Transferencia (entrenamiento)

Etimológicamente “transferencia” proviene del latín transferens, -entis, part. act. detransferre, transferir, y se define como la “acción y efecto de transferir, que es acto de pasar o llevar algo desde un lugar a otro” [1] .

Considerando que todo entrenamiento buscará como objetivo único lograr el mayor efecto positivo sobre rendimiento específico [2], en este caso sobre la salud y calidad de vida. La transferencia se producirá cuando se estimulan uno o varios factores del rendimiento en la actividad receptora de la transferencia (ángulos en que se aplica la fuerza, tipo/s activación muscular, fase del movimiento y velocidad, y lo hará durante el propio ejercicio sin otros requerimientos [2,3].

Por tanto no parece tener mucho sentido el hecho de pensar en una supuesta o hipotética fase de “transferencia” en un ciclo de entrenamiento (puesto que dicho efecto se pretende en cada una de las unidades o sesiones de entrenamiento y no a partir de “una" sesión o día determinado). De igual manera tampoco podríamos hablar de un “ejercicio de transferencia”, ya que lo que dicho ejercicio pueda “transferir” lo habrá hecho durante el mismo. Otra cuestión será pensar en que la realización de un ejercicio “A” sumado a un ejercicio “B” obtengan un efecto sinérgico mayor que la realización de uno de los dos ejercicios por separado, pero eso en ningún caso supondrá que el realizar el segundo ejercicio se está haciendo “transferencia” [2].

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Referencias bibliográficas

1. Diccionario Real Academia de la Lengua Española. 22ª Edición.

2. González-Badillo, JJ; Ribas, J. Programación del entrenamiento de fuerza. Barcelona: Inde; 2002.

3. Heredia JR, Peña G, Moral S: Entrenamiento funcional en Sañudo B y García B (Coordinadores): Nuevas orientaciones para una actividad física saludable en centros de fitness. Editorial Wanceulen. 2011

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