Recuperación de biomarcadores de inflamación, daño cardíaco y muscular después de correr un maratón

Recuperación de biomarcadores de inflamación, daño cardíaco y muscular después de correr un maratón
 

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En las últimas 2 décadas, ha habido un aumento considerable en el número de personas que, como amateurs, practican deportes de resistencia, como las carreras de maratón y ultramaratón. La mayoría de los deportistas amateurs no están sujetos a seguimiento médico, y la literatura al respecto, aunque no concluyente, indica que este deporte no está exento de riesgos. En adultos menores de 35 años se describen casos de miocardiopatía hipertrófica, y en mayores de 35 años se han descrito casos de enfermedad coronaria, aumento de rigidez de la pared arterial y aumento de arritmias, destacando casos de fibrilación auricular (Maron 2003, Mohlenkamp 2008, Mont 2009). Schnohr y cols. (2015), comparando una muestra de 1.098 corredores con una muestra de 3.950 adultos sedentarios, encontraron que los corredores que realizaban deportes ligeros o moderados tenían una mortalidad menor que los adultos sedentarios (tasa de riesgo: 0.51; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0.24 –1.10); sin embargo, los que practicaban deportes de resistencia o muy exigentes, tenían una tasa de mortalidad que no era estadísticamente diferente a la del grupo sedentario (Tasa de riesgo: 0.94; IC 95%: 0.40-2.18) (Schnohr 2015).

La actividad física está relacionada con el nivel de bienestar y es parte de un estilo de vida saludable. Se recomienda para el control del peso, para retrasar la aparición de trastornos crónicos y prevenir diversas enfermedades (Banfi 2012, Pate 1995). El Colegio Americano de Medicina Deportiva y la Asociación Americana del Corazón, en 2007, aconsejaron a los adultos sanos que realizaran, al menos, actividad física aeróbica a una intensidad moderada durante 30 minutos 5 días a la semana o ejercicio vigoroso durante 20 minutos 3 veces al día por semana o la combinación de ambos tipos de actividad (Haskell 2007). El ejercicio físico induce cambios en el sistema inmunológico y cambios metabólicos, con regulación positiva de ciertos factores enzimáticos y proteicos. Cuando este ejercicio físico es intenso o extremo, la respuesta inmunitaria es similar a la provocada por otros estresores, provocando efectos que no son beneficiosos para el deportista (Fonseca 2009, Kerschan-Schindl 2015). Se produzca o no daño sistémico, los niveles de mioglobina, troponina, creatina quinasa (CK), lactato deshidrogenasa (LDH) y proteína C reactiva (PCR), entre otros biomarcadores que forman parte de la respuesta inflamatoria aguda, aumentan considerablemente su concentración en sangre después de un deporte de resistencia o de muy alta exigencia (Kobayashi 2005, Pedersen 2000).

Por tanto, recientemente el Dr. Eladio J. Collado-Boira de la Universidad Jaime I Castellón (España), llevó a cabo un estudio al respecto cuyo propósito de esa investigación fue explorar el impacto fisiológico del ejercicio físico intenso sobre biomarcadores de daño celular e inflamación, explicar el patrón de recuperación post-maratón y estudiar posibles correlaciones con las diferentes variables de estudio: sexo y edad biológica de los corredores, tiempo de carrera y gasto energético.

Se trata de un estudio experimental de medidas repetidas (pre-post maratón). Se analizaron los biomarcadores lactato deshidrogenasa (LDH), creatinakinasa (CK), troponina T de alta sensibilidad (hs-TNT) y proteína C reactiva (PCR) en un total de 86 corredores, 24 horas antes del maratón, inmediatamente después de finalizada la carrera y a las 24, 48, 96 y 144 horas post-carrera. Los análisis comparativos se realizaron mediante las pruebas de Friedman y Wilcoxon. Las correlaciones entre variables dependientes e independientes se analizaron mediante correlaciones de Spearman. Los datos fueron procesados a través del paquete IBM SPSS, versión 23. Valor significativo fue de p ≤0.05.

La LDH aumentó y mostró diferencias significativas (p ≤0.001) para todos los momentos, en comparación con el valor de la LDH inicial, normalizándose después de 192 horas (p = 0.667) (tamaño del efecto [ES], r = 0.807). La CK aumentó y mostró diferencias significativas (p ≤0.001) (ES, r = 0.975) hasta 96 horas después, normalizándose a las 144 horas. La hs-TNT presentó un incremento y mostró diferencias significativas (p ≤0.001) entre los tiempos de pre- y post-carrera, 24 y 48 horas, normalizándose a las 96 horas, aunque mostró un nuevo valor significativo a las 192 horas (p ≤0.001) (ES, r = 0.519). La PCR aumentó y mostró diferencias significativas (p ≤0.001) entre los tiempos pre- y post-carrera, a las 24, 48, 96, 144 y 192 horas después de la carrera.

La recuperación tras las alteraciones producidas por el maratón varía según el biomarcador. Los niveles sanguíneos de los biomarcadores disminuyen con tiempos de carrera más largos. Un mayor gasto energético aumenta los niveles sanguíneos de LDH, CK y hs-TNT.

Aplicaciones prácticas

Estos resultados brindan una visión integral de cómo evoluciona el daño muscular, cardíaco e inflamatorio la semana después de correr un maratón y originalmente muestran que la normalización de los biomarcadores asociados con estos 3 procesos ocurre en diferentes momentos. Esto es particularmente importante para las comunidades médicas y los entrenadores. Por un lado, el establecimiento de esos puntos de normalización esperados podría facilitar a los médicos la interpretación de los valores analíticos de los corredores aficionados que acuden a los servicios de urgencias hospitalarios (por alguna enfermedad no relacionada) la semana después de competir en un Maratón. Por otro lado, los entrenadores deben tener en cuenta el conocimiento de estos diferentes tiempos de recuperación para daños musculares, cardíacos e inflamatorios al planificar las sesiones de entrenamiento de sus atletas después de la carrera. Además, de acuerdo con las relaciones encontradas entre el tiempo de carrera y la liberación de los biomarcadores, parece aconsejable que los corredores más rápidos eviten durante más tiempo las sesiones de entrenamiento asociadas con un mayor daño muscular (es decir, carrera y entrenamiento de la fuerza), mientras que en los corredores más lentos, una mayor respuesta inflamatoria, podría esperarse después de un maratón.

 

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