Lo que no sabías del Entrenamiento del Core

Lo que no sabías del Entrenamiento del Core

Hace unos días, Iñigo Mujika bromeó conmigo por email sobre el récord de visitas que podría tener la entrada anterior sobre erecciones y ejercicio, y me abrió a continuación los ojos sobre los orgasmos femeninos durante el ejercicio, especialmente con ejercicios de la zona central. Al día siguiente, me entero por Mario Agustín Moyano que José López Chicharro se pone a escribir en su blog sobre la mayor irrigación del clítoris en las mujeres deportistas. Tirando del hilo en internet, me encontré incluso una tabla de ejercicios orientada al lúbrico bienestar de las féminas. Algunos especialistas han sugerido que esto es posible por una combinación oportuna de factores psicológicos y físicos, incluyendo la liberación de neurotransmisores asociados al goce sexual (e.g. dopamina), y la contracción de determinados músculos abdominales en unas posturas muy concretas, lográndose así una oportuna estimulación. Lo cierto es que, fuera de los testimonios femeninos en privado y en revistas no especializadas, no tenemos estudios aún que nos aclaren cuál puede ser el mecanismo que nos explique este fenómeno de potencial interés sanitario. Es más, un estudio reciente ha rechazado la posibilidad del efecto positivo del ejercicio regular en la función sexual de mujeres postmenopáusicas sexualmente activas.

Este asunto me recordó la polémica no muy lejana entre la Federación Española de Medicina del Deporte (FEMEDE) y los partidarios del método hipopresivo que, entre otros beneficios, sugieren una mejora en los casos de incontinencia urinaria y hasta en la vida sexual con su método. En un comunicado de prensa, FEMEDE se posicionó respecto de los abdominales hipopresivos advirtiendo de la falta de validación de este tipo de ejercicios y recordando, además, que los ejercicios abdominales tradicionales no representan ningún riesgo. Poco después vinieron las aclaraciones del conocidísimo Piti Pinsach en su web en la que además nos ilustra con interesantes documentos audiovisuales. El caso es que me ha llamado mucho la atención el hecho de que FEMEDE se posicione con un tema en el que, en principio, no debería ser tan prioriatario para ellos como otros de mayor interés sanitario (e.g. dóping), siendo que sí es cierto que algunos de los -mal llamados- ejercicios abdominales tradicionales pueden favorecer la aparición de algias lumbares y patologías asociadas. Pero para eso ya están los profesionales de la Educación Física debidamente formados. El problema, como ocurre con éste y otros temas similares, es que aún no hay suficiente evidencia científica para poder concluír nada al respecto de los ejercicios hipopresivos; ni a favor pero tampoco en contra. Pero ya sabemos que a río revuelto, ganancia de pescadores. Es más, personalmente estoy asombrado de la importancia tan desmesurada que han adquirido los ejercicios de la zona central en los últimos tiempos, cuando éstos debieran ser sólo un objetivo más en la rutina de entrenamiento y nunca una prioridad.


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