Respuestas de los juegos reducidos vs. Entrenamiento de carrera intermitente en deportes colectivos

Publicado 11 de agosto de 2015, 22:52

Respuestas de los juegos reducidos vs. Entrenamiento de carrera intermitente en deportes colectivos

Blog realizado por David Casamichana.

Introducción

La capacidad de resistencia de los deportistas tradicionalmente ha sido desarrollada por intervenciones basadas en carreras atléticas. En este sentido, son numerosas las propuestas que han demostrado cierta efectividad a la hora de mejorar uno o varios de los componentes relacionados con la resistencia, donde en los últimos años han cobrado un especial protagonismo las carreras interválicas de alta intensidad o high-intensity interval training (HIIT). Dicha metodología esta basada en una serie de repeticiones de una duración corta-larga de trabajo repetidas en el tiempo, intercaladas con periodos de recuperación (Billat, 2001).

Por el contrario, propuestas donde los jugadores se enfrentan a situaciones de juego más cercanas a la realidad competitiva del jugador de fútbol se están utilizando con diversos propósitos, entre los que destaca la mejora condicional del futbolista. Los juegos reducidos (JR), también denominados en la literatura como “acondicionamiento basado en habilidad” o “entrenamiento basado en el juego” (Gabbett, 2006; Gabbett, Jenkins, y Abernethy, 2009), son situaciones lúdico-deportivas (Parlebas, 2001), en las que interactúan de forma conjunta todos los factores de rendimiento del juego real de una manera flexible (Wein, 1995).

Respuestas a corto plazo

En un primer momento, Sassi et al. (2004) compararon las respuestas agudas fisiológicas en 11 jugadores de fútbol profesional durante un entrenamiento basado en los JR (4 vs. 4 y 8 vs. 8) con respecto a un protocolo de carrera intervalada consistente en 4 series de 1000 m. Los autores observaron que los JR permitieron alcanzar mayores intensidades de trabajo (91% vs. 85% VO2máx).

Más recientemente, Dellal, Chamari, Pintus et al. (2008) analizaron las respuestas cardiacas en 10 jugadores de fútbol de élite con un entrenamiento de carrera intermitente de corta duración (30’’-30’’ con recuperación activa y pasiva al 100% del VO2máx, 15’’-15’’ al 110% del VO2máx, 10’’-10’’ al 110% del VO2máx, 5’’-20’’ al 120% del VO2máx) en comparación con diferentes formatos de JR (1 vs. 1, 2 vs. 2, 4 vs. 4 con porteros, 8 vs. 8 con y sin porteros y 10 vs. 10). Los resultados indicaron una respuesta cardiaca (%FCres) más heterogénea durante los JR (CV intrasujeto= 11.8%) comparado al entrenamiento de resistencia intermitente de corta duración (CV intrasujeto= 5.9%). Además, la respuesta cardiaca fue significativamente mayor durante el protocolo de resistencia intermitente 30´´-30’’ con recuperación activa (85.7 ±3.9) con respecto a los JR de 1 vs. 1 (77.6 ±8.6), 4 vs. 4 (77.1 ±10.7), 8 vs. 8 sin porteros (71.7 ±6.3) y 10 vs. 10 (75.7 ±7.9). Con respecto al protocolo intermitente 10’’-10’’ (85.8 ±3.9), la respuesta cardiaca fue mayor comparada a los JR de 1 vs. 1 (77.6 ±8.6), 8 vs. 8 sin porteros (71.7 ±6.3) y 10 vs. 10 (75.7 ±7.9), mientras que no se observaron diferencias entre los JR de 2 vs. 2 y 8 vs.8 con porteros y los diferentes protocolos de entrenamiento de resistencia intermitente.

En función de los datos aportados se sugiere que estas dos tareas de JR podrían utilizarse para el entrenamiento de la resistencia específica en fútbol incidiendo de manera simultánea en aspectos técnico-tácticos.

Figura 1. Intensidad de las tareas de entrenamiento utilizadas por Dellal et al. (2008).

Por último, Kelly et al. (2012) analizaron un entrenamiento específico de alta intensidad (acciones con balón y carrera a diferentes velocidades), carrera interválica aeróbica (carrera alrededor del campo describiendo ochos) y JR (3 vs. 3). La prescripción de ejercicio para todos los protocolos fue de 4 series de 4 min con 3 min de recuperación activa. La FCmed (incluyendo periodos de trabajo y descanso) fue mayor para el entrenamiento específico de alta intensidad (175 ±5 ppm) y la carrera interválica aeróbica (174 ±6 ppm) comparado a los JR (170 ±6 ppm). Así mismo, la FCmed fue mayor durante el segundo, tercero y cuarto periodo de 4 min para el entreno interválico de carrera y específico, con respecto a los JR.

Parece por lo tanto, que para alcanzar intensidades de trabajo cardiovascular similar a los protocolos de carrera interválica o intermitente utilizados en el proceso de entrenamiento en fútbol, se requiere de una correcta elección de las tareas de JR. Sin embargo, la variabilidad de las respuestas fisiológicas podría ser mayor durante las tareas de JR debido a las diferentes soluciones que se pueden ofrecer a una misma situación surgida en el juego, a la idiosincrasia del jugador o a la naturaleza aleatoria del juego.

Respuestas a largo plazo

Algunos de los primeros autores en aproximarse a esta cuestión fueron Reilly y While (2004), los cuales evaluaron el efecto de un entrenamiento aeróbico interválico (6 series de 4 min al 85-90% VO2máx) y un entrenamiento basado en los JR (6 series de 4 min realizando una tarea de 5 vs.5) en jugadores de alto nivel durante 6 semanas. Los autores no observaron diferencias significativas entre grupos para ninguna de las mediciones realizadas (fuerza explosiva de salto, test de agilidad, dribling test de habilidad en fútbol, test de repetición de carrera de ida y vuelta de 30’’ para evaluar la capacidad aeróbica, y un test de carrera de ida y vuelta para medir el VO2máx), concluyendo que los JR pueden ser sustitutos aceptables del entrenamiento de carrera interválica para mantener el acondicionamiento físico del jugador durante la temporada de competición.

Impellizzeri et al. (2006) compararon los efectos de un entrenamiento específico basado en JR (3 vs. 3 + porteros, 4 vs. 4, 4 vs. 4 + porteros y 5 vs. 5) con respecto al entrenamiento interválico de carrera (4 series de 4 min al 90-95% VO2máx) en jugadores junior profesionales durante 4 semanas de pretemporada y 8 semanas de la temporada. Los autores encontraron similares incrementos de rendimiento entre la carrera intervalada y los JR para el VO2máx (8% vs. 7%), umbral de lactato (13% vs. 11%), y la economía de carrera (3% en ambos grupos), además de observarse un aumento del tiempo en el que los jugadores permanecían en carrera a diferentes velocidades, disminuyendo el tiempo en el que los jugadores se encontraban parados o andando. Este estudio muestra que los JR pueden considerarse un modo efectivo de entrenamiento para mejorar el acondicionamiento físico del jugador y el rendimiento durante el partido, pudiendo entrenar aspectos técnico-tácticos de forma concurrente.

Por otro lado, Hill-Haas, Coutts, Rowsell y Dawson (2009) compararon los efectos de 7 semanas de entrenamiento basado en las situaciones de JR (2 vs. 2, 3 vs. 3, 6 vs. 6 + 1, 6 vs. 7) con respecto a un protocolo de entrenamiento fundamentado en el entrenamiento aeróbico genérico mixto (potencia aeróbica, carrera intermitente de alta intensidad, sprint y entrenamiento de repetición de sprint). La percepción subjetiva del esfuerzo y la carga de entrenamiento diaria fue mayor en el grupo de entrenamiento aeróbico genérico (8.2 ±1.0 AU vs. 7.5 ±1.2 AU y 270 ±59 vs. 250 ±53, respectivamente). Los resultados no mostraron diferencias significativas en la mayoría de las variables para las mediciones pre y post test, ni entre protocolos (tiempo en cada rango de intensidad cardiaca, capacidad y potencia aeróbica, tiempo hasta el agotamiento, test MSFT, RSA, sprint de 5 y 20 m), aunque si se observó una mejora similar en ambos protocolos en el test Yo-Yo de Recuperación Intermitente Nivel 1.

Figura 2. Distancia recorrida durante el Yo-Yo de Recuperación Intermitente Nivel 1 antes y después de la intervención de entrenamiento propuesta por Hill-Haas et al. (2009).

Safania, Alizadeh y Nourshahi (2011) evaluaron los efectos de un protocolo basado en JR (2 vs. 2, 3 vs. 3 y 4 vs. 4) y carrera aeróbica interválica (4 series de 4 min al 70-95% VO2máx) encontrando que tras 6 semanas de entrenamiento, ambos grupos mejoraron en todas las variables estudiadas: VO2máx, RSA, potencia mínima, máxima y media.

Recientemente, Dellal, Varliette, Owen y Chirico (2012) compararon la efectividad de la aplicación de 9 sesiones de JR (2 vs. 2 y 1 vs. 1) con respecto a 9 sesiones de resistencia intermitente (30’’-30’’, 15’’-15’’ y 10’’-10’’) en jugadores adultos amateurs en el rendimiento del test continuo Vameval y el test intermitente con cambios de dirección de 30’’-15’’. Los resultados demostraron que tanto el grupo que entrenó a través de los JR como el grupo de entrenamiento de carrera intermitente mejoraron significativamente el test Vameval (6.6% vs. 5.1%, respectivamente) y el test intermitente 30’’-15’’ (5.1% vs. 5.8%, respectivamente ), no existiendo diferencias significativas en los incrementos de rendimiento obtenidos por los dos grupos.

En otros deportes colectivos diferentes al fútbol los resultados encontrados han sido similares y apoyan la hipótesis de que los JR, sí son prescritos de forma adecuada, son un estímulo efectivo para mejorar diferentes capacidades físicas de los deportistas. En jugadores juniors de baloncesto (Delextrat y Martínez, 2014) también se ha realizado la comparativa entre una intervención basada en situaciones de JR y una intervención basada en series de carrera intermitente. Las intervenciones fueron implementadas dos días a la semana, durante un periodo de 6 semanas. Los JR empleados consistieron en situaciones de 2 vs. 2 en un campo de 28 x 7.5 m, modificándose el volumen a lo largo de las semanas (llegando a realizar 2 series de 3 repeticiones de 4 minutos de duración), mientras que las intervenciones de HIIT consistieron en series de carrera de 15 segundos al 95% de la velocidad final en el test 30´´-15´´, intercaladas con recuperaciones activas de 15 segundos, llegando a realizar dos repeticiones de 13 minutos de duración en la semana 5.

Figura 3. Resultados en el test de resistencia intermitente 30´´-15´´ en función de la intervención (HIT vs. JR) y atendiendo al rol de los jugadores (titulares vs. suplentes) tras 6 semanas de intervención (Delextrat y Martínez, 2014).

Los autores encuentran una mejora similar a través de ambas intervenciones en la resistencia aeróbica (+3.4% en la intervención basada en HIIT y +4.1% en JR), sin mejoras significativas en ninguno de los parámetros registrados relativos a la capacidad de repetir sprints (RSA). Además, si tenemos en cuenta el rol de los jugadores (titulares vs. suplentes) observamos que son los jugadores suplentes los que se ven beneficiados por sobremanera con este entrenamiento adicional de dos sesiones semanales (+7.1% vs. +1.0%), mejorando sus niveles y paliando el efecto de “empeoramiento condicional” que aparece a medida que avanza la temporada (Caterisano, Patrick, Edenfield y Batson, 1997). Además, el grupo que practicó JR mejoró significativamente más en agilidad defensiva, habilidad de tiro y potencia de extremidad superior, por lo que los autores concluyen que durante la temporada competitiva y en el entrenamiento con jugadores jóvenes (juniors en este caso) se debería priorizar el entrenamiento de JR respecto al entrenamiento de carrera, debido a que se obtienen similares mejoras en resistencia aeróbica y beneficios a nivel de agilidad y técnica (Delextrat y Martínez, 2014). En este trabajo se menciona que una prescripción de ejercicio basado en los JR podría mejorar la capacidad aeróbica, componente anaeróbico específico y la habilidad de repetir acciones de alta intensidad con cambios de dirección, en proporción similar al entrenamiento intermitente de alta intensidad.

En balonmano recientemente se ha realizado la comparativa (Iacono, Eliakim, & Meckel, 2015) entre el entrenamiento interválico de alta intensidad y JR durante 8 semanas de intervención dentro del periodo competitivo. El entrenamiento de carrera realizado consistió en situaciones de carrera intermitente de 15´´ de trabajo y 15´´ de recuperación, mientras que los JR consistieron en situaciones de 3 vs. 3. La respuesta aguda de los jugadores durante la práctica fue similar, sin encontrarse diferencias significativas ni en la FCmedia alcanzada, ni en la FCpico. A pesar de que ambos métodos se han mostrado efectivos para mejorar el nivel de resistencia, velocidad y fuerza de los deportistas, tras las 8 semanas de entrenamiento, se observaron diferencias significativas entre grupos. Así, el grupo que practicó situaciones de JR consiguió mayores mejoras en las pruebas de aceleración de 10 y de 20 m, en la prueba de velocidad cambiando de dirección o agilidad pre-planeada, en las pruebas de salto CMJ y ABALAKOV y en el press de banca. Por contra, las mejoras obtenidas en la resistencia intermitente (Test Yo-Yo de Recuperación Intermitente nivel 1) no presentaron diferencias significativas, a pesar de ser mayores en el grupo que practicó las situaciones de JR. Los autores justifican las mayores mejoras en rendimiento de velocidad y fuerza, debido a las acciones realizadas durante la práctica de los JR, donde se dan con elevada frecuencia, aceleraciones, deceleraciones, cambios de dirección, saltos, bloqueos y paradas a elevada/máxima intensidad; acciones que no se dan en las carreras intermitentes de alta intensidad. Estas acciones están caracterizadas por una elevada actividad muscular con alto componente excéntrico, mostrando efectividad para mejorar la potencia de la extremidad inferior. Además, el contacto que se produce en la práctica de las situaciones de JR provoca mayor fatiga neuromuscular, daño celular (aumento en la CK) y mayor percepción del esfuerzo (Johnston, Gibson, Twist, Gabbett, MacNay, & MacFarlane, 2013). Por tanto, acciones de golpeo, bloqueo, empujes, sujeciones, junto con la elevada frecuencia de acciones de contacto entre deportistas, provoca una mayor carga de entrenamiento generando adaptaciones en la fuerza de la extremidad superior (Iacono et al., 2015). Un aspecto muy interesante es la mejora encontrada en la agilidad pre-planeada, una capacidad compleja que depende principalmente de la fuerza muscular, equilibrio, flexibilidad y velocidad. Durante la práctica de los juegos reducidos con un reducido número de jugadores participantes en la tarea, ocurren frecuentemente acciones de 1 contra 1, donde se requiere esa capacidad de cambiar de dirección de forma rápida en respuesta a un estímulo para superar o evitar ser superado por parte del jugador rival.

En base a los resultados publicados en la literatura, parece que los JR pueden considerarse tareas de entrenamiento muy útiles para mejorar la condición física de forma específica, activando los sistemas bioenergéticos y los patrones de reclutamiento muscular específicos clave en el rendimiento colectivo; aunque deberían manipularse minuciosamente las variables configuradoras de los JR, si se pretende alcanzar intensidades elevadas y disminuir la variabilidad entre jugadores.

El Dr. David Casamichana dictará la asignatura Entrenamiento de la Resistencia en el Curso Internacional de Entrenamiento en Deportes Colectivos.

Referencias

Billat, L.V. (2001). Interval training for performance: a scientific and empirical practice: special recommendations for middle- and long-distance running. Part I: aerobic interval training. Sports Medicine, 1:13–31.

Caterisano, A., Patrick, B.T., Edenfield, W.L., Batson, M.J. (1997). The Effects of a Basketball Season on Aerobic and Strength Parameters Among College Men: Starters vs. Reserves Journal of Strength and Conditioning Research, 11(1), 21-24.

Dellal, A., Chamari, K., Pintus, A., Girard, O., Cotte, T., y Keller, D. (2008). Heart rate responses during small-sided games and short intermittent running training in elite soccer players: a comparative study. Journal of Strength and Conditioning Research, 22(5), 1449-1457.

Dellal, A., Varliette, C., Owen, A., Chirico, E.N., & Pialoux, V. (2012). Small-sided games versus interval training in amateur soccer players: effects on the aerobic capacity and the ability to perform intermittent exercises with changes of direction. Journal of Strength and Conditioning Research, 26(10), 2712-20.

Delextrat, A., y Martínez, A. (2014). Small-sided game training improves aerobic capacity and technical skills in basketball players. International Journal of Sports Medicine, 35, 385-391.

Gabbett, T. J. (2006). Skill-based conditioning games as an alternative to traditional conditioning for rugby league players. Journal of Strength and Conditioning Research, 20(2), 309-315.

Gabbett, T. J., Jenkins, D., y Abernethy, B. (2009). Game-based training for improving skill and physical fitness in team sport athletes. International Journal of Sports Science and Coaching, 4(2), 273- 283.

Hill-Haas, S., Coutts, A., Dawson, B., y Rowsell, G. (2010). Time-motion characteristics and physiological responses of small-sided games in elite youth players: the influence of player number and rule changes. Journal of Strength and Conditioning Research, 24(8), 2149-2156.

Iacono, A.D., Eliakim, A., & Meckel, Y. (2015). Improving fitness of elite handball players: small-sided games vs. high-intensity intermittent training. Journal of Strength and Conditioning Research, 29(3), 835-43.

Impellizzeri, F., Marcora, S. M., Castagna, C., Reilly, T., Sassi, A., Iaia, & F., Rampinini, E. (2006). Physiological and performance effects of generic versus specific aerobic training in soccer players. International Journal of Sports Medicine, 27(6), 483-492.

Johnston, R.D., Gibson, N.V., Twist, C., Gabbett, T.J., MacNay, S.A., & MacFarlane, N.G. (2013). Physiological responses to an intensified period of rugby league competition. Journal of Strength and Conditioning Research, 27(3), 643-54.

Kelly, D. M., y Drust, B. (2009). The effect of pitch dimensions on heart rate responses and technical demands of small-sided soccer games in elite players. Journal of Science and Medicine in Sport, 12(4), 475-479.

Parlebas, P. (2001). Juegos, deporte y sociedad. Léxico de praxiología motriz. Barcelona: Paidotribo.

Reilly, T., y White, C. (2004). Small-sided games as an alternative to interval training for soccer players. Journal of Sports Sciences, 22(6), 559.

Safania, A.M., Alizadeh, R., & Nourshahi, M. (2011). A comparison of small-side games and interval training on same selected physical fitness factors in amateur soccer players. Journal of Social Sciences, 7(3), 349-353.

Sassi, R., Reilly, T., e Impellizzeri, F. (2004). A comparison of small–sided games and interval training in elite professional soccer players. Journal of Sports Sciences, 22(6), 562.

Wein, H. (1995). Fútbol a la medida del niño vol.1.Madrid: Gymnos.