Supraespinoso: Implicancias biomecánicas y clínicas para la correcta selección de ejercicios preventivos para los jugadores de voleibol

Supraespinoso: Implicancias biomecánicas y clínicas para la correcta selección de ejercicios preventivos para los jugadores de voleibol

Continuando con la propuesta iniciada en blogs anteriores, de la literatura analizada destacamos las principales implicancias biomecánicas y clínicas sobre los principales grupos musculares implicados en el gesto de ataque del jugador de voleibol para su correcto entrenamiento preventivo, que se detallarán a continuación.

Dentro de las principales tareas para la elaboración de un correcto plan de entrenamiento preventivo sobre el hombro es la integración de la cadena cinética de los movimientos, la incorporación de la estabilización del tronco y la cadera; y el entrenamiento aislado de los músculos del manguito rotador y los estabilizadores de la escapula como primera medida antes de la realización de ejercicios que involucren acciones multiarticulares (Page y cols 2010). Basado en estas observaciones comenzaremos por describir los ejercicios más apropiados para el entrenamiento aislado (primero) e integrado (después) de los músculos del manguito rotador y los estabilizadores de la escápula.

Supraespinoso

El supraespinoso durante el gesto de ataque presenta una moderada a baja actividad. Solo en la fase de “windup” presenta una importante actividad en donde participa junto al deltoides para elevar el brazo, seguido por la fase de armado del brazo para el ataque en donde se observa una actividad moderada.

Desde el plano biomecánico este músculo comprime, abduce y provee un pequeño torque de rotación externa de la articulación glenohumeral. En el plano escapular la actividad del supraespinoso se incrementa con el movimiento de elevación alcanzado un pico entre los 30-60° ante cualquier resistencia (Alpert y cols 200). Estos valores de activación que se evidencian ante bajos grados de elevación del brazo, se deben a que el supraespinoso provee una compresión de la cabeza humeral contra la fosa glenoidea para contrarrestar la acción de traslación superior que genera el deltoides.

Como se mencionó previamente, se reconocen muchos ejercicios utilizados para entrenar los músculos del manguito rotador que involucran una gran actividad del supraespinoso, como así también otros grupos de ejercicios no habituales para entrenar este grupo de músculos que también generan buenos patrones de activación muscular como son las push up, los lanzamientos de pelota medicina con dos manos, los remos y los punch escapulares. Esto implica la importancia del manguito rotador para estabilizar dinámicamente la articulación glenohumeral, centrando la cabeza del húmero en la cavidad glenoidea durante los ejercicios para miembros superiores (Reinold y cols 2009).

Las recomendaciones que se extraen de los diferentes autores para entrenar este músculo de forma eficiente y segura son:

  1. Utilizar principalmente ejercicios en el plano escapular, como la flexión de hombros con una abducción (scaption) en el plano escapular con posición neutra, con rotación interna (“empty can”) o rotación externa (“full can”).
  2. Hay algunas consideraciones para tener en cuenta (Escamilla y cols 2009) con estos ejercicios. Durante el “empty can” se corre el riesgo de pinzamiento subacromial (impingement) porque decrece el espacio subacromial debido a que durante la elevación del húmero en rotación interna el troquiter, la corredera bicipital y el troquín se colocan en una posición menos favorable comprometiendo al tendón del manguito rotador y del bíceps que pasan por debajo del acromion.
  3. Además una abducción con una rotación interna completa, reduce el brazo de palanca del supraespinoso de 0 a 90° de abducción. Esta disminución de la ventaja mecánica podría causar que el supraespinoso trabaje más fuerte incrementando el estrés.
  4. Por otro lado la cinemática escapular es diferente entre el “empty can” y el “full can”. La rotación interna escapular y la inclinación anterior son mayores en el “empty can”. La rotación interna escapular (o alado) ocurre en el plano transverso con el borde escapular interno que se mueve posteriormente alejándose del tronco. La inclinación anterior ocurre en el plano sagital con el ángulo inferior moviéndose posteriormente. Esta mecánica escapular junto con la protracción y la rotación interna humeral tensionan la capsula posteroinferior y el infraespinoso, contribuyendo a la inclinación anterior y a la rotación por lo tanto a la protracción y a la disminución del espacio subacromial (Escamilla y cols 2009).
  5. En contraste, la retracción escapular permite incrementar el espacio subacromial y aumentar la producción de fuerza del supraespinoso durante la elevación del brazo. Esto pone de manifiesto la importancia que requiere el fortalecimiento de los retractores escapulares y el mantenimiento de una postura correcta.
  6. Es importante tener en cuenta que en jugadores con dolor de hombro o ineficiencia de estabilización dinámica, realizar ejercicios que producen altos niveles de actividad del deltoides en relación a la actividad del supraespinoso podrían ser contraproducentes.

En la siguiente tabla se representan los ejercicios comúnmente utilizados para el entrenamiento de los musculo del manguito rotador con especial activación sobre el supraespinoso, junto con sus implicancias biomecánicas y clínicas.

De acuerdo a la evidencia, dentro del amplio espectro de ejercicios estudiados para el entrenamiento del supraespinoso (ver tabla) el “Fullcan” y el “Fullcan prono” son los ejercicios más recomendados de acuerdo a sus implicancias biomecánicas y clínicas (Reinold y cols, 2009).

Bibligrafía

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