Efectos del Entrenamiento Aeróbico sobre la Disminución de la Capacidad de Realizar Pases Cortos inducidas por el Ejercicio en Jugadores de Fútbol Juvenil

Carlo Castagna, Franco M Impellizzeri, Nicola A Maffiuletti, Ulrik Wisteff, Ermanno Rampinini y Mario Bizzini


Artículo publicado en el journal Revista de Entrenamiento Deportivo, Volumen 28, Número 4 del año .

Resumen

El objetivo del trabajo fue analizar los efectos del entrenamiento aeróbico intervalado sobre el desmejoramiento en la capacidad de realizar pases cortos por medio de una serie corta de actividades intermitentes de alta intensidad. Para este trabajo aleatorio y controlado, se incluyeron 26 jugadores de fútbol juvenil (edad promedio 17.8 ± 0.6 años, altura promedio 178 ± 5 cm; masa corporal media 74.5 ± 6.9 kg). Luego de las mediciones de base, los jugadores fueron asignados aleatoriamente a uno de dos grupos: el grupo control (GC) o el grupo de entrenamiento aeróbico intervalado (GEI). El GEI completó, además de su entrenamiento normal,  4 semanas de entrenamiento aeróbico intervalado de alta intensidad que consistió en 4 series de carrera por 4 minutos al 90%–95%  de la frecuencia cardíaca máxima, con 3 minutos de recuperación activa entre series. Se realizaron determinaciones del consumo máximo de oxígeno, test de Yo-Yo de recuperación intermitentes nivel 1 (TYYRI), y el test para la capacidad de efectuar pases cortos (usando el test de pases cortos de Loughborough (TPCL)) antes y después de 5 minutos de una simulación de alta intensidad (SAI), reproduciendo la fase más intensa de un partido. El GEI (n = 11), a diferencia del GC (n = 10), manifestó un incremento significativo del 12% y 4% en el TYYRI y en el máximo consumo de oxígeno respectivamente después del entrenamiento, y una reducción en el deterioro del TPCL después de la SAI (p < 0.05). La intensidad relativa durante la SAI se redujo en el GEI solamente (p < 0.01).  Nuestros resultados demostraron que los jugadores juveniles de fútbol se podrían beneficiar por medio del entrenamiento aeróbico para atenuar la caída en la capacidad de efectuar pases cortos causada por una serie corta de actividades intermitentes realizadas con la misma carga previa al entrenamiento.

Palabras clave: Fútbol, habilidades técnicas, estudio aleatorio controlado, simulación, actividad intermitente, entrenamiento intervalado

INTRODUCCIÓN

Las capacidades técnicas y tácticas son componentes importantes sobre el rendimiento en el fútbol. En particular, la capacidad de efectuar pases cortos es considerada una de las más relevantes habilidades para los jugadores de fútbol (Ali 1988; Olsen 1988; Miles et al. 1993; Sajadi y Rahnama 2007). Sajadi y Rahnama (2007) mostraron que en la copa del mundo FIFA 2006, el 47% de los goles marcados por tiros directos fueron resultado de pases cortos. Un análisis de la copa del mundo FIFA 1986, mostró que el 57% de los goles fueron marcados luego de pases desde una distancia igual o menor a 3m (Olsen 1988). Además, la precisión de los pases cortos, como fue medida por medio de las 2 versiones del test de pases cortos de Loughborough (TPCL), es capaz de discriminar jugadores de diferente nivel competitivo (Ali et al. 2003, 2007a). Un estudio reciente (Rampinini et al. 2007) ha mostrado también que los jugadores de los mejores equipos en la Serie A Italiana realzaron mas pases cortos durante los juegos oficiales que los jugadores de los peores equipos, y que el número de pases cortos se redujo entre el primer y segundo tiempo. Esto probablemente indica la presencia de fatiga, la cual es definida como la caída en el rendimiento físico (Enoka y Stuart 1992).

Mientras muchos estudios han analizado los cambios de actividad realizados durante el juego (por ejemplo, Bangsbo et al. 1991; Reilly 1997, 2003; Drust et al. 1998; Rienzi et al. 2000; Mohr et al. 2003), muy pocas investigaciones han analizado los efectos de la fatiga sobre sobre el rendimiento técnico (Zeederberg et al. 1996; McGregor et al. 1999; Rampinini et al. 2007). En especial, varios estudios han mostrado que la distancia cubierta durante carreras de alta intensidad y en sprint disminuye no solo entre el primer y segundo tiempo (Mohr et al. 2003; Krustrup et al. 2006; Rampinini et al. 2008), sino también luego de 5 minutos de actividad de alta intensidad durante el juego (Mohr et al. 2003). Tal disminución ha sido relacionada a la fatiga acumulada durante el juego y a la fatiga temporal causada por los períodos de alta intensidad y de relativa corta duración (Drust et al. 1998; Mohr et al. 2003, 2005; Bangsbo et al. 2006; Krustrup et al. 2006). Sin embargo, la fatiga ha mostrado influenciar negativamente la capacidad para efectuar pases cortos (Lyons et al. 2006; Rampinini et al. 2007). Lyons et al. (2006) encontró un deterioro en la capacidad de efectuar pases cortos luego de realizar un minuto de estocadas con saltos. Un estudio muy reciente (Rampinini et al. 2008) demostró que la capacidad de realizar pases cortos, medida a través del TPCL, disminuyó a través del juego y después de 5 minutos de actividades intermitentes de alta intensidad que simularon los períodos mas demandantes del juego.

Un estudio previo (Rampinini et al. 2008) mostró que el deterioro en el TPCL inducido por una simulación estuvo correlacionado al nivel de rendimiento físico de los jugadores, como fue medido a través del test de Yo-Yo de recuperación intermitente (TYYRI). Esto sugirió que cuanto mas alto es el nivel de rendimiento, menor seria la fatiga experimentada por los jugadores a una dada intensidad absoluta, resultando en un deterioro menor del dominio técnico. En nuestro conocimiento, solo Helgerud et al. (2001) han analizado los efectos de un programa de entrenamiento sobre la capacidad de pases. Sin embargo, en ese estudio no se utilizo ninguna clasificación de pases cortos o largos , y los pases fueron medidos durante un juego real, cuando la ejecución de las tareas técnicas están influenciadas no solo por las capacidades técnicas de los jugadores, sino también por otros factores, tales como la toma de decisión, inteligencia de juego, y táctica del equipo (Williams y Reilly 2000). Entonces, el uso de test técnico específicos tal como el TPCL, permitiría una mejor verificación de los efectos de la fatiga sobre la capacidad de realizar pases cortos. Además, el uso de simulaciones permite el control de la naturaleza estocástica de las actividades de juego.
Por lo tanto, el objetivo de este estudio fue examinar los efectos del entrenamiento aeróbico sobre la reducción de la capacidad de efectuar pases cortos a través de la realización de 5 minutos de estimulación reproduciendo un período intenso del juego. Nosotros conjeturamos que por medio del incremento del nivel de rendimiento, el deterioro en la capacidad de efectuar pases cortos inducido por medio de la estimulación intermitente realizada en la misma rutina antes del entrenamiento, podría ser reducida.

MATERIALES Y MÉTODOS

Participantes

Veintiséis jugadores de fútbol juvenil formaron parte del estudio (edad promedio 17.8 ± 0.6 años; altura promedio 178 ± 5 cm; masa corporal promedio 74.5 ± 6.9 kg). Luego de las explicaciones verbales y escritas sobre los procedimientos experimentales, se obtuvo el consentimiento firmado de los sujetos. El estudio fue aprobado por un comité de ética institucional independiente, de acuerdo a las guías y recomendaciones del comité europeo de ética. Los sujetos fueron familiarizados con los procedimientos de evaluación.

DISEÑO DEL ESTUDIO Y ALEATORIZACIÓN

Se utilizo un diseño paralelo de 2 grupos, aleatorio, controlado y longitudinal (pre test y post test). Luego de las mediciones de base, los sujetos fueron aleatoriamente ubicados al grupo control (GC) o al grupo de entrenamiento intervalado (GEI). Se obtuvo una aleatorización balanceada usando bloques con una distribución 1:1 (Schulz y Grimes 2002). Un jugador en el GEI y dos en el GC desertaron del estudio. Entonces, el análisis final consistió en 11 jugadores en el GEI y 10 en el GC. Para ser incluido en el estudio, los sujetos tuvieron que participar en al menos el 90% de las sesiones de entrenamiento. Los arqueros fueron excluidos del estudio. El estudio se desarrolló después del período competitivo para incluir al grupo control: esto no es posible (y es éticamente cuestionable) entrenar a los jugadores usando solo entrenamiento técnico y táctico de baja intensidad durante el período competitivo. Los test iniciales (pre) se realizaron durante una semana antes al comienzo del periodo experimental, mientras que el post test se completó después de una semana de la puesta a punto, para permitir una adecuada recuperación al GEI. Durante las sesiones de test, los jugadores completaron el TPCL 15 minutos antes (en condiciones de ausencia de fatiga) e inmediatamente después (condición de fatiga) de 5 minutos de estimulación de carrera de alta intensidad. El TYYRI y el máximo consumo de oxígeno (VO2max) fueron realizados en sesiones separadas, dentro de una semana del TPCL y la estimulación.

Programa de Entrenamiento

El entrenamiento aeróbico intervalado de alta intensidad consistió en 4 series de 4 minutos de carrera al 90%–95% de la máxima frecuencia cardíaca (FCmax), con 3 minutos de recuperación activa (trote) entre series. Todas las sesiones de entrenamiento fueron realizadas en el exterior, sobre cancha de césped, y todos los sujetos usaron botines de fútbol (Helgerud et al. 2001; Impellizzeri et al. 2006). El entrenamiento duró 4 semanas; la primera semana los jugadores realizaron 2 sesiones de entrenamiento intervalado; durante las semanas 2 a 4, realizaron el entrenamiento intervalado 3 veces a la semana. El entrenamiento intervalado fue realizado además de las sesiones normales de entrenamiento (60-90 min), la cual consistía de entrenamiento técnico y táctico, el cual fue similar entre grupos. No se realizaron trabajos de fuerza, potencia o pliométricos durante el periodo del estudio. El GC completó sesiones de técnica a baja intensidad.

Alcances del entrenamiento

Mediciones de la potencia aeróbica y la resistencia especifica en el fútbol

VO2 máx. se determinó usando un test de carrera incremental sobre una cinta motorizada (Runrace, Technogym, Italy), a una inclinación del 1%. Después de 3 minutos a 8 km/h, el test comenzó a 9 km/h y la velocidad fue incrementándose en 1 km/h cada 1 minuto, con lo cual la fatiga fue alcanzada entre 8–12 minutos. El VO2 máx. se consideró alcanzado cuando al menos dos de los siguientes criterios se cumplió: un plateau o meseta en el VO2 a pesar de un incremento en la velocidad; un cociente de intercambio respiratorio por encima de 1.10; o una FC ±10 latidos/min de la FC máx. predicha para la edad (220 – edad) (Howley et al. 1995). Los gases exhalados fueron analizados con un sistema de análisis de gases automatizado respiración a respiración (VMAXST, Sensormedics, Yorbalinda, Calif.). Antes de cada test, el flujo, volumen y gases fueron calibrados de acuerdo a las recomendaciones del fabricante.

Se realizo el TYYRI nivel 1 como fue descripto por Krustrup et al. (2003). Brevemente, el test consistió en carreras de 20 m ida y vuelta (delimitado por líneas), realizado a velocidad creciente con 10 s de recuperación activa (trote) entre carreras, hasta la fatiga. La frecuencia del paso fue indicada a través de entradas de audio y el test fue finalizado cuando los participantes se detenían voluntariamente o se realizaba un doble fallo en alcanzar la línea en el tiempo que el audio marcaba. El resultado del test fue el total de la distancia cubierta. Durante el test se registro la FC cada 5 s, usando un sistema de monitoreo de FC por telemetría de corto alcance (Polar Electro, Kempele, Finland). La FC mas alta alcanzada durante el test se definió como la FC máx. Este test ha mostrado tener una alta reproducibilidad y validez para jugadores de fútbol (Bangsbo et al. 2008).

Simulación de alta intensidad

Para analizar los efectos de un periodo típico de alta intensidad por jugadores de fútbol durante un juego sobre la capacidad de efectuar pases cortos, se diseñó una simulación específica de 5 minutos (Rampinini et al. 2008). Nosotros utilizamos esa duración debido a que Mohr et al. (2003)  mostraron que 5 min de actividad de alta intensidad es suficiente para provocar una caída en el rendimiento físico (por ejemplo, fatiga) (Bangsbo et al. 2006). Además, se ha reportado recientemente un déficit en el rendimiento en el TPCL después de tal simulación de alta intensidad (SAI) (Rampinini et al. 2008). Para desarrollar la simulación, usamos los datos de Withers et al. (1982), quienes demostraron que el periodo de mayor demanda experimentado por un jugador durante un partido consistió en 11 carreras consecutivas de alta intensidad con una proporción de intensidad alta/baja de 1:3.1 (Wragg et al. 2000). Los sujetos realizaron 10 etapas de carrera consecutivas de 40 m a alta intensidad ida y vuelta (5 etapas a 16 km/h y 5 etapas a 19 km/h), con un cambio de dirección de 180° cada 20 m, siguiendo una señal acústica. Los 25 s de recuperación entre cada serie se completaron (alternando en estado de pie (0 km/h), caminando (5 km/h) y trotando (7 km/h)) para obtener la proporción promedio de 1:3 entre el tiempo empleado corriendo a alta intensidad y el tiempo empleado en la fase de recuperación. Un estudio previo (Rampinini et al. 2008) mostró que los jugadores recorrieron, durante la simulación, alrededor de 273 m, lo cual es similar a la distancia reportada por Mohr et al. (2003), cubierta a alta intensidad por jugadores de elite. Además, la variación interindividual en el promedio de velocidad alcanzada durante el test (controlado con un sistema de radar) fue del 1.5%.

Test de Pases de Loughborough

Para obtener una medición objetiva de la capacidad de realizar pases cortos, se utilizo la primera versión del TPCL, la cual ha mostrado ser confiable y válida (Ali et al. 2003). El protocolo detallado y una representación esquemática del test ha sido presentada en otro trabajo (Lyons et al. 2006; Ali et al. 2007a; Rampinini et al. 2008). Brevemente, el test consistió en 16 pases, sobre áreas especificas coloreadas, realizados dentro de un circuito de conos y líneas, en dirección a las agujas del reloj tan rápido y tan preciso como fuera posible. Se calcularon tres índices de rendimiento: el tiempo necesario para completar los 16 pases y volver al box central sin faltas (TPCLtiempo s/faltas); faltas acumuladas, calculadas a partir de los errores cometidos por cada jugador durante la ejecución del test (TPCLtiempo c/faltas); y el rendimiento total (TPCLrend total), que consistió en el tiempo necesario para completar el test después del ajuste por las faltas y el tiempo extra.

Carga de entrenamiento

La carga de entrenamiento fue controlada usando la escala de esfuerzo percibido (RPE) la cual ha mostrado ser una herramienta aceptable para el monitoreo global de la intensidad del ejercicio durante el entrenamiento en fútbol (Impellizzeri et al. 2004, 2005; Coutts et al. 2007). La RPE fue usada también como una medida de la intensidad para el juego reducido. La RPE de cada jugador, medida con la escala de Borg CR-10 (Borg et al. 1985), fue registrada al final de la sesión de entrenamiento técnico y táctico y al final del periodo de la intervención de entrenamiento. Se dieron instrucciones estándar para la RPE (Borg et al. 1985), pero se les pidió a los sujetos que brinden la escala de percepción de esfuerzo de todo el entrenamiento, y no la escala percibida al momento de la pregunta. La RPE de la sesión se determino como el producto entre la duración del entrenamiento (min) y la RPE.

Análisis estadístico

Loa datos son reportados como promedios ± desviación estándar (DE). Antes del uso de los test paramétricos, se verificó la normalidad de los datos a través del test W Shapiro–Wilk. Se examinaron las diferencias entre grupos al inicio de las mediciones usando un test t para muestras no apareadas. Este mismo test también fue utilizado para valorar las diferencias entre los sujetos que desertaron del estudio y los sujetos incluidos en el análisis final. Se utilizo un análisis de la varianza a 3 vías (ANOVA; diseño 2 x 2 x 2) sobre cada escore del TPCL (TPCLtiempo s/faltas, TPCLtiempo c/faltas, TPCLrend total). Las variables independientes incluyeron 1 factor entre sujetos (grupo) con 2 niveles (GC y GEI); 1 factor intra sujeto (tiempo) con 2 niveles  (pre y post entrenamiento); y un factor intra sujeto (fatiga) con 2 niveles (en ausencia de y en presencia de fatiga). Cuando se encontró una interacción significativa de 3 vías,  se utilizo un ANOVA a 2 vías del GC y del GEI separadamente para su seguimiento. El tamaño del efecto (h2) también fue calculado. Valores de 0.01, 0.06 y mayores a 0.15 fueron considerados como pequeños, mediano y grande respectivamente. El porcentaje de las diferencias en el cambio de escores (valores para ausencia y presencia de fatiga) entre el pre y el post entrenamiento se calculo a partir de la transformación logarítmica de los datos. El tamaño del efecto de esas diferencias (d) se determino como:

d = (valor promedio de la prueba 2 – valor promedio de la prueba 1) / DS combinada
La escala modificada por Hopkins se uso para interpretar los grados de d: insignificante, <0.2; pequeño, 0.2–0.6; moderado, 0.6–1.2; o grande, >1.2 (http://www.sportsci.org/resource/stats/index. html). Las diferencias pre y post entrenamiento en la intensidad durante la SAI, la FC máx. en el campo y en el laboratorio, VO2 máx. y el rendimiento en el TYYRI fueron analizadas utilizando un ANOVA a 2 vías para muestras repetidas. El nivel de significancia estadística utilizado fue de p £ 0.05.

RESULTADOS

Efectos del entrenamiento sobre la disminución en la capacidad para realizar pases cortos inducida por fatiga

TPCLtiempo s/faltas

Antes del período experimental, el TPCLtiempo s/faltas del GC fue 44.7 ± 5.8 s y 45.8 ± 5.8 s en la condición de ausencia de fatiga y en presencia de fatiga respectivamente. Después del periodo experimental, el TPCLtiempo s/faltas fue 44.2 ± 5.5 s y 46.6 ± 6.2 s en la condición de ausencia de fatiga y en presencia de fatiga respectivamente. Antes del período de entrenamiento el TPCLtiempo s/faltas para el GEI fue 46.2 ± 6.4 s y 47.7 ± 8.4 s en la condición de ausencia de fatiga y en presencia de fatiga respectivamente. Después del entrenamiento, el TPCLtiempo s/faltas fue 43.9 ± 3.7 s y 48.8 ± 6.2 s en la condición de ausencia de fatiga y en presencia de fatiga respectivamente. Se hallo interacción entre ausencia de fatiga x tiempo x grupo (F(1,19) = 1.744; p = 0.202; h2 = 0.08). Sin embargo, hubo un efecto significativo sobre la condición de fatiga (F(1,19) = 16.53; p = 0.001; h2= 0.32), como fue mostrado por el incremento en el TPCLtiempo s/faltas después de la SAI.

TPCLtiempo c/faltas

Una interacción significativa fue encontrada entre la condición de fatiga x tiempo x grupo para el TPCLtiempo c/faltas (F(1,19) = 5.57; p = 0.027; h2 = 0.23). Se realizo un seguimiento usando ANOVA de dos vías para muestras repetidas sobre cada grupo. Se hallo una interacción significativa entre la condición de fatiga x tiempo para el GEI (F(1,19) = 7.28; p = 0.022; h2 = 0.42), pero no para el GC (F(1,19) = 4.91; p = 0.337; h2= 0.10) (Figura. 1). Esos resultados indican que solamente el GEI redujo el aumento en el TPCLtiempo c/faltas luego de la SAI


Figura 1. TPCLtiempo c/faltas del grupo de entrenamiento intervalado (n = 11) y del grupo control (n = 10) durante el Test de pases de Loughborough, realizado antes y después de la simulación de 5 minutos de alta intensidad (SAI). Los valores son expresados como promedios ± desviación estándar. *Significativo a un valor de p < 0.05 para la interacción SAI x tiempo.

TPCLrend total

Antes del período experimental el TPCLrend total del GC fue 60.7 ± 4.1 s y 66.1 ± 4.7 s en la condición de ausencia de fatiga y en presencia de fatiga respectivamente. Después del período experimental, el TPCLrend total fue 59.8 ± 3.3 y 64.8 ± 3.7 s en la condición de ausencia de fatiga y en presencia de fatiga respectivamente. Antes del entrenamiento el TPCLrend total en el GAI fue 61.9 ± 4.2 s y 67.7 ± 8.5 s en la condición de ausencia de fatiga y en presencia de fatiga respectivamente. Después del entrenamiento, el TPCLrend total fue 59.0 ± 2.2 s y 62.2 ± 4.0 s en la condición de ausencia de fatiga y en presencia de fatiga respectivamente. No se hallo interacción en la condición de fatiga x tiempo (F(1,19) = 2.03; p = 0.171; h2 = 0.10). Sin embargo, hubo un efecto significativo de la condición de fatiga (F(1,19) = 67.4; p < 0.001; h2= 0.78), como fue indicado por medio del incremento en el tiempo total del TPCL después de la SAI. El porcentaje de cambio en los escores (escores en ausencia y presencia de fatiga) entre los periodos pre y post entrenamiento en los 3 parámetros de rendimiento calculados a partir del TPCL son presentados en la Figura 2.


Figura 2. Porcentaje de las diferencias e intervalos de confianza al 90% (barras) en el cambio de los escores (en ausencia y presencia de fatiga) entre los periodos de pre y post entrenamiento. Los cambios negativos indican una atenuación de la disminución inducida por ejercicio en los parámetros del TPCL. También se indica el tamaño del efecto.

Intensidad de la SAI

Una interacción significativa grupo x tiempo fue encontrada para la intensidad del ejercicio (porcentaje de la FC máx.) durante la SAI (F(1,19) = 7.21; p = 0.015; h2 = 0.28).  La intensidad del ejercicio del GC no cambió después del periodo experimental (de 89.8 ± 2.2 a 90.7 ± 3.3% de la FC máx.). Sin embargo, se encontró una disminución significativa en la intensidad del ejercicio durante la SAI para el GEI después del entrenamiento (de 90.1 ± 3.0 a 86.8 ±  2.6% FC máx.; p < 0.01).

Carga de entrenamiento

La RPE promedio semanal relativa al entrenamiento técnico y táctico del GEI no fue significativamente diferente respecto al GC (661 ± 171 unidades arbitrarias (UA) vs. 636 ± 152 UA, respectivamente). Sin embargo, la RPE promedio semanal relativa a las sesiones de intervención experimental fueron más altas en el GEI que en el GC (552 ± 126 UA vs. 253 ± 44 UA, respectivamente; p < 0.001).

Efectos del entrenamiento sobre la capacidad aeróbica general y específica

Se hallo una interacción significativa grupo x tiempo para el VO2 máx. (F(1,19) = 5.51; p = 0.002; h2= 0.23), solo para el GEI mostrando un incremento significativo del 4% después del entrenamiento (Figura. 3).  También fue hallada una interacción significativa grupo x tiempo para el TYYRI (F(1,19) = 57.6; p < 0.001; h2= 0.75), solo para el GEI mostrando un incremento significativo del 12% después del entrenamiento (Figura. 4).

La FC máx. alcanzada durante el test incremental en cinta y el TYYRI no cambiaron significativamente después del entrenamiento (187.6 ± 8.8 vs. 189.1 ± 8.5 latidos/min para el test de VO2 máx. y 187.6 ± 6.8 vs. 186.1 ± 7.4 latidos/min para el TYYRI).


Figura 3. Máximo consumo de oxígeno del grupo de entrenamiento intervalado (GEI; n = 11) y el grupo control (GC; n = 10) antes (PRE) y después (POST) del periodo de intervención.    * Significativo a un valor de p < 0.01 para la interacción grupo x tiempo. Los valores son promedios  ± desviación estándar.


Figura 4. Rendimiento en test Yo-Yo de recuperación intermitente (nivel 1) del GEI (n = 11) y el GC (n = 10) antes (PRE) y después (POST) del periodo de intervención. Los valores son promedios ± desviación estándar. * Significativo a un valor de p < 0.001 para la interacción grupo x tiempo.

DISCUSIÓN

El principal hallazgo de este estudio es que el entrenamiento aeróbico intervalado atenuó significativamente el deterioro en la capacidad de realizar pases cortos inducido por medio de una serie corta de actividad intermitente de alta intensidad.

La mayoría de los estudios previos investigaron los efectos del entrenamiento sobre el rendimiento físico de jugadores de fútbol (Hoff y Helgerud 2004). Aunque la capacidad técnica de los jugadores es considerada uno de los determinantes mas importantes del rendimiento en el fútbol, muy pocos estudios han analizado el efecto del entrenamiento sobre la habilidad técnica (Helgerud et al. 2001). Nuestros resultados demuestran que el mejoramiento en la potencia aeróbica y la resistencia especifica en el fútbol pueden también reducir el deterioro en la habilidad técnica debido a la fatiga (Helgerud et al. 2001; Impellizzeri et al. 2006). Después del periodo experimental, los jugadores del GEI mejoraron su rendimiento aeróbico, reduciendo la intensidad relativa durante la SAI (realizada a la misma frecuencia absoluta que durante el pre entrenamiento). Esto sugiere que los jugadores de mejor condición probablemente experimentaron menos fatiga y, consecuentemente, un menor impedimento en la capacidad para efectuar pases cortos. En efecto, Lyons et al. (2006) demostraron que el deterioro en la capacidad de efectuar pases cortos es evidente después del ejercicio de alta intensidad, pero no el de moderada intensidad. También es posible que el entrenamiento permita a los jugadores de mejor condición, realizar un mayor numero de actividades durante el juego, mientras experimentan una reducción en las capacidad de efectuar pases cortos similar a los jugadores de menor condición. Los resultados de este estudio también confirmaron la relación negativa entre la resistencia especifica en el fútbol (por ejemplo en el TYYRI) y el cambio en el TCPCLtiempo c/faltas encontrado recientemente por Rampinini et al. (2008). Debido a que hemos usado una simulación de 5 minutos, nuestros resultados no pueden ser extendidos a los efectos del entrenamiento sobre la reducción en la capacidad técnica inducida por 90 minutos de actividades específicas de fútbol.
Nuestros hallazgos sugieren que la fatiga inducida por ejercicio influencia mas la precisión en los pases que la capacidad de controlar y desplazarse con el balón. En efecto, solo el tiempo c/faltas fue afectado significativamente por el entrenamiento. Dos estudios previamente analizaron el desmejoramiento en la capacidad del realizar pases luego de 90 minutos de un juego simulado y real (Ali et al. 2007a; Rampinini et al. 2008). Ali et al. (2007a) reportó una tendencia hacia el incremento en el tiempo c/faltas (24.4% al 41.9%) durante el TPCL después de la simulación del partido, mientras que no se hallaron diferencias substanciales para el TPCLtiempo s/faltas y TPCLrend total. De manera similar, Rampinini et al. (2008) observaron un incremento en el TPCLtiempo c/faltas (+60%) y en el rendimiento total (+18%), pero no en el TPCLtiempo s/faltas, después del partido real.

De acuerdo a Lyons et al. (2006), dada la complejidad del fenómeno de la fatiga (Millet y Lepers 2004), es difícil identificar los mecanismos que subyacen en la disminución de la capacidad de efectuar pases cortos inducida por el ejercicio y los cambios fisiológicos específicos que contribuyen para atenuar esta disminución después del entrenamiento. Los cambios en la función neuromuscular y cognitiva son los factores mas probables a ser considerados como candidatos. Se ha observado que el ejercicio intermitente de alta intensidad que simula actividades deportivas en equipo puede resultar en el deterioro de la función del sistema nervioso central (Welsh et al. 2002; Winnick et al. 2005), y que la fatiga neuromuscular es evidente después de las simulaciones de partidos (Rahnama et al. 2003) y de series de carrera intermitentes de alta intensidad (Lattier et al. 2004). Ali et al. (2007b) validaron recientemente una versión modificada del TPCL original, en el cual la contribución de la función cognitiva (toma de decisión) fue agregada al test de pases. Estudios futuros que usen esta versión modificada o test cognitivo separadamente podrían contribuir para explorar en esta área. De modo similar, el papel de la fatiga neuromuscular (central y periférica) debe ser investigada para chequear la relación entre la disminución en la fuerza muscular inducida por ejercicio y el deterioro en la capacidad técnica.

En conclusión, nuestros resultados demuestran que los jugadores de fútbol podrían beneficiarse a través del entrenamiento aeróbico para atenuar la dismución en la capacidad de realizar pases cortos inducidos por fatiga luego de una serie corta de actividades intermitentes. Sin embargo, en este estudio se examino el efecto del entrenamiento sobre la caída en la capacidad de realizar pases cortos luego de 5 minutos de simulación realizada con la misma carga externa previa al entrenamiento. Por lo tanto, para analizar los efectos del entrenamiento per se, futuros estudios deberían usar esfuerzos máximos para inducir fatiga. Además, futuras investigaciones que utilicen simulaciones de 90 minutos  son necesarias para ampliar nuestros hallazgos a las reales condiciones de juego.

Referencias

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Cita Original

Impellizzeri F, Rampinini E, Maffiuletti N, Castagna C, Bizzini M, Wisløff U (2008). Effects of aerobic training on the exercise-induced decline in short-passing ability in junior soccer players. Appl. Physiol. Nutr. Metab. 33: 1192–1198.

Cita en Rev Entren Deport

Carlo Castagna, Franco M Impellizzeri, Nicola A Maffiuletti, Ulrik Wisteff, Ermanno Rampinini y Mario Bizzini (2014). Efectos del Entrenamiento Aeróbico sobre la Disminución de la Capacidad de Realizar Pases Cortos inducidas por el Ejercicio en Jugadores de Fútbol Juvenil. Rev Entren Deport. 28 (4).
https://g-se.com/efectos-del-entrenamiento-aerobico-sobre-la-disminucion-de-la-capacidad-de-realizar-pases-cortos-inducidas-por-el-ejercicio-en-jugadores-de-futbol-juvenil-1487-sa-v57cfb2721d0a4

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