Muévete Más y Siéntate Menos si no quieres tener Barriga

Muévete Más y Siéntate Menos si no quieres tener Barriga

Desde hace unos años se viene advirtiendo del efecto negativo que tiene el tiempo que se pasa sentado sobre el riesgo cardiovascular y metabólico, e incluso sobre la mortalidad. Esto es, a más horas sentado, más probabilidades de morir de una enfermedad metabólica o cardiovascular e incluso de cáncer. Esto es especialmente preocupante si tenemos en cuenta que este riesgo se mantiene incluso cumpliendo con las recomendaciones diarias de actividad física. Digo preocupante porque aquellas personas sedentarias por su trabajo, que se pasan toda la jornada laboral sentadas, siguen teniendo el mismo riesgo de mortalidad aunque después se vayan al parque, al gimnasio o a la piscina a hacer algo de ejercicio. De ahí que ya se está hablando en la literatura científica de buscar estrategias para reducir el tiempo sentado en la jornada laboral. En mi opinión, aunque este aspecto puede ser corregido parcialmente en el ámbito laboral, no debemos olvidar que el tiempo de ocio sedentario, especialmente el que se pasa viendo la televisión, es quizá uno de los que mejor podemos manipular cambiando las horas muertas delante de la televisión por actividades físicas de baja o moderada intensidad.

Esto es lo que han demostrado recientemente en un estudio en que determinaron que reducir el tiempo sentado en un periodo de dos años puede reducir el riesgo de mortalidad en una población de personas mayores. Así, aunque nuestra vida laboral puede influir de forma dramática en nuestra salud a largo plazo, es muy importante considerar que parte de esta tendencia la podemos invertir si en nuestro tiempo libre decidimos involucrarnos en un ocio activo que no tiene que ser necesariamente actividad intensa como ocurre -por ejemplo- con el tan manido entrenamiento intermitente de alta intensidad. Es decir, aunque la actividad intensa sí puede ser importante en pequeñas dosis de forma regular, lo cierto es que va a tener un impacto mayor que incrementemos las horas realizando tareas de baja o moderada intensidad, evitando así el tiempo sentados. Esto está en la línea de lo que ya comentamos previamente al respecto del entrenamiento paleolítico. Es más, hay varios estudios que ya han reportado una correlación entre la actividad física espontánea de baja intensidad y el consumo máximo de oxígeno, que es considerado el patrón oro en la evaluación cardiorrespiratoria y uno de los mejores predictores de morbimortalidad.

Pero como lo que más nos preocupa es lo terrenal (e.g. barriga) y no lo divino (e.g. mortalidad), señalaré que recientemente se han reportado relaciones entre el acúmulo de grasa en diferentes regiones corporales, la actividad física, y el tiempo sentado en un grupo de personas mayores. Así, la grasa pericárdica, esto es, la que rodea al corazón, es mayor cuanto mayor es el tiempo sentado, lo que incrementaría el riesgo cardiovascular. Además, en el mismo estudio, se encontró que el nivel de actividad física estaba inversamente relacionado al acúmulo de grasa visceral, que es un parámetro que predice el riesgo de enfermedades metabólicas (e.g. Diabetes). Cómo estas relaciones se presentan en individuos más jóvenes es un tema que merece ser estudiado con las técnicas adecuadas pero, mientras tanto, mi consejo es que, además de entrenar frecuentemente, es también muy importante que eviteis pasar mucho tiempo sentados. La moneda de la salud tiene esta doble cara.


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