Respuestas fisiológicas y perceptivas a un entrenamiento en circuito de alta intensidad

Respuestas fisiológicas y perceptivas a un entrenamiento en circuito de alta intensidad

Respuestas fisiológicas y perceptivas a un entrenamiento en circuito de alta intensidad usando el peso corporal como resistencia: ¿hay diferencias específicas al sexo?


El entrenamiento en circuito de alta intensidad (HICT) usando el peso corporal como resistencia es una tendencia popular del fitness y una modalidad de ejercicio ideal en términos de funcionalidad y economía. Dada la popularidad del HICT, la evidencia indica que el sexo puede provocar respuestas únicas fisiológicas y perceptivas a este modo de ejercicio y hay una necesidad para un estudio más extenso en esta área.

Ésta es un área importante de estudio ya que las respuestas fisiológicas y cardiometabólicas al HICT usando ejercicios de fuerza con el peso corporal puede influir en una cantidad de variables de prescripción del entrenamiento y resultados respecto a los atletas competitivos y recreativos. Por ejemplo, estas respuestas tienen implicaciones en la intensidad auto-seleccionada del ejercicio y el esfuerzo percibido durante y después del turno de ejercicio. El esfuerzo percibido está asociado con el disfrute del ejercicio y la adhesión. Una comprensión profunda de las respuestas fisiológicas y cardiometabólicas al HICT usando el ejercicio de fuerza con el peso corporal también puede mejorar la efectividad del entrenamiento y minimizar las lesiones. Por ejemplo, ejercitarse a una intensidad que es demasiado alta podría producir una sobreexigencia no-funcional. Al contrario, ejercitarse a una intensidad que es demasiado baja, también puede tener resultados no deseables como una falta de adaptaciones fisiológicas beneficiosas relacionadas a un rendimiento mejorado.

Estudios previos más extensos han reportado diferencias específicas al sexo en medidas fisiológicas e impresiones perceptivas en respuesta al entrenamiento por intervalos de alta intensidad, indicando que las consideraciones específicas al sexo cuando se prescribe ejercicio de alta intensidad, están garantizadas. Por ejemplo, un reciente estudio de Panissa y cols. reportó diferencias específicas al sexo en las respuestas cardiometabólicas al ejercicio de alta intensidad (2016). Los autores reportaron diferencias específicas al sexo en la reserva de la potencia anaeróbica y en el coeficiente de intercambio respiratorio durante el ejercicio máximo. Ellos concluyeron que los varones auto-seleccionaron una intensidad del ejercicio superior y mantuvieron una reserva de la potencia anaeróbica superior comparado a las mujeres. Es interesante observar que ellos no reportaron ninguna diferencia en el consumo de oxígeno, lo que hace pensar en ajustes metabólicos específicos al sexo están teniendo lugar durante el entrenamiento por intervalos de alta intensidad. Un estudio diferente de Laurent y cols. (2014) estableció que las diferencias específicas al sexo en la recuperación durante el entrenamiento por intervalos de alta intensidad pueden traducirse en diferencias específicas al sexo en las percepciones del esfuerzo durante el ejercicio (2014). Los autores indican que las mujeres muestran una recuperación mejorada durante el entrenamiento por intervalos de alta intensidad, lo que apoya una superior intensidad auto-seleccionada del ejercicio entre las mujeres, llevando a un esfuerzo cardiovascular mayor. Los autores también notaron que las mujeres típicamente reportaban una percepción mayor durante un turno de ejercicio de alta intensidad, pero valores inferiores de esfuerzo percibido post-ejercicio. Hay resultados mixtos, sin embargo, en la literatura que considera el esfuerzo percibido, ya que otro estudio reportó pequeñas diferencias específicas al sexo en las respuestas perceptivas durante turnos de ejercicio máximo pedaleando y en cinta ergométrica (Green 2013).

Hasta estos días, ningún estudio ha investigado las probables diferencias específicas al sexo en respuesta a un HICT que usa ejercicios de fuerza con el peso corporal. Dado la popularidad de esta modalidad de ejercicio y la evidencia que indica que el sexo puede dar únicas respuestas fisiológicas y perceptivas a un HICT, hay una necesidad por un trabajo extenso en esta área. Hace poco tiempo, Clayton B.C. de la Western Kentucky University (EEUU), llevó a cabo un estudio donde el propósito fue examinar las respuestas fisiológicas y perceptivas de mujeres y varones a un HICT usando ejercicios de fuerza con el peso corporal.

Cuarenta y cinco participantes (23 mujeres y 22 varones) completaron una evaluación inicial y un turno de ejercicio de HICT de 15 minutos, llevando un analizador metabólico portátil. El %VO2máx, la %FCmáx, y el RER fueron monitoreados durante el ejercicio y se analizaron en 3 segmentos de tiempo de 5 minutos diferentes durante el HICT (inicio, mitad, final). La RPE se evaluó a mitad del circuito (7.5), inmediatamente al cesar el ejercicio (15), y 15 minutos post-ejercicio (RPE de la sesión).


Hubo un efecto del tiempo significativo (p <0.01) en el %VO2máx, %FCmáx, RER, y RPE. En todos los tres puntos de tiempo, el %VO2máx fue significativamente (p <0.02) superior entre las mujeres comparado a los varones. Los valores del RER fueron significativamente superiores (p=0.02) entre las mujeres durante el segmento último de 5 minutos (es decir, en el final) del turno de ejercicio. Sin embargo, no hubo ninguna diferencia en el %FCmáx (p>0.20). Los varones reportaron una RPE superior inmediatamente post-ejercicio comparado a las mujeres (p=0.01).

Tomado todo junto, estos datos indican que hay respuestas fisiológicas y perceptivas distintas, específicas al sexo respecto a un HICT; así, las consideraciones de la prescripción de ejercicio específicas al sexo deben tenerse en cuenta.

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