“Gracias a Dios no tuvimos lesionados”… La subestimación de un trabajo invisible.

Sin entrar en una polémica de índole religiosa, de creencias o de fe, esta frase cada vez que la escucho me resuena de una manera muy particular, ya que muchas veces ha generado en mí el mismo sentimiento de ingratitud, que seguramente genera en los actores detrás de la “no incidencia de lesiones” en el grupo de trabajo de quien emite la frase. Esta frase en la mayoría de las veces hecha pública por los actores más expuestos mediáticamente de los deportes (entrenadores, dirigentes y jugadores) denota un trasfondo de profundo desconocimiento del gran trabajo, estudio, investigación y convencimiento que resulta en la mayoría de los casos el desarrollo, implementación y manejo de un programa de prevención de lesiones en una institución (siempre que se quiera realizar óptimamente por supuesto) , independientemente del nivel de dicha institución , ya que incluso el mismo nivel de dedicación he observado en profesionales dedicados a deportes amateurs o de bajo nivel tanto competitivo como de recursos.

En parte el trasfondo de esta afirmación se debe por un lado a que el trabajo realizado para disminuir la incidencia de lesiones esta subestimado, y por otro lado es muy difícil de observar, ya que, ¿¿cómo podríamos observar las lesiones que no se produjeron???, ¿cómo podríamos asociar una disminución de la incidencia de lesiones a un trabajo planificado para ello??. En este sentido, como veremos más adelante en otros blog, la respuesta se encuentra en la recolección y procesamiento de la información correcta para poder responder estas preguntas, por ejemplo, registro de las hrs de exposición, registro epidemiológico desglosado de la incidencia de lesiones en nuestro grupo, elección correcta y aplicación de los índices y variables estadísticas sobre estos datos para obtener resultados fiables, etc. (van Mechelen, 1997, Fueller et al 2006, Hootman et al 2007)

Porque creo que este tópico esta subestimado, porque en muchos casos es cotidiano, simple no vistoso, en otras palabras “no vende” y porque?? Porque si nos guiamos por los principios fundamentales de la prevención de lesiones, los recurso aplicados para este fin debería ser sistemáticos, simples, progresivos y aplicables por la gran mayoría de los intervinientes en un deporte y estos principios generan programas preventivos eficientes pero por otro lado poco visibles. Poco visibles también porque nuestro objetivo no es que se vean, sino que nuestros jugadores no se lesionen, estén sanos y disponibles para la competencia.


Pero, en este punto vale la autocrítica también, ya que creo que en parte es una falencia nuestra (hablo de aquellos encargados de desarrollar e implementar estos programas). Me refiero a la falta de un seguimiento o follow up valido, estadísticamente bien realizado, planificado previo a la temporada y con un manejo de los datos durante la temporada que sea correlacionable al manejo que se le ha dado a este tópico en el cuerpo científico, que en los últimos años es muy significativo. (Junge et al, 2000, Fueller et al 2006).

Este recurso es en realidad una de las pocas armas con las que contamos para frenar la ignorancia sobre estos tópicos, incluso en nuestros propios medios de trabajo, ya que con datos precisos podremos decir que “gracias a un arduo trabajo y organización no tuvimos lesiones” y en otras palabras hacer visible nuestro trabajo. No quiero decir con esto “venderlo”, quiero decir hacerlo visible para quienes debe ser visible, nuestro jugadores o deportistas que verán que dicho entrenamiento es necesario, útil y diario como cualquier otro entrenamiento para mejorar su rendimiento, verán también que se puede mejorar el rendimiento sin estar al borde de la cornisa de una lesión y generaran una retroalimentación positiva para que otros compañeros se sumen a este trabajo. Visible para los entrenadores que sabrán que existen profesionales que colaboraran con su tarea, ya que son los encargados de cuidar a sus jugadores y verán que cuentan con más jugadores disponibles durante más tiempo en la temporada y ni hablar en aquellos equipos que cuentan con una plantilla reducida, en donde le resultado final en la competencia puede verse influenciado por las lesiones como ya se ha documentado (Arnason et al 2004). Finalmente, visible para los directivos que entenderán que el cuidado de uno de los principales patrimonio de la institución (los deportistas) se realiza desde la acción planificada, ordenada y seria, y podrán ver e incluso tendrán herramientas científicas para evaluar dicha acción.

En otras palabras estaremos cumpliendo con otro de los principios fundamentales de la prevención de lesiones que es la educación. Esta hace referencia no solo a charlas sobre como vendarse o enseñanzas de correctos ejercicios, sino, más importante, a modificaciones de toma de riesgo, (van Tiggelen et al 2008) modificaciones de conductas que harán a nuestros deportistas más profesionales, más educados en relación a su cuidado y mantenimiento, así como entrenadores preocupados por el cuidado del deportistas pero también formados en cómo hacerlo, o en quien delegarlo, y dirigentes instruidos de que este es una aspecto igual de importante para cuidar lo que fueron elegidos para hacer, el patrimonio alma de la institución, o acaso todo lo que se construye en una institución deportiva no es para que esté lleno de deportistas sanos haciendo lo que saben hacer, practicar su deporte.

En definitiva este blog simplemente intenta motivar una discusión en cómo podemos mejorar en nuestro trabajo y nuestra pasión. Intenta generar un ámbito crítico de nuestra profesión, de cuáles son los recursos más eficientes para llevar a cabo nuestra tarea y también cuales son los aspectos técnicos necesarios para que dicha tarea sea completa.

En otros blog durante el desarrollo de esta sección temática iremos analizando aspectos importantes para el desarrollo, organización, implementación y monitoreo de la prevención de lesiones en instituciones deportivas y/o equipos.


Matias Sampietro

Lic en Kinesiologia y Fisioterapia

Co-director de Equipo Physical.

Editor de Prevención y Rehabilitación de Lesiones


Referencias Bibliográficas

1.Árnason Á, Sigurdsson SB, Gudmundsson Á, Holme I, Engebretsen L, Bahr R. Physical fitness, injuries, and team performance in soccer. Med Sci Sports Exerc 2004:36:278-285.

2.Finch Caroline F. No longer lost in translation: the art and science of sports injury prevention implementation research. Br J Sports Med 2011;45:1253–1257. doi:10.1136/bjsports-2011-090230.

3.Fuller CW, Ekstrand J, Junge A, et al. Consensus statement on injury definitions and data collection procedures in studies of football (soccer) injuries. Br J Sports Med. 2006;40(3):193–201.

4. Hootman JM, Dick R, Agel J. Epidemiology of collegiate injuries for 15 sports: summary and recommendations for injury prevention initiatives. J Athl Train. 2007;42(2):311–319

5.Junge A, Dvorak J. Influence of definition and data collection on the incidence of injuries in football. AmJ Sports Med 2000:28:S40-S46

6.van Mechelen W. Sports injury surveillance systems. ‘One size fits all’? Sports Med. 1997;24(3):164–168.

7.Van Tiggelen D, S Wickes, V Stevens, P Roosen, E Witvrouw Effective prevention of sports injuries: a model integrating efficacy, efficiency, compliance and risktaking behavior. Br J Sports Med 2008;42:648–652. doi:10.1136/bjsm.2008.046441

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