Test de 30 min de Natación como medio de Control y Evaluación del Triatleta - Ejemplo Práctico en una Temporada

La evaluación del rendimiento de la natación de un triatleta se realiza en piscina. Las aguas abiertas forman el medio de competición y espacio óptimo para determinados entrenamientos, sobre todo en fase específica, pero las características variables de este medio acuático (clima, oleaje, salinidad, temperatura, dificultad de medición, etc.) hace que tenga que ser la piscina el medio más usado para el entrenamiento y el más indicado para realizar evaluaciones del rendimiento.

El test de 30 mn. de evaluación de la resistencia aeróbica en natación fue creado en los 80 por Madsen y Wilkie, demostrándose gran correlación con las pruebas de lactato. El test es sencillo en su ejecución, si bien requiere cierta experiencia y gran motivación del triatleta. Se trata de nadar de manera lo más homogénea posible durante 30 minutos aproximadamente. La velocidad media de nado calculada según el número de metros exactos entre el tiempo invertido, tiene una correlación elevada y significativa (r=82) a la velocidad OBLA (Olbrecht, Madsen et al. 1985) de nado, lo que nos va a dar un excelente parámetro para la prescripción de las zonas de entrenamiento y evaluación de la capacidad aeróbica del triatleta en este sector.

Ya que sometemos al triatleta a semejante esfuerzo, siempre que sea posible podemos aprovechar y evaluar otros parámetros y así analizar la frecuencia de brazada y longitud de brazada, tanto la media de las mismas como su evolución a lo largo de la prueba. Averiguar estos datos es sencillo; basta con medir de vez en cuando el tiempo de tres ciclos y a partir de este dato, junto con la velocidad del tramo en cuestión, se calculan.

En las siguientes tablas (tabla 1 y 2) se muestra un ejemplo de una triatleta a quien se le efectuó el mismo test en dos momentos diferentes de la temporada. En el primer test nadó 1900 m en 30´34”, y en el segundo 2000 metros en 29´16”. Su velocidad a umbral pasa de 1.03 m/s a 1.14 m/s, lo que dicho de otro modo, supone pasar de 1´37” el 100 a 1´30”.

Tabla 1: Test 30 mn realizado en Enero

Tabla 2: Test 30 mn realizado en Junio

Si tomamos parciales cada 100 metros, podremos analizar la evolución de la velocidad. Podemos observar en la figura 1 cómo la triatleta partió de un nivel de velocidad casi idéntico, pero en la primera toma fue descendiendo paulatinamente su ritmo de nado, mientras que en el segundo test mantuvo un mejor ritmo medio, mejorando incluso el último tramo.


Figura 1: Comparación de velocidad entre ambos test

Respecto a la frecuencia de brazada (figura 2) vemos que esta se mantiene prácticamente idéntica, tanto a lo largo de la prueba como en comparación entre pruebas (60 Hz o aproximadamente 36 ciclos por minuto).

Figura 2: Comparación entre la frecuencia de brazada

No ocurre así con la longitud de ciclo o distancia que se desplaza el cuerpo del nadador en un ciclo de brazos. En el primer test la media fue de 1.75 metros por 1.91 metros el segundo test. Puesto que la velocidad de natación podemos calcularla por Longitud de ciclo multiplicado por Frecuencia de Ciclo, observamos claramente que la mejora de la triatleta vino por la mejora en su longitud de brazada (figura 3)

Figura 3: Comparación entre la longitud de ciclo

No obstante, la evolución de esta longitud de ciclo en ambas pruebas es decreciente, perdiéndose por esta causa velocidad o en ocasiones, supliendo dicha disminución de la longitud por un tímido incremento de su frecuencia. Es lógico observar esta disminución de la longitud de brazada en las pruebas de fondo, si bien nos indica la necesidad de seguir trabajando la fuerza resistencia específica junto con la técnica en fatiga, y mitigar de esta forma esta pérdida de velocidad.

Todos estos datos reflejan el resultado del entrenamiento de 6 meses específico de triatlón con volúmenes de natación entre 11 y 14 km semanales. Los objetivos de trabajo fundamentales en natación esa temporada fueron el desarrollo técnico, trabajo de ritmo y de fuerza resistencia. Producto de esto se mejoró la propulsión, se redujo la resistencia hidrodinámica y así mejoró la longitud de ciclo, y de manera indirecta su velocidad. En una siguiente temporada se haría más énfasis en un trabajo de mayor intensidad y velocidad, con lo que seguiríamos mejorando su velocidad, pero esta vez influyendo en la frecuencia de brazada.

Entrenador Jorge Ortega

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Términos de interés:

-Frecuencia de brazada

-Longitud de brazada

Referencia Bibliográficas:

-Olbrecht, J., O. Madsen, et al . (1985). “Relationship between swimming velocity and lactic concentration during continuous and intermittent training exerrcises.” Int. J. Sports Med 6(2):74-77

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