SI LAS ESCALAS DE PERCEPCIÓN DE ESFUERZO SON FIABLES ¿POR QUÉ NO LAS UTILIZAMOS?

SI LAS ESCALAS DE PERCEPCIÓN DE ESFUERZO SON FIABLES ¿POR QUÉ NO LAS UTILIZAMOS?

Vivimos en una era donde el desarrollo tecnológico aplicado a cualquier ámbito y nivel parece haber sustituido a los medios y recursos más “rudimentarios” (o mejor dicho, básicos, elementales), hasta tal punto que parece que sólo si lo que se presenta está en forma y modo “sofisticado” (tecnológico) es válido y fiable. Esta misma situación también se ha extendido al ámbito de las ciencias del ejercicio físico, permitiendo monitorizar multitud de parámetros fisiológicos y biomecánicos con tanto detalle y acumulando tantos datos, que antes hubiera sido inimaginable.

Sin embargo, aunque dispongamos cada vez de más recursos y aplicaciones tecnológicas, que sin duda han permitido evolucionar más y mejor en el control, valoración y análisis del movimiento, no debemos obviar –y aún menos menospreciar- otras herramientas o indicadores más elementales que son fácilmente accesibles. Muy al contrario, existen medios de gran aplicación e interés que pueden ser tanto o más válidos y fiables como los más sofisticados, pero con la innegable ventaja de resultar mucho más asequibles para la mayoría. Sin duda, una de estas herramientas son las Escalas de Esfuerzo Percibido o Percepción Subjetiva de Esfuerzo (RPE.: Rating of Perceived Exertion) y escalas OMNI, las cuales son presentadas como descriptores visuales o pictogramas donde el sujeto identifica su percepción de esfuerzo o fatiga sobre una escala graduada numéricamente durante o inmediatamente después de la realización del ejercicio.

Por tanto, este parámetro o indicador del esfuerzo está inspirado y basado en la propia percepción del sujeto sobre el grado de fatiga o intensidad del esfuerzo que siente, reflejando de este modo una medida global e integrada del nivel de esfuerzo. Cuando empezamos a ejercitarnos hay una serie de mediadores fisiológicos, psicológicos y sintomáticos interrelacionados que se integran para crear una sensación general de esfuerzo o fatiga durante la duración del ejercicio. La conciencia cognitiva de estas sensaciones se considera una forma de retroalimentación en la que los cambios centrales, periféricos y metabólicos que ocurren durante el ejercicio están integrados [1].


Figura 2. Escala OMNI para marcha-carrera de adultos (Utter et al., 2004).

Cierto es que originalmente, los primeros trabajos de investigación que dan a conocer y popularizan el concepto de “esfuerzo percibido” pertenecen indiscutiblemente al doctor Gunnar Borg [2, 3], que durante los años 60 desarrolló el marco conceptual óptimo para despertar el interés y atención por seguir investigando sobre de esta temática. Desde entonces ha sido demostrado en numerosas investigaciones la alta correlación de las primeras escalas con variables fisiológicas de incremento lineal que suceden durante el ejercicio continuo (frecuencia cardiaca, %VO2max., ventilación pulmonar, cociente respiratorio, lactato sanguíneo, cortisol en saliva, etc.). Posteriormente, otras muchas escalas OMNI también han sido validadas por diversas investigaciones como herramientas útiles para valorar y controlar el esfuerzo realizado frente a un amplio rango de edades (niños, adolescentes, adultos, mayores) [1, 8, 9, 11], de modalidades de ejercicio de carácter aeróbico continuo (carrera, bicicleta, elíptica, kayak, etc.) [4, 5, 6, 7, 8, 13], así como también de carácter intermitente de fuerza con diferentes materiales [8, 9]. Éstas añaden al protocolo la imagen de un individuo haciendo distintos ejercicios a diferentes intensidades de trabajo, combinando descriptores visuales y verbales específicos y adaptados a la intensidad de trabajo [10].


Figura 3. Escala OMNI-RES para fuerza (Robertson et al., 2003)

Figura 4. Escala OMNI-RES con bandas elásticas (Colado et al., 2012)

Obviamente, la correcta utilización de este tipo de escalas requiere de un periodo de adaptación y aprendizaje con las adecuadas instrucciones para que el ejercitante no exagere o subestime las apreciaciones y sea lo más preciso posible sobre su percepción. Una vez los sujetos adquieren cierta experiencia de trabajo utilizando este método es un fiable indicador de la intensidad, tanto en personas adultas como en niños, independientemente de su nivel de condición física, edad, género, modalidad de ejercicio y otros agentes externos (temperatura ambiente, estrés, consumo de estimulantes o medicamentos, etc.).

Por tanto, estas escalas también pueden servir como un indicador válido para sujetos con respuestas cardiacas alteradas por la toma de determinados medicamentos (p.e.: hipertensos, cardiópatas), o por los cambios hemodinámicos de su condición fisiológica (p.e: embarazadas), lo que permite controlar la intensidad del esfuerzo de una forma más fiable que mediante la simple monitorización cardiaca (con todas las limitaciones que tiene este método). Incluso, más recientemente, estas escalas han sido validadas para sesiones intermitentes multi-componentes, concretamente, para clases colectivas integradas por objetivos múltiples para personas mayores (cardiovasculares, neuromusculares, equilibrio, flexibilidad), utilizando el reconocimiento de la expresión facial para valorar la percepción de fatiga [12].

Figura 5. Escala OMNI-Global Session in the Elderly (Da-Silva et al., 2013).

Pero la realidad es que en la práctica la utilización de este tipo de escalas no es tan popular como lo es, por ejemplo, la frecuencia cardiaca o el consumo de oxígeno, probablemente por desconocimiento de muchos técnicos respecto de la utilidad y fiabilidad de las mismas, cuando éste es un método de control más accesible (cuando los recursos materiales y económicos son limitados) y al menos igual de fiable, lo cual debería hacernos reflexionar, documentarnos y empezar a utilizarlos definitivamente con la misma metodología y rigurosidad con la que utilizamos los otros indicadores “disfrazados” por la tecnología más avanzada (monitores cardiacos, analizadores de lactato, etc.).

Guillermo Peña/Juan R. Heredia/Víctor Segarra

Bibliografia.

1. Pfeiffer , K.A. , Pivarnik , J . M , Womoc k , C. J. , Reeves , M.J. & .Malina , R.M . (2002).
Reliabilityand validity of the Borg and OMNI RPE Scales in adolescent girls. Medicine and Science in Sports and Exercise , 34, 2057–2061.

2. Borg, G.A.V.& Dahlst Rom, H. (1960). The perception of muscular work. Umea vetenskapligabi blioteks skrifserie, 5,1 - 2 6 .

3. Borg, G. A .V. (1961). Interindividual scaling and perception o f muscular force. Kungliga F y siologiska Sall skape ti Lunds For hand lingar , 32 (2) , 117 - 125 .

4. Kang, J., Hoffman, J.R., Walker, H ., Chaloupka, E.C.& Utter, A.C. (2003). Regulating intensity using perceived exertion durin g extended exercise periods . European Journal of Applied Physiology, 89, 475 - 482.

5. Robertson, R.J., Goss , F.L., Bell , J.A., Dixon, C. B. , Gallagher , K.I., Lagall y ,K.M. Thompkins , T. (2002). Self-regulated cycling using the Children's OMNI Scale of Perceived Exertion. Medicine and Science in Sport s and Exercise,34(7),1168 - 1175.

6. Utter , A.C. , Robertson , R. J. , N i e man , D . C .& Kan g , J . ( 2 0 0 2 ) . C h i l d ren’s Omn i S c a l e of P e r c e i v e d E xe r t i on: w a l k i n g / r u nni n g e v a l u a t io n . Medicine and Science in Sports and Exercise,34(1),139–144.

7. Robert s o n, R . J . , G o s s , F . L , A n d r e a c c i , J . , Dub e , J . , Rutk o ws k i , J . , Sne e . , B…Met z , K . (2005) Validation of the Children’s OMNIRPE Scale for Medicine and Science in Sports and Exercise ,37(2), 290–298.

8. Robert s o n, R . J . , Goss , F . L , Rut k o w s k i , J . , .Lenz , B . , D i xon , C.,Timmer, J…Andreac c i , J . (200 3 ) . Concurr ent val i dat ion of the OMNIPerce i v ed Exe r t ion Sca l e f o r Resis tance Exer c i se. Me d i c i ne a n d S c i enc e i n S p o rt s a n d Exe r c i s e , 3 5 (2) , 3 3 3–34 1.

9. Colado JC et al. (2012). Concurrent Validation of the OMNI-Resistance Exercise Scale of Perceived Exertion with Thera-Band® Resistance Bands. J Strength Cond Res. 26(11):3018-24.

10. Robert s o n, R.J. (2004). Perceived exertion forpractitioners: rating effort with the OMNI Picture System. Champaign: Il. Human Kinetic.
11. Gearhart , R.F. Jr, Lagall y , K . M.,Riechma n , S.E. ,Andrews, R . D . & Robert s o n , R . J . (2009). Strengtht racking using the OMNI resistance exercise scale in older men and women. Journal o f Strength and Conditioning Research , 2 3 (3) , 1011- 1 015.

12. Da Silva-Grigoletto ME, Viana-Montaner BH, Heredia JR, Mata F, Peña G, Brito CJ, Vaamonde D y García-Manso JM. (2013). Validación de la escala de valoración subjetiva del esfuerzo OMNI-GSE para el control de la intensidad global en sesiones de objetivos múltiples en personas mayores. Kronos. Universidad Europea de Madrid.

13. Mays RJ, Goss FL, Schafer MA, Kim KH, Nagle-Stilley EF, Robertson RJ. (2010). Validation of adult OMNI perceived exertion scales for elliptical ergometry. Percept Mot Skills. Dec;111(3):848-62.

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SI LAS ESCALAS DE PERCEPCIÓN DE ESFUERZO SON FIABLES ¿POR QUÉ NO LAS UTILIZAMOS? by Guillermo Peña, Juan Ramón Heredia, Víctor Segarra is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License









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