La dieta a base de plantas como nueva alternativa en el tratamiento nutricional de las enfermedades cardiovasculares

La dieta a base de plantas como nueva alternativa en el tratamiento nutricional de las enfermedades cardiovasculares

El Profesor en Educación Física y Licenciado en Nutrición, Fernando Luna, quien desempeña sus funciones como Prof. Especializado en Rehabilitación Cardiovascular en nuestro Centro de RHCV Integral de la Ciudad de La Plata (Argentina) nos introduce en un nuevo e interesante abordaje de los aspectos nutricionales de los pacientes con afectaciones cardiovasculares, principalmente aquellos con enfermedad coronaria.

Un planteo nutricional que seguramente no estara lejos de la polémica necesaria para seguir creciendo en el conocimiento colectivo, de todas las aristas de la buena Rehabilitación Cardiovascular... Los invito a leer este interesante aporte.

Prof. Dr. Alejandro M. Gómez Monroy

La dieta a base de plantas como nueva alternativa en el tratamiento nutricional de las enfermedades cardiovasculares

Fernando J. Luna

Lic. en Nutrición/ Profesor de Ed. Física

Introducción

El abordaje de las cardiopatías desde una óptica integral, debe contemplar a la nutrición como parte del mismo. El objetivo del tratamiento nutricional en pacientes cardiacos tiene como objetivos: alcanzar y mantener valores normales de tensión arterial, normalizar el peso corporal, mantener niveles normales de glucemia y lipidemía, reducir la evolución de complicaciones vasculares y metabólicas (De Girolami, 2008).

El objeto de este artículo es revisar los tratamientos convencionales, así como de incorporar una nueva forma de abordaje, la dieta a base de plantas (Plant based diet).

Tratamiento Convencional

EL ATP III (Adult Treatment Panel) propone dos dietas que se conocen como dieta de Etapa 1 y dieta de Etapa 2, la diferencia entre ambas radica en que en la dieta de etapa 2 se ajustan variables alimentarias referidas al colesterol y porcentaje de las calorías totales representados por los ácidos grasos saturados. Asi en la primera se permite de un 8 a un 10% de grasas saturadas y en la segunda el porcentaje debe ser menor al 7%.

En lo que respecta al colesterol la primera permite un consumo diario de hasta 300 mg y la segunda reduce el mismo a 200 mg por día. Salvo estas diferencias las dos etapas ponderan las siguientes características: una distribución de macronutrientes de 55-15-30 (hidratos de carbono, proteínas y lípidos respectivamente), haciendo hincapié en la selección de hidratos de carbono complejos por sobre los simples, carnes magras y productos lácteos descremados. A su vez, se recomienda un consumo tope de carne de 180 gr por día.

Por otro lado, la dieta DASH (Enfoques dietarios para detener la hipertensión) no dista demasiado de la propuesta de la ATP III, coincidiendo incluso en el aporte diario de carnes por día, pero incorporando además el control sobre la cantidad de sodio diario (Department of Health and Human services; National Institute of Health, National Heart, Lung, and Blood Institute, 2006)

Con las dieta de la ATP III se puede disminuir 14 al 20 % los valores de colesterol (Mahan, Escott- Stump, 1998). La pregunta que surge es si es suficiente una reducción de esa magnitud, siendo por ejemplo que en Estados Unidos un 35 % de los ataques cardiacos se produce en personas con niveles de colesterol de entre 150 y 200 mg/dl (Castelli, 1996). Y con esto surge otra incógnita, y la misma es preguntarse si existe algún tipo de intervención nutricional que permita lograr mejores resultados que los que podemos lograr con los abordajes que proponen los organismos antes citados.

Un nuevo enfoque: La dieta a base de plantas

La dieta a base de plantas (plan based diet), surge de un estudio sobre factores alimentarios y de estilo de vida asociados con la muerte por enfermedades en más de 170 pueblos de China y Taiwán conocido como The China Study que se realizo con la coordinación de la Universidad de Cornell, la Universidad de Oxford , y el gobierno Chino. El mismo fue dirigido por T. Colin Campbell. Este estudio arrojo una bajísima prevalencia de enfermedades crónicas en las zonas rurales de china con una fuerte correlación con el tipo de alimentación de esta población (T. C. Campbell, 2006). La alimentación en la china rural se caracteriza , entre otras cosas, por una dieta muy baja en grasa , muy baja en proteínas (menos del 10%), y representada por sobre todo por hidratos de carbono complejos, los cuales llegan a representar el 80 % de las calorías ingeridas.

Los lineamientos de la dieta a base de plantas surgidos de este estudio, se resumen en los siguientes ítems:

-Consumir Alimentos vegetales: frutas, verduras, legumbres, Granos enteros, frutos secos, raíces y hongos.

-Minimizar el consumo de aceites vegetales agregados.

-Evitar el consumo de hidratos de carbono refinados

-Evitar el consumo de toda fuente de proteína animal : carnes, huevo, no lácteos

Las deficiencias que pueden llegar a producirse con este plan se reducen solo a la de vitamina B12. Si bien tenemos reservas hepáticas que pueden durar entre tres y cuatro años, al adoptar un plan sin alimentos animales, sería importante monitorear la vitamina B12 en sangre y la homocisteína periódicamente, para conocer el estado de los depósitos y considerar si es necesaria la suplementación ante un caso de deficiencia.

La dieta a base de plantas en el tratamiento de cardiopatías

Son bien conocidos los efectos a largo plazo de las grasas en la etiopatogenia de los procesos arterioscleróticos que inicia con la infiltración de las moléculas de LDL en el endotelio con la consecuente formación de células espumosas. Ahora bien existen además efectos agudos importantes, siendo que una sola comida rica en grasas aumenta el estado inflamatorio post prandrial, a partir de un mayor nivel de endotoxinas y marcadores inflamatorios en el plasma (Erridge et al, 2007) disminuyendo a su vez la vasodilatación mediada por el flujo (Tsai W.C. et al, 2004; Tyldum et al, 2009) y el nivel de antioxidantes (Tsai W.C. et al, 2004)

Pero las proteínas animales por si solas pueden también incidir en la dislipidemia y en la función endotelial, más allá del efecto de las grasas. A fines de la década del 70, K.K. Carroll comenzó a demostrar que más allá del colesterol presente en los alimentos de origen animal, la configuración de aminoácidos de las proteínas animales pueden por sí mismas incidir en el perfil lipidico y en el proceso arteriosclerótico. Esto fue demostrado con la administración en conejos de proteínas animales a las que se les sustraía el colesterol, lo que no impedía que aumentasen los niveles de colesterol y la progresión de placas de arteriosclerosis. En cambio los animales alimentados con proteína de soja mejoraban su perfil lipidico y ateromático (Carroll, 1982). El mismo autor observo que la caseína provoca, entre otras cosas, una rotación más lenta de colesterol en plasma, además de una absorción de colesterol desde el intestino mas facilitada que en los conejos alimentados con proteína de soja.

Preis et al (2010) demostró un mayor riesgo de enfermedad isquémica en hombres sanos con alto consumo de proteínas animales, probo a su vez, un efecto protector en mayores consumos de proteína de origen vegetal.

Países con mayor consumo de proteínas animales presentan las mayores tasas de prevalencia de cardiopatías y otras enfermedades crónicas no transmisibles. Es así por ejemplo que los Estados unidos tiene una mortalidad por cardiopatía 17 veces mayor que China (Campbell, Parpia Chen, 1998). Ahora bien, un fundamento en contra de estos contundentes valores estadísticos, puede basarse en las diferencias étnicas que existen entre ambos países.

Pero el fundamento “étnico” puede ser rápidamente descartado por estudios como el de Kagan (1974) que comparo la prevalencia de enfermedad cardiovascular en hombres japoneses que vivían en Japón, Hawái y California, encontrando que en estos 2 últimos lugares la prevalencia de cardiopatía coronaria era mucho mayor que en Japón, demostrando el rol medioambiental en la etiología de la enfermedad cardiovascular. En el mismo estudio se demostró un cambio rotundo en la dieta de los japoneses que vivían en occidente básicamente por una merma significativa en el consumo de hidratos de carbono complejos, en pos de un aumento del consumo de proteínas de origen animal y grasas saturadas.

Son muchos los trabajos con personas sanas que correlacionan una menor incidencia de factores de riesgo con una alimentación vegetariana (Vegana), sirve de ejemplo “The Adventist Health Study 2” que tomo pacientes con un promedio de 60 años y diferentes componentes del Síndrome Metabólico con patrones de alimentación vegana (V), semi vegana (SV) y no vegana (NV). El IMC fue de 25,7 kg / m2 en V, 27,6 kg / m2en SV, y de 29,9 kg / m2 en los NV., por otro lado, la circunferencia de cintura, los niveles de triglicéridos, la glucosa, los niveles de presión arterial y el IMC fueron significativamente menores (P < 0,05) en los vegetarianos que en no vegetarianos (Rizzo, Sabate, 2011). Estos resultados se condicen con los resultados de otros estudios que correlacionan patrones alimentarios con factores de riesgo metabólico (De Biase, 2007; Toohey, 1998)

En cuanto al tratamiento de cardiopatías a partir de alimentación basada en plantas la referencia obligada nos remite a los trabajos del Doctor Esselstyn. En uno de sus trabajos se tomo un grupo pacientes que en conjunto habían experimentado 49 eventos coronarios en los 8 años previos al estudio, y se los incorporo a un programa de alimentación basado en plantas en combinación con medicamentos para reducir el colesterol. Como resultados de la intervención se logro que todos los pacientes alcanzaran niveles de colesterol menores a 150 mg/dl, que estos no registrasen eventos coronarios, y quizás lo más sustancial, fue que al analizar el porcentaje de estenosis, ninguno de los pacientes tenia progresión de la enfermedad coronaria y que un 70% de los pacientes logro regresión de sus lesiones coronarias (Esselstyn CB Jr., Ellis SG, Medendorp SV, et al, 1995) Otra referencia es el trabajo llamado Lifestyle Heart Trial, ensayo prospectivo, aleatorizado y controlado para determinar si los cambios de estilo de vida integral, sin uso de fármacos hipolipimiantes, afectan a la aterosclerosis coronaria después de 1 año. fue asi que 28 pacientes fueron asignados a un grupo experimental (dieta baja en grasa y vegetariana, dejar de fumar, capacitación de manejo del estrés y el ejercicio moderado) y 20 a un grupo de control de atención habitual.Se analizaron mediante angiografía coronaria cuantitativa 195 lesiones de las arterias coronarias. Como resultado el grupo control mostro progresión del diámetro de la estenosis mientras que el grupo experimental logro la regresión de la lesión en un 82 % de los casos (Ornish, 1990)

Conclusiones

Los resultados de los abordajes nutricionales a base de plantas parecen estár demostrando mayor eficacia que los tratamientos nutricionales convencionales. La principal dificultad en su aplicación radica en que se trata un estilo de alimentación antagónico a los patrones culturales de nuestro país , que al igual que las mayoría de las culturas occidentales se caracterizan por grandes consumos de alimentos de origen animal. Es así que el profesional de la nutrición debería darles a conocer esta alternativa a sus pacientes, a sabiendas de los mejores resultados que se pueden lograr por esta vía. También recae en su función, en caso de que el paciente decida realizar el cambio, la facilitación de un cambio alimentario tan rotundo, sobre todo con tareas pedagógicas como pueden ser clases informativas, talleres de cocina a base de plantas, reuniones entre pacientes que hayan tomado la decisión del cambio de alimentación, salidas de compras grupales para el conocimiento de que alimentos se contemplan en el plan y cuáles no, etc.

Bibliografia

-Campbell TC, Parpia B, Chen J (1998): Diet, lifestyle, and the etiology of coronary artery disease: The Cornell China Study. American Journal of Cardiology

-Carroll K. K (1982): Hypercholesterolemia and atherosclerosis: effects of dietary protein.

-Castelli W. (1996): Take this letter to your Doctor. Prevention.

-De Biase SG, Fernandes SF, Gianini RJ, Duarte JL (2007): Vegetarian diet and cholesterol and triglycerides levels. Arquivos Brasileiros deCardiologia

-De Girolami (2008): clínica y terapéutica en la nutrición del adulto

-Department of Health and Human Services; National Institute of Health, National Heart, Lung, and Blood Institute (2006): Dash eating plan.

-Erridge C, Attina T, and Spickett C, Webb D (2007): A high-fat meal induces low-grade endotoxemia: evidence of a novel mechanism of postprandial inflammation. The American Journal of Clinical Nutrition.

- Esslstyn CB Jr. et al (1995): A strategy to arrest and reverse coronary artery disease: a 5-year longitudinal study of a single physician's practice.

-Hansson G. K (2005): Inflammation, Atherosclerosis, and Coronary Artery Disease. The new england journal of medicine

-Kagan A, Harris B. R, Winkelstein W. et al (1974): Epidemiologic studies of coronary heart disease and stroke in Japanese men living in Japan, Hawaii and California: demographic, physical, dietary, and biochemical characteristics.

-Kathleen Mahan L, Escott-Stump (1998): Nutrición y DIetoterapia de Krause. México, Editorial McGraw-Hill.

-Lopez M. L. et al (2002). Fundamentos de nutrición normal. Definición de conceptos relacionados a la nutrición. Buenos Aires, Editorial El Ateneo.

-Ornish D., et al (1990): Can lifestyle changes reverse coronary heart disease? The Lifestyle Heart Trial. The Lancet.

-Preis S.R (2010): Dietary protein and risk of ischemic heart disease in middle-aged men. American Society for Nutrition

-Ramirez Vélez R. et al (2011) La función endotelial es afectada por la lipemia posprandial: presentación de dos casos. Médicas Uis, Revista de los estudiantes de medicina de la Universidad Industrial de Santander

-Rizzo N, Sabate J (2011): Vegetarian Dietary Patterns Are Associated With a Lower Risk of Metabolic Syndrome. The Adventist Health Study 2

-T.C. Campbell; T. M Campbell (2006): The China study.

-Tsai W. C et al (2004): Effects of oxidative stress on endothelial function after a high-fat meal. Clinical Science.

-Tyldum et al (2009): Endothelial Dysfunction Induced by Post-Prandial Lipemia Complete Protection Afforded by High-Intensity Aerobic Interval Exercise. Journal of the American College of Cardiology

Fernando J Luna

Lic. en Nutricion

Prof. de Ed. FIsica

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