La velocidad de movimiento como medida del nivel de esfuerzo durante el ejercicio de fuerza.

La velocidad de movimiento como medida del nivel de esfuerzo durante el ejercicio de fuerza.

La reciente investigación ha demostrado que el monitoreo de la velocidad de la repetición es un indicador objetivo, práctico, y no-invasivo del estrés metabólico agudo, de la respuesta hormonal, y de la fatiga mecánica inducida por el entrenamiento de la fuerza. Es precisamente que las últimas repeticiones de una serie de ellas son las que parecen contribuir más a la alteración del balance de energía del músculo y al aumento abrupto en los metabolitos como el amoníaco. Por lo tanto, pidiéndole al atleta que detenga un ejercicio de varias repeticiones (por ejemplo, 2, 4, o 6 repeticiones) antes del fallo, puede ser una estrategia mejor para mejorar el rendimiento neuromuscular, evitando las desventajas de ir al extremo del fallo. Sin embargo, calibrando el número real de repeticiones que permanecen en reserva en una serie determinada no es una tarea fácil, y los atletas normalmente confían en su propia experiencia y en el esfuerzo percibido para estimar cuántas más repeticiones podrían realizar todavía.

Si este fuera el caso, recientemente científicos de la Universidad de Murcia (España) intentarán establecer las velocidades absolutas de frenado (es decir, valores de velocidad de la repetición en los que se debe terminar una serie) asociadas con algunas de las condiciones de carga y ejercicios de entrenamiento de la fuerza más comúnmente utilizados. Ellos presumen que la velocidad de movimiento es una válida herramienta confiable y precisa para monitorear y prescribir el nivel de esfuerzo (número real de repeticiones realizadas en cada serie en relación con el número máximo posible durante el entrenamiento de fuerza).

Después de la valoración de fuerza de una repetición (1MR) y la relación completa de la carga-velocidad, 30 hombres fueron divididos en 3 grupos según su fuerza de 1MR por la masa corporal: novicios, bien entrenados, y muy entrenados. En 2 ocasiones separadas y en un orden al azar, los sujetos realizaron tests de número máximo de repeticiones hasta el fallo de cargas del 65, 75, y 85% 1MR en 4 ejercicios: press de banco, sentadilla completa, tirón en banco prono, y press de hombros. Para cada ejercicio, y a pesar de la carga usada, las velocidades absolutas asociadas con detener una serie antes del fallo, dejando un cierto número de repeticiones (2, 4, 6, o 8) en reserva, fueron muy similares y mostraron una confiabilidad alta (coeficiente de variación [CV] 4.4–8.0%). No se observó ninguna diferencia significativa en estas velocidades de detención para cualquier ejercicio de entrenamiento de la fuerza analizado entre los grupos de novicios, bien entrenados y muy entrenados.

Estos resultados indican que con el monitoreo de la velocidad de la repetición uno puede estimar con alta exactitud, la proximidad del fallo muscular y, por lo tanto, cuantificar el nivel de esfuerzo y la fatiga que aparece durante el entrenamiento de la fuerza, en forma más objetiva. Este método surge como una mejora sustancial por encima del uso del esfuerzo percibido para calibrar el número de repeticiones que quedan de reserva.

La serie reportada de las velocidades de frenado pueden constituir una herramienta válida, objetiva, y práctica para los entrenadores y atletas para ajustar mejor la carga de entrenamiento y autoregular el volumen del ejercicio durante el entrenamiento de fuerza. Así, monitoreando la velocidad de la repetición uno puede estimar cuándo detener cada serie, suficientemente cerca del fallo, para que el entrenamiento cumpla con las metas fisiológicas a seguir, y teniendo un control mejor por encima de la magnitud de la fatiga neuromuscular y, a su vez, de las necesidades de una recuperación asociada con cada sesión.

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