Prueba Contrarreloj

La valoración del rendimiento tanto en el campo como en el laboratorio constituye una instancia muy importante tanto para investigadores como para entrenadores y otros profesionales ya que a través de la misma es posible determinar el nivel del rendimiento del deportista en un dado momento, obtener un perfil fisiológico, estudiar la respuesta a un dado protocolo de entrenamiento, etc.

En la actualidad se sabe que algunos de los aspectos más importantes a la hora de aplicar una dada prueba física son los siguientes:

1) La misma debe ser válida, esto es, a través de la prueba se puede medir precisamente lo que se desea medir.

2) La misma debe ser reproducible, esto es, al aplicarla dos veces a un mismo grupo la correlación entre los resultados debería ser muy alta.

3) La misma debe ser sensible, esto es, a través de la misma debe ser posible valorar cambios pequeños en el nivel de forma del deportista.

4) La misma debe ser específica para el deporte, esto es, debe implicar un patrón de movimiento, y condiciones tan similares como sea posible a las que enfrenta el atleta en su deporte.

Un tipo de prueba física que cumple con estos requisitos es la prueba por tiempo, time trial o contrarreloj, siempre y cuando la distancia prescripta sea apropiada. En la misma el deportista debe, al igual que en una competición, recorrer una dada distancia establecida en el menor tiempo posible.

De manera característica, las pruebas contrarreloj son realizadas por los deportistas de resistencia con un patrón similar, que implica una salida a alta intensidad, una reducción progresiva del ritmo, y una aceleración final o “remate” al final de la prueba. Este patrón común puede apreciarse en la figura del siguiente enlace: http://g-se.com/es/entrenamiento-de-la-resistencia/f-ahumada-entrenamiento-o/biblioteca/prueba-contrarreloj-o-time-trial-para-la-valoracion-del-rendimiento-en-el-ciclismo

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