un individuo (1, 2, 3, 4). Los mismos sostienen que el tipo de tareas de screening de los que se compone su batería puede ser un método para identificar los marcadores que describen una “competencia motriz de base” (7). Igualmente, este sistema puede ser utilizado al final del proceso formal rehabilitador para ayudar a determinar si un deportista está en disposición para retornar al entrenamiento (7).

El FMSTM está compuesto de siete patrones de movimiento fundamentales/básicos (tests) que requieren un equilibrio entre movilidad y la estabilidad (incluyendo control motor). Según sus autores, estos patrones de movimiento fundamentales están diseñados para proporcionar un rendimiento observable de determinados movimientos básicos locomotores, manipulativos y de estabilización. En teoría, las pruebas/tests exponen al sujeto a posiciones extremas donde las debilidades y desequilibrios se hacen evidentes si no se dispone de la estabilidad y la movilidad apropiadas. Así, mediante estos test se pretende analizar los desequilibrios bilaterales así como la movilidad-estabilidad de cada segmento involucrado. La forma en que el FMSTM se puntúa es la siguiente: cada uno de los siete test es valorado numéricamente de cero (0) a tres (3) según determinados marcadores observables y establecidos de la calidad del movimiento (para ello recomendamos al lector revise las publicaciones originales de sus creadores), siendo 3 la mejor puntuación posible y 0 la peor cuando se manifiesta dolor en cualquier parte del cuerpo durante la realización de cada uno de los test. El valor o puntuación uno (1) sucede cuando la persona es incapaz de realizar correctamente el patrón de movimiento (test) o de adoptar la posición correcta del mismo. La puntuación de dos (2) se da cuando el sujeto es capaz de completar el movimiento pero debe compensar de algún modo la posición. Y por último, si el sujeto realiza correctamente el movimiento sin ningún tipo de patrón compensatorio entonces obtiene la mejor puntuación posible: 3. La mayoría de los siete test permiten una ejecución, y por tanto puntuación, bilateral para detectar cualquier asimetría, considerándose siempre el valor más bajo de ambos lados para el sumatorio total (máximo 21 puntos). No obstante, una puntuación mayor no es necesariamente mejor como comentaremos más adelante.


Según sus creadores, cada uno de los siete test es un movimiento específico, que requiere de la apropiada función del sistema de cadena cinética del cuerpo. El modelo de cadena cinética, que se utiliza para analizar el movimiento, representa el cuerpo como un sistema enlazado de segmentos interdependientes. El término "interdependencia regional" se utiliza para describir la relación entre regiones del cuerpo y cómo la disfunción en una región puede contribuir a la disfunción en otra región diferente (5). Una explicación del desarrollo de patrones de movimiento pobres es la presencia de lesiones anteriores. Los individuos que han sufrido una lesión pueden tener una disminución en la información propioceptiva si no es tratada o es tratada inapropiadamente. Una interrupción en el rendimiento propioceptivo tendrá un efecto negativo en el sistema de cadena cinética. El resultado será una movilidad y estabilidad alteradas, y la influencia de asimétricas, llevando eventualmente a patrones de movimiento compensatorios (6).

Por lo tanto, y esta es la justificación fundamental de los creadores del FMSTM, un factor importante en la prevención de lesiones y la mejora del rendimiento es identificar déficits en la simetría, la movilidad y la estabilidad del sistema de movimiento por su influencia en la instauración de programas motores alterados/compensatorios a lo largo de la cadena cinética y su posible influencia en incrementar el riesgo lesivo. Aunque esto no haya sido realmente constatado por las investigaciones científicas, el FMSTMtiene como propósito ayudar a predecir aquellos sujetos con mayor riesgo lesivo que vayan a participar por primera vez o retornar a programas de acondicionamiento físico-deportivo mediante la identificación de asimetrías y déficits de movilidad y estabilidad en poblaciones sanas asintomáticas. No obstante, como a continuación se verá, la capacidad del FMSTM de predecir aquellos sujetos con predisposición a la lesión es muy difícil de demostrar científicamente.

Lo que la investigación muestra sobre el FMSTM

En la actualidad, el FMSTM ha alcanzado una considerable atención científica. Sin embargo, el hecho de que el FMSTM hoy sea utilizado ampliamente en el campo deportivo y del entrenamiento no significa automáticamente que el “método” esté apoyado por evidencias científicas suficientes (17).

Desde las primeras publicaciones de la batería FMSTM han ido surgiendo diversas investigaciones que han tratado de estudiar la fiabilidad inter e intra-evaluador de la puntuación de los test FMSTM, tanto de forma individual como una batería conjunta de pruebas (8, 9, 10, 11, 12, 13). Cuando se puntúa, ya sea en tiempo real o con el uso de análisis de vídeo, el FMS™ tiene de regular a excelentes índices de confiabilidad entre evaluadores para las puntuaciones totales (ICC= 0,37-0,98), y de baja a buena para la puntuación individual de cada test por separado (ICC= 0,30 a 0,89). En este sentido, Gribble et al. (2012) sugieren que los evaluadores más familiarizados tenían mayor fiabilidad intra-evaluador (ICC = 0,95) en comparación con aquellos con menos experiencia (ICC= 0,37). Por ello, se piensa que el evaluador/administrador debe estar bien entrenado y tener una amplia experiencia (más de 100 ensayos) con la herramienta de cribado FMS™ (17).

Otros estudios se han centrado en analizar la efectividad del valor predictivo del FMS™ en identificar a los sujetos deportistas con mayor riesgo lesivo (14, 15, 18, 19), sin embargo son muchos autores los que cuestionan la validez del FMS™ como herramienta para este propósito. Alguno de dichos estudios han sugerido que los valores/puntuaciones iguales o inferiores a 14 (sobre 21 posibles) del FMS™ presentaban mayor potencial lesivo en las extremidades inferiores que los que obtenían puntuaciones superiores, encontrando una correlación significativa entre puntuaciones bajas e índice de lesiones en deportes de equipo-sin embargo, una puntuación superior a 14 no significaba un riesgo lesivo relativo menor-. Según los propios creadores del FMS™ estos datos pueden hacer sugerir que el FMS ™ pueda tener el potencial de ser exitoso en predecir sujetos que, sin una historia anterior de lesiones musculo-esqueléticas, se lesione durante el transcurso de una temporada (6). No obstante, hacen falta más estudios bien diseñados y controlados antes de apoyar este tipo de afirmaciones, pues el nivel de evidencia disponible es aún moderado. De hecho, muy recientemente, en la única revisión publicada existente sobre la eficacia del FMS™ de Kraus et al. (2014) se concluye que éste no debería concebirse como un constructo unitario o variable unificada o uni-dimensional por el sumatorio total de puntuaciones obtenidas para predecir algo tan complejo y multifactorial como es el riesgo lesivo, ya que los componentes individuales de la batería no correlacionan entre sí y por tanto no miden la misma variable subyacente. Esto hace considerar que podría ser mejor utilizar y verter conclusiones de cada test por separado. Asimismo, los estudios disponibles ilustran claramente su limitada capacidad para predecir el rendimiento deportivo. Pese a las numerosas limitaciones del FMSTM presentadas por los autores de esta revisión (17), los mismos piensan que el FMSTM puede ser una herramienta inicial útil de exploración del aparato locomotor y de análisis del movimiento en sujetos o cohortes de baja o moderada calidad motriz.

En otro orden de cuestiones, Okada et al. (2011) no encontraron correlación significativa entre medidas de “estabilidad del core” (mediante los tests de resistencia muscular isométrica de McGill) y las puntuaciones del FMS™, llegando a la conclusión de que la estabilidad del core y el FMS™ probablemente no influyen o predicen el rendimiento de forma sustancial (medido mediante lanzamientos de balón medicinal, squat a una pierna y test de agilidad T-run). Asimismo, según las evaluaciones realizadas en este estudio, no quedó confirmada la importancia de la estabilidad del core sobre las puntuaciones del FMS™. No obstante, es importante comentar que los test utilizados en este estudio para medir la “estabilidad del core” no son medidas directas de estabilidad del tronco propiamente dichas, y que por tanto las correlaciones establecidas (core-stability y rendimiento) tienen que ver más con el componente de resistencia de la musculatura del tronco que con la estabilidad raquídea en sí misma.

Resumen y conclusiones finales.

El objetivo general del FMSTM es explorar las asimetrías funcionales del aparato locomotor y déficits posturales de estabilidad mediante una batería de test de monitoreo, para ello se requiere un buen conocimiento y entrenamiento previo con dicha batería y sus criterios de puntuación por parte del evaluador. Los creadores del FMS™ manifiestan en sus últimas publicaciones (6, 7) que el propósito de su protocolo de screening no fue nunca ser utilizado para evaluar, valorar, o diagnosticar sino para identificar limitaciones o asimetrías con respecto a patrones de movimiento comunes y fundamentales que representan una teórica “competencia motriz”. Los mismos autores defienden que se requiere de otro tipo de test y evaluaciones más profundas y específicas, cuando en cualquiera de los test se obtenga una puntuación baja, para reconocer los deterioros de los movimientos funcionales que pudieran provocar algún tipo de problema (patrón disfuncional o lesión). Del mismo modo, a la luz de las últimas evidencias científicas el FMS™ tampoco es una herramienta válida que pueda predecir o correlacionar con el rendimiento deportivo medido mediante test de sprint, saltos o lanzamientos.

Sobre su posible relación y predicción de aquellos sujetos con mayor riesgo lesivo, por obtener puntuaciones bajas (puntuación umbral de ≤14), faltan aún investigaciones bien diseñadas metodológicamente que corroboren o desmientan esta afirmación, aspecto el cual reconocen los propios autores (7). Por ello, la puntuación global del FMS™ a solas no es una herramienta suficientemente válida para predicir el riesgo lesivo, en otras razones por la inespecificidad de sus test con respecto a la mayoría de las demandas de las acciones deportivas (por ejemplo, de potencia, fuerza, velocidad, agilidad, etc.). Esto no quiere decir que las asimetrías funcionales y déficits posturales o de control motor que puedan ser identificados por el FMSTM no sean factores contribuyentes de lesión, pero otros factores de riesgo como la fatiga, el nivel competitivo, la modalidad deportiva y el historial de lesiones ayudarían a mejorar un enfoque multifactorial del problema. En definitiva, aunque se obtenga una puntuación global elevada del FMS™ no significa que se esté exento del riesgo de lesión. Por otro lado, parece ilógico otorgar el mismo peso/puntuación relativa a todos los test del FMSTM por igual para contabilizar en el resultado final obtenido cuando se trate de predecir o correlacionar con la incidencia de lesiones. Por ejemplo, es evidente que la movilidad del hombro no puede tener el mismo impacto o influencia que la fuerza y estabilidad de las extremidades inferiores en la prevención y predicción de lesiones. Tampoco creemos que el nivel de dificultad y demandas exigidas por cada uno de los siete test sea el mismo, cuando sin embargo se les otorga el mismo valor o peso relativo en el resultado final.

Para ir finalizando, nos gustaría citar las palabras que el profesor Craig Liebenson formuló a raíz de una entrevista que realizamos al mismo en 2013 (enlace entrevista) donde le pudimos preguntar sobre su opinión respecto del Functional Movement Screen:Lo que podemos esperar del FMS del profesor Cook es calificar a tu cliente, a tu atleta o a tu paciente entre los 21 puntos y se puede identificar ciertas competencias de movimiento que se carecen, se puede identificar ciertos movimientos que son dolorosos, o ciertos movimientos que son disfuncionales sin dolor, y todo esto puede hacer destacar ciertos puntos clave que se deben corregir. Por tanto, el FMS es un excelente escenario del movimiento que nos revela determinadas disfunciones clave”.

Sin embargo, algunas cuestiones deberían ser planteadas y que consideramos de interés hacer constar:

- Por un lado se debería evitar caer en la posible tentación de establecer ciertas relaciones entre patrones de movimiento y teóricas disfunciones (en un sentido uni o bi-direccional), máxime considerando las diferencias entre “patrón de movimiento” y “patrón motor” (20), con las importantes repercusiones que ello posee respecto no solo dicha relación, sino mucho más sobre una demostrada falta de causalidad, que de existir debería ser adecuadamente probada de forma científica.

- De igual manera, la valoración cualitativa de un determinado patrón de movimiento en un contexto específico de desafío (de una manera en la mayoría de los casos tan global), cuanto menos puede indicarnos un deficiente o adecuado rendimiento en esa prueba, pero difícilmente se podría establecer la relación con determinada capacidad o condición que, de existir, también deberían ser probadas científicamente.

- Se habla de manera reiterada de patrón de movimiento “funcional” y “fundamental“, etc., considerando una interdependencia regional que, si bien tampoco seremos nosotros quien la niegue, consideramos exigen prudencia para establecer ciertas repercusiones a distancia a nivel articular que, como en el anterior punto, debería en todo caso ser probado.

Podríamos seguir planteando algunas cuestiones más, pero con lo expuesto podemos dejar patente la necesidad de que el profesional acceda a todas las herramientas, las conozca y analice, realizando un uso adecuado de ellas en función de la evidencia disponible y estando siempre atentos a la evolución y actualización de las mismas.

Referencias Bibliográficas.

1.Cook EG, Burton L, Hoogenboom BJ. The use of fundamental movements as an assessment of function-Part 1. N Am J Sports Phys Ther.2006;1(2):62-72.

2.Cook EG, Burton L, Hoogenboom BJ. The use of fundamental movements as an assessment of function-Part 2. N Am J Sports Phys Ther. 2006;1(3):132-139.

3.Cook EG. Athletic body in Balance: Optimal movement skills and conditioning for performance. Champaign,IL: Human Kinetics, 2004.

4.Cook, G. Movement: Functional Movement Systems. Screening—Assessment—Corrective Strategies. Lotus Publishing; 2011.

5.Vaughn DW. Isolated knee pain: A case report highlighting regional interdependence. J Orthop Sports Phys Ther. 2008;38(10):616-623.

6.Cook EG, Burton L, Hoogenboom BJ, Voight, M. Clinical Commentary. Functional movement screening: the use of Fundamental movements as an assessment of Function -Part 1.The International Journal of Sports Physical Therapy, 2014;9(3): 396-409.

7.Cook EG, Burton L, Hoogenboom BJ, Voight, M. Clinical Commentary. Functional movement screening: the use of Fundamental movements as an assessment of Function -Part 2.The International Journal of Sports Physical Therapy, 2014;9(3): 549-563.

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