La desaparición de deportistas en especialidades de resistencia, en los primeros años, es excesiva. ¿Identificamos bien a los “futuros campeones”?

La desaparición de deportistas en especialidades de resistencia, en los primeros años, es excesiva. ¿Identificamos bien a los “futuros campeones”?

El deporte de alto rendimiento viene siendo más exigente con el paso del tiempo. Esto implica que, para llegar a la elite, las prestaciones de los deportistas han de ser cada vez mayores. Esto origina una tendencia hacia su identificación en edades tempranas y la anticipación en el tiempo, obviando que los deportistas del futuro pueden precisar capacidades que, en la actualidad, se escapen de las previsiones.

La detección del joven con talento deportivo es esencial para lograr, a largo plazo, un deportista de alto rendimiento.

Por otra parte es sabido que en los niños acceden a la práctica deportiva, se producen numerosos cambios que van a incidir en su itinerario hacia un mayor rendimiento o hacia un posible freno y el consiguiente abandono. .

Una parte importante de estos cambios resultan imprevisibles y fuera de control. Esto induce a pensar que resulta un tanto aventurado predecir si aquellos individuos que se consideran potencialmente superiores al resto de la población, realmente están dotados para llegar algún día la elite. Es complicado pues, afirmar si un niño tiene talento como deportista cuando, dentro de algunos años, sus potencialidades pueden haberse extinguido, o no haberse manifestado aún. En consecuencia, el proceso de detección, selección y captación, requiere nuevos modelos y planteamientos.

Diferencias entre conceptos de superdotación, precocidad y talento

El talento y la superdotación no deben confundirse con la precocidad. La diferenciación entre éstos puede determinar el éxito o el fracaso a la hora de la detección del futuro deportista de elite.

Superdotación: Se entiende por superdotado al niño que destaca por algunas cualidades. Responde a un perfil de persona con altas capacidades en muchos ámbitos destacando en la mayoría de sus facetas. Asimismo posee importantes habilidades en la mayoría de las funciones ejecutivas.

No obstante, a ciertas edades, resulta difícil establecer un diagnóstico claro sobre un chico que destaca ya que puede deberse a una superdotación o a una precocidad.

Precocidad: Se entiende como la anticipación de capacidades que deberían manifestarse en edades más avanzadas. El niño precoz en etapas tempranas muestra un desarrollo muy superior a lo normal en los aprendizajes o en las ejecuciones.

Dado que existen grandes cambios en el desarrollo en edades infantiles y puberales se hace difícil establecer un diagnóstico claro de superdotación. Debe tenerse en cuenta que muchos de los niños que sobresalen a estas edades, puede que no sean superdotados y es difícil diagnosticar si, en un futuro, podrán desarrollar un talento o una superdotación o bien se estancarán y no pasarán de la normalidad.

Esta disfuncionalidad induce frecuentemente a errores al seleccionar o rechazar a niños por sus niveles alcanzados en ciertas pruebas, sobre todo cuando se trata de pruebas físicas en general.

Según todo lo anterior, cuando se plantea la identificación de un “futuro campeón”, existen dos posibilidades:

  • Que se seleccione porque destaca a causa de una precocidad.
  • Que se rechace a algún superdotado porque aún no se hayan manifestado algunas de sus cualidades por un retraso en el desarrollo.

Talento: Supone la parcela más compleja, en cuanto a respuestas de todo tipo se refiere. El niño con talento se trata de un individuo que presenta unas habilidades muy superiores a la media.

Existen muchos tipos de talento. En el caso que tratamos, nos centraremos en el talento deportivo para especialidades de resistencia.

El talento deportivo para especialidades de resistencia

Existe el concepto generalizado acerca de que el individuo con talento en el deporte, se trata de un chico que suma un conjunto de cualidades que raras veces coinciden en una misma. Éstas, en gran porcentaje, son de origen genético y vienen determinadas, preferentemente, por indicadores biológicos y psicológicos.

No obstante las tendencias actuales sugieren que el individuo con talento deportivo va más allá del que tiene unas cualidades. Resulta algo mucho más complejo y existen diferentes puntos de vista sobre las cualidades que precisa el deportista para que pueda ser considerado como tal. Esas cualidades, en muchas de sus facetas, se manifiestan a ciertas edades como puede ser la pubertad (momento en el que se producen numerosos cambios cualitativos y cuantitativos) o en edades más avanzadas. Por ello, es muy aventurado predecir qué sucederá años después.

Valgan como ejemplo ciertas baterías de test que se realizan para detectar ese talento (test de salto horizontal a pies juntos para medir la fuerza explosiva, test de 40 m partiendo desde parado para comprobar la velocidad, test de 300 m. lisos para comprobar su resistencia láctica, etc.). Este tipo de pruebas, pueden inducir a errores graves de interpretación ya que, a ciertas edades, se pretende medir cualidades que aún no se han manifestado por completo y que no se sabe cómo van a evolucionar.

Refiriéndonos a las pruebas del ejemplo anterior, es conocido que antes de la pubertad, la fuerza explosiva, necesaria para el salto horizontal y para la aceleración en los primeros metros de la carrera, aún no se ha manifestado. Igualmente, la capacidad para obtener energía a través del metabolismo del lactato se encuentra muy mermada y apenas contribuye para aportar las prestaciones necesarias para correr esos 300 m.

La propuesta

Según lo expuesto anteriormente, el talento deportivo no se debería identificar por una batería de test puntuales ya que se trata de un proceso que debería llevar varios años.

En consecuencia, la manera de identificarlo es a través de un seguimiento de su desarrollo y evolución, junto con la observación de otros aspectos socioculturales que van a influir en la formación del “futuro campeón” tanto como sus propias cualidades físicas.

Así pues se propone que el talento deportivo debería reunir una serie de requisitos que se han desglosado en tres apartados:

El niño con talento deportivo “vale”, “puede” y “quiere”.

Qué significa que “vale”.

Significa que posee unas potencialidades o cualidades determinadas. No obstante, debe tenerse en cuenta que estas pueden no haberse manifestado aún o solo lo han hecho en una pequeña proporción. Entre las que se consideran más importantes existen un número que no cabe en este breve artículo. No obstante, se podrían agrupar en cuatro apartados:

  • Capacidad de entrenamiento o entrenabilidad. Existen individuos que ante mismas cargas de entrenamiento obtienen adaptaciones muy superiores a las que se obtienen en el resto de la población. Esto también requiere de un tiempo relativamente largo para su comprobación.
  • Capacidad de rendimiento en competición. El joven deportista puede tener diferentes actitudes ante una competición. Éstas se manifiestan, en los días previos, durante dicha competición o una vez terminada. Los hay que están deseando competir, mientras que otros sufren verdaderas situaciones de estrés precompetitivo. También hay otros que durante la competición bajan su rendimiento de forma muy apreciable. Este comportamiento resulta difícil de detectar si no es ante estas situaciones reales. Probablemente, no se aprecien hasta el instante en el que el deportista se encuentre ante competiciones de relevancia en edades más avanzadas.
  • Resistencia a las lesiones y a padecer enfermedades. Existen niños “frágiles” que, pese a que manifiestan gran potencialidad en ciertas cualidades, se lesionan con facilidad o enferman con cierta frecuencia. A la larga con toda probabilidad, no llegarán al alto rendimiento ya que sus posibilidades de someterse a un entrenamiento sistemático pueden verse reducidas.


Figura 1.- Los impactos que recibe el niño resultan tanto o más importantes que sus propias cualidades condicionales .

Qué significa que "puede"

En este apartado cobran vital importancia los estímulos e impactos que el deportista recibe de su entorno.

Entre los elementos más determinantes se pueden citar los siguientes:

La familia. Es en primera instancia la que debe estimular al niño para inculcarle los hábitos y valores deportivos y evitar que sienta el rechazo, debiendo animar, sin presionar, al mismo tiempo que educar. La experiencia demuestra que puede ser tan nefasta la influencia de unos padres que sobrepasen los límites del entusiasmo como la de aquellos que exteriorizan rechazo a la actividad deportiva del niño.

El centro de estudios. El colegio es el lugar, en el que pasa más tiempo el joven deportista a lo largo del día. Por ello supone un elemento del entorno que incide de manera importante, pudiendo tener sus aspectos positivos pero también otros negativos. Aquí habría que estar atentos a la influencia que ejercen los profesores (los hay positivos pero también negativos). El deportista en ciernes puede encontrar excesivos estímulos que le “eleven al Olimpo” antes de tiempo o bien que se sienta rechazado por un colectivo de profesores que pueden ser contrarios a estas actividades porque le "roban" tiempo para el estudio.

Las amistades. Según sea el grupo de amigos con el que se relaciona el chico, pueden arrastrarle hacia otras actividades alejadas de la práctica deportiva. Por ello, es muy interesante que ese grupo se forme entorno al deporte ya que los intereses irán hacia esta actividad y no hacia otras.

Otras. Existen otras parcelas que se deberían controlar en lo posible, tales como las instituciones y los políticos (no es infrecuente observar cómo se utilizan los éxitos de los niños para que el político de turno se “cuelgue las medallas”. Esto si no se gestiona correctamente puede desarrollar excesivamente el ego del niño, lo que a medio plazo se puede volver contra él.

Esta misma influencia la pueden ejercer los medios de comunicación. La fama y popularidad excesiva inciden negativamente.

El entrenador personal. Este apartado debería ser tema completo para un libro. El entrenador es la figura sobre la que debe sostenerse el proceso de la carrera deportiva. No se puede hablar de futuro deportivo si no existe un entrenador cualificado y especialista (cuando se habla de especialista, debe sobreentenderse que lo es en entrenamiento para edades jóvenes).

Figura 2.- El entrenador de jóvenes deportistas debe ser especialista y diferente al entrenador de alto rendimiento.

A grandes rasgos, este entrenador debería tener un perfil determinado con el dominio de una serie de aspectos:

  • Altos conocimientos y experiencia sobre fisiología de la evolución y sobre las características de las cualidades físicas y psicológicas en las diferentes etapas del desarrollo.
  • Altas dotes pedagógicas. El deportista en edades tempranas debe ser formado al mismo tiempo que entrenado. Por lo tanto, el entrenador debe ejercer de maestro al igual que de técnico. Esa cualidad pedagógica puede no ser para un entrenador de adultos.
  • Debe tener importantes conocimientos sobre el alto rendimiento ya que tiene que conducir al niño por el itinerario correcto para que llegue a ser campeón en un futuro.

Figura 3.- Algunas facetas que debería dominar el entrenador del futuro campeón.

Resumiendo, existen elementos del entorno del niño que influyen a lo largo de sus primeros años y que pueden conducirle hacia el éxito futuro o arrastrarle hacia el abandono de la práctica. Estos elementos tienen mayor o menor influencia en función de su momento de desarrollo (figura 4).

Figura 4.- Elementos del entorno del joven deportista y sus momentos de mayor incidencia en su carrera deportiva. Las zonas más oscurecidas corresponden a los periodos de mayor influencia.

Qué significa que “quiere”.

A la larga, suele ser el requisito más determinante para llegar y evitar el abandono. Acerca de los jóvenes que destacan es frecuente escuchar comentarios del tipo “este chico es muy bueno pero no quiere”. No habría que engañarse, en estas circunstancias puede afirmarse que no es bueno y que no se trata de un niño con talento deportivo. El chico debe “querer” entrenar y competir.

La principal cualidad pasa por la motivación. El chico considerado con talento es una persona entusiasta y que disfruta entrenando y compitiendo. No se concibe un joven deportista que vaya a su lugar de entrenamiento con la idea de que va a realizar un trabajo. No debe olvidarse que el entrenamiento para especialidades de resistencia implica fatiga y sufrimiento y debe estar mentalizado para soportarlo e, incluso, para disfrutarlo.

Estos aspectos no suelen ser demasiado tenidos en cuenta. Aún persisten estereotipos que calificaban al deportista como “todo músculo y nada de cerebro”, cuando la dureza y exigencias del entrenamiento y de la competición hace fracasar a quienes no tienen la fortaleza mental para superar la ansiedad y el estrés y a los que no son capaces de soportar cargas constantes de entrenamiento.

La inteligencia, la motivación, la fuerza de voluntad, el autocontrol, etc., son cualidades indispensables. El chico con talento debe tener la capacidad para someterse a planes rigurosos de entrenamiento en un futuro. Esto significa que debe ser muy constante y disciplinado, y todo ello se encuentra condicionado por la ilusión y la motivación.

Reflexiones finales

De acuerdo con la breve exposición se propone que para identificar esos posibles futuros campeones en especialidades de resistencia, no es recomendable hacerlo mediante baterías de test sino a través del seguimiento de un proceso a medio plazo donde se pueda apreciar la evolución y cómo se van defiendo los requisitos previos expuestos de “vale”, “puede” y “quiere”.

Figura 5.- Propuesta de modelo de talento deportivo para deportes de resistencia. El proyecto puede asemejarse a una mesa con tres patas “vale, puede y quiere”. En el caso de que alguna de las patas no sea lo suficientemente sólida, la mesa no se sostendrá. Como consecuencia no se trataría de un chico con talento deportivo y, con mucha probabilidad, no alcanzará las cotas que podrían suponerse.

Web personal: http://www.garciaverdugo.com

Este proceso se desarrollará ampliamente en un webinar sobre la detección, selección, captación y formación de talentos deportivos.

Bibliografía

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