​Nutrición proteica frente a la inmovilización por lesión

​Nutrición proteica frente a la inmovilización por lesión

El impacto negativo que tiene una lesión en el deportista es sin dudas de consideración especial, la que no solo alcanza lo esencialmente deportivo sino también lo psicológico, lo social, etc.. En muchos casos también lo afecta económicamente, todo lo cual obliga a actuar eficientemente de manera de que su retorno a las prácticas y competencias sea lo más pronto posible. De allí que la vuelta a la actividad sea una urgencia que merece ser atendida con absoluta responsabilidad y, muy especialmente, con idoneidad.

Infelizmente la lesión, sea cual fuere, captura al médico como el centro de resolución del problema, y él hará todo lo que esté a su alcance para que de esa situación se salga lo más rápido posible. Al lado de este, y dado que la enorme mayoría de las lesiones involucra a las extremidades, el kinesiólogo (y si lo hubiera, el readaptador) será la imprescindible herramienta de apoyo para devolver al deportista a su actividad física de la manera óptima. Sin embargo la pieza que falta, la que atiende a la carga nutricional adecuada, la enorme mayoría de las veces es literalmente menospreciada.

De tener muy presente respecto de lo anterior, es que frecuentemente la estrategia de recuperación debiera involucrar a cuestiones que hacen a la alimentación, donde tienen protagonismo muy especial, una vez más, las proteínas. Y ello, porque una situación forzada de inmovilización y/o reposo implica el deterioro de la masa muscular. Es de considerar acá que toda lesión, aun dependiendo de la gravedad, marginará al deportista por períodos variables pero lo suficientemente extensos como para tener un impacto negativo en la masa muscular. Sobre ello ha dado evidencia reciente Jacobsson y colegas, quienes advierten que la mitad del número total de lesiones deportivas puede considerarse grave por el tiempo de recuperación que demandan, lo que lleva a un promedio mayor a 3 semanas sin entrenamiento ni competencia (Jacobsson J, et al. Subsequent injury during injury recovery in elite athletics: cohort study in Swedish male and female athletes. Br J Sports Med. 2014). Dado que la extensión de la pausa está vinculada directamente con la magnitud del daño, el apoyo nutricional es protagónico en el proceso tendiente a reducir lo más posible el tiempo de inactividad.
Como es de imaginar, la masa muscular estará fuertemente afectada frente a la inmovilización o a la actividad forzadamente disminuida por lesión, todo lo cual mostrará un desbalance entre la síntesis de las proteínas musculares respecto a su degradación. Pero también, junto a este deterioro estructural, existirá una reducción de la fuerza y la función muscular, algo demostrado, entre otros, por Wall y colaboradores (Wall BT, et al. Substantial skeletal muscle loss occurs during only 5 days of disuse. Acta Physiol. 2014).
Es sabido que el caudal proteico en nuestros músculos depende del equilibrio entre la síntesis proteica (SP) y su catabolismo (CP). De esta manera, entrar en una condición de pérdida de este nutriente superior a la ganancia tiene un impacto directo en el tejido muscular. Es de interés señalar acá que hay evidencia de que en un tiempo tan corto como 36h de inactividad ya hay pérdida de masa muscular, tal como Tipton y su equipo lo han documentado (Tipton KD, et al. Acute response of net muscle protein balance reflects 24-h balance after exercise and amino acid ingestion. Am J Physiol. 2003). En línea con lo anterior, más recientemente Wall y colegas también informan que en 5 días de desuso hay un deterioro muscular significativo. Incluso Reich y colaboradores documentan que se observa una expresión génica alterada con 48 h de desuso muscular (Reich KA, et al. Forty-eight hours of unloading and 24 h of reloading lead to changes in global gene expression patterns related to ubiquitination and oxidative stress in humans. J Appl Physiol. 2010). Todos estos descubrimientos no hacen más que resaltar cómo una inactividad por lesión, por poco que se extienda, puede tener un impacto negativo sobre la estructura muscular por pérdida de proteínas, lo que además advierte que cuanto más se prolongue, tanto mayor puede ser la afectación del desuso sobre la función del tejido. Justamente por ello es que las medidas nutricionales que se tomen pueden influir en la respuesta reparadora del músculo, tanto en lo estructural como en lo funcional.
Otro dato de interés es que el reposo muestra una reducción de la SP así como también del CP. De destacar es que en la ecuación disminuye menos la degradación que la síntesis, por lo que necesariamente la pérdida de proteínas superará al anabolismo en épocas de desuso muscular, tal como lo documentó hace ya más de dos décadas Ferrando y su equipo (Ferrando AA, et al. Prolonged bed rest decreases skeletal muscle and whole body protein synthesis. Am J Physiol. 1996). Y en este punto, Tesch advierte que la inmovilidad de una extremidad ya en los primeros días muestra una aceleración de la DP por sobre la síntesis, lo que contribuirá a la pérdida muscular temprano (Tesch PA, et al. Skeletal muscle proteolysis in response to short-term unloading in humans. J Appl Physiol. 2008).
Otra alteración que se aprecia en situación de desuso, tanto por reposo en cama como por inmovilización, y que suma al CP, es la existencia documentada de resistencia anabólica en el músculo. Relativamente a esto, Breen y colaboradores dan evidencia que tan solo reducir la actividad muscular durante 14 días es suficiente para disminuir la respuesta de anabólica a la proteína ingerida (Breen L, et al. Two weeks of reduced activity decreases leg lean mass and induces “anabolic resistance” of myofibrillar protein synthesis in healthy elderly. J Clin Endocrinol Metab. 2013). Al respecto, Drummond y su equipo muestran que una situación de reposo en cama tiene una respuesta negativa sobre la masa muscular, la que si bien es multifactorial, también entre estas alteraciones existe una disminuida captación de aminoácidos en el músculo por afectación de sus transportadores así como una alteración de la señalización anabólica molecular intracelular (Drummond MJ, et al. Bed rest impairs skeletal muscle amino acid transporter expression, mTORC1 signaling, and protein synthesis in response to essential amino acids in older adults. Am J Physiol. 2012).
Como es de imaginar, el aporte suficiente de proteínas durante todo un período de convalecencia por lesión supone una pérdida muscular resultante de una disminución de la síntesis de proteínas miofibrilares, algo observado por varios investigadores, entre los que se destacan Glover y colegas (Glover EI, et al. Immobilization induces anabolic resistance in human myofibrillar protein synthesis with low and high dose amino acid infusion. J Physiol. 2008). Debe considerarse además que los procesos de reparación de los tejidos lesionados depende en gran medida de la síntesis de colágeno y de proteínas que conforman la estructura del músculo y organelas que lo constituyen, por lo que consumir la cantidad suficiente de este macronutriente facilitará los procesos involucrados en la reparación de los tejidos afectados.
Debido a que hay evidencias de que la pérdida de masa muscular está asociada a una ingesta proteica disminuida así como también a una SP menor al CP, como ya se dijo, diversos investigadores sostienen que la carga de este nutriente debe ser suficientemente elevada durante la convalecencia, la que estará, según el caso, entre 1,6g y 2,3g/kg PC/día para prevenir la pérdida muscular (Mettler S., et al.. Increased protein intake reduces lean body mass loss during weight loss in athletes. Med Sci Sports Exerc. 2010). Y todo esto, además, considerando que no debe reducirse la carga energética porque ello acabará por incrementar el CP a los efectos de garantizar el aporte de energía suficiente, lo que será a costa de metabolizar aminoácidos oxidativamente en las mitocondrias, pero esta vez pagando el precio de perder músculo, tal como lo han demostrado Pasiakos y colaboradores (Pasiakos SM, et al. Acute energy deprivation affects skeletal muscle protein synthesis and associated intracellular signaling proteins in physically active adults. J Nutr. 2010).
A la luz de las evidencias, es imprescindible comprender que el proceso de reparación y recuperación funcional no son fenómenos que solo filtren por la asistencia médica y kinesiológica. Es de protagonismo excluyente el control nutricional, y aquí, nuevamente las proteínas muestran su rol destacado en la más rápida vuelta del deportista a la práctica.

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