Fundamentos Científicos de las Estrategias de Puesta a Punto o Taper antes de las Competiciones

Scientific Bases for Precompetition Tapering Strategies

Iñigo Mujika y Sabino Padilla

Department of Research and Development, Medical Services, Athletic Club of Bilbao, Basque Country, España.

Artículo publicado en el journal Revista de Educación Física, Volumen 28, Número 3 del año .

Resumen

La puesta a punto o taper es una reducción progresiva no lineal de la carga de entrenamiento durante un período variable de tiempo, que tiene como objetivo reducir el estrés fisiológico y psicológico del entrenamiento diario y optimizar el rendimiento en los deportes. El objetivo de la puesta a punto debe ser minimizar la fatiga acumulada sin afectar las adaptaciones. La mejor manera para lograr esto es mantener la intensidad de entrenamiento, reducir el volumen de entrenamiento (a 60-90%) y reducir levemente la frecuencia de entrenamiento (no más de 20 %). La duración óptima de la puesta a punto varía desde 4 días a más de 28 días. Las puestas a punto progresivas no lineales producen más beneficios para el rendimiento que las puestas a punto en escalón. El rendimiento normalmente mejora aproximadamente un 3% (generalmente entre 0,5 y 6,0%), debido a los cambios positivos en el estado cardiorrespiratorio, metabólico, hematológico, hormonal, neuromuscular y psicológico de los atletas.

Palabras clave: puesta a punto, entrenamiento, entrenamiento reducido, desentrenamiento, rendimiento

Abstract

The taper is a progressive nonlinear reduction of the training load during a variable period of time, in an attempt to reduce the physiological and psychological stress of daily training and optimize sports performance. The aim of the taper should be to minimize accumulated fatigue without compromising adaptations. This is best achieved by maintaining training intensity, reducing the training volume (up to 60-90%) and slightly reducing training frequency (no more than 20%). The optimal duration of the taper ranges between 4 and more than 28 d. Progressive nonlinear tapers are more beneficial to performance than step tapers. Performance usually improves by about 3% (usual range 0.5-6.0%), due to positive changes in the cardiorespiratory, metabolic, hematological, hormonal, neuromuscular, and psychological status of the athletes.

Keywords: setup, training, reduced training, detraining, performance

INTRODUCCION

En todo el mundo los atletas, entrenadores y científicos deportivos, están transgrediendo cada vez más los límites de la adaptación humana y de las cargas de entrenamiento, con el objetivo de alcanzar rendimientos máximos en las competencias más importantes de sus deportes respectivos. En muchos eventos competitivos, estos rendimientos máximos a menudo están asociados con una marcada disminución en la carga de entrenamiento realizada por los atletas durante los días previos a las competencias. Este período de entrenamiento reducido generalmente se conoce como puesta a punto o taper (2, 8, 17, 19, 27, 28, 35, 38, 44, 49, 50).

La puesta a punto es el último período del entrenamiento antes de una competencia importante y es de suma importancia para el rendimiento de un atleta y para los resultados que se alcancen en el evento (3, 19, 28, 32, 34, 37, 41, 45, 46). Sin embargo, no hay ninguna fase de entrenamiento durante la cual los entrenadores estén mas inseguros, sobre cuales son las estrategias de entrenamiento más convenientes para cada atleta individual, ya que ellos frecuentemente se han basado casi exclusivamente en una metodología de prueba y error. De hecho, sólo recientemente los científicos deportivos han descripto algunos de los cambios fisiológicos asociados con los programas exitosos de puesta a punto y han mejorado su comprensión sobre las relaciones entre las mejoras en el rendimiento y los cambios cardiorrespiratorios (2, 19, 50), metabólicos (2,3,19,38,50), hematológicos (33, 34, 36, 44, 49), hormonales (3, 31-34), neuromusculares (19, 22, 46) y psicológicos (13, 25, 41, 45, 48) concomitantes inducidos por la puesta a punto.

En un esfuerzo por ir más allá de los procedimientos experimentales descriptivos para analizar las consecuencias de la puesta a punto, algunos investigadores han desarrollado una metodología basada en modelos matemáticos planteados para optimizar las estrategias de puesta a punto en los individuos (2, 7, 26, 28, 30). Entretanto, algunos estudios de intervención han informado sobre las consecuencias fisiológicas y para el rendimiento de la manipulación experimental de programas de puesta a punto (2, 33, 34, 38, 44, 50).

Un análisis comprensivo e integrado de la bibliografía científica sobre la puesta a punto nos permite hacer una contribución con la optimización de los programas de puesta a punto. Si bien reconocemos que el diseño de los programas de entrenamiento y puesta a punto es un arte más que una ciencia, este trabajo intenta establecer las bases científicas de las estrategias de puesta a punto previas a las competencias. Esperamos que la siguiente información ayude a los atletas individuales, entrenadores y científicos de los deportes en su meta de lograr el entrenamiento óptimo durante la puesta a punto, que permita obtener mayores rendimientos en el momento esperado de la temporada.

DEFINICION DE PUESTA A PUNTO O TAPER

La puesta a punto ha sido definida de diferentes maneras como “una disminución en nivel de trabajo que el nadador de competición experimenta durante la práctica, con el fin de descansar y prepararse para un buen rendimiento" (49); "una técnica de entrenamiento físico especializada, que ha sido diseñada para revertir la fatiga inducida por el entrenamiento sin perder las adaptaciones al mismo" (38); "una reducción en el entrenamiento antes de la competencia” (44); "una reducción incremental en el volumen de entrenamiento durante 7-21 días antes de un campeonato”(17); "la reducción a corto plazo de la carga de entrenamiento antes de la competencia" (8); y "un período de volumen de entrenamiento reducido para aumentar el rendimiento" (46).

Sobre la base de los datos disponibles en la bibliografía de las ciencias deportivas, la puesta a punto ha sido recientemente redefinida como "una reducción progresiva no lineal de la carga de entrenamiento durante un período de tiempo variable, con el fin de reducir el estrés fisiológico y psicológico del entrenamiento diario y optimizar el rendimiento deportivo” (35). Esta definición que abarca y amplía las definiciones previas, contiene implicancias para el diseño de estrategias de puesta a punto que deben ser justificadas y analizadas con más detalle.

OBJETIVOS DE LA PUESTA A PUNTO

Según la definición de puesta a punto citada anteriormente, el objetivo principal de esta etapa del entrenamiento es reducir el impacto fisiológico y psicológico negativo del entrenamiento diario (es decir, la fatiga acumulada), y no alcanzar mejoras adicionales en las consecuencias positivas del entrenamiento (es decir, aumentos en la aptitud física). De hecho, Mujika et al. (28) analizaron las respuestas a tres períodos de puesta a punto en un grupo de nadadores de nivel nacional e internacional, por medio de un modelo matemático que calculó indicadores de fatiga y de aptitud física a partir de los efectos combinados de un una función negativa y positiva que representaban la influencia negativa y positiva del entrenamiento sobre el rendimiento, respectivamente (4, 7). Nosotros observamos que las mejoras en el rendimiento durante los períodos de puesta a punto, estaban principalmente relacionadas a las marcadas reducciones en la influencia negativa del entrenamiento, junto con leves aumentos no significativos en la influencia positiva del entrenamiento (28). Esto sugiere que, en el momento en que los atletas empiezan la puesta a punto, ya tienen que haber alcanzado la mayoría, o todas las adaptaciones fisiológicas esperadas, lo que provoca los mayores niveles de rendimiento mientras desaparece la fatiga acumulada y aparecen las adaptaciones que mejoran el rendimiento.

Las conclusiones obtenidas de los procedimientos matemáticos fueron apoyadas por resultados biológicos. En un estudio posterior realizado con nadadores de competición, Mujika et al. (32) informaron una correlación significativa entre el cambio porcentual en la relación testosterona/cortisol y el aumento porcentual en el rendimiento, durante una puesta a punto de 4 semanas. Se ha sugerido que las concentraciones plasmáticas de andrógenos y cortisol representan actividades anabólicas y catabólicas de los tejidos, respectivamente (1). Dado que el equilibrio entre las hormonas anabólicas y catabólicas puede tener implicancias importantes en los procesos de recuperación después de las sesiones de ejercicio de alta intensidad, se ha sugerido que la proporción testosterona/cortisol sería un marcador de estrés (1). En consecuencia, el aumento observado en la relación testosterona/cortisol durante la puesta a punto, que se produzca por una mayor concentración de testosterona subsiguiente a una mayor respuesta pituitaria frente al período anterior de entrenamiento de alta intensidad (4, 32, 34) o por una menor concentración de cortisol (3, 31), será indicativo de una mayor recuperación y de la eliminación de fatiga acumulada.

En la literatura se han informado otros índices biológicos de estrés de entrenamiento reducido y mayor recuperación como resultado de períodos de puesta a punto. Diferentes autores han observado incrementos en el volumen de glóbulos rojos, niveles de hemoglobina y valor del hematocrito como resultado de la puesta a punto (44, 49), y se ha observado que estos índices hematológicos están relacionados con aumentos en el rendimiento inducidos por la puesta a punto (36). En línea con los resultados anteriores, se ha demostrado que la haptoglobina sérica aumenta significativamente durante la puesta a punto (34). La haptoglobina es una glicoproteína que se une a la hemoglobina libre en circulación para conservar el hierro del cuerpo. Debido a una remoción rápida de la sangre del complejo haptoglobina-hemoglobina en el hígado, sus niveles a menudo están por debajo de lo normal en atletas de resistencia altamente entrenados, lo que sugiere una condición hemolítica crónica (43) que se revertiría durante la puesta a punto. También se han observado mayores recuentos de reticulocitos al final de los períodos de puesta a punto en corredores de medio fondo (33, 34). Tomados en conjunto, los resultados anteriores indican que los períodos de puesta a punto en los sujetos entrenados están asociados con un equilibrio positivo entre la hemólisis y la eritropoyesis en respuesta al menor estrés de entrenamiento (17, 33, 34, 36, 39, 44). Se ha demostrado que los niveles sanguíneos de creatinquinasa, que también han sido utilizados como indicadores de estrés fisiológico inducido por el entrenamiento, disminuyen en atletas muy entrenados como resultado de la menor carga de entrenamiento que caracteriza a los períodos de puesta a punto (24, 49).

Desde una perspectiva psicológica, las fases de puesta a punto a menudo están asociadas con cambios que aumentan el rendimiento como menor percepción de esfuerzo, alteración global del humor, menor percepción de fatiga y mayor vigor (13, 25, 41). La puesta a punto también ha sido asociada con una mejora en la calidad del sueño en nadadores de competición (45). Estos cambios psicológicos también pueden ser interpretados como índices de mayor recuperación del estrés de entrenamiento diario.

REDUCCION DE LA CARGA DE ENTRENAMIENTO

La carga de entrenamientos o estímulo de entrenamiento en los deportes competitivos, puede ser descripta como una combinación entre intensidad, volumen y frecuencia de entrenamiento (47). Esta carga de entrenamiento se reduce notablemente durante los períodos de puesta a punto con el fin de reducir la fatiga acumulada, pero la reducción del entrenamiento no debe ser perjudicial para las adaptaciones inducidas por el entrenamiento. Un estímulo de entrenamiento insuficiente podría producir una pérdida parcial o completa de las adaptaciones anatómicas, fisiológicas y de rendimiento, inducidas por el entrenamiento, o sea desentrenamiento (35). Por consiguiente, es de suma importancia determinar hasta que punto es posible reducir la carga de entrenamiento a expensas de cada una de las variables de entrenamiento mencionadas anteriormente, reteniendo o mejorando levemente las adaptaciones y evitando una caída en el desentrenamiento.

Reducción en la Intensidad de Entrenamiento

En la tercera y última parte de una serie de estudios, ahora considerados como clásicos, Hickson et al. (10) demostraron que la intensidad del entrenamiento es un requisito esencial para mantener las adaptaciones inducidas por el entrenamiento, durante períodos de entrenamiento reducido en los individuos moderadamente entrenados. Estos autores informaron que los aumentos en la potencia aeróbica, en las mediciones de resistencia y en el crecimiento cardíaco alcanzados durante 10 semanas de entrenamiento intensivo, no podrían mantenerse a lo largo de un período subsiguiente de 15 semanas durante el cual la intensidad de entrenamiento se redujo un tercio o dos tercios, mientras que el volumen y la frecuencia de entrenamiento permanecieron sin cambio (10). La gran importancia de la intensidad de entrenamiento para el mantenimiento de las adaptaciones fisiológicas y de rendimiento inducidas por el mismo, también ha sido demostrada en estudios de intervención realizados con atletas altamente entrenados. Shepley et al. (44) compararon algunos de los efectos fisiológicos y de rendimiento de una puesta a punto de volumen bajo e intensidad alta, una puesta a punto de volumen moderado e intensidad baja y una puesta a punto solo con descanso, en corredores de medio fondo. El volumen de sangre total, volumen de glóbulos rojos, actividad de la citrato sintetasa, concentración de glucógeno muscular, fuerza muscular, y el tiempo de carrera hasta la fatiga alcanzaron el nivel óptimo solo en la puesta a punto de volumen bajo y alta intensidad. En este sentido, la influencia más importante de la intensidad de entrenamiento sobre la retención o mejora de las adaptaciones inducidas por el entrenamiento, podría ser explicada a través de su papel en la regulación de las concentraciones y actividades de hormonas de retención de fluidos (5, 27). Por otra parte, Mujika et al. (33) informaron que el entrenamiento intervalado de alta intensidad durante la puesta a punto, se correlacionó positivamente con el cambio porcentual en los niveles de testosterona circulantes, en un grupo de corredores de medio-fondo altamente entrenados que realizaron una puesta a punto durante 6 días. En sus revisiones, otros autores han resaltado la importancia de la intensidad del entrenamiento durante los períodos de puesta a punto (17, 21, 27, 39).

Reducción del Volumen de Entrenamiento

Los sujetos moderadamente entrenados parecen retener las ganancias en el consumo máximo de oxígeno, las concentraciones máximas de lactato sanguíneo, masa ventricular izquierda calculada y la resistencia a corto plazo (ejercicio hasta el agotamiento a una intensidad equivalente al consumo máximo de oxígeno) alcanzados luego de 10 semanas de entrenamiento, durante 15 semanas subsecuentes de entrenamiento de duración reducida, en las cuales el tiempo de entrenamiento se redujo en uno o dos tercios (11). También se ha observado que disminuciones estandarizadas del volumen de entrenamiento de 50-70% serían un enfoque válido para mantener o aumentar levemente las adaptaciones inducidas por el entrenamiento en corredores (15, 16, 18, 23) y ciclistas bien entrenados (22, 42). Por otra parte, se ha informado que las reducciones progresivas en el entrenamiento de hasta 85% provocan diferentes cambios fisiológicos significativos que aumentan el rendimiento. Mujika et al. (33) compararon los efectos de reducciones progresivas en el volumen de entrenamiento de 50% o 75% durante una puesta a punto de 6 días en corredores de medio fondo, y concluyeron que la reducción de 75% era la estrategia más apropiada para optimizar las adaptaciones. Los autores también encontraron una correlación negativa entre la distancia del entrenamiento continuo de baja intensidad y el cambio porcentual en la testosterona circulante durante la puesta a punto.

En un grupo similar de corredores, Shepley et al. (44) también encontraron mejores resultados fisiológicos y de rendimiento con una puesta a punto con volumen bajo que con una puesta a punto de volumen moderado. En nadadores de competición, se ha observado una relación positiva entre las ganancias de rendimiento y la reducción porcentual en el volumen de entrenamiento durante una puesta a punto de 3 semanas (29). Las consecuencias beneficiosas de reducciones progresivas significativas de 50-90% en el volumen de entrenamiento durante la puesta a punto, han sido repetidamente defendidas por diferentes investigadores en natación (19, 20, 24, 31, 32, 36, 46, 49), carreras (33,34), ciclismo (6,38), triatlón (2, 38, 50) y entrenamiento de la fuerza (8). Esta misma idea también ha sido defendida por otros autores (17, 27).

Reducción la Frecuencia de Entrenamiento

Hickson y Rosenkoetter (12) aportaron evidencia que indica que para individuos recientemente entrenados es posible mantener los aumentos de 20-25% en el consumo de oxígeno máximo alcanzados durante 10 semanas de entrenamiento de resistencia, durante por lo menos 15 semanas de entrenamiento con frecuencia reducida, tanto si la reducción era de uno o de dos tercios de los valores previos. Se han observado resultados similares en los sujetos entrenados en fuerza (9). Se mantienen o mejoran varias mediciones fisiológicas y de rendimiento como resultado de períodos de 2 a 4 semanas caracterizados por entrenamiento con frecuencias reducidas en ciclistas, corredores y nadadores (15, 16, 18, 22, 23, 40, 42). Johns et al. (19) reportaron aumentos en la potencia y en el rendimiento en nadadores competitivos que redujeron la frecuencia de entrenamiento en un 50% durante 10 y 14 días de puesta a punto, y Dressendorfer et al. (6) observaron una mejora significativa en una simulación de prueba contrarreloj de 20-km de ciclismo después de una reducción en la frecuencia de entrenamiento de 50% durante una puesta a punto de 10 días.

Por otro lado, el único informe disponible que comparó un puesta a punto de alta frecuencia (mantenimiento de una frecuencia de entrenamiento diaria) y una puesta a punto de frecuencia moderada (reducción de 33% en la frecuencia de entrenamiento es decir, descansando cada tres días durante el período de puesta a punto) en corredores de medio fondo altamente entrenados, concluyeron que entrenar diariamente durante una puesta a punto de 6 días, provocó aumentos significativos en el rendimiento en una carrera de 800 m, pero en la puesta a punto que incluía el descanso cada tres días, este aumento no se producía. Dado que no se encontró ninguna diferencia en las respuestas fisiológicas a la puesta a punto entre los grupos; en ausencia de mediciones psicométricas sistemáticas antes y después de la puesta a punto, y de acuerdo con las sugerencias anteriores (17, 21,39), los autores atribuyeron estos resultados a una potencial "pérdida de percepción" durante el ejercicio (34). En conjunto, todos los resultados anteriores sugieren que mientras las adaptaciones al entrenamiento pueden mantenerse fácilmente con frecuencias de entrenamiento bastante bajas en individuos moderadamente entrenados (30-50% de los valores previos a la puesta a punto), se recomiendan frecuencias de entrenamiento mucho mayores para quienes están altamente entrenados, sobre todo en los deportes más "dependientes de la técnica" como la natación (>80%).

DURACION DE LA PUESTA A PUNTO

La determinación de la duración más conveniente de una puesta a punto para un atleta individual es uno de los desafíos más difíciles para los entrenadores y científicos del deporte. De hecho, se han informado adaptaciones fisiológicas, psicológicas y de rendimiento positivas como resultado de programas de puesta a punto de 4-14 días de duración en ciclistas y triatletas (2, 6, 21, 22, 38, 50), 6-7 días en corredores de fondo y medio fondo (33, 34, 44), 10 días en atletas entrenados en sobrecarga (8), y 10-35 días en nadadores (3, 19, 24, 28, 29, 31, 32, 36, 37, 41 ,45 ,46, 49).

Lamentablemente, el punto de separación de los beneficios de una puesta a punto exitosa de las consecuencias negativas del entrenamiento insuficiente (35, 39) no ha sido establecido claramente. Sobre la base de los cambios en la concentración de lactato sanguíneo y de los tiempos de rendimiento obtenidos en una serie de pruebas físicas, Kenitzer (20) concluyó que una puesta a punto de aproximadamente 2 semanas representaba el tiempo límite de recuperación y compensación, antes de que el desentrenamiento se haga evidente en un grupo de nadadoras. Kubukely et al. (21) sugirieron recientemente que la duración óptima de la puesta a punto puede ser influenciada por la intensidad y volumen de entrenamiento previos, y los atletas que entrenan más duro y durante más tiempo necesitan cerca de 2 semanas para recuperarse totalmente del entrenamiento mientras maximizan los beneficios del entrenamiento y aquellos que reducen su cantidad de entrenamiento de alta intensidad necesitan una puesta a punto más corta para prevenir una pérdida de aptitud física.

Algunos autores han utilizado una metodología basada en modelos matemáticos en un esfuerzo por perfeccionar las estrategias de puesta a punto para cada atleta individual, que incluyen la duración óptima de la puesta a punto (7, 26, 28, 30). En uno de estos estudios, la duración de la puesta a punto óptima teórica en un grupo nadadores de nivel nacional e internacional tomaba valores medios que iban de 12 a 32 días con una gran variabilidad entre los sujetos (28), lo que permite concluir que la duración de la puesta a punto debe ser determinada de manera individual para cada atleta, de acuerdo con sus perfiles específicos de adaptación al entrenamiento por un lado y a la pérdida de adaptaciones inducidas por el entrenamiento por otro lado.

TIPOS DE PUESTA A PUNTO

En el pasado se describieron y se utilizaron cuatro tipos diferentes de puesta a punto en un esfuerzo por perfeccionar el rendimiento deportivo. Los mismos se presentan de manera gráfica en la Figura 1. La carga de entrenamiento durante la puesta a punto, normalmente se reduce de manera progresiva, tal como lo implica el término puesta a punto. Esta reducción puede llevarse a cabo linealmente o exponencialmente. Como se observa en la Figura 1, una puesta a punto lineal implica una carga de entrenamiento mayor que la de una puesta a punto exponencial. Además, una puesta a punto exponencial puede tener una constante de tiempo de disminución lenta o rápida, siendo la carga de entrenamiento mayor en la puesta a punto de disminución lenta. También se han utilizado reducciones estandarizadas no progresivas en la carga de entrenamiento (Figura 1). Este procedimiento de entrenamiento reducido, que podría mantener e incluso aumentar muchas de las adaptaciones fisiológicas y de rendimiento logradas con el entrenamiento (9, 10-12, 15, 16, 18, 22, 23, 27, 40) también se conoce como puesta a punto en escalón (2, 27, 50).


Figura 1. Representación gráfica de los diferentes tipos de puesta a punto: puesta a punto lineal, puesta a punto exponencial con constantes de tiempo de disminución lenta o rápida de la carga de entrenamiento, y puesta a punto en escalón ( también conocido como entrenamiento reducido).

A pesar de la popularidad de las dos metodologías de puesta a punto, progresiva y no progresiva, sólo hay un estudio de intervención en la literatura, que haya comparado realmente sus consecuencias para el rendimiento en atletas altamente entrenados. Dicho estudio se realizó en un grupo de triatletas altamente entrenados, quienes después de 3 meses de entrenamiento intensivo realizaron o una puesta a punto de 10 días en donde la carga de entrenamiento se reducía de manera exponencial, o una puesta a punto en escalones con la misma duración. La puesta a punto exponencial provocó un aumento de 4,0% en una carrera máxima de referencia de 5-km y un aumento de 5,4% en la producción de potencia máxima en un test incremental de ciclismo hasta el agotamiento. De manera contraria, la puesta a punto en escalones produjo aumentos no significativos de 1,2% y 1,5%, respectivamente. Después de seis semanas adicionales de entrenamiento de alta intensidad, se solicitó a los sujetos que realizaran una puesta a punto exponencial de 13 días en la cual la constante de tiempo de disminución del volumen de entrenamiento era rápida (τ=4 días) o lenta (τ=8 días). La puesta a punto exponencial rápida produjo aumentos de 6,3% y 7,9% en las variables de rendimiento de referencia mencionadas anteriormente, mientras que los aumentos con la puesta a punto exponencial lenta fueron 2,4% y 3,8%. Los autores concluyeron que una puesta a punto exponencial era una mejor estrategia para reforzar el rendimiento que una puesta a punto en escalón y que el protocolo de disminución rápida (es decir, puesta a punto con volumen bajo) era más beneficioso para el rendimiento que el protocolo de disminución lenta (2, 50).

MEJORAS ESPERADAS EN EL RENDIMIENTO

La meta final y principal de una puesta a punto es optimizar el rendimiento en las competencias. La mayoría de los estudios sobre la puesta a punto progresiva en atletas han informado aumentos significativos en el rendimiento en varios deportes entre los que se incluyen la natación, carrera, ciclismo y triatlón. Algunos han observado cambios en el rendimiento en competencias reales (3, 28, 29, 31-34, 36, 37, 41, 45, 46), mientras que otros han informado lo observado en mediciones de rendimiento de referencia de laboratorio o de campo (2, 6, 8, 13, 19, 20, 38, 44, 50). Estas ganancias en el rendimiento que han sido atribuidas diversamente a mayores niveles de fuerza y potencia muscular, mejoras en la función neuromuscular, hematológica y hormonal y en el estado psicológico de los atletas, normalmente están comprendidos entre 0,5-6,0% para las mediciones de rendimiento en las competencias, pero pueden alcanzar el 25% en las mediciones de referencia no competitivas. En este sentido, es importante establecer la validez del test de rendimiento y su relación con el rendimiento real en un evento de competición específico (14).

En una reciente investigación, Mujika et al. (37) informaron una mejora en el rendimiento global de 2,2% durante las 3 semanas finales del entrenamiento en la preparación para los Juegos Olímpicos de Sydney 2000. Notablemente, la magnitud del aumento fue similar para todos los eventos de la competencia y fue alcanzada por nadadores de diferentes países y niveles de rendimiento. Además, el aumento observado en el tiempo de nado fue considerado muy valioso en términos de rendimiento, ya que las diferencias entre el ganador de la medalla de oro y el primer nadador que no recibió medallas, y entre el ganador de la medalla de bronce y el último nadador en la final de los eventos olímpicos era menor que el aumento medio en el tiempo de nado obtenido durante la puesta a punto. En conjunto, los resultados informados anteriormente sobre el rendimiento, aportan un contexto cuantitativo para los entrenadores y atletas para fijar metas de rendimiento realistas basadas en los niveles de rendimiento del individuo antes de la fase de puesta a punto que conduce a las competencias importantes.

CONCLUSIONES E IMPLICANCIAS PRACTICAS

Sobre la base de los datos presentados en las secciones anteriores, podemos plantear las siguientes conclusiones e implicaciones prácticas para las estrategias óptimas de puesta a punto (Tabla 1):


Tabla 1. Resumen de las estrategias para una puesta a punto óptima.

  1. El objetivo principal de la puesta a punto debe ser minimizar la fatiga acumulada, y no alcanzar adaptaciones fisiológicas y mejoras en la aptitud física adicionales. Esta meta debe ser alcanzada sin comprometer las adaptaciones ni el nivel de aptitud física adquiridos previamente.
  2. El mantenimiento de la intensidad de entrenamiento (es decir, "entrenamiento de calidad") es necesario para evitar el desentrenamiento, siempre que las reducciones en las otras variables de entrenamiento permitan la recuperación suficiente para optimizar el rendimiento.
  3. Reducciones tan altas en el volumen de entrenamiento, en el orden del 60-90%, parecen inducir respuestas fisiológicas, psicológicas y de rendimiento positivas en los atletas altamente entrenados.
  4. Las frecuencias de entrenamiento altas serían necesarias para evitar el desentrenamiento y/o la "pérdida de percepción" en los sujetos altamente entrenados (>80%). Por otra parte, las adaptaciones inducidas por el entrenamiento pueden mantenerse fácilmente con frecuencias de entrenamiento muy bajas en individuos moderadamente entrenados (30-50%).
  5. Es posible esperar adaptaciones psicológicas y de rendimiento positivas como resultado de una puesta a punto de 4-28 días de duración, mientras que los efectos negativos de la inactividad total son fácilmente visibles en los atletas.
  6. Las técnicas de puesta a punto progresiva, no lineal aparentemente tienen un impacto positivo más pronunciado sobre el rendimiento que las estrategias de puesta a punto en escalón.
  7. Las estrategias de puesta a punto son normalmente eficaces para aumentar el rendimiento, pero no hacen milagros!. Una meta de rendimiento realista para la puesta a punto final debe ser un aumento del rendimiento de las competencias de aproximadamente 3% (generalmente entre 0,5 y 6,0%).

Agradecimientos

Los autores desean agradecer al Dr. David Pyne del Departamento de Fisiología, del Instituto Australiano de Deporte por sus valiosos comentarios y sugerencias.

Referencias

1. BONIFAZI, M., F. SARDELLA, and C. LUPPO (2000). Preparatory versus main competitions: differences in performances, lactate responses and pre-competition plasma cortisol concentrations in élite male swimmers. Eur. J. Appl. Physiol. 82:368-373

2. Busso, T., K. HAKKINEN, A. PAKARINEN, H. KAUHANEN, P. V. KOMI, and J. R. LACOUR (1992). Hormonal adaptations and modelled responses in élite weightlifters during 6 weeks of training. Eur. J. Appl Physiol. 64:381-386

3. CONVERTINO, V. A., C. KEIL, and J. E. GREENLEAF (1981). Plasma volume, osmolality, vasopressin, and renin activity during graded exercise in man. J. Appl. Physiol. 50:123-128

4. DRESSENDORFER, R. H., S. R. PETERSEN, S. E. Jvloss EOVSHIN, and C. L. KEEN (2002). Mineral metabolism in male cyclists during high-intensity endurance training. Int. J. Sport Nutr. Exerc. Metab. 12:63-72

5. FITZ-CLARKE, J. R., R. H. MORTON, and E. W. BANISTER (1991). Optimiz-ing athletic performance by influence curves. J. Appl. Physiol 71:1151-1158

6. GRAVES, J. E., M. L. POLLOCK, S. H. LEGGETT, R. W. BRAITH, D. M. CARPENTER, and L. E. BISHOP (1988). Effect of reduced training frequency on muscular strength. Int. J. Sports Med. 9:316-319

7. HICKSON, R. C, C. FOSTER, M. L. POLLOCK, T. M. GALASSI, and S. RICH (1985). Reduced training intensities and loss of aerobic power, endurance, and cardiac growth. J. Appl. Physiol. 58:492-499

8. HICKSON, R. C, C. KANAKIS, Jr., J. R. DA vis, A. M. MOORE, and S. RICH (1982). Reduced training duration effects on aerobic power, endurance, and cardiac growth. J. Appl. Physiol. 53:225-229

9. HICKSON, R. C, and M. A. ROSENKOETTER (1981). Reduced training frequencies and maintenance of increased aerobic power. Med. Sci. Sports Exerc. 13:13-16

10. HOOPER, S. L., L. T. MACKINNON, and A. HOWARD (1999). Physiological and psychometric variables for monitoring recovery during taper-ing for major competition. Med. Sci. Sports Exerc. 31:1205–1210

11. HOPKINS, W. G., J. A. HAWLEY, and L. BURKE (1999). Design and analysis of research on sport performance enhancement. Med. Sci. Sports Exerc. 31:472–485

12. HOUMARD, J. A., D. L. COSTILL, J. B. MITCHELL, S. H. PARK, W. J. FINK, and J. M. BURNS (1990). Testosterone, cortisol, and creatine kinase levels in male distance runners during reduced training. Int. J. Sports Med. 11:41–45

13. HOUMARD, J. A., D. L. COSTILL, J. B. MITCHELL, S. H. PARK, R. C. HICKNER, and J. N. ROEMMICH (1990). Reduced training maintains performance in distance runners. Int. J. Sports Med. 11:46–52

14. HOUMARD, J. A., and R. A. JOHNS (1994). Effects of taper on swim performance. practical implications. Sports Med. 17:224–232

15. HOUMARD, J. A., J. P. KIRWAN, M. G. FLYNN, and J. B. MITCHELL (1989). Effects of reduced training on submaximal and maximal running responses. Int. J. Sports Med. 10:30–33

16. JOHNS, R. A., J. A. HOUMARD, R. W. KOBE, et al (1992). Effects of taper on swim power, stroke distance and performance. Med. Sci. Sports Exerc. 24:1141–1146

17. KENITZER, R. F., Jr (1998). Optimal taper period in female swimmers. J. Swimming Res. 13:31–36

18. KUBUKELI, Z. N., T. D. NOAKES, and S. C. DENNIS (2002). Training techniques to improve endurance exercise performances. Sports Med. 32:489 –509

19. MARTIN, D. T., J. C. SCIFRES, S. D. ZIMMERMAN, and J. G. WILKIN-SON (1994). Effects of interval training and a taper on cycling performance and isokinetic leg strength. Int. J. Sports Med. 15:485–491

20. MCCONELL, G. K., D. L. COSTILL, J. J. WIDRICK, M. S. HICKNEY, H. TANAKA, and P. B. GASTIN (1993). Reduced training volume and intensity maintain aerobic capacity but not performance in distance runners. Int. J. Sports Med. 14:33–37

21. MILLARD. M., C. ZAUNER, R. CADE, and R. REESE (1985). Serum CPK levels in male and female world class swimmers during a season of training. J. Swimming Res. 1:12–16

22. MORTON, R. H., J. R. FITZ-CLARKE, and E. W. BANISTER (1990). Modeling human performance in running. J. Appl. Physiol. 69:1171–1177

23. MUJIKA, I (1998). The influence of training characteristics and tapering on the adaptation in highly trained individuals: a review. Int. J. Sports Med. 19:439–446

24. MUJIKA, I., T. BUSSO, A. GEYSSANT, F. BARALE, L. LACOSTE, and J. C. CHATARD (1996). Modeled responses to training and taper in com-petitive swimmers. Med. Sci. Sports Exerc. 28:251–258

25. MUJIKA, I., J. C. CHATARD, T. BUSSO, A. GEYSSANT, F. BARALE, and L. LACOSTE (1995). Effects of training on performance in competitive swimming. Can. J. Appl. Physiol. 20:395– 406

26. MUJIKA, I., J. C. CHATARD, T. BUSSO, A. GEYSSANT, F. BARALE, L. LACOSTE (1996). Use of swim-training profiles and performance data to enhance training effectiveness. J. Swimming Res. 11:23–29

27. MUJIKA, I., J. C. CHATARD, and A. GEYSSANT (1996). Effects of training and taper on blood leucocyte populations in competitive swim-mers: relationships with cortisol and performance. Int. J. Sports Med. 17:213–217

28. MUJIKA, I., J. C. CHATARD, S. PADILLA, C. Y. GUEZENNEC, and A. GEYSSANT (1996). Hormonal responses to training and its tapering off in competitive swimmers: relationships with performance. Eur. J. Appl. Physiol. 74:361–366

29. MUJIKA, I., A. GOYA, S. PADILLA, A. GRIJALBA, E. GOROSTIAGA, and J. IBAјEZ (2000). Physiological responses to a 6-day taper in middle-distance runners: influence of training intensity and volume. Med. Sci. Sports Exerc. 32:511–517

30. MUJIKA, I., A. GOYA, E. RUIZ, A. GRIJALBA, J. SANTISTEBAN, and S. PADILLA (2002). Physiological and performance responses to a 6-day taper in middle-distance runners: influence of training frequency. Int. J. Sports Med. 23:367–373

31. MUJIKA, I., and S. PADILLA (2000). Detraining loss of training-induced physiological and performance adaptations. Part I. Short-term insufficient training stimulus. Sports Med. 30:79–87

32. MUJIKA, I., S. PADILLA, A. GEYSSANT, J. C. CHATARD (1997). Hematological responses to training and taper in competitive swimmers: relationships with performance. Arch. Physiol. Biochem. 105:379–385

33. MUJIKA, I., S. PADILLA, and D. PYNE (2002). Swimming performance changes during the final 3 weeks of training leading to the Sydney 2000 Olympic Games. Int. J. Sports Med. 23:582–587

34. NEARY, J. P., T. P. MARTIN, D. C. REID, R. BURNHAM, and H. A. QUINNEY (1992). The effects of a reduced exercise duration taper programme on performance and muscle enzymes of endurance cyclists. Eur. J. Appl. Physiol. 65:30–36

35. NEUFER, P. D (1989). The effect of detraining and reduced training on the physiological adaptations to aerobic exercise training. Sports Med. 8:302–321

36. NEUFER, P. D., D. L. COSTILL, R. A. FIELDING, M. G. FLYNN, and J. P. KIRWAN (1987). Effect of reduced training on muscular strength and endurance in competitive swimmers. Med. Sci. Sports Exerc. 19: 486–490

37. RAGLIN, J. S., D. M. KOCEJA, J. M. STAGER, and C. A. HARMS (1996). Mood, neuromuscular function, and performance during training in female swimmers. Med. Sci. Sports Exerc. 28:372–377

38. RIETJENS, G. J. W. M., H. A. KEIZER, H. KUIPERS, and W. H. M. SARIS (2001). A reduction in training volume and intensity for 21 days does not impair performance in cyclists. Br. J. Sports Med. 35: 431– 434

39. SELBY, G. B., and E. R. EICHNER (1986). Endurance swimming, intravas-cular hemolysis, anemia, and iron depletion. Am. J. Med. 81:791– 794

40. SHEPLEY, B., J. D. MACDOUGALL, N. CIPRIANO, J. R. SUTTON, M. A. TARNOPOLSKY, and G. COATES (1992). Physiological effects of tapering in highly trained athletes. J. Appl. Physiol. 72:706–711

41. TAYLOR, S. R., G. G. ROGERS, and H. S. DRIVER (1997). Effects of training volume on sleep, psychological, and selected physiological pro-files of elite female swimmers. Med. Sci. Sports Exerc. 29:688– 693

42. TRAPPE, S., D. COSTILL, and R. THOMAS (2001). Effect of swim taper on whole muscle and single fiber contractile properties. Med. Sci. Sports Exerc. 32:48–56

43. WENGER, H. A., and G. J. BELL (1986). The interactions of intensity, frequency and duration of exercise training in altering cardiore-spiratory fitness. Sports Med. 3:346–356

44. WITTING, A. F., J. A. HOUMARD, and D. L. COSTILL (1989). Psychological effects during reduced training in distance runners. Int. J. Sports Med. 10:97–100

45. YAMAMOTO, Y., Y. MUTOH, and M. MIYASHITA (1988). Hematological and biochemical indices during the tapering period of competitive swimmers. In: Swimming Science V, B. E. Ungerechts, K. Wilke, and K. Reischle (Eds.). Champaign, IL: Human Kinetics, pp. 269–275

46. ZARKADAS, P. C., J. B. CARTER, and E. W. BANISTER (1995). Modelling the effect of taper on performance, maximal oxygen uptake, and the anaerobic threshold in endurance triathletes. Adv. Exp. Med. Biol. 393:179–186

Cita Original

Mujika, I. and S. Padilla. Scientific Bases for Precompetition Tapering Strategies. Med. Sci. Sports Exerc., Vol. 35, No. 7, pp.1182–1187, 2003.

Cita en Rev Edu Fís

Iñigo Mujika y Sabino Padilla (2014). Fundamentos Científicos de las Estrategias de Puesta a Punto o Taper antes de las Competiciones. Rev Edu Fís. 28 (3).
https://g-se.com/fundamentos-cientificos-de-las-estrategias-de-puesta-a-punto-o-taper-antes-de-las-competiciones-1303-sa-P57cfb271ed81c

COMPARTIR