Prevención de Lesiones en el Tenis Desde una Visión Global

Injury Prevention in Tennis from a Global Vision

David Suárez Rodríguez


Artículo publicado en el journal Revista de Entrenamiento Deportivo, Volumen 27, Número 1 del año .

Resumen

Habitualmente en el ámbito del entrenamiento la prevención de las lesiones se considera como algo prioritario, pero al mismo tiempo se reduce a una serie de ejercicios que se supone compensan los desajustes que se producen durante la práctica elevada de unos gestos durante la preparación específica. Este enfoque parece renunciar a una planificación de las cargas lógica, en el que se tenga una visión y control global de la formación del tenista. Dentro de esta planificación, como objetivo fundamental estará lograr el máximo rendimiento en el jugador, y para ello un factor esencial será controlar la recuperación óptima y evitar la presencia de lesiones. Respetando los principios de individualidad, especificidad y complejidad, la prevención de las lesiones deberá estar dentro de una planificación y programación global, y no debería ser solo una batería de ejercicios, ni mucho menos el único fin de la preparación.

Palabras clave: prevención, preparación, complejidad, planificación, especificidad

Abstract

The prevention of lesions in the field of the training is usually considered to be of priority interest but at the same time it is reduced to a succession of exercises that are supposed to compensate the imbalance that are produced during the deep practise of some gestures during the specific training. This perspective seems to renounce to a logical planning of the load of work that gives a global vision and control of the sports training of the player. The main aim of this planning will be the achievement of the highest performance of the player. Monitoring the optimum recovery and avoiding lesions are meant to be essential to reach the aim. Respecting the principles of individuality, specificity and complexity, the prevention of lesions might be a part of a global planning and might not only be a succession of exercises or the only aim of the preparation.

Keywords: prevention, preparation, complexity, planning, and specificity

INTRODUCCION

El tenis es un deporte en el que se da un importante volumen de lesiones durante toda la temporada, podríamos determinar algunos motivos que serían compartidos con otros deportes especialmente de los clasificados como actividades de juego individuales o de grupo, como los continuos cambios de ritmo, las acciones de frenada, las situaciones abiertas e inestables, etc. Pero existen otros que son bastante específicos de este juego, como podría ser la elevadísima competición, el variable volumen de partidos, el cambio de superficies, incluso la variabilidad de algunos materiales como las bolas. Estos factores que dificultan enormemente el control de las cargas que sufre el jugador, y la planificación y programación durante todo el año, sería un factor que deberíamos colocar en el centro de la optimización del rendimiento y, como parte de este de la recuperación y la prevención de las lesiones. Una cuestión pendiente habitualmente, por motivos económicos y logísticos, es la mejora en el control de forma más o menos objetiva de lo que le ocurre al tenista y su organismo durante los torneos.

Los sistemas y las herramientas para acelerar los procesos recuperadores y regeneradores de organismos, y de prevención de lesiones y eficacia en la recuperación de los procesos lesivos, debería estar fusionada dentro de la preparación global del tenista dentro de una visión de preparación compleja. Al mismo tiempo debe de  haber bloques de ejercicios distribuidos de una u otra manera en un número importante de sesiones semanales, con el objetivo concreto de recuperar la fatiga en músculos, tendones y articulaciones, y de prevenir las posibles lesiones mediante diversas estrategias.

Concretamente para las mujeres se puede dar un enfoque y visión general coincidente con los hombres que se intentará reflejar en este artículo, pero solo se presentarán  algunos elementos diferenciales que pueden ser interesantes, por tratarse de una cuestión que requeriría de un apartado exclusivo que permitiera tratarlo de una forma adecuada.

Aproximación a los factores principales de lesión

Existe un mayor número de lesiones del tren inferior incluso en deportes como el tenis en los que existe  un elevado y complejo componente de participación del  tren superior. Otra cuestión todavía insuficientemente objetivada es la gravedad de las mismas, viéndose habituales retiradas precoces por problemas de cadera, vertebrales e incluso en hombro.

El cartílago articular tiene una baja regeneración, muy inferior a la muscular o a la ósea. Las lesiones agudas se producen habitualmente por una tensión excesiva y un fallo en el control articular. Por lo tanto, parece lógico pensar que se deberá prestar especial atención al control de las cargas, y en el caso del tenis eso supone algo que sigue siendo una gran carencia incluso en la alta competición, la ausencia de control real de las competiciones por parte de los preparadores físicos.  También resultará importante la preparación específica para las acciones con las situaciones y demandas articulares solicitadas durante el juego.

Los problemas crónicos son dependientes de la intensidad, frecuencia y tipo de acción, y se deberá controlar tanto el volumen de trabajo específico como los esfuerzos de impacto continuado o los saltos. La búsqueda de planificar y lograr un "trabajo útil" será el instrumento más eficaz, y se deberá combinar con un buen trabajo propioceptivo, pero no solo de tipo general sino especialmente de carácter dirigido y específico.

Los ligamentos se adaptan al estímulo funcional que se le proporciona, por lo que se deberán estimular situaciones significativas para prevenir lesiones, con acciones de desequilibrio y un amplio y variado abanico de acciones específicas. También a la hora de estirar hay que mantenerse dentro de un rango adecuado de estiramiento y tensión para no perder capacidad de generar fuerza e incrementar la inestabilidad en la articulación. La duración excesiva de las repeticiones y series de movilidad y elongación, puede ser un factor de pérdida de eficacia ligamentosa, articular y musculo-tendinosa. La excesiva laxitud, más frecuente en mujeres, es un factor determinante en la lesionabilidad del tobillo y de la rodilla, con un mayor número de esginces y lesiones de ligamento cruzado anterior.

Se debe mantener durante toda la temporada un nivel adecuado y protector de fuerza, y lograr en las primeras fases de la preparación de la fuerza un buen grado de adaptación anatómica pues las mejoras en resistencia de los huesos, ligamentos y tendones son mucho más lentas que las de los músculos (Meana Riera, 2008).

Las situaciones con una mayor incidencia de lesiones musculo-tendinosas, serán las de fase del ciclo estiramiento-acortamiento, de gran relevancia para la manifestación de la fuerza durante el juego y con una elevada incidencia de lesiones, la fase excéntrica o de estiramiento muscular a la vez que se realiza una tensión de frenado, y la situación en la que el estiramiento muscular se presenta con una acción concéntrica simultanea para cambiar el sentido de la marcha, sin suma del componente elástico. Esta situación se presenta con frecuencia durante el juego, especialmente en superficies deslizantes como la tierra batida. Esto es algo que habrá que tener en cuenta a la hora de preparar los torneos de tierra, especialmente si no existe la posibilidad de preparar con una elevada progresividad el cambio de superficies. Las lesiones musculares se producen sobre todo a nivel miotendinoso, por ser la zona o eslabón más débil y por lo tanto deberemos fijar la máxima atención en músculos con varias inserciones o zonas de unión músculo tendón como es el caso de los isquiosurales con gran número de uniones mioconjuntivas y expansiones aponeuróticas (Balius y Monné, 2005).

También conviene resaltar situaciones muy lesivas cuando se pasa de una acción excéntrica a concéntrica como función de un mismo músculo, lo que ocurriría en el caso de los isquiotibiales al acabar la oscilación del muslo para llevar el pie hacia abajo, pero también en menor medida en acciones del recto anterior, sartorio y aductores, y que en el caso del tenis se producirá de forma habitual y en diversos ángulos y direcciones.

Una lesión clásica en el tenis, y que durante muchos años era el tema más tratado al hablar de lesiones en este deporte, era la epicondilitis. Sin embargo, actualmente se manifiesta con mucha menor frecuencia, por la reducción de las acciones con elevación y flexión de la muñeca que provocaban la hiperactivación de los músculos epicóndilos. Esta solicitación excesiva se producía por la continua ejecución del revés cortado, y esto junto con una posible insuficiencia en la preparación de fuerza y, el peso y vibraciones de las raquetas de madera, provocaba un gran número de inflamaciones a nivel del antebrazo y codo (Renström, 2002).

Las fracturas oseas por fatiga tienen una mayor incidencia en actividades repetitivas y sin recuperaciones. Esta alta frecuencia de la acción y su continuidad provoca un daño a nivel óseo (Romero, 2011), al mismo tiempo que una elevada irritación del tejido fascial.

En el caso de las mujeres se debe tener en cuenta que parecen sufrir un mayor índice de lesiones, que pueden ser causadas por sus diferencias estructurales, y su más escasa protección muscular. Será un factor a tener en cuenta a la hora de incrementar el trabajo propioceptivo, de preparación de la fuerza y elección de los ejercicios, control nutricional, control de las cargas y métodos de recuperación, siempre adaptados a la individualidad de la jugadora.

Fases de la temporada y lesión

No está clara la mayor o menor incidencia de lesiones entre los periodos preparatorio y competitivo, no obstante en otros deportes que presentan un mayor número de estudios como el fútbol parece que es en el periodo competitivo donde se presenta un mayor número de lesiones (Woods y cols, 2002). Sin embargo, en el tenis la situación resulta un poco diferente, por un lado las competiciones son menos estructuradas, con más variantes según la evolución en las mismas, con mayor número total, y por el contrario hay una ausencia de contacto físico.

En el periodo preparatorio las lesiones podrían atribuirse en parte al escaso tiempo disponible, que provoca estar al límite mínimo para poder respetar el intervalo necesario para lograr adaptaciones de cara al periodo competitivo y, a su vez dificultándose la progresividad de las cargas. Otro factor es el incremento de tareas poco habituales en largos periodos competitivos como la carrera continua. Se sabe que las acciones continuadas y repetitivas de impacto son las que más dañan los tejidos articulares, al mismo tiempo el realizar tareas poco habituales suponen una falta de adaptación adecuada para los tenistas, lo que si se junta a un elevado volumen con poca progresividad resulta una ecuación altamente lesiva. Por ello resulta interesante realizar un  elevado trabajo dirigido y específico en cuanto a la estructura de las acciones, que supongan movimientos de menor impacto, y permitan cargas más intensas por partirse de mayores niveles y mayor adaptación a los mismos, y por suponer estímulos más específicos para los tejidos involucrados en el juego, lo que permitirá mejoras más rápidas y significativas para las exigencias competitivas posteriores.

El periodo transitorio aún con un menor grado de lesiones, es una fase de la planificación que se debe utilizar como fórmula para prevenir lesiones en fases posteriores. Durante este tiempo se actuará:

  • Recuperando el organismo de la fatiga acumulada.
  • Recuperando el organismo de procesos lesivos pasados o incipientes, e inflamatorios a nivel óseo, articular, muscular y fascial.
  • Manteniendo niveles óptimos de forma.
  • Preparando el organismo para las cargas del periodo preparatorio y competitivo.
  • Preparando el organismo para evitar y afrontar posibles situaciones lesivas.

En cuanto a la sesión o al partido,  parecen producirse  más lesiones al final del entrenamiento y del partido,  lo que se achaca a una mayor fatiga que afectaría a la coordinación, control propioceptivo y deterioro de la capacidad contráctil y elástica del sistema musculo-tendinoso. Aunque menor también es relevante el número de lesiones producidas al inicio de las sesiones y los partidos, lo que podría ser achacado a un incorrecto o escaso calentamiento, que conllevaría una baja coordinación y fluidez motora y un escaso calentamiento de las fibras rápidas, así como por posibles carencias atencionales.

Fatiga, resistencia y lesión

Si bien habitualmente la fatiga raras veces se manifiesta exclusivamente en una zona del cuerpo, si podemos con el objeto de estudiarla mejor, diferenciar dos tipo de fatiga según su ubicación principal o foco de la misma:

  • Fatiga periférica: Normalmente de origen metabólico. Puede ser de dos tipos:

  - Fatiga muscular local: directamente en los músculos y fibras musculares implicadas en las  acción, pero también en los órganos sensoriales tendinosos, musculares y articulares, lo que provoca desajustes en las acciones y una reducción de la propiocepción.
- Fatiga orgánica: órganos y sistemas implicados en la acción.

  • Fatiga central: Debido a anomalías en el sistema nervioso, que provocan el deterioro de la capacidad de recepción y elaboración de respuestas, con pérdida del control kinestésico, propioceptivo y la capacidad para tomar decisiones y ejecutarlas con destreza y fluidez lo que conllevará una mayor probabilidad de lesión.

La carga que suponen bien las sesiones de entrenamiento o las competiciones se deben controlar de forma más o menos objetivada desde una visión global y teniendo en cuenta por un lado la heterocronía de los procesos adaptativos y regeneradores que conllevan los diferentes estímulos y los efectos de las combinaciones que se producen (Zelyalkov, 2001).

Tabla 1. Aproximación a los periodos de adaptación al entrenamiento / retención de los efectos provocados.

Un elemento fundamental para reducir la fatiga y así reducir las lesiones, será la correcta planificación y distribución de las cargas, incluyendo competiciones y entrenamiento habitualmente hasta ahora conocido como "técnico" en pista, y que supone una carga que deberá ser igualmente controlada si queremos reducir la fatiga, mejorar la recuperación y llevar a cabo una buena prevención de lesiones.

El entrenamiento de resistencia o de reducción de la fatiga, retraso de la aparición de la misma y de la mejora de la recuperación entre partidos y sesiones, será un elemento fundamental a la hora de mejorar el rendimiento pero también de prevenir procesos lesivos. La capacidad de mantener altos niveles de explosividad, de acierto técnico, de control corporal y eficacia coordinativa durante el juego, dependerán de un eficaz trabajo de resistencia específica y global, que permitan manifestar un elevado nivel de juego en toda su complejidad. El retraso en situaciones de fatiga en la aplicación de la fuerza manifestada en el movimiento articular una vez dada la orden, parece manifestarse de forma más clara en acciones que solicitan las fibras explosivas de forma inmediata y que por lo tanto suponen un mayor estrés neuromuscular (Romero, 2011), al mismo tiempo esta fatiga se manifestará en las fibras musculares solicitadas metabólicamente y también neuromuscularmente, por lo que se deberá preparar al tenista para esta fatiga y los riesgos que conlleva y, no para la fatiga de correr en cinta, hacer elíptica o subir al Tourmalet, aunque puedan tener su sitio en la preparación sobre todo si dispusiéramos de un largo periodo de tiempo.

Flexibilidad y lesión

Resulta fundamental el conocimiento de los requerimientos de flexibilidad, las manifestaciones más relevantes, formas de control y posibles propuestas de programación en interrelación con el resto de cualidades. Básicamente los tipos de flexibilidad que intervienen de forma decisiva en la práctica del tenis son: la flexibilidad estática o pasiva y la dinámica o cinética. La flexibilidad estática a pesar de no ser una manifestación específica de las acciones del juego, si que influirá sobre la dinámica como elemento limitante del rango de movimiento o de reducción de la fluidez gestual. Este tipo de flexibilidad sin un grado de movimiento relevante servirá de protección frente a posibles gestos forzados, por tratarse en su mayor expresión de la máxima capacidad de extensión en un movimiento.

La flexibilidad dinámica será la utilizada en las acciones propias del juego y por lo tanto estamos hablando de la manifestación determinante en el desarrollo del mismo. En el ámbito del entrenamiento resulta de gran interés trabajarla en ocasiones en ejercicios junto a la elasticidad y fuerza explosiva, potenciando la viscoelasticidad óptima y la manifestación combinada como ocurre durante el juego.

Los requerimientos cuantitativos en el desarrollo de la flexibilidad serán los que permitan ejecutar con un margen de seguridad, en el caso del tenis amplio por el carácter abierto y variable de las tareas, y con fluidez coordinativa las diversas acciones del juego  lo que podríamos denominar flexibilidad de trabajo. Este margen "extra" de elongación muscular, tendinosa y ligamentosa, sobre la de trabajo, nos permitirá prevenir lesiones, lo denominaríamos flexibilidad residual. Sin embargo un exceso de elongación ligamentosa y de movilidad articular, podría ser causante de un mayor riesgo de algunos tipos de lesión tanto articulares como musculares y ligamentosas, al mismo tiempo que un elemento de pérdida de elasticidad y explosividad en las acciones.

Un concepto interesante a la hora de plantear un trabajo racional es el de déficit de flexibilidad. Se trataría de la diferencia existente entre la flexibilidad estática y la dinámica, especialmente en situaciones cinéticas de alta velocidad. Que la flexibilidad estática sea superior nos aportará un margen residual que nos ayudará a prevenir lesiones, pues quedará un rango de movimiento por cubrir limitado por los receptores musculares y tendinosos, que actuaran ante estiramientos excesivos, poco habituales o violentos, como ocurre con el reflejo miotático. Sin embargo será interesante a su vez reducir este déficit, trabajando de forma adecuada la flexibilidad dinámica (mayor especificidad), y de esta forma obtener un alto rendimiento en situaciones reales de movimientos rápidos y al mismo tiempo tener una buena preparación para estas situaciones a altas velocidades y la agresión que supone para las diversas estructuras.

A la hora de llevar a cabo una programación del trabajo de estiramientos, se debe conocer las zonas que sufren una mayor cantidad de lesiones por motivos de hipertonía, acortamiento y falta de laxitud adecuada. Habrá que tener especial cuidado con el acortamiento de los psoas, isquiotibiales, sóleo y gemelos, cuadrado lumbar, músculos del antebrazo y los rotadores anteriores del hombro.

Un elemento a veces no tenido suficientemente en cuenta es la necesidad de valorar, cuando se observe un acortamiento, si existe un espasmo en este músculo, lo que supondría quizás un debilitamiento de los músculos afectados y no un acortamiento. En ocasiones, los acortados son los antagonistas y deberíamos fijar nuestra atención en éstos a la hora de  estirarlos y liberarlos y, de esta forma actuar sobre el correcto equilibrio muscular.

Equilibrio muscular y lesión

En el apartado de flexibilidad ya se han dado diferentes claves del problema del equilibrio muscular, pues el óptimo nivel de flexibilidad residual y dinámico, junto a un correcto tono muscular será un factor capital en el equilibrio muscular, y el trabajo de flexibilidad en sus diversas formas una de las herramientas fundamentales. El control de la carga también será básico y el trabajo orientado al tenis y con acciones globales y a velocidades adecuadas otro de los elementos básicos para un óptimo control y equilibrio corporal.

Pero cabría añadir algún elemento más, por un lado deberemos tener en cuenta que el ser humano tiene desajustes y desequilibrios que resultan fisiológicos, y otros que se producen al contacto con el medio externo o tras cambios internos y que no son dañinos sino imprescindibles como sistemas de adaptación para mantener la dinámica de búsqueda de la homeostasis, siendo la esencia de nuestra capacidad adaptativa mediante el llamado síndrome general de adaptación, propuesto por Seyle en 1936 (Seyle, 1956), y la base del entrenamiento mediante los ciclos de sobrecompensación que propuso Jakolev por los años 50 (Jakolev, 1977). Esto es algo que parece olvidarse a la hora de prevenir lesiones en el mundo del deporte y más concretamente en el tenis, pues sin duda existen descompensaciones fisiológicas y descompensaciones adaptativas al deporte, por lo que en ocasiones buscar adaptaciones analíticas supuestamente enfocadas a evitar descompensaciones del tenis, podrían por un lado ir en contra de las necesidades propias del juego demandadas para el rendimiento y, por otro lado suponen la presunción de que sabemos exactamente que niveles musculares se requieren, no ya entre los músculos de un sedentario, o de un deportista, sino de un tenista.

Con esto no quiero decir que no se produzcan descompensaciones, como la rotación interna excesiva a nivel del hombro, debido a un acortamiento de los rotadores internos y el posible debilitamiento de los rotadores externos, sino que lo primero será controlar las cargas, analizar la situación individual del tenista y llevar a cabo una buena preparación específica con acciones globales y cargas importantes. En ocasiones resulta que el volumen de entrenamiento de juego es totalmente ilógico y poco eficaz con excesivo trabajo no útil e incluso negativo, y el trabajo de fuerza con cargas altas y explosivas que podrían llevar una adaptación al juego y al mismo tiempo proporcionar niveles de fuerza globales por encima de los requeridos y solicitados durante la práctica del tenis, simplemente no se realiza o solo se lleva a cabo durante un periodo corto. En estos casos claro que el trabajo analítico podrá ser no interesante sino imprescindible, pero entonces se estará entrando en una vía de solución del problema y no tanto de prevención. Se trata de solucionar los problemas derivados de no trabajar con intensidades adecuadas la fuerza, no prevenir el acortamiento muscular y no controlar la carga.
A la hora de mantener un buen equilibrio muscular recomendamos:

  • Una adecuada sinergia entre las diferentes acciones del juego: flexibilidad dinámica, elasticidad, fuerza explosiva, acción excéntrica-concéntrica.
  • Un buen nivel de flexibilidad residual, flexibilidad dinámica y elasticidad.
  • Un trabajo de flexibilidad y fuerza en situaciones excéntricas.
  • Preparación de la fuerza con movimientos globales que sirvan de compensación con cargas altas y velocidades medias y altas: remos a diferentes ángulos de acción, dominadas fijando escápulas, lanzamientos posteriores de balones, zancadas en diversas direcciones, sentadillas con pesos libres y elevación de talones.
  • Un buen nivel de fuerza y estabilidad en los músculos del tronco y extremidades superiores que incidirá tanto en las lesiones de estos como en las de rodilla, tobillos, ligamentos, etc.
  • Entrenamiento de la capacidad de frenado de los músculos antagonistas: acciones de lanzamientos sin lanzar, frenados de barras previa acción explosiva.
  • Entrenamiento en situaciones de desequilibrio de los músculos agonistas, antagonistas y sinergistas con movimientos orientados, dirigidos y específicos.
  • Fortalecimiento de la musculatura abdominal mediante diversos métodos: encogimientos, acciones de fijación y estabilidad, y ejercicios isotónicos con activación aductora (gran activación abdominal y prevención osteopatía pubis).
  • Fortalecimiento de la zona lumbar y paravertebrales, sin excesiva hiperextensión a nivel lumbar.
  • Control y tratamiento de los posibles acortamientos del tenis como rotadores internos del hombro, pectoral, soleo y gemelos, psoas, aductores. Existen una importante cantidad de sistemas que actúan a nivel muscular, fascial y articular, por lo que sería demasiado extenso profundizar en ello en este artículo. Algunos de los instrumentos o técnicas posibles se citan en la tabla 2.

Tabla 2. Algunos métodos para prevenir y tratar posibles descompensaciones y acortamientos musculares.

Técnica, coordinación, propiocepción, estabilidad y lesión

Una elevada estabilidad  y una buena técnica implican una reducción de los movimientos poco fluidos, de las paráxias y de la incorrecta coordinación muscular y segmental, mejorará la eficacia de las acciones, reducirá la fatiga y la posibilidad de lesiones. La capacidad para ejecutar las acciones a las velocidades requeridas durante el juego e incluso la capacidad de jugar con una menor exigencia conllevará un menor riesgo de lesión.

Existen situaciones como el servicio, el remate o la derecha en el que se pueden producir unas grandes rotaciones de la columna vertebral, sin embargo esto debe reducirse al máximo, pues en una correcta técnica no debería haber pronunciadas rotaciones a nivel lumbar.

Otra lesión frecuente es a nivel abdominal, especialmente en la fase de estiramiento acortamiento, que ocurre en golpes de fondo, pero especialmente en el servicio y remate. No obstante a pesar de ser importante tener preparada la musculatura abdominal, el factor principal será reducir o eliminar en lo posible esta acción que no aporta mucho, pues debe ser una acción ejecutada principalmente a través de la flexión de la cadera, siendo la rotación y especialmente la extensión y flexión abdominal muy poco eficaz por tratarse de un musculo con escasa capacidad de ejercer fuerza y menos explosiva, al mismo tiempo su disposición anatómica lo coloca en un situación de debilidad y resulta difícil observar un tenista que los solicite mucho que no tenga una rotura de fibras en algún momento de la temporada.

En cuanto al hombro dominante las lesiones suelen venir por un alto rango de movimiento y un elevado volumen de solicitación especialmente en el servicio, que provoquen dolor o inestabilidad en la articulación (Genety y Brunet Guedj, 1984), por lo que se deberá intentar controlar la carga de trabajo y competición, lograr una adecuada movilidad pasiva estática, pero también dinámica-activa, y valorar la movilidad de rotación externa que se suelen manifestar reducido en tenistas. Para prevenir o subsanar este problema, resultará importante estirar y liberar los rotadores internos y fortalecer los externos, si bien esto ya puede ser solucionado de forma muy considerable con un importante trabajo de movimientos de rotación externa de carácter global en la preparación de fuerza.

Las lesiones a nivel del tríceps sural se producen por los cambios de dirección explosivas, pero también por las continuas acciones de apoyo y elevación del talón, sucediéndose situaciones de apoyo total o casi total en los momentos de ajuste y golpeo para proporcionar una buena estabilidad al golpe, con acciones de salida y carrera con flexión dorsal. Las situaciones de apoyo estable previo al golpe se producen con una flexión de rodillas por lo que  se solicitará un estiramiento de gemelos y especialmente del soleo, y será una situación dinámica y de desaceleración, lo que conllevará concentraciones excéntricas y de ciclo estiramiento-acortamiento. Esto implica que se deberá trabajar en estos cambios continuos, con aceleraciones y desaceleraciones, con posteriores extensiones globales más o menos pronunciadas según sea el tipo de golpe, cortado, más o menos liftado y más o menos recto.

Otro factor es el producido por el tipo de situaciones abiertas y con incertidumbre que conllevan el riesgo de acciones puntuales que provocan modificaciones radicales del gesto técnico y que suponen una agresión mayor a las estructuras corporales.

Para prevenir las lesiones en relación a la técnica resultará interesante:

  • Reducción de las rotaciones vertebrales.
  • Reducción de las flexiones y extensiones lumbares y abdominales.
  • Ajustar los rangos de solicitación a las posibilidades individuales.
  • Fortalecimiento abdominal, lumbar y paravertebral: con un predominio de los ejercicios de fijación sobre superficies inestables y con movimientos manteniendo la tensión abdominal que permita la aplicación del movimiento solicitado de la forma más eficaz y eficiente.
  • Adecuada flexibilidad residual y dinámica: que permita realizar las acciones con un déficit de aplicación del rango de movimiento y frente a los diferentes rangos de velocidad.
  • Preparación de las situaciones excéntricas y de ciclo estiramiento-acortamiento que se producen durante los desplazamientos y golpeos.
  • Preparar frente a situaciones explosivas y forzadas en situaciones de fatiga, retrasando las adaptaciones que se producen en los gestos cuando los músculos principales se fatigan, y mejorando también el rendimiento con estas adaptaciones.
  • Preparación frente a acciones de combinación de los diferentes elementos como flexibilidad dinámica, elasticidad, fuerza explosiva, coordinación, estabilidad.
  • Trabajo propioceptivo y coordinativo: principalmente con acciones de juego sobres elementos de inestabilidad como minitramp, colchonetas, patinetes, platos de equilibrio, plataformas con ruedas, etc. También se pueden eliminar la visión como principal sentido externo humano y el predominante durante el juego. El combinar acciones sobre superficies inestables con los ojos cerrados, seguidas de acciones de golpeos, saltos, acciones de flexibilidad dinámica, permitirá una mejora de la estabilidad, eficacia en el juego, una mejor manifestación de todos los elementos del juego en sinergia positiva y una prevención de las posibles lesiones durante el juego.

Fuerza, velocidad y lesión

Cuando se lleva a cabo una acción se produce una situación muy relacionada con la coordinación intermusucular y la técnica, se trata de la coactivación de los músculos antagonistas, esta acción sirve de mecanismo de prevención al estabilizar la articulación, sin embargo en ocasiones puede dificultar la efectividad del movimiento especialmente cuando se trata de acciones muy exigentes (Izquierdo y cols., 2008). Este mecanismo del sistema nervioso puede resultar excesivo en sujetos inexpertos presentándose de forma diferente según halla incertidumbre en la acción, según el tipo de músculo, la velocidad de ejecución, situación articular y posibles lesiones anteriores. Ahora bien se puede reducir en parte con el trabajo de fuerza (Carolan y Cafarelli, 1992) y propioceptivo, realizando una función efectiva para prevenir lesiones si se mantiene en la optima medida y se presenta en las fases adecuadas. Así según sea la acción deberá producirse o no y de una forma más o menos intensa en las diversas situaciones de las acciones del juego, por lo que el trabajo específico variado y con cambios de ritmo, eliminando la visión o en situaciones inestables permitirá mejoras durante el juego y será una buena forma de prevención.

Como ya hemos señalado el mayor número de lesiones se presentan en las acciones con un componente excéntrico y en la zona de unión músculo-tendón, por lo que será muy importante tener preparado al tenista para este tipo de cargas. Al mismo tiempo las fibras más lesiónales son las FTI y FTII, y las acciones más lesivas son las explosivas, por lo que no deberemos evitarlas en el trabajo de fuerza y si prepararse para ellas. Un factor determinante en la mayor o menor disposición a tener lesiones por parte del tenista, será su composición muscular. Así un porcentaje mayor de fibras rápidas y una capacidad de realizar acciones más veloces y explosivas, supondrá un mayor riesgo de lesión, lo que conlleva tener con estos jugadores un mayor cuidado en la magnitud y disposición de las cargas.

Otro factor que podría ser relevante es el entrenamiento excesivo con cargas lentas que provocarían una reducción en su capacidad de manifestación explosiva y provocaría lesiones en estas fibras rápidas cuando durante el juego se solicitaran (Woods y cols., 2004). Por lo tanto si las lesiones se producen mayoritariamente en las fibras rápidas, si en muchas ocasiones se tratan de músculos de predominancia explosiva como los isquiosurales o tríceps braquial, en jugadores explosivos, y frente a situaciones complejas de alta velocidad, la preparación para evitar estas lesiones más eficaz no será el trabajo lento, sino la buena adaptación a las acciones explosivas del juego.

Se observa como un factor que podría producir un mayor número de lesiones que se trate de músculos biarticulares como los isquiotibiales, recto anterior o gemelos. Para prevenir la peligrosa incidencia en este tipo de lesiones que además manifiestan un elevado número de recidivas, se debería evitar el fortalecimiento aislado de los músculos, especialmente de forma monotarticular como extensiones de rodillas (en el caso del cuádriceps se da la presencia de los músculos monoarticulares) o flexiones de rodillas, lo que conllevaría un riesgo de desajustes intermusculares dentro del propio grupo muscular, pero también con los antagonistas, y lo que aún podría ser más importante en la capacidad de realizar con eficacia acciones combinadas coordinadas y con unos ritmos de ejecución elevados. Se deberá trabajar mayoritariamente con acciones biarticulares, de forma global y con gradientes de fuerza y velocidades totales elevadas (Siff y Verkhoshansky, 2000., Gonzalez Badillo y Ribas Serna, 2002).

También resulta relevante que las cargas durante el juego tienen unas características concretas en la manifestación de fuerzas y ángulos de aplicación que deberán ser la base del trabajo de optimización del rendimiento y de la prevención de las lesiones. Un factor determinante en la mayor o menor disposición a tener lesiones por parte del tenista, será su composición muscular. Así un porcentaje mayor de fibras rápidas y una capacidad de realizar acciones más veloces y explosivas, supondrá un mayor riesgo de lesión, lo que obliga tener con estos jugadores un mayor cuidado en la magnitud y disposición de las cargas.

El trabajo excéntrico supondrá si no es regulado de forma adecuada una agresión excesiva para el organismo del sujeto, suponiendo una carga más difícil de recuperar que las de tipo concéntricas, pero son un estímulo más eficaz sobre el tejido conjuntivo y las fibras musculares y tendinosas, provocando adaptaciones parece ser incluso en la división y multiplicación posterior de los sarcómeros. Por lo que utilizado de forma certera supondrá adaptaciones que permitirán una mayor capacidad de generar fuera y una mayor resistencia de los diversos tejidos a las lesiones. No se debe olvidar que las mejoras son muy selectivas en relación al tipo de contracción, ángulo de aplicación y explosividad de la ejecución (García López, 2008), lo que determinará la elección de los ejercicios, la especificidad, la complejidad con otros factores, el tiempo de descanso y la velocidad de realización.

Por lo tanto se deberá trabajar fundamentalmente las acciones excéntricas y de ciclo estiramiento acortamiento mediante acciones de juego lastradas o no, trabajos con gomas, saltos y lanzamientos, y movimientos con cargas libres. Otros ejercicios interesantes complementarios bastante en boga son:

  • Cinturón ruso: supone la ventaja de poder incidir de una forma excéntrica directamente sobre zonas con alta incidencia de lesión como la musculatura isquiosural y los cuádriceps. Se trataría de una acción excéntrica con más o menos movimiento, que estaría dentro de los ejercicios de fuerza general orientada y preventiva, en los que se intentará lograr una mayor incidencia sobre el tendón y la zona miotendinosa. Se puede complementar con un estímulo mediante electroestimulación o sobre una plataforma de vibraciones.
  • Plataformas de vibraciones: utilizada para el deporte desde Nazarov en 1970, se trata de la aplicación de vibraciones cortas, que pueden orientarse hacia la recuperación con intensidades bajas y sobre la fuerza y fuerza explosiva con intensidades por encima de 40Hz. Se trata de una aplicación global, que se puede realizar con movimiento o no, y que podría suponer un estímulo hormonal, óseo, articular y muscular preventivo y de incremento del rendimiento. En mi opinión hay que ser muy conservador a la hora de utilizarlo y  nunca como entrenamiento principal. Trataría de aprovechar el efecto propioceptivo y agudo que proporciona, posibilitando una mayor fuerza explosiva en las acciones posteriores de saltos o con cargas. Para ello se utilizarían aplicaciones cortas de 10 a 30", más acordes con los estímulos de tipo explosivo que las por encima de 1', utilizadas en la mayor parte de los estudios.
  • Polea cónica: permite realizar acciones muy variadas incluyendo las específicas del juego y si se desea a elevadas velocidades por lo que la especificad tanto de ritmo de ejecución como de estructura del movimiento será muy alta.
  • Sistema Yo-Yo: similar a las poleas y con la posibilidad de aplicar altas tensiones pero a menor velocidad que con las poleas cónicas, por lo que tiene un especial interés para complementar los trabajos de fuerza máxima y la prevención de lesiones. Resulta especialmente interesante el diseño que permite hacer movimientos tipo sentadillas, tijeras, etc. Sin embargo no aporta tanta variabilidad ni especificidad en las acciones como las poleas cónicas ni las gomas.

Optimo estado de forma, planificación y lesión

El entrenamiento preventivo clásico formado por una batería de ejercicios, deberá tener un lugar relevante pero secundario, dentro de la planificación global del tenista. Igual que no puede relegarse a una serie de ejercicios fijos en pretemporada o al acabar o empezar algún entrenamiento, tampoco se puede convertir en la parte fundamental de la preparación del jugador. Se puede asegurar que no debe ser nunca el principal medio de recuperación y prevención del deportista.
La planificación deberá incluir de forma coordinada e interrelacionada los objetivos de lograr el máximo rendimiento durante el juego y la prevención de lesiones. Deben ser el principal mecanismo para evitar en lo posible las lesiones, y debe abarcar toda la preparación incluido el denominado entrenamiento invisible, con especial importancia al adecuado sueño y una nutrición completa y orientada a los requerimientos de la actividad del jugador. Para lograr un buena planificación en toda su complejidad se respetaran los principios básicos de individualidad, especificidad y complejidad.

Los objetivos principales en la planificación y preparación del tenista para optimizar la prevención serán:

  • El control de la carga y su distribución como factor fundamental de prevención de la fatiga y las lesiones.
  • El uso de ejercicios globales.
  • El entrenamiento de movimientos y no de músculos.
  • Una capacitación para regímenes de alta velocidad.
  • Unos valores residuales de fuerza, reduciendo el volumen de acciones agresivas durante el juego principalmente a nivel articular y muscular.
  • Retraso de la fatiga en situaciones específicas, y preparación para ejercer acciones explosivas frente a situaciones de fatiga.
  • El trabajo complejo que posibilite una interrelación entre la manifestación de la fuerza, flexibilidad, elasticidad, resistencia, velocidad, coordinación, propiocepción, toma de decisión, confianza, voluntad, etc., manifestándose como un todo durante el juego y lógicamente también en su preparación, permitirá evitar o soportar mejor las situaciones lesivas.

CONCLUSIONES

  • La programación y planificación tendrán un componente unificador y canalizador que otorgarán racionalidad a la planificación en toda su globalidad de rendimiento y prevención. Obtener unas adecuadas sinergias entre todos los componentes de la planificación, supondrá un mayor rendimiento, recuperación y prevención de lesiones.
  • La importancia del trabajo propioceptivo sin visión o en situación de inestabilidad y en situaciones de juego lo más variadas posible para mejorar la estabilidad y la coordinación inter e intramuscular frente a las situaciones de juego.
  • Trabajar la coordinación y la técnica específica con situaciones diversas y elementos dificultadores.
  • La importancia del trabajo excéntrico y de ciclo estiramiento acortamiento.
  • La necesidad de una adecuada flexibilidad residual.
  • La importancia de una buena flexibilidad dinámica con alta capacidad de manifestarse junto a la elasticidad y fuerza explosiva.
  • La importancia de un control del equilibrio muscular y un estado adecuado del tono muscular, mediante el control y el uso de diferentes técnicas.
  • La predominancia en el entrenamiento de fuerza del trabajo global y explosivo.
  • La importancia del trabajo complejo en el que se produzcan sinergias positivas entre todos los factores determinantes en el rendimiento.
  • La capacidad de retrasar y soportar la fatiga frente a situaciones complejas, explosivas y específicas.
  • La capacidad de controlar y soportar el estrés frente a situaciones complejas específicas.
  • La globalidad de la preparación incluye el cuidado del llamado entrenamiento invisible, especialmente en lo que respecta a un adecuado sueño y una correcta alimentación.

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Cita en Rev Entren Deport

David Suárez Rodríguez (2013). Prevención de Lesiones en el Tenis Desde una Visión Global. Rev Entren Deport. 27 (1).
https://g-se.com/prevencion-de-lesiones-en-el-tenis-desde-una-vision-global-1523-sa-k57cfb2722300c

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